31 de julio del 2022: decimo octavo domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
“¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad!”, dice el sabio Qohelet en la primera lectura. Por eso nos llama a abrir los ojos a lo que estamos haciendo y a ser lúcidos. Pero no nos detengamos en todo lo que es doloroso, triste y sin futuro. En cambio, fijemos nuestra mirada en el Señor Jesús que nos ofrece lo que llena nuestro corazón y lo hace feliz. Primera lectura Lectura del libro del Eclesiastés (1,2;2,21-23): ¡Vanidad de vanidades!, —dice Qohélet—. ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave dolencia. Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol? De día su tarea es sufrir y penar; de noche no descansa su mente. También esto es vanidad. Palabra de Dios Salmo Sal 89 R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generac...