jueves, 17 de octubre de 2013

20 de octubre del 2013: 29º Domingo del Tiempo Ordinario (C)



Es bueno que a veces nos preguntemos cómo vamos con nuestra vida y o experiencia de oración. Qué lugar y qué importancia le damos?
Oramos lo suficiente? Nuestra fe en la eficacia de la oración se fortalece o se debilita con el paso de los años?
Las lecturas bíblicas de este domingo nos invitarán a reflexionar sobre estas cuestiones.


 Evangelio de Jesucristo Según San Lucas 18, 1-8
Para explicarles que tenían que orar siempre y no desanimarse, les propuso esta parábola:
En una ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre. En la misma ciudad había una viuda que iba a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”.
Por bastante tiempo no quiso, pero después pensó: “Yo no temo a Dios ni respeto a hombre,  pero esa viuda me está amargando la vida; le voy a hacer justicia, para que no venga continuamente a darme esta paliza”.
Y el Señor añadió:
- Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no reivindicará a sus elegidos, si ellos le gritan día y noche, o les dará largas? Os digo que los reivindicará cuanto antes. Pero cuando llegue el Hijo del hombre, ¿qué?, ¿va a encontrar esa fe en la tierra?
 

A guisa de introducción:

LA ORACION Y SU ROL EN NUESTRA EXISTENCIA

Desde pequeños nos enseñaron en casa nuestros padres y abuelos, y en el catecismo que ORAR es hablar con Dios, presentarle nuestras intenciones o necesidades…Y llegó un determinado momento también en que se nos presentó como sinónimo de ORAR el verbo REZAR que era recitar de memoria y muchas de las veces a las carreras y sin pensar mucho o ser consciente de las palabras que se decían…Solo con el paso de los años y por un estudio profundo llegamos a diferenciar la oración del rezo.
Y es que la ORACIÓN es un camino, un aprendizaje todos los días a comenzar…Hoy muchos no sabemos orar, incluso sacerdotes y gente versada en religión saben muchas cosas pero no saben ORAR como se debe.
PORQUE ANTES de profundizar en la oración hemos de tomar conciencia cuál es la imagen de Dios que tenemos en nuestra cabeza, cómo lo imaginamos…según esa imagen será nuestra oración: "Dime cómo te imaginas a Dios y te diré cómo rezas", podríamos decir. Así PODRÍAMOS ENTONCES clasificar la oración en varios tipos:
1.    La oración mágica: que espera una intervención de Dios al estilo David Cooperfield. Para quien la hace, Dios es un mago, un brujo, capaz de intervenir en los fenómenos físicos o naturales con capacidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos…este Dios, según nuestra creencia debería evitar los desastres, hacer menos destructivos los terremotos, desviar los huracanes, hacer desaparecer las enfermedades (como el cáncer, el Sida) "en un dos por tres" o "en menos de lo que canta un ave macho de corto vuelo" (un gallo).
 
2. La oración compensadora:
 Que nos da en su momento la satisfacción personal de lo que pedimos: que nos ganemos el baloto o la lotería, que pasemos el examen, que ganemos el partido, etc…Muy parecida a la primera pero en un nivel más individual.

3. La oración liberadora y consciente: Que en mi humilde opinión, pienso, es la que deberíamos aprender a ejercitar, poner en práctica en nuestra vida…Porque es una oración que me compromete en mis actos y me ayuda a jugar, mejor a actuar conjuntamente con Dios. Además esta oración se da más en comunidad y se da de hecho cada ocho días en la Eucaristía, pues a la luz de la Palabra de Dios deseamos aprender a ser más justos, solidarios y embajadores de paz y justicia en nuestras familias y nuestro entorno.

EL mayor problema en nuestros días con la oración es la ignorancia de la consecuencia de nuestros actos. No sentirnos responsables, corresponsables con Dios creador de nuestro mundo, nuestra sociedad, nuestra familia, nuestro Yo (o persona).

Personalmente siempre me ha tocado inmensamente esa sencilla oración del autor del libro de la Sabiduría: “Señor que yo venga a saber lo que es bueno y hacer aquello que te agrada”. Y Bien decía San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”.
Orar como quizás no nos lo mostrará con claridad la Palabra de Dios de este Domingo es “detenernos a reflexionar, meditar antes de actuar”, “orar es rumiar los mandamientos o la voluntad de Dios”, “orar es pedir el auxilio del cielo para que hagamos lo que se debe hacer”, así la verdadera oración no buscará nunca trastocar los acontecimientos, pretender forzar a Dios de que haga o intervenga en algún acontecimiento nefasto y que no pase nada.

