lunes, 24 de enero de 2022

24 de enero del 2022: lunes de la tercera semana del tiempo ordinario- San Francisco de Sales


Testigo de la fe

 San Francisco de Sales.

 


Obispo de Ginebra residente en Annecy y Doctor de la Iglesia. Con Jeanne-Françoise de Chantal fundó La orden de la visitación. El amor de Dios lo llevó a las actitudes de dulzura y paz, y una profunda vida espiritual que compartió con los laicos. Murió en 1622 a la edad de 55 años.

 

 

(Oseas, 1-6, Salmo 99; Hch 3, 1-10 y Mateo 6, 19-21) Oh, Dios, te pedimos: Haz que nuestros corazones y Mentes puedan conocerte mejor. Danos la voluntad y los medios para trabajar en la transformación de este mundo y ofrecernos mutuamente dones que puedan alimentar nuestra comunión. Danos tus infinitas bendiciones y acoge con satisfacción nuestra parte en tu bondad. Amén.



Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (5,1-7.10):

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos: ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tu serás el jefe de Israel."»
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. Tenía treinta años cuando empezó a reinar, y reinó cuarenta años; en Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre Israel y Judá. El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban el país.
Los jebuseos dijeron a David: «No entrarás aquí. Te rechazarán los ciegos y los cojos.»
Era una manera de decir que David no entraría. Pero David conquistó el alcázar de Sión, o sea, la llamada Ciudad de David. David iba creciendo en poderío, y el Señor de los ejércitos estaba con él.


Palabra de Dios

 

 

Salmo

Sal 88,20.21-22.25-26

R/.
 Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán

Un dia hablaste en visión a tus amigos:
«He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado sobre el pueblo.» R/.

«Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso.» R/.

«Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder:
extenderé su izquierda hasta el mar,
y su derecha hasta el Gran Río.» R/.

 

 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,22-30):

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.»
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Palabra del Señor

 

 


El pecado contra el Espíritu Santo



“Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.»

 

Marcos 3:28-29

 



Pues bien, este es un pensamiento aterrador.

 

Normalmente cuando hablamos de pecado rápidamente nos enfocamos en la misericordia de Dios y Su abundante deseo de perdonar. Pero en este pasaje tenemos algo que a primera vista podría parecer bastante contrario a la misericordia de Dios. ¿Es cierto que algunos pecados no serán perdonados por Dios? La respuesta es sí y no. 

 

Este pasaje nos revela que hay un pecado particular, el pecado contra el Espíritu Santo, que no será perdonado. ¿Qué es este pecado? ¿Por qué no sería perdonado? Tradicionalmente, este pecado ha sido visto como un pecado de impenitencia final o presunción. Es la situación en la que alguien peca gravemente y luego no siente ningún dolor por ese pecado o simplemente presume de la misericordia de Dios sin arrepentirse verdaderamente. De cualquier manera, esta falta de dolor cierra la puerta a la misericordia de Dios.

 

Por supuesto, también se debe decir que cada vez que el corazón de una persona cambia y crece en un dolor sincero por el pecado, Dios está ahí para darle la bienvenida de inmediato con los brazos abiertos. Dios nunca le daría la espalda a alguien que regresa humildemente a Él con un corazón contrito.  

 

Reflexione hoy sobre la abundante misericordia de Dios, pero también sobre su propio deber de fomentar el verdadero dolor por el pecado. Haga su parte y tendrá la seguridad de que Dios le colmará de Su misericordia y Su perdón. No hay pecado demasiado grande cuando tenemos corazones humildes y contritos.

 

Señor Jesucristo, Hijo del Dios Vivo, ten piedad de mí, pecador. Reconozco mi pecado y lo siento. Ayúdame, amado Señor, a fomentar continuamente dentro de mi corazón un mayor dolor por el pecado y una confianza más profunda en Tu Divina Misericordia. Te agradezco por Tu perfecto e inagotable amor por mí y por todos. Jesús, en Ti confío.

 

 ****************


San Francisco de Sales, obispo y doctor
1567–1622

 

Patrono de escritores y periodistas

 

Un caballero de gran carácter y muchos talentos deja un legado

 

Es casi una grosería limitar la vida del santo de hoy a una página. San Francisco de Sales fue una celebridad religiosa en su época. Fue un sacerdote y obispo erudito, humilde, duro y celoso. Era santo y todos lo sabían, especialmente los más cercanos a él. Se mezclaba fácilmente con príncipes, reyes y papas, quienes disfrutaban de su encantadora y educada compañía. Recorrió incesantemente su diócesis a pie y a caballo, atentando contra su propia salud, para visitar tanto a los fieles pobres y humildes que se sentían atraídos por él, como a los de alta cuna. Encarnó al máximo esa extraordinaria productividad pastoral e intelectual, característica de los más grandes santos, que hace preguntarse si alguna vez descansó un solo minuto, o durmió una sola noche.

