viernes, 14 de marzo de 2014

Albert Einstein: 14 de marzo 2014, aniversario 135 de su nacimiento



Fue uno de mis personajes emblema de admiración en la adolescencia y juventud, cuando sentí en algún momento un pasajero gusto por la ciencia y la física y las matemáticas.


Cuando los chicos de los 80's vimos por primera vez las series y películas que hacían tocaban la temática de los viajes en el tiempo, pensábamos en Einstein y nos ilusionábamos con que fuera posible algún día ese sueno...Obligatoriamente Einstein era referente. 




Nuestros profesores de aula lo ensalzaban, hablaban maravillas de él.

Lo cierto es que a veces, teniendo en cuenta una limitada bibliografía y documentación tanto escrita como audiovisual para la época, se especulaba mucho sobre su vida, llegándose a concebir casi como un mito.


Se decía por ejemplo, que había sido un regular estudiante, desaplicado, "entretenido o distraído", al igual que Newton,


que había sido un pésimo esposo y padre de familia, por su extrema dedicación a la ciencia y a las experiencias de las que se dejaba absorber.


que si hubiera vivido unos años más, quizás hubiera sido capaz de inventar la máquina del tiempo...


Pero muchas cosas que se dijeron sobre su vida y persona hoy han sido aclaradas y corregidas...


Así, por ejemplo Einstein fue un muy buen estudiante, un afectivo y consagrado esposo y padre...


y al parecer si es verdad le fue extraido su cerebro para ser estudiado...

para saber más les invito a leer su biografía en español acá:

Tendemos a imaginarnos a Albert Einstein como un viejo profesor de poblado bigote negro y mechones canos alborotados, pero en realidad hizo sus mayores contribuciones a las matemáticas y a la física cuando sólo tenía 26 años. En 1905, mientras trabajaba como secretario en una oficina de patentes de Berna (Suiza), escribió cuatro documentos, cada uno de ellos considerado como el trabajo de un genio. Ese período se conoce como annus mirabilis, el año de los milagros de Einstein.

En el primero de esos documentos, Un punto de vista heurístico sobre la producción y transformación de la luz, Einstein proponía que la luz estaba compuesta de pequeños paquetes de la denominada energía cuántica. A día de hoy los conocemos como fotones. Ésta es la teoría por la que Einstein fue galardonado con el Premio Nobel.

En el segundo documento recoge algunas de las primeras pruebas empíricas sobre la existencia de los átomos. Antes de 1905, la idea de un átomo como la unidad más pequeña de la materia era considerada un concepto teórico de gran utilidad. El científico describió el movimiento de las partículas suspendidas en un líquido, conocido como movimiento browniano, y demostró que la materia debía tener una estructura subyacente. En la actualidad, esa estructura está recogida en el consto de átomo.

En el tercero y en el cuarto, Einstein trató la teoría por la que es más famoso hoy en día: la relatividad especial. Explica la relación que se establece entre la masa y la materia, a través de la ya conocida ecuación E = mc2: la energía de un objeto es equivalente a su masa tantas veces como la velocidad de la luz al cuadrado. Simplificado al máximo, esto significa que la masa es otra forma de energía.


OTROS DATOS DE INTERÉS

1. La documentación de Einstein sobre lo teoría de la relatividad era la continuación de un trabajo que empezó cuando tenía 16 anos.

2. A pesar de que Einstein animó al presidente Franklin Roosevelt a llevar a cabo la construcción de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial, luego adoptó un papel activo en el movimiento de desarme nuclear. En una ocasión dijo: «Desconozco con qué armas se luchará en la Tercera Guerra Mundial, pero lo que sí sé es que en la Cuarta Guerra Mundial se usarán palos y piedras».

3. A Einstein se le propuso ser el segundo presidente de Israel, pero rechazó la oferta porque consideraba que no tenía don de gentes.

(del libro 365 dias para ser 31 mas culto)

martes, 11 de marzo de 2014

16 de marzo delo 2014, Segundo Domingo de Cuaresma A


La Gloria sobre la montaña
El amor verdadero, aquel que viene de Dios, ha sido hecho para ser expandido. En nuestra tentación de guardarlo para nosotros, podemos siempre contar con la presencia de Jesús que nos ayuda a ir al encuentro de los demás.



Lectura del santo Evangelio según San Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomo consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los
llevó aparte a una montaña alta.
Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se
volvieron blancos como la luz.
Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces tomó la palabra y dijo a Jesús:
—Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para
Moisés y otra para Elías.
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una
voz desde la nube decía:
—Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle.
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y tocándolos les dijo:
—Levantaos, no temáis.
Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
—No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los
muertos.


Palabra del Señor




A guisa de introducción:


Abrir nuestros ojos a su presencia


Quizás muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de estar en el mismo lugar, un momento, una hora o varios días con alguien que sabemos o intuimos tiene mucha sabiduría en su interior (o es muy competente o docto en alguna cosa): lo ideal un estudioso de la biblia (teólogo, sacerdote, pastor de alguna iglesia…) o un humanista (filosofo, literato, cantautor, psicólogo, licenciado en alguna ciencia… ). De pronto los vimos y escuchamos furtivamente en una conferencia o charla en el colegio, la universidad.