El juez y la viuda del evangelio me invitan ante todo a cuestionarme sobre sus personas, sus hechos, su vida.
Este juez que debería impartir justicia acaso sabría en qué consistía la verdadera oración? Deducimos que no era un buen orante, pues según el relato era injusto, sordo e indiferente, poco sensible al clamor de los afligidos…Es decir, este juez no meditaba ni era sabio a la hora de aplicar justicia por falta de madurez y plenitud en su oración…
La viuda? Quizás rezaba mucho como el juez injusto (es decir rezar mucho no nos hace por ello justos como creemos). Era ante todo mujer, quizás vieja, pobre, marginada, estaba sola…consecuencia todo ello de qué? Por ahí dicen que cosechamos lo que sembramos…Esta señora que Jesús o más bien Lucas nos presenta en su parábola para darnos una enseñanza (sería realmente virtuosa?) pues el evangelista no nos da detalles exhaustivos de la dama, cuál es la razón por la que haya llegado a este estado de vida…
Pero Jesús y Lucas nos ponen como modelo estos dos personajes (no muy virtuosos quizás) para enseñarnos de la importancia de INSISTIR al momento de orar (meditar, reflexionar, entrar en diálogo con la trascendencia, nuestra conciencia, con Dios) a pesar de la injusticia que nos rodea, la maldad en el gran complejo socio-político (corrupción) , a pesar que las cosas a nuestro alrededor no vayan bien…Pero será ese ejercicio perseverante, que nos llevará cada vez más a una conciencia más lucida y por ende a una vida más llevadera, soportable y menos estresante? Nos ayudara quizás a cometer menos errores y a buscar ser más solidarios, servidores, amorosos en el ejercicio pleno de la compasión y la sensibilidad, y poder meternos en la piel del otro?

En conclusión hemos de pedir auxilio siempre al Espíritu Santo de sabiduría, para que sepamos pedir lo que nos conviene y nos hace felices y no buscar por el contrario manipular a Dios y satisfacer nuestras tendencias egoístas, que a la larga nos llevarán a ser desgraciados.


Aproximación psicológica al texto evangélico

Una opción por una clase (preferencia por el pobre)


Esta parábola posee dos dimensiones o puntas, o características podríamos decir.

Primero, ella está situada en un contexto escatológico, y eso es importante tenerlo en cuenta. Qué quiere decir escatológico?, o sea que está ligada a una creencia en un inminente final de los tiempos.

Si, es imposible comprender este pasaje de Lucas sin sumergirnos en la época en que él ha escrito su evangelio, sea hacia el año 80 o 85. La efervescencia que ha seguido tras la muerte y resurrección de Jesús, en particular la espera de su regreso inminente, se ha atenuado un poco: mientras que Pablo, de quien Lucas fue el compañero y secretario, parece esperar mientras aun vive el retorno de Cristo (cfr. su carta 1 Corintios 15,51-53), escrita hacia el año 56), los cristianos parecen vivir ahora un cierto relajo y o tranquilidad que más tarde llevará a algunos a la tentación de no creer más en esta parusía (segunda venida de Cristo) o ese mundo nuevo (ver la 2ª carta de Pedro 3,9, escrita hacia el año 125). En qué consiste este retorno de Cristo o ese mundo nuevo? Para Pablo, esta es la última etapa en la lucha contra el mal y la victoria final sobre él (ver 1 Corintios 15,24-25). Con lo que sabemos hoy, es evidente que no es para mañana por la mañana.

Lucas, en efecto,  se dirige a cristianos perseguidos a mediados del siglo I (año 50-60),  a causa de la fe y que piden a Dios lo mismo que la viuda pide al juez: “hazme justicia contra mi adversario” (no tanto, castigando al adversario sino más bien haciendo valer mis derechos ante quien me atropella).

Al decirles a los cristianos que la viuda tendrá lo que merece, Lucas está diciendo a los cristianos perseguidos: “para ustedes también, el juez actuará a pesar de la dureza de su corazón y para tener la paz, pero Dios actuará a causa de la ternura de su corazón y para compartir la paz con ustedes. Tengan paciencia un poco aun, pues su liberación se acerca y Dios hará pronta justicia.”

La primera arista o punta de la parábola es entonces la siguiente: a pesar de las apariencias (contexto de injusticia, de persecución) no duden de Dios y de su deseo de actuar en su favor. Pero la parábola posee una segunda característica (punta, dimensión o arista…) que se traduce en la eficiencia de una oración constante.
La viuda no se desalienta, no se amilana, a pesar de no contar con ningún apoyo (recursos financieros por ejemplo, que le permitirían ofrecer “pastel” o la posibilidad de hacer un “chanchullo”, o relaciones influyentes que intervendrían en su favor). Y puesto que ella debe confiar o bastarse de sus propios recursos, sólo su determinación personal, le permitirá ganar la causa.