San Francisco de Sales nació y vivió la mayor parte de su vida en lo que hoy es el sureste de Francia. Su padre se aseguró de que recibiera una excelente educación desde muy joven, y su hijo sobresalió en todas las materias. Sus dotes intelectuales, santidad y personalidad cautivadora lo convirtieron, casi inevitablemente, en un candidato ideal para el sacerdocio y eventualmente para el episcopado. 

Fue debidamente nombrado obispo de Ginebra, una generación después de que Juan Calvino, un ex futuro sacerdote, hubiera convertido esa ciudad profundamente católica en la Roma protestante, dejando a San Francisco como obispo de Ginebra en poco más que de nombre.

Para llevar a cabo su ministerio, el arma preferida de San Francisco fue la pluma. Sus obras apologéticas y espirituales trajeron de regreso a la fe a decenas de miles de excatólicos después de haber incursionado en el calvinismo. 

Las obras de San Francisco fueron tan profundas, originales y creativas, y su amor a Dios tan sencillo y comprensible, que sería declarado doctor de la Iglesia en 1877. En su libro más conocido, Introducción a la vida devota, se dirigió a “personas que viven en ciudades, dentro de familias o en la corte”. Su sabio consejo espiritual animó a los fieles a buscar la perfección en el taller mecánico, en el regimiento o en el muelle. La voluntad de Dios se encontraba en todas partes, no sólo en los monasterios y conventos.

Muchos arduos viajes pastorales a través de las montañas de su región natal eventualmente lo agotaron. Nunca insistió en un trato preferencial a pesar de su estatus. Dormía, comía y viajaba como lo haría un hombre común. Cuando yacía muriendo, mudo después de un terrible derrame cerebral, una monja le preguntó si tenía alguna palabra sabia que impartir. Pidió un papel y escribió tres palabras en él: “Humildad, Humildad, Humildad”

San Francisco está enterrado en un hermoso sepulcro de bronce que muestra su imagen en la Basílica y Convento de la Visitación en Annecy, Francia.  

 

San Francisco de Sales, pedimos tu intercesión para que nos ayudes a llevar una vida equilibrada de estudio, oración, virtud y servicio. Fuiste un obispo modelo que nunca esperó un privilegio especial. Ayuda a todos los que enseñan la fe a transmitir nuestra doctrina con la misma fuerza, claridad y profundidad con que tú lo hiciste.

martes, 11 de enero de 2022

12 de enero del 2022: miércoles de la primera semana del tiempo ordinario


Samuel (3,1-10.19-20) Nuestra vida debe ser como la de Samuel: “Háblame Señor, que tu siervo escucha” Predisposición total a la voluntad de Dios. Porque Dios nos sigue llamando igual que al profeta, nos sigue “necesitando” en medio de este mundo en el que vivimos, como el dueño de la vid a los obreros.

 



Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (3,1-10.19-20):

En aquellos dias, el niño Samuel oficiaba ante el Señor con Elí. La palabra del Señor era rara en aquel tiempo, y no abundaban las visiones. Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse, y no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios.
El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.»
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llarnado.»
Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.»
Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aqui estoy; vengo porque me has llamado.»
Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.»
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.»
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha."»
Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!»
Él respondió: «Habla, que tu siervo te escucha.»
Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse; y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era profeta acreditado ante el Señor.


Palabra de Dios

 

 

Salmo

Sal 39,2.5.7-8a.8b-9.10



R/.
 Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro:
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

 

 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.


Palabra del Señor

 

 

El propósito de la misión de Jesús

 

Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»

Marcos 1:35-38

 

 

¿Por qué vino Jesús? ¿Cuál fue el propósito de Su vida en la Tierra? Este pasaje revela que Él vino a predicar a todas las personas la Buena Nueva.  


Pero entiende bien esa declaración. Esto no significa que la vida de Jesús se trata solo de lo que Él enseñó. No es como si Él fuera un gran hombre de sabiduría que vino a compartir Su sabiduría con nosotros. Aunque esa declaración es cierta, no revela la verdad completa de Jesús y su misión.

 

Entonces, ¿de qué se trataba propiamente? Se trataba de predicarse a sí mismo como LA Verdad que se habla. 

 

Jesús ES la revelación completa del Padre en el Cielo y es la revelación de TODA la Verdad. Por lo tanto, la declaración de Jesús significa que Él vino a compartirse a Sí mismo, en Su plenitud, con todas las personas. 

 

Vino a compartirse con aquellos a quienes predicaba, literalmente, mientras viajaba de pueblo en pueblo. Significa que Él continúa compartiéndose con todos nosotros cada vez que escuchamos y recibimos Su Palabra Viva: La Palabra Viva de Su misma vida.