Es más, de pronto hemos tenido la oportunidad de descubrir esos mismos personajes en la vida cotidiana, de encontrarlos en nuestro mismo lugar de alojamiento…Y nos sucede que (como me ha pasado a mi) de hablar de todo y de nada durante varias comidas, sin darnos cuenta de sus competencias. No es sino después que ya no están con nosotros o que se han ido que tomamos conciencia de su reputación, del pozo de sabiduría que llevan en el interior, y que lo más probable era que los podíamos haber aprovechado más para crecer, para aprender.

En nuestras familias y comunidades puede suceder algo semejante, que este con nosotros bajo el mismo techo o tengamos la facilidad de ir a su encuentro, un tío o tía ya en la edad de oro, en sus años de madurez y plenitud, del cual podríamos aprender tantas cosas, no solo evocar recuerdos sino escuchar sus consejos y experiencias de vida y deducir o concluir lo que podría servirnos para nuestra propia vida. Y cuanto lo desaprovechamos!


Afortunadamente, mientras y cuando pude, yo aproveché a mis abuelos para conocer mucho sobre la historia de la familia y aun hoy, cuando puedo me acerco a tíos y primos mayores, colegas y hermanos sacerdotes para que me compartan su experiencia vital. Hoy día con la facilidad de las grabadoras de voz en celulares y i-pods todo se hace más fácil.


Lo bueno, ideal y correcto es interesarnos sobre el terreno y el momento de las preocupaciones de las personas que nos presentan, poco debe importar las primeras impresiones. Hemos de acoger de manera simple como un regalo cada persona que la vida nos permite cruzar.

Hay cualquier cosa de la experiencia profunda vivida por los 3 discípulos de Jesús en el evangelio de este domingo. Pedro, Santiago y Juan descubren su identidad, más allá de las apariencias.


Este momento de la transfiguración nos invita a ir más allá de los propósitos superficiales que debilitan o atenúan en nuestros días la gloria y luz de Jesús.


Renovemos nuestra mirada. Admiremos en todo su esplendor Aquel que nuestro Dios y Padre designa como su Hijo Bien o Muy Amado, presente en el centro de nuestra cotidianidad.




Una aproximación psicológica: 


Desfigurado y transfigurado


El relato de la Transfiguración esta trenzado de símbolos bíblicos que de modo difícil nos permiten comprender en plenitud la vivencia humana y espiritual de Jesús al momento de esta experiencia. La preocupación de Mateo está en otra parte: Manifestar la divinidad de Jesús en el instante mismo en que comienza a ser rechazado por los hombres.


Si queremos por lo menos arriesgar un comentario sobre la vivencia de Jesús, podemos recurrir a la reflexión del Eclesiastés sobre la alternancia fundamental que ritma toda vida humana:


Hay un momento para cada cosa bajo el cielo:

Un tiempo para callar y un tiempo para hablar,

Un tiempo para sembrar y otro tiempo para arrancar lo plantado,

Un tiempo para llorar y un tiempo para reír (Ecl 3,1 ss)


Ahora, el itinerario de Jesús consiste en discernir sin cesar, al ritmo de lo que vive, cuál es el “tiempo” que el Padre abre ante Él.


El “tiempo para callarse”, es el silencio del anonimato guardado hasta el “tiempo” de su compromiso público. Pero es también el silencio de sus extensos momentos de soledad para la oración. Y es en fin el silencio guardado en las circunstancias donde las palabras sobrarían, de manera simple: “Pilato dice a Jesús : De dónde eres tú? Pero Jesús nada le responde (Jn 19,9) ; “Los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio…Qué dices tu?... Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo…” (Jn 8,3ss).


El “tiempo para hablar”, es el tiempo de la transfiguración, el tiempo para dejar pasar a través nuestra figura aquello que nos habita en profundidad: la ternura de Jesús hacia la mujer adúltera, la posición clara que el expone ante Pilato, las parábolas, las controversias, y en lo que respecta el relato de la transfiguración, la luz, el fervor y la intensidad de la fe que están concentrados en el fondo de su ser. Esta transfiguración parece haber llenado (colmado) a los 3 discípulos de un bienestar a la vez apaciguador –pleno de confianza y traumático, bienestar que Pedro quería prolongar (alargar) : “Qué bueno es estar aquí!”. Pero Jesús quiere guardar su docilidad de base de cara a la alternancia del tiempo: “hay un tiempo para planta y otro tiempo para arrancar lo plantado”, hay un tiempo para recibir de Dios semilla y crecimiento y un tiempo para recibir de Él sufrimiento y desarraigo. Y de hecho, en el evangelio, el episodio de la Transfiguración está situado en el momento cuando Jesús de manera más intensa toma conciencia del sufrimiento que le espera, pero también sabe (intuye) el más allá de este sufrimiento: “hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír”, “ustedes estarán afligidos, pero su tristeza se cambiara en alegría” (Jn 16,20).