Esta es la razón por la que Lucas nos propone esta viuda como modelo para nuestra oración, diciéndonos: si ustedes ponen la misma determinación y perseverancia que esta viuda ha puesto en su reivindicación, ustedes serán  también seguramente escuchados.

En fin, notemos que la imagen de Dios que aparece en el origen de esta parábola, es la imagen de un Dios socialmente comprometido y que está del lado de los oprimidos. Es posible que debido a la estrecha semejanza o parecido entre el presente texto y el capítulo 35 del libro del Eclesiástico (del Antiguo Testamento), Jesús haya encontrado en este pasaje la inspiración para su parábola:  “Miren lo que se dice de Dios, “no traten de corromperlo con regalos, Él no los aceptará(…)porque el Señor es un juez(…), Él no tiene parcialidad contra el pobre, Él escucha la oración de aquel a quien se trata injustamente. Jamás Él desprecia la súplica del huérfano ni de la viuda cuando explica su pena (…)la oración del humilde atraviesa las nubes y no se consuela hasta no ser escuchado , (…)El Señor no tardará, Él no tendrá paciencia  con aquellos hasta que haya golpeado las riñones del hombre sin piedad  (…) y roto el cetro de los injustos” (Eclesiástico 35,10-21).

A Dios se le presenta acá haciendo una “opción por una clase” a favor de los oprimidos, y preparándose a intervenir contra aquellos que practican la injusticia y la opresión. Este fondo o trasfondo de escenario, puede darle a nuestra parábola una coloración bien precisa para hoy: un día, Dios vendrá al encuentro de su (vuestro) compromiso y de su oración, y aquel día su (vuestra) justicia triunfará, y no solamente para las viudas sino también para todos los oprimidos.


Reflexión central:

Oración y combate espiritual

Qué lugar o cuál es la importancia que le damos a la oración en nuestra vida? Nos gusta orar o al contrario tenemos la tendencia de ver la oración como un ejercicio o trabajo fatigante y aburridor en el cual gastamos tiempo voluntariamente?

Para aprender a orar y para orar, para renovar nuestras oraciones y para perseverar, tenemos el beneficio de las enseñanzas de la Palabra de Dios, de la experiencia de los santos, de una gran variedad de celebraciones (sacramentos, ritos) donde la cima es la EUCARISTIA.

Ricos por tener todos esos tesoros, nos sucede todavía que  permanecemos sin apetito espiritual y nos negamos a ponernos en oración. Es la conclusión de la parábola lo que debería hacernos enderezar y parar las orejas. En el terreno de la más importante y de la más ruda de las batallas, “el combate espiritual…así mismo e igual de brutal que la batalla de hombres” (Arthur Rimbaud-una estación en el infierno), el nervio de esta guerra no es el dinero, sino la oración. Aquella misma que le permite a Moisés sostener la lucha de su pueblo contra los amalecitas (cfr. primera lectura de la misa de este domingo). Pero el Hijo del Hombre la encontrará aun sobre la tierra cuando vuelva?

Este domingo, la Carta de San Pablo a Timoteo, nos ofrece una respuesta. La Palabra es como la tierra nutritiva donde enraizar nuestra fe. Ella solamente puede hacer circular en nuestra vida la savia divina que la hará dar fruto. “Todos los pasajes de la Escritura están inspirados por Dios(…); gracias a ella, el hombre de Dios estará bien armado, él podrá contar con todo lo necesario para un buen trabajo”.

La oración, alimentada con la Palabra de Dios, no es una distracción que nos permitiría olvidar los enfrentamientos sin perdón y las injusticias que sacrifican tantos inocentes en todo el mundo. La oración hace parte del combate del evangelio, de la lucha de Cristo: Él mismo ha orado estando clavado en la cruz para que germine sobre nuestra tierra una semilla de resurrección.

Se dice que el mundo va mal, que uno se burla tanto de Dios como de los hombres. Pero, oramos nosotros, como la pobre viuda, sin desanimarnos? Que sería de la historia de la humanidad sin esos millones de manos elevadas hacia Dios, día, noche, en esos corazones en oración que son como los ante postes o antesalas de la victoria de Cristo resucitado? Qué llegaría a ser nuestra tierra sin la infatigable y perseverante fe de aquellos que se niegan a bajar los brazos y que proclaman la palabra de justicia “a tiempo y a destiempo?”

Jesús también reclamó ante el silencio de Dios. Nuestra oración es un combate. El combate de la fe. Y es por ello que nuestra oración es misionera. La fe es la fuerza del espíritu que atraviesa el universo y que lo transfigura (transforma) poco a poco.


