martes, 6 de septiembre de 2016

11 de septiembre del 2016: 24o Domingo del Tiempo Ordinario (C)


 Oración perdón y alegría

Dios ama con un amor muy grande y perdona a quien se arrepiente e implora sinceramente. Para Dios no es dificil perdonar, perdona sin dudar y de manera generosa. Él perdona como ama: infinitamente, divinamente, en la alegría.

Una vez más venimos a celebrar y adorar nuestro Dios lleno de bondad y de misericordia, quien quiere la salvación de todos los pecadores y se complace en perdonar. Dispongámonos pues a celebrar con alegría y mucha fe.



LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 15, 1-32

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
-- Ése acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola:
-- Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido" Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido." Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

También les dijo:
-- Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestido; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Palabra del Señor



A guisa de introducción:

La alegría de recuperar lo perdido
Todos, alguna vez hemos sentido, así sea una pequeña alegría, al encontrar algo, un objeto de gran necesidad,  que habíamos extraviado (un teléfono celular,  un libro, una plata, que sé yo...) y que habíamos perdido por descuido, confianza excesiva o desorden en nuestra casa u oficina. A propósito de perder algo por causa de desorden, alguien anotaba jocosamente, que "la ventaja de ser desordenado es que siempre se hacen hallazgos emocionantes"...

Y cuando se trata de una persona, o un amigo o familiar de quien  hace tiempos no sabíamos, la alegría es más intensa y significativa.

Pues bien, el Evangelio de este domingo, nos habla de tres personas que encuentran algo o alguien que habían perdido: el pastor abandona 99 ovejas para irse a buscar una sola que se había extraviado. La mujer busca con determinación una moneda, que equivalía a una jornada de trabajo. El Padre espera con ansia, un hijo que había decidido libremente dejar la casa paterna, reclamando su herencia. Ellos festejan cuando encuentran lo que habían perdido.

Pero todas estas situaciones tan terrenales y evangélicas a la vez nos ayudan a comprender y a  ver cómo Dios ama! Sí, para Dios cada ser humano es precioso! Él no puede resignarse a perder uno solo de ellos. El sale en nuestra búsqueda, barriendo el mundo para encontrarnos y darnos su amor. Su alegría es guardarnos en su corazón.

Quizás debería yo tomar conciencia de mis extravíos, de mis alejamientos…El Señor me busca! Lo mejor que podría suceder es que yo me deje encontrar por Él y que conmovido por su ternura, yo transmita a otros el gusto de su salvación!




 Aproximación psicológica al texto del evangelio:


Dos historias diferentes

La parábola que clásicamente se ha llamado "parábola del hijo pródigo" y que muchos conmigo prefieren llamar "parábola del padre misericordioso", se entiende mejor si uno subraya que está compuesta de dos historias casi distintas.

La primera historia concierne al hijo que vuelve del extranjero, y posee un final feliz. En cuanto a la segunda historia, que comienza después del versículo 25, se refiere al hijo que vuelve del campo, y no contiene desenlace o final.

La segunda historia pone completamente al revés los detalles de la primera. El primer relato nos presenta un hijo que no está seguro de la reacción de su padre, mientras que el segundo relato nos presenta un padre que no puede prever la reacción de su hijo!

En los dos relatos, la figura del padre permanece central. Pero mientras que el primer relato termina bien, el segundo nos deja perplejos, en ascuas y preguntándonos si el hijo logrará superar su amargura, si podrá volver a descubrir el afecto de su padre por él, si aceptará su invitación a la fiesta de bienvenida al hijo menor? No hay respuestas.

Al utilizar esta parábola, Jesús tiene tres intenciones: Él se justifica; Él llama y se acerca a Dios.

Con la primera historia, Jesús se justifica. Algunos versos más arriba se dice que los fariseos se molestaban al ver que Jesús acogía los pecadores, les costaba aceptar esa actitud abierta y generosa de Jesús quien no le veía  problema a sentarse a comer con los pecadores (15,1-2). Jesús les replica: es cierto que yo hago eso, pero no soy el primero en hacerlo. Yo actúo, hago como Dios!  Y como prueba para apoyarse, describe en su primera historia de hijo, un Dios tan bíblico y tan tradicional que ningún fariseo ha podido replicarle u oponerse al respecto.

Pero, además de justificarse, Jesús llama. Con su segunda historia, pone a pensar a los fariseos, los invita a confrontarse, a pensar: Dios quiere acogerlos en la misma mesa, si ustedes aceptan que no son los únicos invitados; su amistad por ustedes existe y permanece desde siempre, si ustedes quieren aceptarla. Superen su primera reacción de envidia, aprovechen para descubrir cómo  es de bueno su Padre, y esto les ayudará a unirse a la fiesta, de manera simple y sin malicias, pensamientos desatinados o agendas encubiertas...

En un nivel más profundo, se descubre en los gestos, actitudes  y palabras de Jesús, cómo Él se acerca a Dios. Él se permite  abrirse  a Dios para superar Él mismo todo prejuicio de cara a los que entienden mal. En el nombre mismo de su fe, Él invita a su mesa a gente que la religión oficial mantiene alejada. Jesús mismo va dejar entender que para Él, es el mismo Dios quien invita a la fiesta, dentro de una liberación de prejuicios y de barreras de clase en el plan religioso y en el plan moral.

En el fondo, es regocijante, da mucha alegría hallar 2 historias, puesto que por medio de ellas, Jesús nos pone en contacto con los 2 hijos que viven en nosotros: aquel a quien Dios da sin cesar nuevas oportunidades, y aquel que a menudo, tiene la tendencia   a endurecerse cuando Dios le da chance a otro!