La transfiguración: experiencia de expresión (y o manifestación), donde Jesús deja salir, y comparte con sus discípulos, la lucidez y la obediencia de su fe.


Hay un tiempo para cada cosa bajo el cielo:

Un tiempo para invitar a la libertad y un tiempo

para pagar con su vida (su persona),

un tiempo para sentir la comunión de Dios

y un tiempo para experimentar su abandono,

un tiempo para hacer la fiesta y un tiempo

para caer en tierra presa de soledad,

un tiempo para ser desfigurado y un tiempo

para ser transfigurado,

un tiempo para celebrar la vida de Jesús,

y un tiempo para vivir e ir tras suyo.


Nosotros también estamos llamados a la transfiguración

“Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios”, escribió San Ireneo. La transfiguración, en efecto, ilumina y aclara la pregunta más importante de nuestros corazones humanos: TIENE SENTIDO LA VIDA?

Muchas cosas humanas tienen un sentido en sí mismas: la amistad, el amor, la cultura, el progreso, la justicia y tantos valores conocidos por todos. Pero también hay muchas cosas sin sentido: un niño que sufre y que va a morir, esas masacres de personas, aquel huracán o este terremoto y tsunami que acaban de pasar en Japón y que mata tanta gente.

Uno se hace la pregunta: Quién o qué va a decidir o determinar el sentido o sin sentido? Es la muerte, la destrucción, el mal que están al final de todo?


La respuesta de nuestra fe es la misma respuesta de Jesús: el ser humano, por frágil que él sea, no es para terminar dentro de un hoyo, enterrado. El hombre está destinado a ser transfigurado en Dios. Nuestro bautismo nos hace comulgar (comunicar) a la vida de Jesús resucitado.

En su evangelio, San mateo osa utilizar la misma palabra para decirnos que “el rostro de Jesús se iluminó (y brilló) como el sol” (Mt 17,2) y que los justos brillarán como el sol (Mt 13,43). Tal cual es la densidad eterna que toma cada uno de nuestros actos humanos. Nuestras opciones (decisiones) no son indiferentes, ellas tienen un peso de eternidad…



REFLEXIÓN CENTRAL:

Qué es y cómo vivir la Transfiguracion?


TRANSFIGURACIÓN  es una palabra bastante rara, poco conocida entre el gremio de los que se dicen “con orgullo, yo diría con necedad  y con equivocadas ínfulas” no ser  creyentes.

Sabemos más sobre la metamorfosis de la rana que de la experiencia de Jesús en la Transfiguración.

Aunque ambas palabras se refiera a  cambios, no podemos negar que se nos haga difícil a los no versados en teología y estudio bíblico, comprender que es eso de la TRANSFIGURACIÓN de Jesús de Nazaret…Es mucho más que un rayo de luz que ilumina un rostro y un cuerpo.

Este pasaje siempre ha corrido el peligro de revestirse de imaginación, y de considerarse de paso, algo simbólico o metafórico,  como lo sugieren muchos exegetas racionalistas. Este relato de la transfiguración, hemos de decirlo no es un relato infantil que obedezca a un género literario fantástico, es el testimonio  fehaciente de 3 discípulos, los más significativos entre el grupo de los 12: Pedro, Santiago y Juan que se constituyeron en los pilares de la primera comunidad de discípulos.

Para comprenderlo de entrada y de una manera sencilla, digamos que la Transfiguración es un aperitivo, un entremés de lo que será la Resurrección de Jesús”. 

“Pero este hecho no consistió en que el Maestro se vistiera de galas y colores. Tampoco fue un despojo de su condición mortal para mostrarse sólo como Dios. Según la tradición judía nadie podría ver a Dios sin morir. Consistió, ante todo, en que el Señor hizo sentir a estos discípulos, en su mente y probablemente también en los ojos, quién era El. En otras palabras, les ofreció una experiencia fuerte y profunda de su condición de Hombre Dios, de Mesías.”  (Calixto en http://tejasarriba.org)

En cierta ciudad, un cura invitó a sus feligreses o parroquianos a un retiro espiritual de gran calidad, dado por un predicador bastante reconocido y muy famoso.

La gente llega en gran cantidad. El predicador enuncia el tema y demanda a la gente si ellos conocen algo sobre el tema. La gente dice “No”. Entonces él les dice: “En una hora, yo no puedo decirles lo suficiente…”, y enseguida él entonces se va.

Una semana después, la misma invitación con el mismo predicador…el mismo tema. El conferencista interroga: “Saben ustedes algo sobre este tema?” La gente responde “Si”. Y entonces les dice el orador, “no perdamos nuestro tiempo si ustedes lo conocen ya”…Y entonces se va.