REFLEXIÓN (2)

Teniendo cuenta del contexto escatológico en el cual surge la parábola de la viuda y el juez inicuo, así podemos realizar una lectura diferente del comienzo del evangelio: “Jesús les contaba una historia inspirada en la vida para decir que era necesario orar en todo tiempo y no desanimarse. El contexto es aquel de una lucha incesante y valiente contra el mal y con la esperanza de ese mundo nuevo. Uno podría decirse: la corrupción siempre ha existido y existirá siempre, y uno baja los brazos. Pero es aquí que Jesús interviene con su historia del juez y de la viuda para afirmar que si un juez sin corazón ha podido dar finalmente a la viuda lo que ella quería, cuanto mucho más un Dios Padre y bueno sostendrá sus hijos, llamados sus elegidos, en esta lucha por un mundo nuevo, con la condición, claro está de que ellos continúen a creer. Este es justamente acá el problema. Las cosas toman tiempo, las mejoras son en ocasiones imperceptibles, los fracasos son numerosos, el giro de los sucesos no es lo que habíamos anticipado, y la fe es puesta a ruda prueba. Y todo como Dios es infinito, todo como nuestro universo es infinito, no es posible que nuestra marcha hacia ese mundo nuevo tenga las mismas proporciones?

La insistencia de Jesús en la FE, me ha sorprendido siempre. Pero cada vez más, la FE me parece fundamental, puesto que ella nos permite permanecer vivos. Nuestra mirada es tan limitada que toda una dimensión de la vida se nos escapa.

Sabían ustedes que Las raíces históricas de las cataratas del Niágara se encuentran en la glaciación, la cual culminó hace unos 10.000 años. Tanto la región de los Grandes Lagos de Norteamérica como el río Niágara son efectos de esta glaciación continental. Fue un enorme glaciar que avanzó sobre el área oriental de Canadá como una gran excavadora moliendo rocas y suelo, removiéndolos y profundizando algunos canales de ríos hasta convertirlos en lagos. De esta manera, aquel pequeño río se convirtió en las cataratas más conocidas del mundo. Imposible observar personalmente este cambio. Es como la imagen de la fe: nosotros sabemos cosas pero sin poder  ver realmente.

Hace poco yo disfrutaba mirando un partido de tenis donde la gran estrella mundial Rafael Nadal estaba en desventaja 1-4 en el segundo set, y hacia frente  a un juego decisivo que habría enseguida permitido al adversario de servir para hacer y ganar su partido. En tiempo normal, yo hubiera dicho: los huevos están cocidos, él va a perder, y yo habré pasado a otra cosa. Pero como se trataba de un partido en diferido, en donde yo sabía que él terminaba ganando, yo he podido admirar su combate hasta el fin.

La misma cosa cuando vi por segunda vez y en diferido el penúltimo partido de la eliminatoria al mundial de fútbol, Colombia-Chile, después de ver en el primer tiempo una derrota abultada de nuestra selección 0x3, difícilmente uno se imaginaba una igualdad para el segundo tiempo.

Esa es la imagen de la aventura humana. Dios conoce el resultado final, no nosotros. La fe es aquello que nos permite combatir hasta el final, sin ver la salida o conocer la meta, pero sabiendo que sea cual sea el final, éste será bueno.

Nos queda un último punto a clarificar. Qué quiere decir exactamente Jesús cuando habla de la paciencia de Dios en la frase: -“Pues Dios ¿no reivindicará a sus elegidos, si ellos le gritan día y noche, o les dará largas? Os digo que los reivindicará cuanto antes.

 Lucas ha insertado nuestro pasaje entre esta larga marcha hacia Jerusalén donde él da su enseñanza sobre la manera de vivir durante su ausencia, una marcha o caminada que habla del recorrido humano necesario para seguirle allá donde Él quiere ir.

Todo recorrido toma tiempo. Él implique muy a menudo correcciones sobre la marcha  e igualmente reorientaciones de su vida. Lo que demandamos en la oración nos refleja. Si nosotros cambiamos, nuestra oración cambiará. La paciencia de Dios, es el tiempo que se nos es dado para evolucionar, reorientar nuestra vida, dejarnos transformar por la perspectiva a la que nos ha abierto Jesús, si bien que un día no habrá más diferencia entre la oración de Jesús y la nuestra.

En mi oración, yo nombro mucha gente, mi familia, mis parientes, mis parroquianos, compañeros de trabajo, pero yo los nombro para que yo sepa aportarles aquello que realmente necesitan, no para que ellos ganen la lotería; la verdadera oración nos implica siempre.

Ha orado Jesús quizás por la lluvia? Viniendo de Galilea donde se cultivaba el trigo, Él ha seguramente deseado que la lluvia caiga, al igual que todos los cultivadores y hacendados de la región. Pero su verdadera oración está reflejada en Getsemaní cuando Él pedía a Dios la fuerza para vivir bien los eventos que se anunciaban y pedía a sus discípulos hacer la misma cosa. Ajustar su vida, y por consiguiente su oración, a este mundo nuevo es la tarea de toda una vida, y exige entonces una perseverancia enorme. Pero nunca es demasiado tarde para comenzar. Entonces, que esperamos nosotros?



