miércoles, 12 de agosto de 2020

12 de agosto del 2020: miércoles de la decimonovena semana del tiempo ordinario



(Mateo 18, 15-20) El procedimiento o metodología de la corrección fraterna tiene como objetivo evitar condenar con premura al pecador. Porque es mejor para él caer en las manos de Dios que en las de los humanos. Mateo, el pecador que Jesús ha llamado a seguirle, sabe algo a propósito de esto.





Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (9,1-7;10,18-22):

Oí al Señor llamar en voz alta: «Acercaos, verdugos de la ciudad, empuñando cada uno su arma mortal.»
Entonces aparecieron seis hombres por el camino de la puerta de arriba, la que da al norte, empuñando mazas. En medio de ellos, un hombre vestido de lino, con los avios de escribano a la cintura. Al llegar, se detuvieron junto al altar de bronce. La gloria del Dios de Israel se había levantado del querubín en que se apoyaba, yendo a ponerse en el umbral del templo.
Llamó al hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura, y le dijo el Señor: «Recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén y marca en la frente a los que se lamentan afligidos por las abominaciones que en ella se cometen.»
A los otros les dijo en mi presencia: «Recorred la ciudad detrás de él, hiriendo sin compasión y sin piedad. A viejos, mozos y muchachas, a niños y mujeres, matadlos, acabad con ellos; pero a ninguno de los marcados lo toquéis. Empezad por mi santuario.» Y empezaron por los ancianos que estaban frente al templo.
Luego les dijo: «Profanad el templo, llenando sus atrios de cadáveres, y salid a matar por la ciudad.»
Luego la gloria del Señor salió, levantándose del umbral del templo, y se colocó sobre los querubines. Vi a los querubines levantar las alas, remontarse del suelo, sin separarse de las ruedas, y salir. Y se detuvieron junto a la puerta oriental de la casa del Señor; mientras tanto, la gloria del Dios de Israel sobresalía por encima de ellos. Eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y me di cuenta de que eran querubines. Tenían cuatro rostros y cuatro alas cada uno, y una especie de brazos humanos debajo de las alas, y su fisonomía era la de los rostros que yo había contemplado a orillas del río Quebar. Caminaban de frente.

Palabra de Dios


Salmo

Sal 112,1-2.3-4.5-6

R/. La gloria del Señor se eleva sobre el cielo


Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.

De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre el cielo. R/.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar al cielo y a la tierra?
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,15-20):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

Palabra del Señor




1

En la primera lectura del profeta Ezequiel se nos hace ver que la marca que protege a aquellos que permanecen fieles a Dios lleva el mismo nombre que la letra tav, la última del alfabeto hebreo. Dentro de los 3 antiguos alfabetos utilizados antes del exilio a Babilonia, esta letra tav, tenía la forma de una cruz.
(10,18-22) Una catástrofe ha tocado ya Jerusalén, otra se divisa en el horizonte. La situación dramática permite comprender que Dios no tiene una residencia asignada en el templo. Él no se deja encerrar nunca en los ritos o prácticas religiosas.


En el Evangelio, vemos que criticar a alguien que ha hecho mal, es fácil criticarlo a sus espaldas. Jesús nos invita a hablarle directamente a la persona implicada. Primero persona a persona, luego pedir la intervención de otro si es necesario.

Hoy, tal como Él lo ha prometido, Cristo Resucitado está presente en medio de aquellos que se reúnen para orar en su nombre. Así, Él nos anima entonces a orar juntos.




2


La corrección fraterna


«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. "




Aquí se presenta un método claro de resolución de problemas que nos dio Jesús. En primer lugar, el hecho de que Jesús ofrezca un método básico de resolución de problemas revela que la vida nos presentará problemas por resolver. Esto no debería sorprendernos ni escandalizarnos. Es solo consecuencia de las relaciones sociales, de la convivencia entre los seres humanos.  