 

Reflexiona hoy sobre el hecho de que Jesús desea “viajar” a la aldea de tu mente y tu corazón. Él quiere buscarte y traerte no solo Sus palabras de vida eterna, sino también Su propio ser. 

 

Déjate llevar por Jesús y deja que Él te hable con claridad y verdad.  

 

 

Mi Señor de toda verdad, te busco y estoy abierto a dejar que me busques. Ayúdame a estar abierto a todo lo que Tú quieres revelarme y ayúdame a recibirte como Evangelio Vivo. Jesús, en Ti confío. 

sábado, 8 de enero de 2022

9 de enero del 2022: Fiesta del Bautismo del Señor



El tiempo de Navidad termina este domingo. Jesús ha crecido. Solidario de un pueblo que reconoce su necesidad de conversión, Él  decide hacerse bautizar por Juan en el Jordán. Dios Padre lo presenta como su Hijo Bien-Amado. El cielo se abre y permanece abierto.



LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 3, 15-16.21-22

En aquel tiempo el pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías: él tomó la palabra y dijo a todos:
-- Yo os bautizo con agua, pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
En un bautismo general Jesús también se bautizó. Y mientras oraba, se abrió el cielo, bajo el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo:
--Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto
Palabra del Señor



Reflexión

Con LA CELEBRACIÓN DEL BAUTISMO DE JESÚS  se termina el ciclo de Navidad y se da inicio "al Año ORDINARIO".

San Lucas nos presenta a JESÚS en oración preparándose para recibir el ESPÍRITU SANTO y hace este acontecimiento una catequesis (momento de reflexión y profundización) para los cristianos de su tiempo.

Vemos en la escena a JUAN BAUTISTA invitando a la gente que le seguía de manera multitudinaria a hacerse bautizar en signo de penitencia. Y les invita a purificarse de sus pecados, para ser dignos y estar preparados a recibir a AQUEL que los bautizará "con el ESPÍRITU SANTO y el fuego".

A través todas esas personas, Lucas nos invita a descubrir la inmensa y gran multitud de hombres y mujeres pecadores que a lo largo de los siglos, aspiran al bautismo.

Ahí está representada toda la gran cantidad de hombres y mujeres pecadores que a veces de manera inconsciente aspiran a una vida mejor y más verdadera (más feliz).

El mensaje de JUAN BAUTISTA tenía para el común de la gente algo fascinante, había cualquier cosa que impactaba. Este hombre de carácter poco familiar, asceta, y casi que salvaje (alejado del bullicio y de la falsa sociedad, como dice la ranchera) y vigoroso no se tragaba sus palabras, las masticaba bien y no hacía distinción de personas para increparlas e inquietarlas.

Con su lenguaje agresivo, colorido, desacomodaba, incomodaba y más bien, rompía con la rutina y hacía despertar en sus oyentes esperanzas que dormían.

Y de pronto, aparece acá, ante Juan, Jesús de Nazaret, para pedirle el Bautismo. Es seguro que por lo que afirmara más tarde JESÚS de él ("este es más que un profeta" (Lc 7,26) es JUAN BAUTISTA quien lo va empujar, lo motivará y será el precursor, quien estará en el origen de su propio compromiso. (Lc 20, 1-8).

Es indudable que Juan Bautista ha ejercido una gran influencia, un gran impacto en la persona de Jesús. Para decirlo en términos más literarios, es Juan quien hará salir a Jesús de su familia, dejando atrás su pueblo. Es Juan quien le ha abierto el camino, según las mismas palabras evangélicas (Lc 3,4).

Juan Bautista es un hijo del pueblo, surgido del pueblo ordinario y aparece entre el pueblo (Lc 3, 10-14) haciendo que sus palabras, su predicación  siembre cuestionamientos profundos entre los corazones. Preguntas a propósito de su actitud ante Dios...Están ellos verdaderamente atentos, en la espera? Le dan a Dios verdaderamente el lugar, la plaza que Él quiere ocupar dentro de su vida? Es que ellos hacen todo lo que pueden para que Dios sea reconocido y amado, que sea un Dios vivo y liberador?

Es creíble y es muy posible entonces que tales preguntas y cuestionamientos hayan tocado profundamente a Jesús, al punto de llevarlo a tomar la decisión de entrar El mismo dentro del movimiento e ir también a recibir (v.21) el bautismo de Juan.

Estas observaciones nos conducen a romper entonces con nuestras imagines tradicionales del bautismo del Señor, que nos ofrece una escena a la vez grandiosa y estática donde el agua corre, los espectadores se inclinan, la paloma vuela y la voz desciende sobre un Jesús pasivo.

El bautismo, para Jesús fue una experiencia clave, que se inscribe en la respuesta activa y comprometida a la interpelación de Juan.