Tercera semana, con el mismo predicador y el mismo tema. La misma pregunta. La gente, un 50% dice “Si” , otro 50% “no”. EL predicador reacciona diciendo : « Que aquellos que saben les enseñen a aquellos que no saben »…y se fue.

Qué podemos retener de esta simpática historia? Tres realidades:
-        1. No se puede enseñar a alguien que no sabe nada;
-       2. No se puede enseñar a quien lo sabe todo;
-       3.   Se aprende más por el testimonio transmitido por los otros (camaradas, compañeros, amigos…) . De ahí la importancia de sostenernos, apoyarnos  los unos y los otros en nuestra búsqueda de lo ABSOLUTO.

He aquí el mensaje de la Transfiguración: Jesús hace vivir una experiencia de la Resurrección a algunos discípulos (al 25% del grupo) con el fin de que ellos puedan sostener, y o apoyar moralmente  a los otros cuando lleguen las horas sombrías de la pasión.

Para esto, es necesario que aprendamos a mirar la vida con ojos que vean más allá de nuestras preocupaciones del tiempo presente. Es necesario aprender a desdramatizar los eventos, sabiendo con certeza que el sol reaparece siempre después de la lluvia…por otra parte, también la lluvia es necesaria para guardar la vegetación verde y en buen estado.

La riqueza de una comunidad consiste o se apoya siempre en la suma de los talentos puestos al servicio de los otros. Nadie posee todos los talentos. Nadie ha sido concebido para vivir solo y aislado. La Transfiguración es un desafío para toda la comunidad :  “Que aquellos que saben, enseñen a los que no saben”. “Que aquellos que no saben se sientan contentos de ser instruidos por los otros”.

Una comunidad que no transmita más el saber, el saber ser, el saber hacer, los códigos y los ritos sociales, el sentido de la fiesta y del compartir es una comunidad en peligro de muerte.

Vivir la Transfiguración, es alimentar el deseo de aprender los unos de los otros, es tomar riesgos, es apostar más por la esperanza que por lo ya adquirido, es saber con certeza que Dios no ha dicho nunca su última palabra, puesto que Él hace surgir una salida nueva allí donde parecía todo atascado.

La Transfiguración es el abandono confiado  en los brazos del Maestro de lo Imposible.


jueves, 6 de marzo de 2014

Camilo Sesto, Melína Merkoúri y una canción entrañable



“Eres fuego de amor, luz del sol, volcán y tierra,

por donde pasas dejas huella.

Mujer tú naciste para querer,

has luchado por volver, con tu tierra y con tu gente.

Así empezaba una canción pegajosa, seductora, alegre y triste a la vez, muy popular a finales de los 80. Su intérprete y compositor el español Camilo Blanes, más conocido como Camilo Sesto, con ella quiso rendirle un homenaje a una mujer griega, comprometida social y políticamente con su pueblo, quien además tenía virtudes de cantante y actriz, y quien volvía  a su país después del exilio. Era el año 1975.

Has vuelto Melina,

Alza tus brazos hacia Dios,

Que Él escuche tu voz, laralaralala…


Solo muchos años más tarde me enteraría que la mujer nombrada en la canción simplemente como Melina, era aquel personaje de la historia política de Grecia.

Si pensamos en Grecia todos nos retrotraemos a la Grecia Clásica, pero esto es lo mas lejos de la realidad, pues su historia contemporánea es mas triste y gris que la antigua. Durante su periodo de vida ella tuvo que sufrir una dictadura llamada La dictadura de los Coroneles que comenzó en el año 1967, es decir, hace 46 años de su proclamación. Lo dirigía un tal Giorgio Papadopoulos, siendo esta eliminada tras la proclamación de la Tercera República Helénica en el año 1974. Esta dictadura fue causa de la lucha que existía entre los dos bloques imperialistas del siglo anterior, los Estados Unidos y la URSS, donde una de las piezas confrontadas era este país pues existía el temor de los Estados Unidos de su alineación de Grecia en el bloque comunista, algo parecido a otros países en la zona de América como fueron Chile y Argentina con Pinochet y Videla. La dictadura griega duro solo siete años, pero dividió al país en dos bandos políticos, los partidarios de la izquierda y los partidarios de la derecha con la ayuda de los aliados europeos, que ya se habían enfrentado años atrás, pero ante la impunidad que le dio la dictadura muchos políticos fueron atacados, perseguidos y torturados. Y ahora queda contestar quien fue Melina Mercouri, y donde queda ella en todo este espectáculo esperpéntico y de porque el homenaje que le realizo Camilo Sesto.


Según Wikipedia, Melína Merkoúri (griego: Μελίνα Μερκούρη)  nació en  Atenas, el 18 de octubre de 1920  y murió en  Nueva York, un dia como hoy, el  6 de marzo de 1994, hoy hace exactamente 20 años. Fue una  actriz, cantante y activista política griega. Fue miembro del Parlamento Helénico y, en 1981, se convirtió en la primera mujer en Grecia en ocupar el puesto de Ministra de Cultura.