     REFLEXIÓN CENTRAL

      1
      Perdido y encontrado
     
      Encuentro una historia parábola contada por un sacerdote quebequense. Dice que en una parroquia de barrio prestante el padre párroco Delumiére leía la siguiente carta:
      "Queridos amigos,
      Tengo una buena noticia para anunciarles. Después de algún tiempo, mucha gente me dice en confesión y de manera abierta que la FE les parece algo abstracto y que nunca encuentran situaciones concretas que les permita poner en práctica las enseñanzas de Jesús. Vivimos otros tiempos distintos a los de la primera Iglesia o primeros cristianos. Por ejemplo la definición de los derechos de las personas, que es ciertamente uno de los frutos de la Palabra de Dios a lo largo de los siglos, nos ha liberado de alguna manera del Evangelio.
      Ustedes saben que el territorio en el que estamos presentes como parroquia es muy amplio: un sector de 7 comunidades con equipos de todo género. El equipo responsable de los proyectos sociales ha trabajado bien y nosotros podremos acoger próximamente tres grupos nuevos:
      - En la parte norte, se abrirá pronto una casa de pasaje para antiguos prisioneros. Esta solución permite a los prisioneros elegibles para la libertad condicional finalizar su tiempo de detención en casas de transición que son residencias. En el día, los presos estarán libres para trabajar si tienen un trabajo o para buscar trabajo o para perfeccionar su formación, recibir tratamientos, hacer deporte, etc; y en la noche, deben entrar a la residencia;

      En el sector oeste, tendremos el privilegio de acoger un centro de alojamiento para mujeres víctimas de violencia conyugal. Ustedes saben el número considerable que hay de mujeres víctimas de todo tipo de abusos y que deben tener el coraje de enfrentarse a un hombre violento, de hombres que a menudo no pagan la pensión para los alimentos, que la corte ha fijado, y que acosan a veces a su antigua compañera. De ahí, el sentimiento de miedo, de abandono, de aislamiento que conocen estas mujeres marcadas por diversos maltratos físicos y morales. Nosotros podremos acoger estas mujeres en nuestra comunidad. Un comité de voluntarios está en el lugar para finiquitar las diferentes actividades de animación, de amistad y apoyo psicológico;
     
      En fin, en el sector sur, se abrirá una clínica para enfermos contagiados de sida. No tengo necesidad de explicar o hablarles mucho sobre la deplorable situación de una parte de nuestra población y las consecuencias nefastas que esta enfermedad causa entre nosotros. Quién de entre nosotros no tiene en su familia, un conocido, cercano o alejado enfermo de este flagelo?
     
      Me siento muy contento de anunciarles estas iniciativas que vienen de nuestra comunidad. Hoy, hemos proclamado el evangelio de Lucas que contiene tres parábolas sobre la misericordia: la oveja perdida después encontrada, la moneda perdida y después encontrada, el hijo perdido luego hallado. En las 3 parábolas, se nos dice que hemos de alegrarnos porque aquello que estaba perdido ha sido encontrado., y que hay más alegría en el cielo por un pecador arrepentido que por 99 justos que no tienen necesidad de arrepentimiento (o perdón). Darle una oportunidad a antiguos presidiarios que como se dice "han cumplido su tiempo", acoger mujeres maltratadas en sus cuerpos y en su alma por una experiencia conyugal desastrosas, acompañar enfermos contagiados de sida, he aquí tres maneras de poner en práctica el evangelio aquí y ahora.

      El anuncio del padre Delúmiere fue acogido en medio de un silencio de muerte. La gente no podía creer lo que había oído. Una casa de pasaje para expresidiarios, un centro de acogida para mujeres maltratadas, un dispensario para enfermos de sida, todo eso en su barrio? Es imposible. Es insensato. Se van acoger bandidos en nuestro barrio, verdaderos bandidos que van a salir de la cárcel? Nuestros hijos no podrán jugar en la calle, correrán el riesgo de ser atacados o agredidos, nuestras casas van a ser desvalijadas. Y luego, además se va a abrigar a mujeres golpeadas, seguramente con sus hijos? Nosotros tenemos un hijo, dos máximo. Y  ellas tienen 3, y a veces 4, a menudo sin ser casadas! yo estoy de acuerdo, ellas tienen necesidad de tratamiento, pero no dentro de un barrio como el nuestro. Que las lleven al centro de la ciudad, cerca de un puesto de policía, así está bien. Pero dentro de un barrio tranquilo y residencial? Y de sobremesa abrir un dispensario para enfermos de sida? Con las jeringas que ellos dejan botadas en cualquier parte, en la calle y los niños que recogen eso...qué peligro!

      En el tiempo que se dijo esto, los parroquianos constituyeron tres comités. Pero no comités de acogida. Comités de rechazo. Se evocaron los riesgos para la seguridad y la salud, la pérdida de la buena imagen del barrio, el riesgo de devaluación de las casas, el riesgo de la alza en los seguros. La radio y la televisión se involucraron. El obispo recibió tres peticiones para la salida de la parroquia del padre Delumiére, etc.

      Evidentemente lo que les cuento es una parábola. Una parábola a propósito de tres parábolas que hemos proclamado: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo.