Tal fue para Él, la ocasión de una primera toma de conciencia de aquello a lo que estaba llamado y es dentro del contexto de la vocación descrita en Isaías 42, 1-7, a la cual el evangelio hace directamente alusión en el versículo 22.

Jesús, el Hijo de Dios, fue también un pueblerino, un paisano a la escucha, quien supo discernir y tomar las ocasiones de crecimiento y de compromiso que Dios suscita para El por los profetas de su entorno. En esto Jesús nos da ejemplo, nos muestra el camino.

El bautismo de Jesús inaugura su vida pública y contiene en potencia todo el itinerario que deberá recorrer. Parece un dato histórico cierto: Jesús, como tantos otros jóvenes de su tiempo, se siente conmovido por la predicación de Juan, y acude a recibir su «bautismo», con un rito de «inmersión» en las aguas del Jordán, un rito casi universal que significa una decisión radical de entrega a una Causa, por la que uno se declara ya decidido a dar la vida, a morir incluso. Jesús, con la coherencia de su vida, hará homenaje a su decisión de hacerse bautizar por Juan. 
Todo seguidor de Jesús está llamado a hacer suya esa coherencia de vida y esa radicalidad de decisión, que se expresa y anticipa en el rito del bautismo, y se debe hacer realidad todos los días.

Después de su bautismo vemos a Jesús en oración, enteramente de cara a Dios. Él nos muestra así el camino de la verdadera conversión. Él nos lleva a un dialogo filial con el Padre. Convertirnos es descentrarnos de nosotros mismos y centrarnos en Dios. Esta conversión no será jamás adquirida de una vez por todas. Sera una tarea a recomenzar todos los días hasta el fin de nuestra vida. Pero para este itinerario, esta subida no estamos solos. Cristo esta siempre ahí para guiarnos y enseñarnos a unirnos a su oración.

El tercer evangelista presenta la figura de Jesús no principalmente como objeto de admiración o de adoración, sino como aquel a quien el creyente debe seguir, asumiendo radicalmente sus actitudes y su proyecto. El Bautismo en Jesús, no fue un acto social, o de fanatismo religioso. Esta acción, por el cual el Espíritu revela la verdadera identidad de Jesús, marca cuál es su misión en la historia y por lo tanto su destino. Jesús, que supo comprometerse en la obra de Dios Padre, camina hacia la muerte, no en una actitud sádica, sino en total libertad. Él sabe por quién hace opción y conoce muy bien la consecuencia de estar de parte de Dios y de los favoritos de él: los pobres. Este es en definitiva, el sentido del bautismo de Jesús, matricularse en el Proyecto de Dios Padre, que es la vida en abundancia de todos los hombres y mujeres de la historia.

El bautismo no sólo se sitúa en el camino de la propia aventura espiritual, sino que implica una responsabilidad para con los demás, una misión universal: la construcción de un mundo nuevo, la edificación, aquí y ahora, de la Utopía («el Reino», como la llamaría Jesús). El bautizado cristiano, como «seguidor», como inspirado por Jesús que se hizo bautizar por Juan muy conscientemente, muy adulto, está llamado a ser, con él, salvador de la humanidad y de la creación, del planeta, puesto en riesgo grave por las políticas anti-utópicas de la civilización capitalista industrial ecológicamente irresponsable.

En el relato del Bautismo de Jesús, Lucas nos invita a reflexionar sobre nuestro propio bautismo.

Para nosotros, el Bautismo de Cristo, aporta muchos interrogantes:

-¿Lo sentimos como algo renovador y como un impulso evangelizador?
-¿Es un sacramento que nos compromete a dar razón de nuestra esperanza?
-¿Somos conscientes de que, ser bautizados, implica defender y vivir según los principios del Evangelio?
-¿Hasta qué punto hemos dejado de ser hombres viejos para convertirnos en personas nuevas?
-¿Vivimos nuestra condición de bautizados o nos conformamos con estar bautizados?
-¿Escuchamos en algún momento “tú eres mi hijo amado mi predilecto” o, el bautismo, es algo que quedó en el pasado y que no dejó sello alguno?

Con el Bautismo hemos sido sumergidos en las aguas del amor de Dios. Con él, el cielo siempre está abierto para nosotros. Solo nos basta acoger a Jesús en nuestra vida. El no suprime el mal ni el sufrimiento, ni la muerte, pero Él les quita el poder de decir la última palabra. Este mundo si dolorosamente herido por tanta pobreza, tanta violencia, guerras y catástrofes, Dios lo ama apasionadamente, Es en el nombre de este amor que Él nos ha enviado su Hijo Único para conducirnos, llevarnos a la vida Eterna.