Melína Merkoúri murió en un hospital de Nueva York a los 73 años, debido a un cáncer de pulmón, en 1994, hoy hace 20 años.

Merkoúri había sido una fumadora empedernida y cuando murió, cientos de ciudadanos griegos colocaron en su tumba cajetillas de su marca favorita de cigarrillos como homenaje.

Su féretro fue trasladado a Atenas, donde recibió un funeral de Estado en el Proto Nekrotafeio (Primer Cementerio).

Una mujer de gran fuerza y personalidad tal como lo describe la canción.


Referencias:


http://es.wikipedia.org/wiki/Melina_Mercouri




miércoles, 26 de febrero de 2014

2 de marzo del 2014: 8º Domingo del Tiempo ordinario A



Vivir sin preocupación?

Dentro de algunos días entraremos en Cuaresma.
Celebraremos la profundidad de nuestra experiencia de creyentes.
Desde este domingo, relativizamos nuestras preocupaciones. La relación profunda y durable con Dios, evocada en los textos bíblicos, vuelve a poner las preocupaciones legitimas (verdaderas) de la vida en su justo lugar.



Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo Según San Mateo, capítulo 6, versículos 24 al 34:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
“Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará la primero y no hará caso del segundo. Ustedes no pueden servir a Dios y al dinero. Por eso les digo: no estén agobiados por la vida pensando qué van a comer, ni por el cuerpo pensando con qué se van a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo que el vestido? Miren a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo su Padre celestial los alimenta. ¿No valen ustedes más que ellos? ¿Quién de ustedes, a fuerza de agobiarse, podría añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué se agobian por el vestido? Fijense en cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan, ni hilan. Y yo  les digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? No anden agobiados pensando qué van a comer, o qué van a beber, o con qué se van a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe su Padre del cielo que ustedes  tienen necesidad de todo eso. Sobre todo busquen el Reino de Dios y su justicia; lo demás se les dará por añadidura. Por tanto, no se agobien por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.”
 Palabra del Señor.


A guisa de introducción

La vida y la fe o la fe y la vida

1.    Nosotros podemos decir que la naturaleza ejerce una gran influencia en nosotros.
Sobre todo en los países con estaciones y en aquellos lugares predominantemente fríos, el sol es nuestra gran preocupación.

Nosotros deseamos que él caliente lo necesario para hacer fundir un poco de nieve en el mes de marzo. Desde ya escuchamos las aves. El agua se desliza por los arboles. Y muchos sienten ya la primavera.

Desafortunadamente, nosotros estamos tan ocupados en nuestras actividades, trabajos y cosas que nos olvidamos de observar la naturaleza.
Jesús nos lo recuerda: miren...observen…Él se sirve frecuentemente de la naturaleza para hacernos comprender su Reino.

Según Jesús, el trabajo que se debe realizar, es importante; él no es un absoluto; él debe prodigar salud, serenidad y no por el contrario, robárnoslas; una persona no es un robot.

Es necesario que ella trabaje, pero también es cierto que es necesario que ella piense, que ella sea atenta, sensible  ante el sufrimiento o necesidades de los otros, que ella cultive las amistades, que ella ame, que ella ore.

Jesús se muestra demasiado severo ante aquel, que a fuerza de trabajo, ha llegado a creer que puede dominar el mundo sin ocuparse de su vida personal; Él emplea la expresión “con el riesgo de perder  su alma”; el alma es el conjunto de valores humanos y espirituales que le dan a la vida su verdadero valor y o precio.

“Nosotros somos mucho más que lo que hacemos”, denota la prioridad de la persona, “nosotros hemos de permanecer incólumes, sólidos por encima del trabajo realizado, y sin lo cual seriamos aplastados”: actitud que no conviene ni a la condición humana, ni a la dignidad cristiana.

2.    A través la naturaleza, uno puede acercarse a Dios, pero no es seguro…o evidente…

Al hacer el camino a la inversa, es decir, rencontrando el sentido de Dios, uno redescubre la naturaleza, uno se rencuentra a sí mismo, uno hace el descubrimiento de los otros, uno pone las cosas en su lugar.

3.    El problema de “la fe en Dios”, sin importar lo que hagamos, no podemos evitarlo, o hacer semblanza de que Dios no existe.
En ciertas ocasiones, tenemos la impresión que nosotros hacemos la vida gracias a la fuerza de nuestro trabajo, por nuestros solos medios; nosotros pensamos no tener necesidad de la oración de los otros; y por lo tanto nosotros creemos que Dios existe y que Jesús ha venido en Galilea.


Cuando profundizamos nuestra fe en Dios y en Jesús, nuestra manera de orar, cambia. Si nuestra preocupación, son los asuntos pendientes a hacer, le pedimos a Dios de ayudarnos a realizar nuestros proyectos. Si nuestra preocupación, es Dios mismo, vamos a confiar en Él y en lo que Él espera de nosotros y nosotros le confiaremos nuestros proyectos;  y encontraremos el modo de volverle a decir el “Padre Nuestro” en su justo momento y lugar.