Objetivo de vida para la semana:

1.    Vuelvo a leer la 2ª lectura propuesta en la liturgia de este domingo y me pregunto sobre el interés que yo pongo a la Sagrada Escritura.

2.    Me pregunto sobre la constancia y la autenticidad de mi oración.

3.    Cada día, en 3 o 4 veces, me pongo en oración durante algunos minutos. Rezo el Padre Nuestro u otra oración que elija.


ORACIÓN-MEDITACIÓN

Señor, muy bien ha pedido uno de tus discípulos al decir:
“Enséñanos a ORAR,
Como Juan Bautista le ha enseñado a sus discípulos”.
Sorprendente innegablemente.
No hacían falta ni materias ni modelos,
Puesto que el Antiguo Testamento contiene al menos 150 salmos
Y una buena centena de cánticos e himnos de todo tipo.
No faltaban tampoco maestros en la oración,
Puesto que estaban Juan Bautista y el Maestro de la Comunidad de Qumram,
Y después estabas Tú, que nos has dado una oración bien breve,
Pero que dice lo esencial.
Ella es alabanza y súplica,
Ella está dirigida hacia el Padre y su Reino,
Pero ella también habla de nuestras necesidades cotidianas:
El pan a compartir, el perdón a distribuir alrededor de nosotros
Y la lucha contra el mal y la injusticia.

No hay nada realmente de complicado,
Pero en este mundo donde abundan las guerras,
Donde se siembra la desconfianza y a veces el odio hacia el extranjero,
Uno comprende mejor por qué Tú insistes
Al decirnos que oremos siempre sin desanimarnos,
Puesto que hay tantos conflictos que quieren inmovilizar al amor.
Escucha nuestra oración insistente y acelera la venida del día de tu justicia!
  


Referencias bibliográficas:


-        Pequeño Misal “Prions en Église”, edición quebequense, Novalis, 2010-2013

-        HÉTU, Jean-Luc. Les Options de Jésus.

-        http://mystereetvie

-        http://kerit.be

martes, 8 de octubre de 2013

En los 40 años de la muerte de Gabriel Marcel (1889-1973)



Filósofo católico, dramaturgo y crítico francés que mantenía que los individuos tan sólo pueden ser comprendidos en las situaciones específicas en que se ven implicados y comprometidos.


Si Marcel hubiese vivido en estos comienzos del siglo XXI sin duda habría insistido en la paradójica situación de un mundo que se cree casa vez más seguro y fuerte gracias al desarrollo de la técnica, cuando en realidad es cada vez más inseguro y débil por haber sido construido a espaldas de la trascendencia (cfr. Gaudium Et Spes, Concilio Vaticano II)


El pensamiento de Marcel  se revela de gran actualidad en momentos en que la humanidad parece perder la capacidad de soñar y esperar caminos de un futuro más humano.




Durante mis años de formación filosófica para ser  sacerdote, tanto  en la U como el seminario, me mostraron fugazmente la vida y obra de Gabriel Marcel. Es decir, no se nos habló mucho oficialmente en el salón de clase y en los libros oficiales su nombre y sus ideas no demandaban mucha tinta.

Lo que aprendí de Marcel, fue más bien autodidácticamente, ya que a él le hacían sombra Jean Paul Sartre, Marleau-Ponty y Albert Camus, con quienes se relacionaba y se ponía en el mismo paquete del existencialismo.

Pero hay que decir que son distintos existencialismos, mientras el de Sartre es pesimista y ateo, el de Camus es optimista pero prescinde de Dios (lo que nos salva es la solidaridad). A Marcel lo matriculaban en el  existencialismo cristiano, calificativo que no le gustaba y prefería llamar a su pensamiento “neo-socrático”.

Si el público se empecina a no conocer o adentrarse en la obra filosófica de Gabriel Marcel, la razón es porque ella tiene la reputación de ser difícil, ver confusa…( nunca ha sido fácil asumir el credo, la fe…)

La filosofía de Gabriel Marcel requiere en definitiva más empatía que  análisis para ser comprendida; en efecto, su esencia es de orden puramente afectivo (por no decir existencial), y la bondad permanece irremediablemente como su última palabra.

Después de una búsqueda de muchos años, quizás 20, se convirtió al cristianismo 
católico haciéndose bautizar el 3 de marzo de 1929, a la edad de 40 años.