Con demasiada frecuencia, cuando alguien peca contra nosotros o vive de una manera públicamente pecaminosa, entramos en juicio y condenación. Como resultado, podemos descartarlos y o condenarlos fácilmente. Si se hace esto, es una señal de falta de misericordia y humildad de nuestra parte. La misericordia y la humildad nos llevarán a desear el perdón y la reconciliación. La misericordia y la humildad nos ayudarán a ver los pecados de los demás como oportunidades para un mayor amor en lugar de razones para condenar.

¿Cómo te acercas a las personas que han pecado, especialmente cuando ellas te han ofendido? Jesús deja en claro que si pecan contra ti, debes hacer todo lo posible para recuperar al pecador. Debes gastar mucha energía en amarlos y hacer todo lo posible para reconciliarlos y traerlos de vuelta a la verdad.  

Debes comenzar con una conversación cara a cara. A partir de ahí, incluye a otras personas de confianza en la conversación. El objetivo final es la verdad y hacer todo lo posible para permitir que la verdad restaure tu relación con los demás. Solo después de haberlo intentado todo, debería limpiarse el polvo de los pies y tratarlos como pecadores si no están convencidos de la verdad. Pero incluso esto es un acto de amor en el sentido de que es una forma de ayudarlos a ver las consecuencias de su pecado.

Reflexiona hoy sobre con quién posiblemente debas reconciliarte. Quizás aún no hayas tenido esa conversación personal inicial requerida como primer paso. Quizás tengas miedo iniciarla o quizás ya la hayas cancelado. Ora por gracia, misericordia, amor y humildad para que puedas llegar, de la manera que Jesús quiere, a aquellos que te lastimaron.

Señor, ayúdame a dejar cualquier orgullo que tenga y que me impida ser misericordioso y buscar la reconciliación. Ayúdame a reconciliarme cuando el pecado contra mí es pequeño o incluso grande. 
Que la compasión de tu corazón llene el mío para que la paz sea restaurada. Jesús, confío en Ti.

martes, 11 de agosto de 2020

11 de agosto del 2020: martes de la decimonovena semana del tiempo ordinario II o Santa Clara de Asis


(Mateo 18, 1-5.10.12-14) Ser pequeño o pequeña delante de Dios, es confiarle espontáneamente mis alegrías y mis penas, con la certeza que Él triunfará allí donde yo he fracasado.
Ser pequeño (a) es dormirme pasiblemente, totalmente, sabiendo que Él vela sobre mí y que Él estará presente al despertarme.





Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 8 – 3, 4


Esto dice el Señor:
«Ahora, hijo de hombre, escucha lo que te digo: ¡No seas rebelde, como este pueblo rebelde! Abre la boca y come lo que te doy».
Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en el reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes.
Entonces me dijo:
«Hijo de hombre, come lo que tienes ahí; cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel».
Abrí la boca y me dio a comer el volumen, diciéndome:
«Hijo de hombre, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este volumen que te doy».
Lo comí y me supo en la boca dulce como la miel.
Me dijo:
«Hijo de hombre, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras».




Salmo

Sal 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131



R/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.
Tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R/.
Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.
¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca! R/.
Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón. R/.
Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos R/.




Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10. 12-14


En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?». Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
«En verdad os digo que, si no os convertís yos hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial.
¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».


1

En la primera lectura del profeta Ezequiel, vemos en primer lugar que los libros de este tiempo eran rollos. Lo más común era que estaban escritos por un solo lado. Pero un solo lado no puede contener todos los gritos de sufrimiento. Comer el mensaje significa para el profeta, apropiarse de las palabras del Señor y aplicarlas en la propia vida.  ¡Qué duro y a la vez qué suave mensaje!

Respecto al Evangelio, hay que decir de entrada que en la Antigüedad, no se hablaba de los derechos de los niños. Nadie los ponía como ejemplo. Pero Dios, por el contrario, privilegia los pequeños. Para entrar en el Reino de Dios es necesario cambiar de perspectiva, y dejarse acoger por un amor sin condición.