Dios, Padre Nuestro, en Jesús tu manifiestas tu ternura por toda la humanidad. Te bendecimos por tanto amor. 

Que tu Espíritu santo nos recuerde nuestro bautismo y que la alegría de creer lo haga imponerse, superar todas las dudas y todas las decepciones. Amen


REFERENCIAS

DIVERSAS FUENTES DEL FRANCÉSESPAÑOL

http://dimancheprochain.org/838-le-bateme-du-seigneur/comment-page-1/#comment-437

http://servicioskoinonia.org/biblico/100110.htm


Les options de Jésus. Jean-Luc Hetu, Fides, Canada 1978


http://www.betania.es

domingo, 2 de enero de 2022

2 de enero del 2022: Solemnidad de La Epifanía

 

En la noche de la NAVIDAD, los pastores son inundados de luz y vienen alegres al portal (el pesebre). Es otra luz, más discreta y lejana, la que descubren los magos. Mas ellos se ponen en camino y marchan sin descanso hasta que encuentran al niño Jesús. Es nuestro turno ahora, nos corresponde hoy a nosotros la bella peregrinación hacia el reconocimiento de Jesús (descubrir quién es Él, pero también agradecer y adorarlo).

 

 


 

 

L   E   C   T   U   R   A   S

 

PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 60, 1-6

 

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora: Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, viene a ti: tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre tilos los tesoros del mar, y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

 

Palabra de Dios

 

 

SALMO RESPONSORIAL

SALMO 71

 

R.- SE POSTRARÁN ANTE TI, SEÑOR, TODOS LOS REYES DE LA TIERRA.

 

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes:

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud. R.-

 

 Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna;

que domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la tierra. R -

 

 Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributos

que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones,

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan. R.-

 

 El librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres. R –

 

 

SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS 3, 2-3a 5-6

 

Hermanos:

Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado a favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y participes de la Promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

 

Palabra de Dios

 

 

ALELUYA Mt 2, 2

 

“Hemos visto su estrella, y venimos a adorarlo”

 

EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 2, 1-12

 

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

-- ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:

-- En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: "Y tú. Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; Pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén diciéndoles:

 

-- Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que había visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas, lo adoraron: después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

 

Palabra del Señor

 

 

A guisa de introducción:

 

La difícil ruta de los buscadores de Dios:

 

En primer lugar quiero recordar y o aclarar
les a aquellos que se confiesan “ignorantes” humildes con respecto a los términos litúrgicos, teológicos y de la Iglesia la palabra EPIFANÍA…

Que muchos la leemos, la nombramos y hasta hablamos de ella, pero no tenemos claridad, no encontramos una explicación sencilla para referirla a los demás. Pues bien, EPIFANÍA etimológicamente hablando es una palabra en español producto de la unión de dos palabras o prefijos griegos: EPI: sobre, a propósito, y FANOS: manifestación…Así, EPIFANÍA sería la acción de mostrarse o aparecer por encima, manifestación a la superficie, también aparición de un dios o manifestación mágica o de un poder divino…

Esta fiesta se llama EPIFANÍA entre los católicos, porque es en suma la manifestación primera de la divinidad del Niño Jesús a los no judíos…

 Bueno… hecha esta aparente insignificante aclaración le pregunto:

 

¿Cuándo comenzó usted a buscar a Dios?

 

Al menos en mi infancia, Dios hacia parte integral del paisaje, debido a la gran iglesia que  se veía imponente en la plaza de mi pueblo, debido a la arrobadora presencia del Padre Hincapié (de quien , a propósito, ahora en enero se cumplen 29 años de su resurrección),  y sus temporales sacerdotes colaboradores (vicarios) que animaban las misas y nos ofrecían los sacramentos (Bautismo, confesión, Primera comunión, matrimonio,  misas…), por los funerales,  por la misma práctica cuasi unánime, reflejada en las oraciones  y devociones (rosario, novenas, peregrinaciones) que marcaban nuestra vida cotidiana; a causa de una enseñanza religiosa omnipresente (catequesis en la iglesia, clase de religión en la escuela).

Dios era evidente. Por lo tanto, como decía Tertuliano: “uno no nace cristiano, uno llega a ser (se convierte en) cristiano”. 

Mismo si la cultura en la que yo he vivido estaba impregnada por el cristianismo, por los ritos y los símbolos cristianos, por la enseñanza de la Iglesia, todo eso no hacía de mí un cristiano.  Yo he necesitado un día hacerme la pregunta sobre Dios y asumirla por mí mismo.  ¿Dios, Él existe?

¿No es acaso Él nada más que un nombre cómodo para calmar nuestros miedos o confirmar la moral? ¿Por qué Dios, por qué Jesús?