      Por qué Jesús cuenta estas parábolas? Lucas nos lo dice claramente. Los publicanos y los pecadores vienen a escuchar a Jesús. Los fariseos por su parte, estaban escandalizados por eso. Ellos critican a Jesús: " Ése acoge a los pecadores y come con ellos." (Luc 15,2). Para ellos, la conducta de Jesús es escandalosa. Yo les explico por qué: Los fariseos del tiempo de Jesús son personas estrictas y rigorosas. Ellos tienen un sentido de lo religioso muy estricto, meticuloso. El grupo de los fariseos, constituye un movimiento de gente fervorosa y pura. Es una élite influyente. Los escribas por su parte son especialistas en la Ley de Moisés. Entonces la Ley es muy estricta: ella prohíbe comer con pecadores porque comer con un pecador o un extranjero lo vuelve a uno impuro. Es entonces, a causa de la concepción de la Ley y de la fidelidad a la Ley que los fariseos y los escribas le huyen a los pecadores. Jesús por el contrario come con los publicanos (recolectores de impuestos de manos sucias) y los pecadores reconocidos como tales.

      Es por eso que Jesús les cuenta las dos parábolas de la oveja y de la moneda perdidas. Son parábolas idénticas. En la primera, un hombre tiene 100 ovejas, pero pierde una. Deja las 99 en el plan y se va en búsqueda de la oveja perdida. Cuando la encuentra, se llena de alegría, la carga sobre sus espaldas y hace la fiesta. "Alégrense conmigo", y Jesús agrega esta frase inconcebible, intolerable: "Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse." Jesús tiene en la mira de manera clara a los fariseos y los escribas en los 99 que creen no tienen necesidad de conversión.
     
      El mismo caso para la moneda. Una humilde mujer posee 10 monedas y pierde una. Ella alumbra la lámpara, barre, mueve las cosas. Cuando la encuentra, la alegría es inmensa. El final de ambas parábolas, es entonces, el mismo: "Hay alegría en la casa de los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte".


      Cuando escuchamos estas parábolas de la oveja y moneda perdidas y encontrada ,  y más aun la tercera que conocemos mejor, la de los 2 hijos, nos metemos en la piel de los pecadores. Vemos esto formidable y nos admiramos de la imagen de Dios que Jesús anuncia. Hay alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepiente. Estas son parábolas de la alegría, de la alegría inconcebible cuando el universo gira al revés y la esperanza llega a ser posible.
     
      En verdad, estas parábolas nos consuelan y arriesgan con acomodarnos en nuestras posiciones. Nosotros creemos en un Dios que perdona, tanto que es a nosotros a quien perdona. Si se trata de perdonar a los otros, la cosa no cuadra. Es por ello que antes he evocado la parábola del padre Delumiére que habla de la acogida de ciertos excluidos de nuestra sociedad: de culpables, de víctimas, de enfermos, cuya enfermedad evoca una culpabilidad, y seguramente hay una diferencia entre un perdón espiritual y un grupo de ayuda y apoyo social. Pero, simplemente he evocado algunas de las reacciones de rechazo que tenemos, cuando los hombres y las mujeres que somos deben escoger entre el llamado de Jesús y su propio sentimiento de comodidad...
     
      La protesta de Jesús a los fariseos terminó por costarle la vida; ya que la concepción de Dios que Jesús proyectaba era intolerable. Es necesario decirlo, la protesta de Jesús no ha terminado y no cesará jamás, y comprendida contra su Iglesia. Jesús nunca dejará de incomodarnos puesto que creemos en Él. Y si esto nos pasara, otros tomarían el Evangelio contra nosotros. Y esto es la fuerza del Evangelio. Él es accesible la gente de afuera que pueden entonces volverlo contra nosotros si lo banalizamos.
     
      En verdad, hasta el fin del mundo, nosotros somos y nos quedaremos siendo fariseos. Queremos la condenación y la punición de los pecadores. Para nosotros mismos, con seguridad, queremos el perdón., es entonces fácil para nosotros acusar a los demás de fariseísmo. Jesús ha comprendido que una cierta fidelidad a la Ley de Moisés terminaba por impedir la ternura de Dios. Él ha encontrado esto como un sinsentido, y es por ello que Él ha preferido los pecadores. Antes que un Dios del orden y de la regla, Jesús prefiere un Dios que perdona. Y es por eso  que Él ha evocado esta afirmación inaudita: una alegría en el cielo por un solo pecador que se convierte. Es un escándalo, seguramente, pero esta es la Buena Noticia de Jesús.




      2
     Superar las erróneas imágenes de Dios
     

     Cuáles son nuestras imágenes de Dios? Leemos la Biblia? La vemos mucho
    más que un libro de anaquel, viejo, olvidado, apolillado, dogmático, que no tiene nada que decirnos a los hombres y mujeres de hoy?
  
     Para conocer a Dios verdaderamente es necesario leer la Biblia. En la Biblia se han inspirado la mayoría de obras espirituales, y consideradas por muchos de manera errónea más importantes o trascendentes que la Biblia (cfr. “El Principito” o no importa cuál obra del prolífico Paulo Coelho).

     La primera lectura de este domingo, tomada del libro del Éxodo nos cuenta el incidente del “becerro de oro”. Lo que nos hace caer en cuenta que desde siempre el hombre ha estado tentado a crearse ÍDOLOS, “falsos dioses” por la impaciencia ante la aparente inacción y el aparente silencio de Dios.

     Una imagen fija, no es así como nos representamos frecuentemente a Dios? Pero a Dios no le gusta que se le represente así. Es por ello que toda la Biblia nos muestra un Dios en movimiento.