Santa Clara, Virgen

Aunque de noble familia y bien educada, Clara se sintió atraída por los ideales de pobreza de San Francisco de Asís. Contra la presión de su familia, distribuyó sus posesiones a los pobres y fundó la Orden Franciscana de Pobres Claras (popularmente conocidas como “Claras o Clarisas”), que se dedican a una vida de pobreza y oración. Clara comprendió que la pobreza hace a una persona libre para amar: amar a Dios de modo indiviso y estar disponible para amar y servir a los hermanos.  Su lema fue: “Oh Dios, soy feliz porque tú me creaste.”  ¿No es eso verdadera riqueza?


Señor  Dios nuestro:
Te damos gracias hoy por el ejemplo de Santa Clara.
Ella comprendió que para poseerte a ti
uno debe ser libre de cosas
que nos distraen y alejan de ti.
Danos también a nosotros la riqueza
de mantener viva nuestra libertad interior
con respecto a posesiones y apegos mundanos
y ábrenos a la verdadera riqueza:
que consiste en entregarnos generosamente a ti y a tu pueblo.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.



2

«En verdad os digo que, si no os convertís yos hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí.



¿Cómo nos volvemos como niños? ¿Cuál es la definición de ser infantil? Aquí hay algunos sinónimos que probablemente se aplican a la definición de Jesús de volverse como niños: confiado, dependiente, natural, espontáneo, inspirado por el temor, sin aires de grandeza e inocente. Quizás algunos de estos sustantivos, o todos, calificarían para lo que Jesús está hablando. Veamos algunas de estas cualidades con respecto a nuestra relación con Dios y con los demás.

Confiar : Los niños confían en sus padres sin lugar a dudas. Es posible que no siempre quieran obedecer, pero hay muy pocas razones para que los niños no tengan la confianza de que un padre los proveerá y cuidará. La comida y la ropa se presumen y ni siquiera se consideran una preocupación. Si están en una ciudad grande o en un centro comercial, la seguridad se encuentra en estar cerca de un padre. Esta confianza ayuda a eliminar el miedo y la preocupación.

Natural : los niños suelen ser libres de ser quienes son. No les preocupa demasiado parecer tontos o sentirse avergonzados. A menudo serán quienes actúan de forma natural y espontánea y no se preocuparán por las opiniones de los demás.

Inocente : los niños aún no son sesgados ni cínicos. No miran a los demás y presumen lo peor. Más bien, a menudo verán a los demás como buenos.

Inspirado en el asombro : a los niños a menudo les fascinan las cosas nuevas. Ven un lago, una montaña o un juguete nuevo y se sorprenden de este primer encuentro.  

Todas estas cualidades se pueden aplicar fácilmente a nuestra relación con Dios. Debemos confiar en que Dios nos cuidará en todas las cosas. Debemos esforzarnos por ser naturales y libres, expresando nuestro amor sin miedo, sin preocuparnos si será aceptado o rechazado. Debemos esforzarnos por ser inocentes en la forma en que vemos a los demás sin ceder a los prejuicios y prejuicios. Debemos esforzarnos por estar continuamente asombrados por Dios y por todas las cosas nuevas que Él hace en nuestras vidas.  

Reflexiona hoy sobre cualquiera de estas cualidades y en las que más te falte. ¿Cómo quiere Dios que te vuelvas más infantil? ¿Cómo quiere Él que nos convirtamos en niños para que podamos llegar a ser verdaderamente grandes en el Reino de los Cielos?

Señor, ayúdame a ser como un niño. Ayúdame a encontrar la verdadera grandeza en la humildad y sencillez de un niño. Sobre todo, que pueda tener absoluta confianza en ti en todas las cosas. Jesús, confío en ti.




martes, 4 de agosto de 2020

4 de agosto del 2020: martes de la decimo octava semana del tiempo ordinario- San Juan María Vianey (Santo Cura de Ars)


(Mateo15, 1-2.10-14) La verdadera purificación brota del corazón: pensamiento recto, amor, misericordia, justicia, deseo de paz, de reconciliación…Pidamos al Espíritu santo que habite en nuestros corazones y que así podamos perseverar en este trabajo de santificación.






Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (30,1-2.12-15.18-22):

Palabra que Jeremías recibió del Señor: «Así dice el Señor, Dios de Israel: "Escribe en un libro todas las palabras que he dicho. Porque así dice el Señor: "Tu fractura es incurable, tu herida está enconada; no hay remedio para tu llaga, no hay medicinas que te cierren la herida. Tus amigos te olvidaron, ya no te buscan, porque te alcanzó el golpe enemigo, un cruel escarmiento, por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados. ¿Por qué gritas por tu herida? Tu llaga es incurable; por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados, te he tratado así." Así dice el Señor: "Yo cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, me compadeceré de sus moradas; sobre sus ruinas será reconstruida la ciudad, su palacio se asentará en su puesto. De ella saldrán alabanzas y gritos de alegría. Los multiplicaré, y no disminuirán; los honraré, y no serán despreciados. Serán sus hijos como en otro tiempo, la asamblea será estable en mi presencia. Castigaré a sus opresores. Saldrá de ella un príncipe, su señor saldrá de en medio de ella; me lo acercaré y se llegará a mí, pues, ¿quién, si no, se atrevería a acercarse a mí? –oráculo del Señor–. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios."»

Palabra de Dios


Salmo

Sal 101,16-18.19-21.29 y 22-23

R/.
 El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.

Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
su linaje durará en tu presencia,
para anunciar en Sión el nombre del Señor,
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan unánimes los pueblos
y los reyes para dar culto al Señor. R/.



Lectura del santo evangelio según san Mateo  (15, 1-2. 13-14)
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y escribas de Jerusalén y le preguntaron:
«¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros mayores y no se lavan las manos antes de comer?».
Y, llamando a la gente, les dijo:
«Escuchad y entended: no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre».
Se acercaron los discípulos y le dijeron:
«¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oírte?».
Respondió él:
«La planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo».




Palabra del Señor




1

En la primera lectura el profeta Jeremías anuncia una muy buena noticia por parte de Dios para aquellos que están lejos de su casa, prisioneros en Babilonia. Un día, en fin, ellos podrán regresar a sus casas. Qué gran consuelo para el pueblo escuchar al fin palabras que donan esperanza, inclusive, en medio de la tristeza.

En segundo lugar, el profeta interpreta la situación difícil de su pueblo. A causa de sus traiciones y sus idolatrías, Dios la agobió con diversos desastres: las derrotas, el exilio son como heridas. Esto no quiere decir que todo está perdido para siempre. El Señor no retira su amor. Él hace una promesa: un día el pueblo será sanado, él regresará a su país, para reconstruirlo y para volver a encontrar su prosperidad y su dignidad.

En el Evangelio se nos dice que lavarse las manos antes de comer no es solamente un gesto de pureza y o limpieza, sino también un gesto ritual, acompañado de una oración. ¡Buen pretexto para atacar a Jesús! Pero Jesús devuelve la acusación a los fariseos insistiendo sobre los mandamientos más importantes de la Ley de Moisés. En todas las religiones, ciertas tradiciones pueden llegar a ser pesadas, y o abrumadoras, hasta el punto de alejarlas de lo que es esencial.

A veces nos sucede que nos preocupamos en demasía por lo exterior y aparente, y, por tanto, son nuestros pensamientos y nuestros deseos interiores que nos llevan a hacerle mal a otros.



2


Valentía, caridad y verdad


Se acercaron los discípulos y le dijeron:
«¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oírte?».
Respondió él:
«La planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo».

Mateo 15: 12-14

¿Por qué se ofendieron los fariseos? En parte porque Jesús acaba de criticarlos. Pero fue más que por eso. También se ofendieron porque Jesús ni siquiera responde a su pregunta.