De hecho algunos biógrafos suyo se atreven a afirmar que Sartre en un primer momento estuvo muy influenciado por las ideas y el pensamiento de Marcel, quizás simpatizaron por cierto tiempo, pero luego Sartre se deja conducir por el ateísmo y la sinrazón y se convierte en el gran exponente del existencialismo en Europa…Muchos piensan que a Marcel le fue arrebatado este título…pero no es de extrañarse, en los últimos siglos parece ser que todo aquello o aquel que se atreva a negar a Dios o a supeditarlo a la realidad se vuelve más farandulero, más célebre y aparentemente más influyente. La prueba la tenemos hoy, Sartre es más conocido, más citado y lamentablemente para nosotros los hombres y mujeres de fe su influencia ha sido catastrófica para la vivencia concreta de los valores cristianos en la sociedad…En un mundo ideal, sabio, la delantera e influencia la tendría más la bondad, la apertura a la trascendencia y la importancia de la fe de Marcel…

En fin, la gran pregunta que atraviesa su filosofía desde el principio hasta el final es la siguiente: cómo la fe puede ser objeto de análisis inteligible, mismo cuando ella trasciende a todo saber?

El amor, más fuerte que la muerte, conduce al cristianismo

La experiencia subjetiva es el fundamento de la filosofía de Gabriel Marcel (la pérdida de su madre cuando apenas tenía 3 años), y su primera lección es la siguiente: el amor hacia un ser implica la inmortalidad de este último, puesto que el amor es la afirmación de la eternidad. Esta primera verdad, discernible por todos y cada uno y que induce necesariamente a la esperanza: cuando yo amo totalmente a alguien, yo espero (y no será que un instante) la eternidad de ese vínculo, la dilatación infinita de su fuerza. Ahora, justamente es la esperanza el fundamento de la fe católica, y el amor es el mensaje que profesa Jesús.

Además, la vida nos demuestra que el amor se manifiesta por la disolución del “yo” egoísta en el “nosotros” unitario…El amor es fusión, y es de él entonces que procede la felicidad que se siente; la doctrina católica no dice otra cosa: es en el “nosotros” que se accede al ser verdadero.

Gabriel Marcel sostiene entonces que la crucifixión y la resurrección son las únicas capaces de darle un sentido a nuestra vida. En efecto, el amor encuentra su manifestación más fuerte en el sacrificio por aquellos que se ama, para que ellos sobrevivan; esa es la significación de la crucifixión de Jesús. En cuanto a la resurrección, ella es la concretización de la esperanza en la inmortalidad del vínculo que nos une a aquellos que se ama. Si el amor es más fuerte que la muerte, la resurrección debe entonces necesariamente ser sostenida.

De este modo, la Verdad es trascendente por esencia, ella es afectiva antes que racional y la experiencia sensitiva de la música nos lo prueba: ciertas melodías son inexplicablemente portadoras de verdad, ellas nos emocionan profundamente sin que ellas tengan el menor contenido racional objetivable: la verdad sale de lo afectivo.


Contra el nihilismo, el pesimismo y la nada:
Con Gabriel Marcel, se trata entonces de esperar. Desde luego, pesimismo y desespero se han de rechazar de manera absoluta, puesto que ellos sumergen al ser bajo la anda, ellos afirman el triunfo de la derrota o fracaso.

El desespero está en el centro de nuestra condición: muerte, desgracias, calamidades…todos son invitados, inevitables y conspiran…Optar por el desespero, es resignarse mientras que la verdad implica el coraje y la insumisión ante la apariencia de los hechos.

Gabriel Marcel, un católico ambiguo:

Desde sus primeros años de juventud, Gabriel Marcel se adhiere globalmente al mensaje cristiano. Según él, la fe es “la evidencia de las cosas no vistas”. La religión no es un credo, un código de preceptos, sino más bien la FE en el valor absoluto de la vida. Esta convicción personal lo lleva, a los 40 años, a convertirse a la Iglesia católica y a alejar la opción protestante, que no encarna la plenitud de aquello que se piensa o es censado ser el cristianismo, a saber una fidelidad creadora.

Ahora, si bien es verdad que él insiste sobre la resurrección de Cristo y de los hombres, Gabriel Marcel se aleja de la doctrina católica en ciertos puntos:

Primeramente, la fe no pertenecería al orden de lo verificable, lo que le conduce a rechazar el tomismo (de Tomás de Aquino) y las pruebas de la existencia de Dios oficialmente acreditadas por la Iglesia.

De otro lado, su no gusto o empatía por el Antiguo Testamento crea un abismo o distancia vertiginosos entre sus convicciones y el enraizamiento de la Iglesia en el terreno del judaísmo original. 

En fin, Gabriel Marcel afirma que nadie puede creer tener la fe, porque esto sería considerarla como un tener, una posesión.