    En la lectura del éxodo referida, la cuestión de la imagen es central. Los Hebreos (o israelitas) primer pueblo de la alianza con Dios, han querido representar su Dios con una figura de metal fundido. Peligro de idolatría, ciertamente, pero, más allá de eso, desprecio desastroso, que consiste en fijar a Dios en una imagen inmutable, sólida, cuando Dios no puede ser “agarrado” ni fijado (inmovilizado).  Pensemos en las imágenes que tenemos de Dios en la cabeza: a menudo, ellas son ídolos equiparables al becerro de oro. Nos imaginamos a Dios como aquel que previene o prevé y organiza todo de avance, que no puede cambiar de proyecto, ya que su primera idea es por fuerza lo mejor! No es Él perfecto? Él es el Todo Poderoso, el soberano Señor del universo, el Juez supremo…entonces, perfectamente inmutable.

    Finalmente la única imagen legítima de Dios, es el hombre, puesto que él está vivo y no se le puede comprender totalmente (agarrar, asir).
  
    Moisés se niega a pensar Dios como inmutable y es por eso que negocia con Él, para hacerle cambiar de idea y que renuncie a castigar. Antes de él, ya Abraham había negociado la suerte de Sodoma (Génesis 18,20-32).

    Toda la Biblia (y por eso hay que esforzarse por leerla) se inscribe contra la idea falsa que nos hacemos de un Dios exterminador, para quien todo sería programado de una vez por todas.
  
    Con Cristo Jesús, perfecta “imagen del Dios invisible”, nosotros llegamos al término de este camino del conocimiento de Dios. En todo el evangelio vemos como muchos no quieren a Cristo ya que todos “los publicanos y los pecadores vienen hacia Él” y porque el “acoge bien los pecadores: Él come con ellos”. Por qué esta actitud constante de Jesús? Pues, porque es la misma actitud  de Dios quien nos busca. “Adán, por qué te escondes? Dónde estás?” (Génesis 3,9) : como a Adán, Es a mí (Adán) hombre-mujer de hoy a quien Dios se dirige. Él me busca. Búsqueda laboriosa de su parte, como aquella del pastor que recorre la campaña, como aquella de la mujer que barre hasta el más pequeño rincón de la casa sin reparar en el tiempo. Hasta el final. “Hasta que él o ella haya encontrado su oveja, su moneda”.

     Tres parábolas sobre la ternura de Dios, que caen muy bien en este año de la misericordia que está llegando a su término,  dirigidas a aquellos que están “perdidos”. Cada una aporta su propio mensaje. La primera, la de la oveja, nos dice que “uno solo” es tan precioso como todos. Ahora que nuestras sociedades aceptan el sacrificio de un cierto número para la prosperidad general, el evangelio nos obliga volver nuestra mirada hacia los olvidados: uno solo, es mucho. Mismo esquema para la mujer que ha perdido una moneda, la que, inmediatamente, enseguida, llega a ser la única importante. Ella se pone en movimiento, se desvive “hasta que ella la encuentra”.

   En cuanto al Padre de la tercera parábola (reflexionada más particularmente en el 4º domingo de cuaresma del ciclo C), él no se desplaza, no se pone en trabajos por recuperar su hijo: él espera. Y es porque el hijo no es ni un objeto ni un animal, sino un SER HUMANO. Los reencuentros deben ser el fruto de una decisión de su libertad. Entonces, solamente el Padre se pone a correr.

    Cada una de estas tres parábolas nos dicen cómo es Dios, cuál es su manera de unirse  a nosotros. Dios no soporta que un solo ser humano llegue a perderse. En su obra, nada de desecho, nada de “sacrificado” a una lógica económica que deja cada vez más millones (masas) de pobres y frustrados, y mucho menos víctimas inocentes masacradas insoportablemente por el terrorismo político-religioso.

   Como lo recuerdan incesantemente los Papas, es necesario cerrar las puertas frente a todo terrorismo que nos hace la guerra y que es el neo totalitarismo del siglo XXI, y erradicar sus causas profundas que son la desigualdad y la injusticia social. Para Dios, es la oveja perdida, es la moneda extraviada, es el hijo pródigo, quienes llegan a ser los más importantes. El amor, mismo  e igual para todos y menos para uno, no sería el amor.

    San Pablo, en fin, nos descubre, en la segunda lectura, su identidad: él es un “pecador perdonado”. Para aportar nuestro pequeño grano de arena al mejoramiento de este mundo herido por la injusticia y la violencia insensata, tenemos necesidad de ser pecadores perdonados. Esto nos hace más humildes y más pacificados para llegar a ser corajudos artesanos de paz…


OBJETIVO DE VIDA SEMANAL:

1.    Tomo conciencia  que mis faltas son ocasiones para mí de acoger la misericordia del Señor.

2.    Me propongo ir a la búsqueda de una persona que he juzgado y quizás rechazado. Reanudo mi relación con ella y le ofrezco mi perdón.

3.    Oro por alguien entre mis conocidos (as) y que se siente perdido (a), que no sabe en cuál dirección conducir su vida.




ORACIÓN-MEDITACIÓN

Señor, a través de estas tres pequeñas historias,
que Tú nos cuentas hoy,
Tú te nos revelas como un Padre infinitamente bueno y misericordioso.
Tú nos descubres tu más bellos rostro:
tu rostro de amor y de ternura.
Tú nos recuerdas que cada ser humano es precioso ante tus ojos
y que no puedes resignarte o resolverte a perder alguno.