Estos fariseos y escribas vinieron hasta Jesús, para preguntarle algo que, para sus mentes tradicionalistas, era muy importante. Querían saber por qué sus discípulos no siguieron la tradición de los antiguos al no lavarse las manos antes de comer. Pero Jesús hace algo interesante. En lugar de responder a su pregunta, reúne a una multitud y dice: «Escuchad y entended: no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre».Mt. 15: 10b-11). Entonces se sintieron ofendidos por Jesús tanto por lo que dijo como porque ni siquiera se los dijo de manera directa, sino que se lo dijo la multitud.


Lo que es interesante notar es que a veces lo más caritativo que uno puede hacer es no ofender a otros. No debemos ofender imprudentemente. Pero parece que una de las tendencias culturales de nuestros días es evitar ofender a la gente a toda costa. Como resultado, rebajamos la moralidad, ignoramos las claras enseñanzas de fe y hacemos que "llevarse bien" sea una de las "virtudes" más importantes por las que luchamos.

En el pasaje anterior, está claro que los discípulos de Jesús están preocupados por el hecho de que los fariseos se sintieron ofendidos por Jesús. Se preocupan y parecen querer que Jesús arregle esta situación tensa. Pero Jesús aclara su posición. “Déjenlos en paz; son guías ciegos de otros ciegos. Si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo ”(Mt. 15:14).

La caridad requiere la verdad. Y a veces la verdad punzará a una persona en el corazón. Claramente, esto es exactamente lo que los fariseos necesitan a pesar de que no cambian, lo cual es evidente por el hecho que finalmente mataron a Jesús. Pero, sin embargo, estas verdades dichas por nuestro Señor fueron actos de caridad y fueron la verdad que estos escribas y fariseos necesitaban escuchar.

Reflexiona hoy, sobre cuán dispuesto estás a decir la dura verdad con amor cuando una situación lo requiere. ¿Tienes el coraje que necesitas para decir caritativamente una verdad "ofensiva" que necesita ser pronunciada? ¿O tiendes a encogerte y prefieres permitir que las personas permanezcan en su error para que no se agiten? El coraje, la caridad y la verdad deben estar profundamente entrelazados en nuestras vidas. Haz de esta tu oración y misión para que puedas imitar mejor a nuestro divino Señor.

Señor, por favor, dame coraje, verdad, sabiduría y caridad para que pueda ser un mejor instrumento de tu amor y misericordia para el mundo. Que nunca permita que el miedo me controle. Elimina cualquier ceguera de mi corazón para que pueda ver claramente las muchas formas en que deseas utilizarme para guiar a otros hacia ti. Jesús, confío en ti.


Santo Cura de Ars:
Pide a Dios que nos envíe siempre
buenos párrocos como tú.

domingo, 2 de agosto de 2020

2 de agosto del 2020: 18º Domingo del Tiempo Ordinario A


Jesús nunca se mostró insensible ante las necesidades y esperanzas (expectativas) de la gente que sufría y sentía hambre. Pidámosle que nos posibilite estar atentos ante los llamados de la gente que encontramos y que nosotros podamos responder generosamente compartiendo lo poco que somos y tenemos.



Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.» 
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.» 
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.» 
Les dijo: «Traédmelos.» 
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.




A guisa de introducción:       

Lastima y o compasión?

Cuando leí los evangelios por primera vez, recuerdo que me centré demasiado en el relato de la pasión, crucifixión y muerte de Jesús.

El sensacionalismo, la sangre, la violencia, la prensa amarilla o roja, como quiere llamársele nunca dejaran de fascinar al ser humano.

No es gratuito que los noticieros y demás medios  que destacan la crónica roja, esa tv que ha puesto en primer rango las series o películas sobre capos criminales y asesinos no deje de ser atractiva y venda para muchos y de paso permita enriquecerse.