Aproximación psicológica al texto del evangelio:

La buena providencia de Dios

“No se preocupen por lo que han de comer, no se preocupen por el vestido…”

Estas palabras aparentemente necias o dulzarronas de Jesús en el evangelio de hoy no son tampoco una incitación o “invitación” a la pereza. El texto integral se constituye más bien en una invitación a la contemplación de la belleza de la naturaleza y de la bondad de aquello que llamamos tradicionalmente “la buena providencia de Dios”.
El lirio de los campos? “Salomón mismo, en toda su gloria, no podía vestirse como él” (Mateo 6,29).

La Providencia de Dios no es una especie de fuerza mágica que protegería a los buenos y castigaría a los malvados, o que nos recompensaría si nosotros actuamos bien. Jesús ha sido claro en este punto con respecto a la invitación a amar los enemigos. Nuestro Padre hace salir el sol sobre los buenos y los malos, y caer la lluvia sobre los injustos e injustos (Mateo 5,45).

Creer en la Providencia, no es creer ingenuamente en Dios, una ingenuidad  (o “inocencia”) que nos incitaría a la pereza y a la negligencia.

Creer en la Providencia, es hacer todo de su parte para triunfar en la vida y llevarla a su realización, para asegurar el techo, el sustento y el vestido.

Pero tampoco creer en la Providencia es quedarse solamente ahí. Es desprenderse de esta obsesión y recibir la vida como un don (un regalo).

Es esto precisamente la Fe: desprenderse de su vida para recibirla como un don de Dios. Jesús utiliza un lenguaje simple pero él no es simplista, ni ingenuo. Al reconocer las necesidades de la existencia, él nos conduce a una ingenuidad segunda que es la de la fe activa y responsable.

Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? (Mateo 6,30).

Hay aquí dos cosas. Primero, la admiración por la belleza de las flores. Nosotros tenemos el deber de maravillarnos y de contemplar.

Y enseguida, entrar en la Fe: dejar de ser gente de poca Fe, donde las preocupaciones son a la manera de los paganos que se dejan encerrar por la sociedad de consumo. Romper, vencer esta pasión, entrar en la Fe y recibir su vida como un don.

Las promesas de la sociedad de consumo son falsas y alienantes. Ellas nos dicen: “Tú eres lo que consumes. Tú debes seguir la moda. Tú debes consumir cada vez más y más”. Pero no, la vida es más que la comida, y el cuerpo, es más que el vestido. El ser se degrada si se le considera solamente dentro del “aparecer” y el “tener”.

Comer, beber, vestirse y todo lo demás para el bienestar. Reducirse a eso solamente? 
Nunca. Y Jesús llega para decir: “busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mateo 6,33).

No es por nada que hoy se habla tanto de “relajación y despreocupación ante las cosas” y surgen movimientos de simplicidad voluntaria. Es una reacción de supervivencia. Por otro lado, yo me siento sorprendido por las fortunas y fuertes sumas de dinero que se invierten en terapias de salud, en los masajes, baños, los mil cuidados del cuerpo por parte de todo tipo de terapeutas. Yo tengo miedo de que la salud se venda bien y que la sociedad de consumo no nos vuelva a atrapar de nuevo, haciéndonos pagar costosamente sus múltiples tratamientos, mismo si son naturales. Esta nueva factura se suma a otras, y el ciclo de la carrera por el dinero recomienza.


Es necesario permanecer siendo critico ante esto. Buscar primero el Reino de Dios y su justicia. Entrar en la Fe y recibir la vida como una generosidad, confiando en Dios. La medicina suave o dura, es buena y es indispensable. Pero la Fe es otra cosa. Es a la Fe que Jesús nos invita. Pero Él agrega un proverbio delicioso que yo me repito a mi mismo cada atardecer, cuando yo me pregunto si no habrá otra cosa para hacer: “A cada día le basta su propio afán”. Cuando se ha dado de acuerdo a la medida, es necesario confiar en la vida y sobre todo en nuestro Padre de los cielos.

 

lunes, 17 de febrero de 2014

23 de febrero del 2014: 7º Domingo del Tiempo Ordinario A



Del gen egoísta al amor divino

Establecer una justa relación con los otros es un desafío que nunca acaba. El Señor Jesús nos invita a progresar sin cesar en este sentido, empujando cada vez más lejos las fronteras del amor. “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.



EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN MATEO CAPITULO 5, VERSICULOS 38 AL 48

En aquel tiempo Jesús dice a la multitud:
38.Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente.»
39.Pero yo les digo: No resistan al malvado. Antes bien, si alguien te golpea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra.
40.Si alguien te hace un pleito por la camisa, entrégale también el manto.
41.Si alguien te obliga a llevarle la carga, llévasela el doble más lejos.
42.Da al que te pida, y al que espera de ti algo prestado, no le vuelvas la espalda.
43.Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y no harás amistad con tu enemigo.»
44.Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores,
45.para que así sean hijos de su Padre que está en los Cielos. Porque él hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores.
46.Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué mérito tiene? También los cobradores de impuestos lo hacen.
47.Y si saludan sólo a sus amigos, ¿qué tiene de especial? También los paganos se comportan así.
48.Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo.