Cómo no reconocernos en los dos hijos de la parábola?
Nosotros somos a veces hijos perdidos que se alejan de Ti,
y a veces somos hijos fieles que se creen sin falla y que respetan las reglas.
Y por lo tanto al mostrarnos cómo actúa el Padre,
Tú quiere llevarnos  aún más lejos.
Tú nos invitas a imitarle, nada menos!
Tú nos invitas a que lleguemos a ser como Él: buenos, misericordiosos,
siempre prestos a perdonar y a acoger sin condición.

Señor danos un Espíritu Nuevo!
Ayúdanos también a nosotros a entrar en la lógica del corazón!
Ayúdanos a no fijar (encerrar)  o estigmatizar los otros por sus errores,
A estar siempre dispuestos a darles una oportunidad.
Y a  encontrar como Tú, nuestra alegría de perdonar y ayudar  volver a poner de pie a quienes han caído.
Amén.



REFERENCIAS:

http://vieliturgique.ca

http://prionseneglise.ca

HÉTU, Jean-Luc. Les Options de Jésus.

BEAUCHAMP, André. Comprendre la Parole. Novalis,  Québec, 2007.

      Pequeño misal “Prions en Église”, edición en francés, Quebec, 2010.


      http://kerit.be

jueves, 1 de septiembre de 2016

4 de septiembre del 2016 : 23o Domingo del Tiempo Ordinario (C)


Convertirse en discípulo:

La sabiduría de Dios desafìa el razonamiento humano. Quien quiere ser discípulo de Cristo y entrar en el Reino debe seguir los pasos de aquel que ha llevado su cruz y ha renunciado a todo por la salvación del mundo.
Dar su vida para recibirla mejor del Señor, esta es la renuncia que se nos propone. Haremos el salto en el abismo de la fe?




LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 14, 25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; Él se volvió y les dijo:
--Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar." ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.


A guisa de introducción:

Dios sobre todas las cosas?

Lo he repetido varias veces en mis comentarios alrededor del evangelio: JESÚS nos “jode” la vida cuando lo tomamos en serio. Él es el “jodido” (judío) por excelencia.

Hay un verbo que es malentendido o que pude ser mal traducido en el evangelio: ABORRECER, a veces sinónimo de ODIAR, “hair”  en francés.

En el pasaje de Lucas 14:26, tenemos el verbo aborrecer y en el que veríamos una aparente contradicción, con respecto de lo que dice la analogía de la Biblia, el texto dice: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo”.

Todo se explica desde el punto de vista del griego, dado que el verbo en el original describe no un aborrecimiento sino un “amar menos” el verbo en griego es Miseo = miseo, y este verbo nunca indicaría que tenemos que odiar o aborrecer, sino que describe amar menos, por lo tanto el texto quedaría de esta manera: “Si alguno viene a mí y no me ama más que a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun más que a sí mismo, no puede ser mi discípulo.”
 La versión del texto evangélico arriba dice “posponer”, es decir poner en segundo lugar todo después de Dios.

Podemos observar que el versículo ahora adquiere el sentido correcto y así lo podemos interpretar correctamente.

Recuerdo que este versículo influyó fuertemente en mi decisión de juventud para iniciar mi formación sacerdotal misionera. Cabe aclarar que la comprensión de la “dura” frase ha evolucionado con el paso del tiempo…les diré por qué.

Al principio, se piensa que este es un llamado exclusivo para los que quieren ser sacerdotes o monjas (vocación a la vida consagrada), cuando en realidad es un llamado para todos los seres humanos…de ahí la razón que nos bauticemos, porque esa es la primera respuesta al llamado. El bautizo o bautismo es la marca, es la puerta de entrada, la ceremonia de filiación oficial a la familia comunidad espiritual de los amigos de Jesús (cfr. Iglesia).

Con el tiempo se aclara que no se trata de “descuidar” la familia o lo seres queridos para seguir a Dios o comprometerse con el anuncio del evangelio, sino que se trata de dar prioridad a los valores del Reino sin desdeñar o menospreciar la familia carnal o institucional (primera iglesia)…por el contrario un discípulo de Jesús ama a su familia tanto como a los demás…de lo contrario sería una mala comprensión del mensaje de Jesucristo.

Se debe entender que tampoco es la huida de otros estilos de vida como el matrimonio o la vida célibe profesional o desconocer otras formas de compromiso en la vida laical o secular (matrimonio, otra profesión, etc)…Dios nos llama a todos, nos necesita a todos por igual.

Acá se encuentra en la inadecuada comprensión del texto, una de las causas más frecuentes de la desvalorización de la Iglesia, del descuido por parte de sus miembros (que prefieren desentenderse de ella, por lo mismo), del poco amor o conciencia que se tiene de pertenece a ella…de la tendencia común que hay de separar FE EN JESÚS Y FE EN LA IGLESIA. Por eso la falta de identidad cristiana, de separación, de condena, de crítica inconsciente e ignorante (pues no se ama lo que no se conoce).

No nos digamos mentiras, a muchos la palabra IGLESIA (católica o de cualquier otra “aberración” como diría mordazmente la Mafalda de Quino) les produce “nauseas”, “rabia”, “resentimiento”, “crítica despiadada a sus miembros más visibles en la jerarquía”, “intolerancia, odio por los errores de algunos” sin ser conscientes que al final cuando se condena a la IGLESIA se condena uno mismo. Condenar o menospreciar la Iglesia es condenar al hombre, al ser humano, a la humanidad, a mí mismo. Y todo porque creemos que la IGLESIA solo puede estar conformada por santos, intachables, libres de defectos. Se nos olvida que al preferir a Jesús no estamos solos sino que estamos acompañados (comunión de los santos del Credo). Uno no puede ser amigo de Jesús omitiendo la Iglesia (asamblea, familia). La Iglesia es una congregación de pecadores perdonados y redimidos por Cristo. La Iglesia es “Madre meretriz”, porque la humanidad está hecha precisamente de arena y lodo, de desechos y dechados, de perfección e imperfección…A pesar de las imágenes que Cristo nos presenta en el evangelio de ella: “campo en el que crecen juntos el trigo y la cizaña”, “mundo en el que sale el sol para buenos y malos”, no entendemos, y más bien tendemos a auto excluirnos. De ahí la razón también de tantas divisiones y tantos sectarismos…
“Padre que todos sean uno como Tu y yo somos uno”.
No es esto acaso una muestra de orgullo, falta de humildad?
“Señores no dividan la FE, las fronteras son para los países, en este mundo hay más religiones que niños felices”, canta Arjona.