En las Sagradas Escrituras (sobre todo en el Antiguo Testamento)  y el evangelio, como en la vida, es preciso ver más allá para encontrar lo que es verdaderamente esencial. Como nos enseñaba la semana pasada Jesús con las parábolas del tesoro escondido y la perla rara, Dios no es evidente, las cosas divinas no se encuentran a la vuelta de la esquina y no somos sensibles ante ellas con facilidad…es necesario buscar y cuando se encuentra,  la alegría está antes que la conversión a partir de las renuncias y los sacrificios…Es la alegría, esa felicidad inefable de descubrir a Dios en la vida, en la existencia, en el mundo es  la que nos hace capaces de emprender un camino hacia el cambio, hacia algo mejor.  La conversión sucede a la alegría del encuentro. Los santos junto a Jesucristo nuestro hermano mayor nos han dado muestras de esta gran verdad.

La primera preocupación de Jesús de cara a las multitudes que le seguían, antes que satisfacer su hambre física fue “saciar, llenar sus corazones” y por eso su frase “no solo de pan vive el hombre sino de toda Palabra que viene de Dios” será siempre de actualidad.

El evangelio de este domingo nos dice que Jesús al ver las personas que le seguían (leprosos, enfermos de muchas cosas, ciegos, marginados sociales, gente en búsqueda de felicidad, insatisfechos de la vida y sociedad de su tiempo…) “sintió lástima y curó los enfermos”. Personalmente no me gusta esta traducción, la palabra “lástima” que en francés es traducida de manera más feliz y correcta por “compasión” y en ingles por “compassion”, pienso que es peligrosa y arriesgada ya que  esta palabra nos puede hacer comprender mal el evangelio y toda la vida caritativa del discípulo cristiano.  En español hemos mal entendido la palabra LASTIMA y la confundimos con PESAR, sentir tristeza por la grave situación del otro…y no, es otra cosa completamente distinta la que nos quiere transmitir.

Así por ejemplo dice el teólogo Albert Nolan en su libro “Jesús antes del cristianismo”:

El término «compasión», sin embargo, es todavía demasiado inexpresivo para reflejar la emoción que movía a Jesús. El verbo griego esplagjnizomai, usado en todos estos textos, se deriva del sustantivo esplagjnon, que significa vientre, intestinos, entrañas, corazón, es decir, las partes internas de donde parece surgir las emociones profundas. El verbo griego, por consiguiente, indica un movimiento o impulso que fluye de las propias entrañas, una reacción visceral. Por eso los traductores han recurrido a expresiones como «se sintió movido de compasión o lástima», «sintió pena» o «su corazón se derramó hacia ellos». Pero ni siquiera estas expresiones captan las profundas connotaciones físicas y emotivas de la expresión griega para referirse a esa compasión.

 Así pues compasión es en realidad “sentir pasión con… el otro”, es como un dolor que viene desde las entrañas y se siente ante la miseria del otro”, ese es el sentido pleno de la palabra en griego, fuente  original de la traducción al español.

Y como entonces no sentirse tocado, emocionado por esta mirada de Jesús? No solamente Él ve nuestra miseria sino que al curar los enfermos, muestra que el Reino de los Cielos está ya  presente, activo  (a la obra, trabajando) entre nosotros. Por este evento constatamos que Cristo se muestra atento, compasivo y generoso ante las necesidades humanas. Y más allá de este gesto, Él nos muestra a Dios su Padre y nuestro Padre.

Al pedirles a sus discípulos que sean ellos mismos los que distribuyan los panes y los peces, Jesús nos invita a tomar parte en su generosidad y  la generosidad de Dios. He aquí la misión de la Iglesia (la asamblea, la familia que sigue a Cristo, sus discípulos): hacer conocer y amar al Verdadero Dios! Hoy Cristo continúa haciendo  sin cesar la multiplicación del pan, con la condición de que nosotros pongamos entre sus manos lo poco que somos y que tenemos. De esta manera   Él satisface a todos los que tienen hambre: los hambrientos del pan  tan necesario en nuestras mesas, y el pan de la presencia que reconforta, el pan  de la ternura.

Finalmente para los que creemos en la presencia de Jesucristo que se hace pan partido para la vida del mundo en la Eucaristía, es necesario que comprendamos que no podemos romper el pan de Dios sin comprometernos a multiplicar el pan cotidiano.