Una filosofía de Derecha:

Gabriel Marcel se cualifica hombre de Derecho, en razón de su repugnancia por el socialismo inmanente y a causa de la negación de lo sobrenatural por la izquierda (filósofos de la sospecha: Feuerbach, Freud, Marx…) sus derechismo se ve sin embargo abierto pero rechazando toda idea de crispación conservadora. De hecho, la generosidad y la bondad están en el corazón de su filosofía.
El hombre de izquierda se complace en indignarse, suponiendo las condiciones reales del mundo (muy diferentes) que en verdad no son así. Arriesgando aparecer cínico, el hombre de derecha aprehende la realidad en toda su complejidad, sin olvidar que el presente es siempre tributario del pasado.
De este modo, en lo concerniente al arte contemporáneo en las iglesias, Gabriel Marcel afirma hábilmente: “Si hay un campo o dominio donde el espíritu de abstracción debe ser borrado, es con certeza en éste”.
En la época de la Guerra Fría, el elige sin equívoco el campo occidental. Por otra parte, él compara las revoluciones con crisis patológicas que son a veces necesarias para desarrollar el crecimiento de un organismo.
Gabriel Marcel es nostálgico del pasado; aterrado por la civilización tecnocrática que se perfila, él extraña el fin del siglo XIX, cuando según él: “el mundo estaba normalmente constituido”.

Los límites de la filosofía de Gabriel Marcel

La Filosofía de Marcel contiene un cierto número de fallas que alteran un poco su valor.

-        Antes que nada, su filosofía carece de rigor lógico en su compromiso católico; su alergia hacia el Antiguo Testamento es inconciliable con el mensaje del evangelio, anunciando el cumplimiento y no la abolición de la Ley.

-        En su obra aparece de manera regular su escasa o débil formación teológica. (eso dicen sus adversarios?)


-        Su obra maestra “El diario metafísico”, es contradictorio y poco claro, como lo será su obra en general. (otra chuzada de sus adversarios?)


Citaciones interesantes:

“yo soy terriblemente alérgico al Antiguo Testamento” (Archivos del Siglo XX).

“Existir es coexistir” (En “presencia e inmortalidad”).

“Para mí la igualdad es egocéntrica, es una pretensión. “Yo soy tu igual”. Lo que es admirable en la fraternidad, es que ella dice al otro: “Tú eres mi hermano” (Artículo “Yo tengo horror de la dictadura”).

« Yo me opongo completamente a aquellos que buscan racionalizar el catolicismo y a frenar lo que es milagroso » (conversaciones)

“Los misterios no son problemas insolubles, sino realidades no objetivables, pero que al estar inmersos en ellas nos iluminan”.

“Si no hubiera sobre la tierra  nada más que los vivientes (los vivos),ésta sería de hecho invivible e inhabitable”  (me recuerda la profesión de “Creo en la comunión de los santos” de nuestro Credo católico)

“El hombre depende en gran  y larga medida de la idea que él se hace de sí mismo”

“Amar a alguien es decirle: tú no morirás jamás.”

Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.”

Mientras sea creador, por bajo que sea el nivel de su creación, un hombre puede considerarse verdaderamente libre.”

Debemos vivir y trabajar, en cada momento, como si tuviésemos la eternidad ante nosotros”. (Mi último obispo de origen belga en Camerún decía: “por qué andar apresurados…si tenemos la eternidad ante nosotros”, seguro que el buen obispo era simpatizante de Marcel.)

“Hay seres en quienes se siente la realidad de Cristo tan viva que a uno no se le permite dudar de esa presencia divina”.

“La muerte como trampolín de una esperanza absoluta. Un mundo donde la muerte sería frustrante o un fracaso sería un mundo donde la esperanza no existiría que en estado de larva”.

“La soledad es esencial para la fraternidad”

“La esencia del hombre no será acaso aquella de un ser que puede dar testimonio?”   (Quizás esto inspiró al papa  Pablo VI a decir en la encíclica Evangeli Nuntiandi: “La Iglesia no existe que para evangelizar…esa es su esencia”).

“No hay sino un sufrimiento y es estar solo”.


“Amar a alguien es esperar en él (ella) por siempre”



Síntesis biográfica

Familiares de Gabriel Marcel
Familiares de Gabriel Marcel
Nace el 7 de diciembre de 1889 en la ciudad de París perteneciente a Francia. A la edad de cuatro años perdió a su mamá. Fue educado en un ambiente cariñoso por su abuela y si tía, esta última a los pocos años pasó a ser madrastra de él. Era de origen judío.
Su padre, Henri Marcel, era diplomático y consejero de Estado. Después fue nombrado director de la Escuela de Bellas Artes al tiempo que atendía diversos encargos dentro del Museo y de la Biblioteca Nacional.

Estudios

Estudió en el Liceo Carnot y en la Universidad de la Sorbonne, donde cayó bajo la influencia del idealismo crítico de León Brunschvig y del espiritualismo de Henri Bergson. Luego enseñó en algunos liceos clásicos, y más tarde se dedicó al periodismo y a la crítica literaria.