Pero el tema de este domingo no es éste principalmente. Todas las lecturas son un reiterado llamado a poner a Dios de primero en todo.

Su sabiduría muestra el camino y que Dios se la da a los sabios para que estos a su vez iluminen y conduzcan al mundo hacia su realización (nos dice la primera lectura de la sabiduría).

El es el primer servido, Él está por encima de todo, está situado antes de toda cosa y toda persona, por muy importantes y amadas que sean ellas. Estos fueron los sentimientos que condujeron la vida de los  santos como Juana de Arco, la doncella de Orleans.

Mensaje excesivo, muy radical? Demasiado exigente? Pero cómo podría ser de otra manera cuando hablamos de un Dios que no es nada más que amor?
Si este Sir, Monsieur, Señor o “Messire” (gran señor) como lo llamaba Juana de Arco no está ya más en el primer lugar, será necesario entonces que alguien o cualquier otra cosa (ídolos) lo reemplace…y sea adorado en su lugar.



Aproximación psicológica al texto del evangelio:

Aprendan a conocerse

Antes de aventurarnos en la FE, Jesús nos aconseja comenzar por sentarnos y explorar quiénes somos. Se trata de
evaluar nuestros recursos personales,
de examinar nuestro funcionamiento afectivo,
de hacer inventario de nuestros valores,
de identificar nuestros límites actuales,
de interrogar nuestras aspiraciones profundas.

Pues, Jesús nos dice que como un enfrentamiento entre dos ejércitos, la aventura espiritual va a movilizar todas sus energías. Ustedes serán conducidos a dejar todo en la batalla e invitados a invertir toda su persona. Porque la fe no se reduce a una adhesión de la razón (creer en cosas), ella  tampoco se limita a un asunto de manos (hacer cosas por Dios). La FE no es LA FE, cuando sólo es una emoción, por más ferviente que ésta sea (“no lloren por mí”!) Tomen preferiblemente conciencia de lo que ustedes mismos están viviendo (Lucas 23,28).

De manera progresiva, nosotros seremos llevados a invertir (gastar) todo en la aventura de la FE. Entonces es importante identificar donde es que uno se bloquea en esta aventura. Ya que, ALGUNO  cree “fuertemente” pero no hace nada por  el prójimo; otro está muy comprometido socialmente pero no encuentra a Dios en la oración y otro trabaja y ora, pero tiene problemas que le impiden amar verdaderamente los otros y SE LE DIFICULTA dejarse invadir realmente por el amor de Dios; habrá alguien que piensa vivir todo eso, pero se siente derrotado en sus esfuerzos, no encuentra ningún gusto por vivir…

Jesús pide entonces que aprendamos a descubrir y coger en las manos todos los sectores de nuestro ser. De este modo, nuestra experiencia espiritual llega a ser una aventura de unificación progresiva y en consecuencia de pacificación gradual de todo nuestro ser.  La FE llega a ser entonces una experiencia de crecimiento personal, donde todo nuestro potencial se encontrará liberado e invertido (de INVERSION) en nuestro compromiso de vida.

De otro modo, nos dice Jesús, si ustedes se comprometen a ciegas, si llegan a hacerse creyentes sin hacerse cuestiones, corren el riesgo de encontrarse ante una torre inacabada. Correrán el riesgo de vivir toda su vida con la penosa impresión que hay algo que quedó planificado o planeado en su personalidad, que hay algo inacabado e incompleto en su existencia.

O, lo que es peor todavía, ustedes corren el riesgo de fijarse objetivos que son demasiado elevados (inalcanzables) para sus recursos (como el ejercito de diez mil hombres lanzado contra otro de veinte mil). Ustedes corren el riesgo de aceptar tareas o estándares morales que los superarán a la larga.

La aventura de la FE, es cosa seria, dice Jesús, ya que su felicidad depende de ella.

Dios merece mucho más que nuestras pequeñas disposiciones para la sabiduría humana, Él reclama toda nuestra actividad, todas nuestras preocupaciones, la totalidad de nuestro ser. Dios reclama y o quiere ser el compañero de nuestra vida y  que la compartamos en totalidad.



REFLEXIÓN CENTRAL

1
La pasión amorosa:

Henos aquí ante uno de los pasajes del evangelio que no es fácil de comprender de entrada, a la primera lectura, y que aparece duro y por lo mismo repugnante, sobre todo en la traducción oficial: “Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mío”.

Nuestra primera reacción podría ser de decir: “A menos que uno se vuelva monje (o monja), como puede uno vivir eso?” pero nuestro instinto nos deja presentir que quizás haya otra cosa a descubrir. Cuál es entonces la clave, la esencia, de este pasaje?
Después de haber buscado por mucho tiempo comprender este pasaje, es en la vida de pareja que he encontrado las imágenes que pueden iluminarme e iluminarnos mucho más sobre lo que Jesús quiere decir.