A guisa de introducción:

Del gen egoísta al amor divino

Cuáles son las razones, los motivos que nos empujan a actuar?

Desde siempre han existido debates sobre este punto, puesto que toda persona que actúa busca un cierto bien o beneficio. Mismo el psicópata quiere satisfacer un deseo que le aporta placer.

Es decir que todo gesto de amor desinteresado que hacemos, es al final una trampa o patraña que nos inventamos para esconder nuestros apetitos egoístas? Es lo que parece hacernos comprender una tesis con carácter biológico, la llamada tesis del “gen egoísta”: la evolución de la vida se explicaría por la victoria de este gen que finalmente, impone su descendencia. La tesis ha sido muy rebatida entre los expertos en ciencias naturales a causa de los numerosos ejemplos de colaboración y o solidaridad que se evidencian en la naturaleza.

El peligro acá es transferir o extrapolar de manera mecánica en los humanos, comportamientos observados en la naturaleza, puesto que hay una forma de asumir nuestra herencia biológica. Y esta forma o manera se llama precisamente LA ÉTICA Y LA CULTURA.

El ser humano puede pervertir la naturaleza: pensemos, por ejemplo, en la invención de la tortura; pero él también puede transfigurar su bagaje (elementos) animal, manifestando ternura y amor.


Es bien natural amar los parientes y los amigos: es un poco amarse a sí mismo. Pero se puede ir más lejos hasta el don de sí mismo? Es lo que nos sugiere Jesús porque el amor divino no tiene límites.



UNA APROXIMACIÓN PSICOLÓGICA AL TEXTO DEL EVANGELIO

Imitar a Dios tal cual como es

La ley del talión era clara:  “El que cause alguna lesión a su prójimo, como él hizo, así se le hará: fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se hará la misma lesión que él ha causado al otro”. (Levítico 24,15-16).

Rechazar esta monstruosidad de ley puede parecernos muy natural , pero mirando más de cerca, Jesús era absolutamente radical cuando invitaba a superar esta mentalidad, y numerosas referencias  o indicadores nos llevan a pensar que no le   escucharon  sino la mitad de lo que dijo (de manera parcial, o superficial).

Cuando uno se justifica de tener un comportamiento negativo bajo el pretexto “fue el otro que comenzó” , uno se devuelve a la vieja Ley del talión. Cuando se opina que un asesino merece la muerte, uno no hace más que aplicar la ley del talión. Cuando decimos que Dios conducirá al infierno aquellos que han tenido una mala conducta o que no han tenido fe: estamos afirmando entonces que Dios , Él mismo,  funciona,  o actúa de acuerdo con la ley del talión: golpe con golpe, rechazo con rechazo.  Al estilo de la canción del cumbiambero venezolano Pastor López: “golpe con golpe yo pago, beso con beso devuelvo, esa es la ley del amor que yo aprendí, que yo aprendí”.

Ahora, Jesús hace un llamado insistente  justamente a abandonar la ley del talión, sobre el hecho que Dios, El no camina así, el no actúa así. “Si saludan sólo a sus amigos, ¿qué tiene de especial?” (v. 47). Hay que atreverse a agregar: “Si Dios sólo abre el cielo a aquellos que se le parecen, que hace El de extraordinario?”

Pero justamente, según Jesús, Dios es extraordinario, ya que El colma de su sol, de su lluvia, de su bondad y de su misericordia a todo mundo (a todas las personas sin distinción). Porque si Dios ama aquellos que lo aman, los publicanos acaso no hacen lo mismo?  (v.46). Si, Dios hace más que los publicanos,  más que nosotros (va más lejos), y es justamente por eso que Jesús nos pide  hacer más que los otros. No para  presentarnos mejores, no para demostrar que somos los mejores, sino porque Dios nos invita a llegar a ser mejor de lo que somos, a luchar, por  aminorar,  por debilitar sin cesar los límites que  fácilmente  le ponemos  a nuestra propia bondad.

Por medio de algunas imágenes y con pocas palabras, Jesús nos habla acá de manera vasta (grande ) sobre Dios. Claramente: Dios no es como nosotros: El no reserva su amor a aquellos que lo aman; Él no se venga de quienes no lo aman; “El ama sus enemigos” (v.44) y Él quiere que amemos los nuestros  (los enemigos) y así parecernos a Él. (v.45) .

Notemos finalmente el desafío adicional que contiene para nosotros estas  palabras de Jesús: “Actúen como Dios porque ustedes han sido hechos a su imagen” , puede voltearse al revés  en la práctica para llegar a ser: “hagamos a Dios a nuestra imagen y hagámosle actuar como nosotros”.


