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13 de octubre del 2026: martes de la vigésima octava semana del tiempo ordinario II

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  Unidos en la esperanza y la caridad La libertad que Cristo nos ha conseguido nos une en la fe, porque, si estamos separados de aquel en quien creemos, volvemos a caer en la esclavitud de nuestros caprichos. Permanecer unidos a Cristo nos enseña a vivir como hijos de Dios y como hermanos. Su gracia libera nuestro corazón del egoísmo y nos permite elegir el bien, incluso cuando exige esfuerzo. Somos verdaderamente libres cuando podemos amar, perdonar y servir sin dejarnos dominar por el orgullo o el deseo de imponer siempre nuestra voluntad. La fe, la esperanza y la caridad van juntas. La fe nos lleva a confiar en el Señor; la esperanza nos sostiene mientras aguardamos el cumplimiento de sus promesas; la caridad convierte esa confianza en gestos concretos hacia los demás. Por eso san Pablo recuerda que lo que cuenta es «la fe que actúa por el amor» (Ga 5,6). Esta libertad se cultiva en las pequeñas decisiones de cada día: escuchar con paciencia, compartir con quien necesita...

12 de octubre del 2021: martes de la vigésima octava semana del tiempo ordinario

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  (Lucas 11, 37-41) ¿Y si el fariseo fu era yo? ¿Si esta palabra de Dios se me diera hoy para arrojar luz sobre las intenciones de mi corazón y ayudarme a compartir lo que yo poseo con los pobres?     Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (1,16-25): Yo no me avergüenzo del Evangelio; es fuerza de salvación de Dios para todo el que cree, primero para el judío, pero también para el griego. Porque en él se revela la justicia salvadora de Dios para los que creen, en virtud de su fe, como dice la Escritura: «El justo vivirá por su fe.» Desde el cielo Dios revela su reprobación de toda impiedad e injusticia de los hombres que tienen la verdad prisionera de la injusticia. Porque, lo que puede conocerse de Dios lo tienen a la vista; Dios mismo se lo ha puesto delante. Desde la creación del mundo, sus perfecciones invisibles, su poder eterno y su divinidad, son visibles para la mente que penetra en sus obras. Realmente no tienen disculpa...

12 de octubre del 2026: lunes de la vigésima octava semana del tiempo ordinario II- San Carlo Acutis-memoria libre

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  Testigo de la fe: San Carlo Acutis (1991–2006). «Estar siempre unido a Jesús: ese es el objetivo de mi vida», afirmaba este joven italiano que, durante su breve existencia, puso su pasión por la informática al servicio de la evangelización. Su amistad con Jesús alimentaba toda su vida. Desde su primera comunión, recibida a los siete años, procuraba participar diariamente en la Eucaristía y dedicar tiempo a la adoración. También cultivaba un profundo amor a la Virgen María y rezaba el rosario. Esta vida de oración se traducía en gestos concretos: ayudaba a los pobres, acompañaba a compañeros con dificultades y colaboraba en la catequesis. Carlo compartía las aficiones de muchos adolescentes: disfrutaba del fútbol, los videojuegos y la programación. Su testimonio nos recuerda que la santidad puede florecer en la vida cotidiana, cuando ponemos nuestros talentos al servicio de Dios y de los demás. Una leucemia fulminante puso fin a su vida el 12 de octubre de 2006 . Fue ...

11 de octubre del 2026: vigésimo octavo domingo del tiempo ordinario-ciclo A

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Partícipes de la alegría Esta parábola sigue a la de los viñadores homicidas, en la que se habla de un propietario que viene a reclamar a sus administradores el fruto de su viña. En ambos casos, Dios toma la iniciativa y se encuentra con el rechazo humano. Pero, en el relato de las bodas, se concreta una invitación maravillosa: el Padre quiere hacernos partícipes de la alegría de su Hijo. Isaías anunciaba ya un banquete preparado para todos los pueblos. Allí Dios enjugaría las lágrimas y destruiría la muerte. Esta promesa abre un horizonte para nuestras vidas sometidas a la prueba: nuestros sufrimientos no han sido olvidados y nuestra esperanza descansa en la fidelidad de Aquel que nos ama. El salmo 22 da a esta esperanza un tono muy personal. El Señor es ese pastor que nos conduce y nos acompaña incluso por las cañadas oscuras. Es también el anfitrión que nos acoge: «Preparas una mesa ante mí». Su bondad nos alcanza en medio de las dificultades; su casa se convierte en nuestra m...