En mi juventud, uno no podía hacer abiertamente esas preguntas sin antes llegar a la edad adulta. En efecto, se nos daba la respuesta antes de dar la oportunidad de hacernos la pregunta. A veces uno veía autos con eslóganes como: “Jesucristo es la respuesta”. Cuando veo este tipo de cosas, yo me digo interiormente: “Pero cuál es la cuestión?”

 

Aproximación psicológica al texto del Evangelio


 Cuándo comenzó usted a buscar a Dios de verdad? acaso es usted  como tantas personas que se conforman o se contentan  con aprender las respuestas de memoria? Y cuando fue que usted encontró a alguien capaz de ponerlo en situación embarazosa y formularle una pregunta difícil y su fe se derrumbó como un castillo de naipes?  “Me habían lavado el cerebro” –dice usted-  como si la fe debiera eliminar todas las preguntas, como si dentro de la fe, todo tuviera la misma importancia?  Uno lee “El Código Da Vinci”, “El Caballo de Troya”, un libro sobre el Big Bang, un libro sobre la aparición de la humanidad, uno ve un reportaje tendencioso sobre los manuscritos del mar muerto y parece que nada puede sostenerse?  Cuándo buscó usted a Dios por primera vez? En el momento de su primer miedo, de su primer amor, de su primera arruga? En el nacimiento de su primer hijo, cuando su cónyuge le ha anunciado su intención de divorciarse? Uno se hace la pregunta sobre Dios cuando nuestra vida es profundamente afectada, en positivo o negativo, y cuando uno se pregunta analizando sobre qué se basa ella finalmente. Guy Béart, el cantautor francés fallecido en 2015 formulaba la pregunta de una manera impactante:

 

En Ámsterdam,

Hay Dios, están las damas,

Yo he visto las damas con mis ojos…

Yo no he visto a Dios

En Ámsterdam.

 

Hacerse la pregunta sobre Dios, es superar las simples verificaciones empíricas. No se ve a Dios, no se le toca. Uno no ve nada más que signos y huellas de Dios, preguntas que nos ponen en camino.

 

Reflexión Central (aun con visos psicológicos)

 


La fiesta de la Epifanía, la celebración de este domingo nos habla de la búsqueda de los magos. Ellos no conocen ni la Biblia ni la tradición judaica. Son paganos alejados y despreciables. El relato los convierte en “magos”. La palabra no es muy precisa. Esta puede designar a sacerdotes persas que se ocupaban de la astrología y que estaban dotados de poderes ocultos. El evangelio de Mateo dice que ellos venían del Oriente. Nada indica que sean 3, ni que sean reyes. Pero al escrutar el cielo, ellos se muestran intrigados a causa de una luz y se ponen en camino. Su caminada es larga, su búsqueda es difícil y debe igualmente convertirse en investigación. Encontrando a Jesús gracias a la interpretación de la Escritura que les hacen los sacerdotes y los escribas, ellos llegan hasta Jesús y se prosternan ante Él.

 Por el contrario, ni Herodes, ni los sacerdotes, ni los escribas de Israel reconocen a Jesús. Y, por lo tanto, ellos viven en la tradición de Moisés. Ellos tienen el Templo y la Escritura. Uno diría que ellos se creen propietarios de Dios de tal modo que su heredad (herencia) llega a ser como una pantalla, un obstáculo entre ellos y Dios que viene hacia ellos.

 El relato de los magos da una clave de interpretación del evangelio de Mateo. Los sacerdotes, los escribas, los fariseos no han reconocido a Jesús. Ellos lo han despreciado y condenado. En el momento de la muerte de Jesús, ellos se burlan de Él. Mas, es un soldado romano, un centurión y sus compañeros que entran por la puerta de la fe: “verdaderamente, Este era el Hijo de Dios” (Mateo 27,54). Uno no nace cristiano. Uno llega a ser cristiano.

 Los judíos del tiempo de Herodes pensaban, o creían ser  los propietarios de Dios. Ellos han perdido la oportunidad con Él. Los magos son buscadores de Dios. Al ponerse en camino, ellos lo buscan y le encuentran.

 Muchos cristianos de ayer se han comportado como los sacerdotes y los escribas de Israel, y su fe se ha derrumbado ante la primera pregunta que ha surgido. No es necesario por lo tanto desesperarse, puesto que otros magos venidos de ninguna parte pueden a su turno ponerse en camino. Ellos vendrán del paganismo, no sabiendo distinguir entre su derecha ni su izquierda. Ellos surgirán entre los drogadictos o alcohólicos (o los que estaban presos de cualquier adicción: juego, sexo, videojuegos…), ellos vendrán de la ciencia o del dinero. Una estrella les hará sacudirse. Una cuestión sin solución, una luz que brilla a pesar de todo y que titila en la noche. Y he aquí que los vemos en camino.