Cuando dos seres deciden unir sus destinos, no deben ellos tomar sus distancias en relación con sus lazos familiares? En adelante los lazos que los unirán, primarán sobre todo. Ellos también deberán renunciar a sus viejas costumbres de solteros (o célibes) para pensar en términos de dos personas: uno ya no puede  más, tomar decisiones por sí solo. Igual sucede con las posesiones o propiedades, lo que era mío-tuyo, ahora será lo nuestro. El dinero es un terrible revelador, y muchas vidas de pareja fracasan por este aspecto.

Es que hay algo más difícil que tomar distancias respecto a los vínculos familiares, renunciar a una forma de libertad individual y compartir todos sus bienes? En todo caso, para mí, esto puede solo hacerse dentro de la pasión amorosa, y muchas personas podrían testimoniar que ellos de igual manera han encontrado una libertad y una riqueza nuevas.

Yo encuentro que este ejemplo de la vida de pareja permite aclarar esta palabra radical de Jesús. De igual modo que sin la pasión amorosa que llega a compartir todo, una pareja no logrará superar la prueba del tiempo, así ocurrirá para quien se dice cristiano si no vive un apego,  una amistad similar con Jesús, hasta tal punto que este marque todos los aspectos de su vida.

Sin embargo, en la sociedad que es la mía, estoy rodeado de modelos de aquello que es “la vida realizada”, de lo que es “la felicidad”, de lo que deben ser “mis preocupaciones”, y que ponen el evangelio en puerta ANCHA.

Y así sin la escucha reiterada y cotidiana de la enseñanza de Jesús, yo tendría la sensación de que mi vida es una forma de fracaso, y al menos que ella es muy monótona y aburridora. Poner la persona humana y su desarrollo en el centro de sus preocupaciones, es tomar sus distancias con respecto al mundo ambiente. Pero esto es verdaderamente difícil cuando no se está habitado interiormente por el amor.

Así como las posesiones (propiedades) son un poderoso revelador para la vida de pareja, ellas también lo son para la vida cristiana. Por posesiones, yo entiendo todo: dinero, talento, tiempo. En nuestra sociedad, el dinero no solamente nos posibilita dar rienda suelta a todos nuestros deseos, reales o imaginarios, sino que también permite el acceso a un estrato, estatuto social. El talento ha llegado a ser un artículo monetario: no es sino pensar ya sea en el deporte profesional (las millonarias transacciones que se hacen por jugadores de fútbol por ejemplo), sea en los genios de la informática dentro de la nueva economía. Y está el tiempo, que administramos tanto bien como mal y que revela donde se encuentra nuestro corazón. De la misma manera que el amor conyugal toca todas esas dimensiones, ocurre así también con la afección, el amor a Jesús?

La imagen de la “cruz que se carga” refleja, recoge bien todo lo que se acaba de decir. Notemos que no se trata de crucifixión, sino de una marcha hacia adelante, donde se asume todo lo que constituye nuestro ser y uno lo lleva hacia un nuevo lugar.
Cuando una madre elige amar hasta el final sus hijos adolescentes y rebeldes, y buscar todas las vías posibles por acompañarles, no está acaso ella en el camino de la pasión y el amor apasionado? Cuando una mujer interviene enérgicamente en el alcoholismo de su cónyuge o en su adicción a la pornografía por internet, no está acaso ella en la vía de la pasión? Cuando un empleador busca cómo llevar a un empleado para que de lo mejor de sí mismo, sin mentiras ni trampas, no está sobre el camino de la pasión?

El evangelista Lucas, se dirigía a todos los cristianos que pedían el bautismo y les decía: “Si el amor encendido por Jesús no es una verdadera pasión, ustedes no podrán resistir hasta el final”. Y esa es la misma palabra que él nos dirige a nosotros, cristianos en la alborada del siglo XXI.


2
     SEGUIR A JESÚS


La primera lectura y el salmo nos hablan este domingo de adquirir la sabiduría de corazón…es esta misma sabiduría que nos permite de tomar en serio los consejos de Jesucristo y de vivir como verdaderos seguidores suyos.

La sabiduría del corazón no hace la vida más fácil, pero ella agrega otra dimensión, da otro sentido a nuestras actividades y nos ayuda a tomar en serio nuestro ser cristiano.

Estamos ante un evangelio más bien duro y difícil de entender. Las palabras de Jesús son tajantes:   Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mío..."

Confesemos que todos comprendemos muy mal, falsamente este llamado. Hace falta de verdad renunciar a todos nuestros afectos por la familia y mismo a nuestra propia vida para ser discípulos de Jesús?  Es grande La tentación de acomodar estas palabras a nuestra situación, a nuestros límites, nuestras debilidades. Se ha creído por mucho tiempo que este llamado se dirigía primeramente a sacerdotes, religiosos y religiosas. Su situación es efectivamente vivida como una ruptura con la vida familiar.

En realidad, no es eso lo que dice el evangelio de este día. Si miramos de cerca, descubriremos una precisión muy importante. El mensaje de este día nos dice que una gran multitud de personas le seguían. Es entonces a todos que Él se dirige: “si alguien viene tras de mi…” Estas palabras entonces son para todas esas personas que están con el sobre los caminos de Palestina. Ellas también están dirigidas a nosotros hoy. Mismo si son frases desconcertantes, debemos recibirlas como “palabras de vida eterna”. El Señor espera que cada uno  se decida libre y totalmente por El.