Aproximación psicológica al texto del evangelio:

En el largo caminar…

La existencia humana es un peregrinar individual y grupal (no gregario) por el mundo hacia Dios. “De Dios venimos y a Dios hemos de volver”.

 Nuestro paso por la historia (no circular o cíclica sino lineal)  desde la Biblia y en toda la tradición cristiana ha siempre sido visto como caminar hacia una meta eterna, que está más allá (cielo), así la muerte física en resumen, y o simple y llanamente  como decimos en los funerales, es un pasaje hacia algo desconocido, misterioso pero mejor, nos lo dice la FE.

Muchos comentaristas cuestionan la autenticidad de los milagros de Jesús y en especial del género como el que se nos relata en el evangelio de este domingo. No obstante lo que es incontestable o que no se puede poner en duda es lo que este episodio nos enseña sobre la práctica o acción de Jesús.

Los 4 evangelistas (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) luego de este episodio, comparten la misma percepción o impresiones sobre Jesús: Él es Aquel que alimenta las multitudes para que no “desmayen en el camino”  (Mateo 15,32). Así como Moisés guiaba al pueblo judío durante el largo caminar por el desierto, de esto modo también Jesús guía a la gente en su toma de conciencia de lo vivido y en la toma en manos de su destino. De igual modo como Dios daba el maná a su pueblo, símbolo de su presencia y de su preocupación y cuidado por él, así también Jesús da el pan, que acá es símbolo de la presencia de Dios y de la misma preocupación por su pueblo.

Esta manera de describir la acción de Jesús que lo muestra sosteniendo al pueblo durante su larga marcha, aparece tan característica que ella podría definir el corazón o núcleo mismo de su misión. El segundo relato de la multiplicación de los panes está en efecto inmediatamente seguido de una demanda de “señal o signo venido del cielo” para identificar la acción de Jesús.

Este proceso tiene por efecto mostrar la cólera de Jesús (Marcos 8,12) quien se rehúsa claramente, utilizando la misma palabra que Dios utilizaba para manifestar su propia cólera en una situación semejante o parecida: “Porque esta generación demanda un signo? ningún signo se le dará a esta generación.” Esto reenvía directamente a la reacción de Dios: “Ésta generación me da asco; vuestros padres me han puesto a prueba y tentado” (es decir, me han pedido signos), “y por lo tanto ellos veían mis acciones” (es decir el sostén o apoyo que yo les aportaba en su salida de Egipto y su caminar en el desierto) Salmo 95,9-10. En el pasaje paralelo de Marcos 8,11-13, Jesús responde: sabéis distinguir el aspecto del cielo !mas las señales de los tiempos (los signos de los tiempos)  no podéis!” (Mateo 16,3). Ustedes no son capaces de mirar lo que yo hago, de descubrir el aspecto liberador (mesiánico) de mi acción! Yo alimento la gente y trato de hacerles salir de su desierto. Quieren algo más ustedes?

Esto debería ser ampliamente suficiente para que ustedes se hicieran una idea clara sobre lo que yo soy y lo que espero de ustedes: la confianza que hace caminar, y el compartir de los bienes y de los recursos que hace posible el largo caminar.


Reflexión Central:

Darle una mano a Dios



En el Evangelio de este Domingo, se constata que Jesús alimenta primero los corazones y enseguida los cuerpos: si, Él cura –sana yendo más allá de las necesidades que tiene la gente y esto como respuesta a lo poco que se le ha ofrecido  (5 panes y 2 peces) 5+2= 7, símbolo de plenitud, el todo es lo que tenemos y somos al momento de dar (mucho y casi siempre poco), solo Dios puede dar plenamente, así somos inspirados por Él, entonces participamos de su plenitud generosa.

Así pues, es necesario tomar conciencia de que Jesús hace un llamado a la colaboración (y o participación) de todos. Él invita a sus discípulos a participar en el milagro de la multiplicación.

y he aquí entonces otro signo importante de lo que Cristo realiza en nuestras vidas: Él nos invita a desarrollar nuestras riquezas personales poniéndonos al servicio de los demás.