Es necesario amar a nuestros hermanos (as) como ellos son,…y guardar (concebir ,mirar, interpretar, conservar …)  Dios tal como Él es!



REFLEXIÓN


Amar y perdonar como Cristo

En el evangelio de este día, Jesús parte de una ley del Antiguo Testamento : «Ustedes han oído que se dijo : ojo por ojo, diente por diente ». En su momento esta ley buscaba frenar la venganza desproporcionada. La víctima o su familia debían contentarse con un mínimo de venganza.

Se sabe que el rencor era muy fuerte en tiempos de Jesús, sobre todo hacia el pueblo invasor y que se imponía, personificado en Roma, y esto alimentaba más el odio y amenazaba con estallar una fuerte guerra civil.

La voluntad de Jesús es la de romper esta espiral de violencia. Él nos dirige palabras fuertes que es necesario acogerlas tal como ellas son. Pero al mismo tiempo, debemos ser cautelosos en la manera como las interpretamos. No se trata de dejar correr a los que nos odian y a los ladrones. Cuando los niños son víctimas de la violencia, es necesario pedirles que lo digan (denuncien). Nuestra responsabilidad es la de protegerlos.

Hoy, Jesús quiere invitarnos a dar un paso más allá: “No agreguen más odio al odio (no le metan más leña al fuego); detengan esta ascensión de la venganza que no hace más que atizar el odio”.

Tenemos un ejemplo muy significativo en la vida de Edmond Michelet (1). Cuando él fue denunciado y enviado al campo de concentración, escribía a su familia: “es necesario que perdonemos; es la única actitud que conviene a los cristianos”. El mismo terminó por encontrar al joven que le había denunciado y lo perdonó. Este testimonio se suma al de Cristo en la cruz: “Padre, perdónales, porque ellos no saben lo que hacen”. Es cerca de Jesús y en El que encontramos la fuerza de perdonar como El y con El.

Lo que Cristo espera de nosotros es precisamente que nosotros amemos como Él mismo nos ha amado. Cuando leemos los evangelios, lo vemos acoger todos aquellos que vienen a buscarle; Él no ha dudado en acercarse a los leprosos, cuando era formalmente prohibido por la ley de Moisés; fue a casa de pecadores (Leví, Simón, Zaqueo); perdonó a sus verdugos. Su amor era tan grande que dió su cuerpo y derramó su sangre por la salvación del mundo.

En el evangelio de este día, Jesús nos dirige palabras fuertes: “Ustedes han escuchado que se dijo…Yo les digo” Es una manera de mostrar a todos que ÉL habla con la autoridad de Dios. Y Él no se contenta solo con hablar, pues nos da ejemplo: Él es aquel que ama sus enemigos y ora por ellos. El amor verdadero no calcula sino que se entrega y se entrega hasta el final sin medida.

La cuestión no es  quedarse en lo permitido o en lo prohibido. Lo importante es amar siempre y en todas partes, como Cristo y con El.

« Sean perfectos como su Padre del Cielo es perfecto », nos dice todavía Jesús. Esta palabra se suma a la de la primera lectura: “Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, Yo soy Santo”. Esta santidad no debe ser comprendida como un conjunto de poderes y de sacrificios, sino como una participación a las disposiciones del mismo Dios. Este llamado se dirige a todos y no solamente a una élite (sacerdotes, monjas –es o consagrados, ermitaños, ascetas, etc.). Jesús viene a aportar un complemento. Dirigiéndose al joven rico , le dijo: “si tú quieres ser perfecto, sígueme “ ser perfecto es seguir a Cristo amando a sus enemigos, orando por ellos y perdonando.

Para ser perfectos, es necesario un largo camino, y sabemos bien que estamos lejos del objetivo. Pero otro día, Jesús dijo: “No he venido llamar a los justos sino a los pecadores”. Si es necesario ser perfecto para entrar en el Reino de Dios, es claro que para el hombre entregado a sus propias fuerzas es imposible. Pero para Dios, todo es posible. Su amor es más fuerte que todo aquello que (es estorbo para ) obstaculiza la perfección.

Para ser santo, basta con acoger a Cristo en nuestra vida y dejarlo ocuparse de nosotros. Solo Él es capaz de liberarnos del odio, del orgullo y del egoísmo. El no deja de llamarnos a renunciar, a sacrificarnos (en el buen sentido), cosa que está más allá (supera) de nuestras posibilidades humanas.

Lo que Él quiere para nosotros, es la VIDA, la Verdadera Vida; “He venido para que tengan vida y la vida en abundancia” (Juan 10,10).

Vale la pena seguir a Cristo, ir tras sus huellas, el solo justo que nos abre las puertas de la Vida Divina. Se trata de acoger su Espíritu Santo y dejarnos transfigurar por nuestra relación con El. Y uno de los lugares privilegiados donde se establece esta relación es LA ORACIÓN. No es por demás, o no es por nada que Jesús nos invita a orar por quienes nos persiguen.

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