Comprendámoslo bien: no se trata solamente de ir y escuchar alguien que habla bien. El seguimiento y adhesión a Cristo debe ser una prioridad absoluta. Es una decisión que se toma en lo más profundo de nosotros mismos. No es cuestión de decir: “No voy a la misa porque tengo una comida familiar” o todavía: “mi hijo no irá al catecismo ya que él tiene actividades deportivas…” Si hemos decidido  seguir a Cristo, es nuestra responsabilidad VER DONDE ESTÁN LAS VERDADERAS PRIORIDADES.

Para comprender bien el llamado de este evangelio, hemos de sacar tiempo para leerlo una y otra vez con las manos y los ojos de Cristo.  A lo largo de toda la Biblia, descubrimos un Dios apasionado de amor por la humanidad. Es El quien ha visto la miseria de su pueblo y quiere salvarlo. El ve también el sufrimiento de todos los excluidos (y o marginados de nuestro tiempo), las victimas del odio, del racismo y de la violencia, aquellos que han perdido todo en las catástrofes.  El los ama a todos de una manera que supera todo lo que podemos imaginar. Es mirando hacia la cruz de Cristo que comprendemos esto:  “No hay amor más grande que  dar la vida por quien se ama” Es en el nombre de este loco  amor, que hombres y mujeres han dejado todo por irse a vivir a un monasterio. Otros han gastado su vida, la han dado por los pobres de Calcuta y de otros lados.

Dios nos ama a todos y a cada uno. Su amor,  sin cesar da el primer paso hacia nosotros. Esto lo sabemos de memoria. Pero en lo concreto de nuestras vidas, frecuentemente lo olvidamos.  Dios ama a cada uno de nosotros con  nuestras  limitaciones y o defectos, nuestras debilidades, nuestros pecados. Imaginemos  al ser más repugnante, al más criminal y al más odiado a nuestros ojos. Dios lo ama aun  y siempre con un amor infinito.  A nosotros se nos dificulta creer en este amor de Dios por todos. El problema es (debido a que)  por  que nos representamos a Dios de una manera personal, nos hacemos una falsa idea de Él. Lo creemos y hemos creado a “nuestra imagen”.

No nos cansamos de proyectar en  El nuestra manera de amar. En efecto, este amor infinito de Dios va más allá de todo aquello que podamos decir o imaginar.

Hoy, Jesús nos  dice: “vengan, vuelvan a este amor “inaudito”, increíble para ustedes e inimaginable”. Él quiere que seamos volcados, sacudidos por este océano de amor que es Dios Padre, Hijo y Espíritu santo. Nuestros afectos humanos  encontraran su verdadera consistencia en la medida que nosotros tomemos conciencia de este amor infinito.  Desde luego que nuestros afectos no  participarán  con nuestro amor por Dios que debería tender a ser siempre el primero, el prioritario. 

El evangelio de este domingo  nos incita a acoger el increíble amor de Dios quien sólo puede enseñarnos a amar los otros de verdad.

Vivimos en un mundo, entre una sociedad que es dura para con  los pequeños, los pobres, los excluidos.

Pidamos al señor que nos llene de su amor para que aprendamos a verles y amarles como Dios los ve y los ama.



OBJETIVO VIDA PARA LA SEMANA :

En la vida, frecuentemente nos vemos en una encrucijada (cruzada de caminos) ; nadie escapa. Démonos tiempo para reflexionar, para volvernos a centrar en lo esencial y expresar claramente nuestras prioridades. Y por qué no hacerlo en comunidad o en un pequeño grupo?

1.    Me pregunto cuál es el lugar que le doy a Dios en mi vida: lugar relativamente importante? Muy importante? Lugar marginal? Primer lugar? Último lugar?

2.    Realizo un gesto que testimonie (o demuestre) mi voluntad de dar a Dios el primer lugar en mi vida.



ORACIÓN-MEDITACIÓN: (1)

Ya sea por el cálculo o la reflexión,
por la lectura o la búsqueda en internet,
contemplando las estrellas o mirando el mar,
yo busco por todos lados los secretos del enigma.
Yo busco mi camino, yo busco la fidelidad,
yo busco mi verdad.
Dame un poco de tu sabiduría
y la noche se iluminará.
Amén.


ORACIÓN  (2)

Señor,  lo menos que se puede decir,
es que hoy, tu lección es ruda y nos sacude!

Yo quiero con seguridad, seguirte y lo sabes,
pero hay tantas cosas en la vida
que me atan y me distraen de lo esencial!
Como podré renunciar a todo eso?
Si no llego que a ser un mediocre,
Si me veo tentado de volver atrás?
Si lo logro llegar hasta el final?
Tu comprendes…Yo tengo razones para dudar…

Dame la seguridad Señor, e invítame también a sentarme ,
para tomar el tiempo de contemplar y discernir tus exigencias.
Dame la audacia de seguirte día tras día
y tomar riesgos contigo.
Ayúdame a elegirte como mi Maestro
y a dejarme transformar por Tí.
Enséñame a enfrentar las pruebas con valentía,
a construir mi vida no sobre los bienes que pasan,
sino sobre aquellos que no pasarán,
y llegar así a ser cada vez más libre.
Hazme comprender que es Ti y en Ti solamente
que yo podré encontrar la vida y la FELICIDAD.
Amén!



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:


HÈTU, Jean-Luc. Les Options de Jésus.

Pequeño Misal « prions en Eglise », Quebec, Canadá



14 de septiembre del 2026: lunes de la vigésima cuarta semana del tiempo ordinario II- Señor de los Milagros de Buga, memoria o fiesta opcional

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