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2 de noviembre del 2024: Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos

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Acogedora esperanza (Juan 14, 1-6)  Con motivo del Día de Todos los Santos, recordamos a todos nuestros difuntos. ¿Simple día del recuerdo? No sólo eso, porque la memoria no es sólo una operación psicológica. Recordar es también estar abierto al presente de la presencia de Dios. Recordar a nuestros difuntos es abrirnos a la comunión que nos une a ellos, es acoger la esperanza que viene de Dios. ¡Aquellos que hemos conocido y amado están vivos con Dios hoy!  Bertrand Lesoing, sacerdote de la comunidad de Saint-Martin   La celebración de hoy nos invita a reavivar nuestra esperanza ante la misteriosa realidad de la muerte mientras rezamos por nuestros hermanos y hermanas fallecidos; y nos recuerda la resurrección de Jesús y la certeza de nuestro propio triunfo sobre el pecado y la muerte, ahora y por la eternidad. (Juan 6,37-40)   Los difuntos que han muerto    en la fe en Jesucristo, nos recuerdan la formidable herencia espiritual que Él nos dejó y el p...

2 de noviembre del 2025: Conmemoración de los Fieles Difuntos

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  La muerte ya no existe En este día de la Conmemoración de todos los fieles difuntos, hacemos memoria de aquellos que nos precedieron en la muerte; oramos por ellos y les pedimos que intercedan por nosotros. Al invitarnos a entrar en este intercambio de oraciones que nos une a los difuntos, la liturgia nos recuerda que nuestro Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, como afirma Jesús mismo en el Evangelio de Mateo. Podemos orar unos por otros más allá de las fronteras de la muerte precisamente porque creemos que, más allá de la muerte, lo que nos espera es la vida y los vivientes. En el discurso del que hoy leemos un fragmento, Jesús dirige a sus discípulos palabras que encarnan esta fe. Hace resonar también aquellas palabras, pronunciadas siglos antes por el profeta Isaías, quien anunciaba el fin del luto, de las lágrimas y de las humillaciones, y tuvo incluso la audacia de afirmar que Dios hará desaparecer la muerte para siempre. Nosotros, los cristianos que leemos...