El relato de los magos nos recuerda el misterio del que habla Pablo en su Carta a los Efesios: “En Jesucristo, los paganos están asociados a la misma heredad, al mismo cuerpo, al compartir de la misma promesa, por el anuncio del evangelio”.

 

Es difícil y larga, la ruta de los buscadores de Dios.

 

Los magos escrutan el cielo y observan una estrella intrigante. Ellos se ponen en camino para hacer un largo viaje. En un determinado momento, ellos pierden la señal y deben asesorarse con Herodes y los expertos de la Escritura. Llenos de alegría ellos vuelven a hallar la estrella y luego al Niño. Ellos adoran y después ofrecen los presentes. Pero ellos se devuelven por otro camino corriendo el riesgo de exponerse a la cólera de Herodes. Practicando un estudio analítico de la biblia (exégesis) en sentido figurado o imaginado (alegórico), se podría decir que los magos recorren 5 etapas:

 

-          Ellos se hacen una pregunta;

-         Se ponen en camino;

-         Interrogan a los expertos;

-         Confiesan (muestran o manifiestan) su fe en Jesús;

-         Cambian de ruta.

 

Para entrar en la fe, es necesario hacerse preguntas, preguntas difíciles e inquietantes. La fe no se satisface nunca, ni se conforma. Los magos observan una anomalía en el cielo que les sirve de signo. El medio eclesiástico a menudo quisiera protegernos de los por qué y de las cuestiones. Pero la fe personal y viva se imponen cuando nuestra vida está en juego y cuando el sentido que le damos es sacudido.

Enseguida los magos se ponen en marcha. Toda vida es un viaje. Los magos no son turistas. Son buscadores de Dios. Su búsqueda es una partida y un desarraigo. Cuantas personas a los 40, 50, ¿60 años comprenden súbitamente de un golpe el vacío de su vida?  A veces, ellos son triunfadores en sus asuntos (negocios) y en su trabajo. De un momento a otro todo les parece viento, paja, nimiedad, nada…Y entonces la vida se deshace como castillo de hielo, se descose como un tejido de un saco de lana cuando un hilo está roto. Entonces se ponen en camino hacia lo profundo de ellos mismos para comprender el comienzo y el fin, el sentido de su vida. Esto dura un mes, seis meses, cinco años. Esto a veces pone todo bajo la lupa de la interrogación. Uno se ha tomado una vida entera a levantar muros y una protección blindada, y he aquí que es necesario volverse poner al desnudo.

En un momento de su búsqueda, los magos interrogan los expertos: “Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?” Su búsqueda no es solamente una auscultación al interior de ellos mismos.

 La experiencia de Dios se expresa dentro de una tradición, en los ritos y en los símbolos (los sacramentos, la liturgia), en una Sagrada Escritura (La Biblia). Cuando nosotros hablamos de la Biblia, decimos que ella es para nosotros una revelación, Palabra de Dios. Esto no es mágico, como ciertas sectas o grupos cristianos lo pretenden hacer creer. Pero el buscador de Dios tiene necesidad de una comunidad y de guías para que le ayuden a nombrar su experiencia; para distinguir lo falso de lo verdadero; la ilusión de lo que es auténtico. Es también necesario ir a las fuentes de la fe y es entonces la Escritura que contiene los testimonios de las experiencias o recorridos de fe la que conduce (lleva) a Jesús.

Yo me sorprendo siempre de ver como algunos católicos conocen tan poco la Escritura, me sorprendo de ver amplias bibliotecas, bien dotadas, pero sin una Biblia. Y, además, nunca se han tomado un tiempo para leer los evangelios, ni los salmos, ni ciertos profetas. La ignorancia de nuestra propia tradición es angustiante. ¡Y uno quiere leer el Tao, los Upanishad, el Corán!  O bien uno se lanza a los brazos de la astrología, o de las predicciones de charlatanes o en la decodificación de los signos del zodiaco.

Yo encuentro extraño y desesperante que tantos cristianos se metan en la escuela de gurús con poca formación, poco creíbles y confiables, cuando habrá en la iglesia, cerca de ellos, guías espirituales competentes capaces de acompañarlos. La razón me aparece simple. Uno quiere comprar eso como se hace con el resto y uno se deja atrapar por el efecto de moda: si eso es nuevo y viene de lejos, si es esotérico, si pertenece a la llamada nueva era (New Age) es bueno. Si tiene visos de pasado, ligado a la tradición de la fe (católica-cristiana) eso es sospechoso.