La Asamblea de Creyentes (cristianos en Iglesia e iglesias) tendrá siempre algo que ofrecer a la sociedad gracias a los compromisos hechos en el bautismo y otros sacramentos (a pesar mismo si estos compromisos son mínimos o son presa de la desidia, pereza y negligencia), por la responsabilidad ejercida en la libertad. No hay que pretender convertir a los otros con discursos cansones o sermones largos y condenatorios, sino simplemente se debe predicar con el ejemplo, testimoniando un gran respeto por cada persona en una franca solidaridad con los que son heridos por la vida y o son marginados por la sociedad. Decir sus convicciones de FE sin arrogancia ni violencia verbal, aceptar las incomprensiones de los otros con humildad, no buscando nunca los privilegios o los honores,  ese el más bello discurso que expresa que el amor de Dios se traduce en el servicio autentico del prójimo.

Yo creo que la más grande miseria humana a la cual Jesús aporta una respuesta en este evangelio de la multiplicación de los panes es la pérdida de nuestra dignidad humana. Una dama decía un día a su párroco:  “como creer que uno es alguien importante ante los ojos de Dios cuando todo el mundo nos mira con indiferencia, cuando nuestro único amigo es nuestro perro o mascota de compañía …?” Otra dama decía: “como quiere usted que yo ore y que medite cada día cuando yo me rompo la cabeza pensando y queriendo saber cómo alimentar mis 5 hijos con mis ollas vacías?”

Uno nunca sale de su miseria: uno sale de ella solamente sintiéndose respetado por al menos una persona entre todas las que nos rodean. Eso toma un mínimo de seguridad material para  tener un espacio de generosidad que devuelva la dignidad humana.

Después de un día con Jesús, aquella gente fue capaz de compartir todo lo que tenían, que en aquella circunstancia no era más que unos pedazos de pan duro, y unos peces resecos. Para nosotros ese es el verdadero mensaje.

Nosotros, después de años y años junto a Jesús, ¿qué somos capaces de compartir? No debemos hacer distinción entre el pan material y el alimento espiritual. Sólo cuando compartimos el pan material, estamos alimentándonos del pan espiritual. En el relato, el nivel espiritual y el material se entremezclan y no hay manera de separarlos. La compasión y el compartir son la clave de toda identificación con Jesús. Es inútil insistir porque es el tema de todo el evangelio.

Preguntémonos a quien podríamos hacer un guiño de ojo afectuoso en las próximas horas, a quien podríamos decirle algunas palabras de consuelo, de motivación o simplemente decirle la admiración que le tenemos ya que ante nuestros ojos, esta persona multiplica la vida de Dios con su actuar. 

El verdadero mensaje del evangelio de hoy está en que, cada vez que se comparte el pan, se hace presente a Dios que es amor. No hay otra manera de acercarnos a Dios y de acercar a Dios a los demás.


UNA ORACION

Cristo, Tú no tienes mano; Tú no cuentas más que con nuestras manos para hacer tu trabajo hoy.
Cristo Tú no tienes pie; Tú no tienes nada más que nuestros pies para conducir los humanos sobre tu camino.
Cristo Tú no tienes labios; Tú no tienes sino nuestros labios para hablar de Ti a los seres humanos de hoy.
Cristo Tú no tienes ayuda; Tú no tienes más que nuestra ayuda para llevar los seres humanos a tu lado.
Nosotros somos hoy la sola Biblia que el publico lee todavía.
Nosotros somos el último mensaje de Dios, escrito en actos y en palabras.

 (Basada en una oración del Siglo  XIV)




REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS: 


http://vieliturgique.ca  (para la intro)

http://ciudadredonda.org (para el texto del evangelio)

Pequeño Misal “Prions en Église”, edición Quebec, 2011-2014

HÉTU, Jean-Luc. Les Options de Jésus. (para la aproximación psicológica)





Comentario del evangelio de Mateo por Marcos Rodriguez en http://feadulta.org



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