20 de octubre del 2026: martes de la vigésima novena semana del tiempo ordinario II
La savia del amor «Dichosos aquellos siervos a quienes el Señor […] encuentre velando». La felicidad que ofrece Cristo lleva consigo unas exigencias interiores llamadas a concretarse en la vida cotidiana. La fe que habita en nuestro corazón está llamada a expresarse en nuestras decisiones, palabras y obras. Esperar al Señor significa mantenernos disponibles para amar, servir y responder a su presencia en medio de nuestras ocupaciones. Jesús nos invita a conservar encendidas las lámparas. Para alimentar esa luz necesitamos la savia del amor: ese amor que recibimos de Dios y que, al circular por nuestra vida, se convierte en paciencia, generosidad, perdón y atención hacia los demás. La oración, la escucha de la Palabra y la Eucaristía mantienen viva nuestra unión con Cristo y fortalecen nuestra capacidad de entregarnos. Velar es tener el corazón despierto. Es advertir que alguien necesita compañía, escuchar con atención a quien desea hablar, ofrecer una ayuda concreta y cuid...