Llegados hasta Jesús, los magos entran en la fe, se prosternan (caen de rodillas) ante Él. El texto dice que ellos experimentan (sienten) una grande alegría. Los regalos que ellos ofrecen son la expresión de la fe en Jesús. Él es el rey tanto esperado: ellos le ofrecen ORO. Él es el Hijo de Dios: ellos le ofrecen INCIENSO. Él es un hombre verdadero, un mortal que conocerá la pasión (el sufrimiento): ellos le ofrecen LA MIRRA. Esa es una confesión de FE toda simple y profundamente precisa. El niño que está ahí no es un simple niño como los otros. Él es Dios que se hace visible a nuestros ojos. Él es en verdad el Hijo de María, pero Él es también la presencia visible de Dios en nuestra carne (cuerpo). “Y el verbo se hizo hombre y habito entre nosotros”, dice San Juan. Hay muchos adoradores de Dios, y los caminos que llevan hasta Él son numerosos. Pero el testimonio último de su amor que Dios nos da aparece sobre el rostro de Jesús. Este niño es Dios en medio de nosotros. Este niño nos hace entrar en el espacio de Dios. Él inaugura una nueva era de la humanidad que la Escritura llama EL REINO.

En fin, los magos regresan a su casa por otro camino. Advertidos en sueños, ellos no vuelven donde Herodes que quería matar al niño. Ellos toman otro camino. Quien saborea (gusta) a Dios no toma más el mismo camino. La vida ha cambiado. Es necesario, seguramente, continuar haciendo las mismas cosas, hacer progresar la misma familia, ocupando el mismo empleo, viviendo en la misma ciudad. Pero el recorrido espiritual no es más el mismo de antes. Uno no tiene más necesidad de ESTRELLA para encontrar su camino. La luz ha entrado al interior de si y uno puede inventar su camino sin miedo de perderse. La luz ha dado fin a la noche. La alegría disipa el miedo. El amor y la paz calman la angustia.

La historia de los magos es una bella historia. Uno puede abordarla desde muchos ángulos y decir todo lo que se quiera.  ¿Eran tres reyes, cinco o doce? ¿Eran ellos reyes? ¿Había mujeres entre el grupo? Vinieron en barcos o en caravanas de dromedarios (¿o camellos?) en el tiempo seco o el tiempo frío ellos han hecho un viaje iniciático que simboliza nuestra propia marcha hacia la fe.

Nuestra marcha es difícil. Muchos de nuestros contemporáneos han perdido la ruta y no saben más ni qué o a quién buscan. Ninguna estrella les guía. Ellos se van errantes lejos de sí mismos y de su propia vida. La marcha de los magos es la esperanza para los paganos que somos nosotros. Nadie está tan demasiado lejos de Dios para que Él no le mande señales.

¿Acaso por qué no habría de ser también para nosotros esta profecía de Isaías?

“Levanta la mirada, mira alrededor tuyo: todos ellos se reúnen, ellos llegan; tus hijos vienen de lejos, y tus hijas son cargadas en brazos. Entonces tu verás, tu estarás radiante, tu corazón temblará y se dilatará” (Isaías 60,4-5).

 

 

OBJETIVOS VIDA DE LA SEMANA:

 

-         Esta semana, estaré atento a los signos de la manifestación del Señor (Epifanía) por lo cual me será otorgado el ser testigo a través de los eventos que viviré, a través de las noticias que me vendrán, a través de las personas que yo encontraré.

 

-         Y a mi turno, miraré y estaré atento para llegar a ser “epifanía” para aquellos que buscan la luz de Dios en su vida.

 

 

Meditación-contemplación

 

Dios se manifiesta siempre y en toda criatura.

¿Por qué no lo descubro? Muy sencillo:

o busco un dios que no existe.

o le busco donde no está.

O le busco con la razón y no con el corazón.

.......................

 

No hay que buscar a Dios,

sino la luz que nos permita verlo en todas partes.

Al entrar en una habitación, no busco la lámpara, sino el interruptor.

Una vez pulsado, instantáneamente se hace la luz.

.................

 

La luz está dentro de ti. Puede llevar tiempo encontrar el interruptor.

Sigue tanteando, en cualquier momento lo descubrirás.

Tú no eres la habitación iluminada por UNA lámpara.

Eres la LAMPARA que se transforma en LUZ

...................

 

(Fray Marcos)

 


 

Otras reflexiones del mismo evangelio acá en mi sitio:

 

http://gusqui.blogspot.ca/2012/01/8-de-enero-del-2011-domingo-de-la.html

 

http://gusqui.blogspot.ca/2010/12/2-de-enero-del-2011-la-epifania-del.html

 

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  

BEAUCHAMP, Andre. Comprendre la Parole.  Novalis, 2006


http://betania.es


Pequeño Misal "prions en Église", edicion quebequense.

 

http://feadulta.com

10 de septiembre del 2026: jueves de la vigésima tercera semana del tiempo ordinario II

  Hacer el bien hace bien Jesús nos invita a hacer el bien incluso cuando no recibimos agradecimiento, cuando nos sentimos incomprendidos ...