Trayectoria

Se convirtió al catolicismo en 1929, y fue profesor en la École Normal Supérieure de París y en varios institutos franceses y de otros países.
En su pensamiento se hace sentir la doble influencia bergsoniana y de pensamiento idealista angloamericano, sobre todo por lo que se refiere a la enseñanza ética y religiosa de Bradley y Royce.
Defendió el primado de la filosofía del conocimiento, y afirmó que la metafísica no debe degradar el misterio ontológico a problema sino reconocerlo como tal. Su pensamiento es esencialmente una filosofía de lo indemostrable, una exploración de los elementos de la realidad que no se pueden aprehender mediante el conocimiento objetivo.

Muerte

Muere el 8 de octubre de 1973 en la ciudad de París, a la edad de 84 años.

Obra

Obras del filósofo Gabriel Marcel
Obras del filósofo Gabriel Marcel
Diario metafísico, escrito entre los años 1913 y 1922, y publicado en el 1927 (el mismo año en que fue publicado Ser y tiempo de Heidegger), en el que Marcel documenta su descubrimiento del sentido de la existencia.
De 1935 es Ser y tener, en la que Marcel desarrolla el tema de la existencia humana en el contexto de la distinción que le hizo famoso entre “problema” y “misterio”; esta obra fue precedida por una obra breve de importancia fundamental llamada Posiciones y aproximaciones concretas al misterio ontológicopublicada en el año 1933.
En 1940 publica De la negación a la invocación. Sobre la esperanza humana —otro tema muy de Marcel— aparecerá en 1944 un volumen rico y compacto,Homo viator., seguido un año más tarde por Para un prolegómeno de una metafísica de la esperanza. A inicios de los años cincuenta dará a la imprenta un volumen amplio, fruto de las Gifford Lectures: El misterio del ser (1951).

Teatro

  • Vers autre royaume: L’emissaire; Signe de la Croix, Aubier-Montaigne, Paris 1949
  • Rome n’est plus pas dans Rome, Paris, Aubier-Montaigne 1951
  • Teatro: Roma ya no está en Roma; Un hombre de Dios; El emisario, Losada, Buenos Aires 1953; *El dardo; La sed; La señal de la cruz, en Obras selectas (I), pp. 389-608
  • El mundo roto; Un hombre de Dios; El camino de Creta, en Obras selectas (II), pp. 265-564.

Compositor

  • Chenu 1948
  • Cañas 1998: 157-264

Ediciones en español de las obras




Enlaces a documentos  interesantes sobre su vida y obra:















miércoles, 2 de octubre de 2013

En los 85 años de Alvin Toffler, autor del "Shock del futuro" y "La 3a ola"




Siendo un niño y adolescente a finales de los 70 y mediados de los 80, recuerdo algunos libros que leían o al menos cargaban bajo el brazo, caminando por la calle o llevaban a los salones de clase, los profesores, demás  adultos que me rodeaban:  “Vivir, amar y aprender” de Leo Buscaglia, “Tus zonas erróneas” de Eric Fromm, “El Shock del futuro” y “La tercera ola” de Alvin Toffler…Estos libros trascendentales eran la alternativa de lectura frente a las novelas de Corín Tellado, las fotonovelas, las revistas de comics (el más clásico “El libro de oro de Condorito”) o de divulgación científica popular…

Quiero en este día 3 de octubre, aunque wikipedia en inglés, sitúa su aniversario 85 mañana, hablarles un poco del divulgador, sociólogo y escritor neoyorkino ALVIN TOFFLER, autor del “Shock del futuro” y “La tercera ola”.

Confieso de entrada que nunca me interesé a fondo ni mucho menos he leído hasta hoy sus libros. La razón, puede ser porque nunca ha sido mi pasión esta literatura futurista, histórica y dada al profetismo moderno.

Pero tampoco pretendo criticar ni poner en entredicho a quienes han leído a Toffler y han encontrado elementos interesantes en sus postulados e ideas, pues cada quien es libre de leer y profundizar intelectualmente en lo que quiere.

Mi objetivo es hacer una crítica desde mi fe y formación cristiano-católica, por supuesto subjetiva, nadie tiene porqué estar de acuerdo conmigo, solo quiero reproducir unas cuantas ideas, basándome en las pocas referencias y diversas lecturas críticas que se le han hecho en estos 40 años desde la teología católica.

 Uno no puede adaptarse al “Shock del futuro” como lo afirma Alvin Toffler (1974) que quiere:
“Examinar cómo y en qué medida nosotros nos adaptamos al futuro…En lugar de rebelarse contra el futuro…Él (el ser) debe preverlo y modelarlo”.

Este es un viejo fantasma del pensamiento cartesiano. Toffler quiere ser ingenioso en lugar de explicar el presente por el pasado, él quiere explicar por la futurología, entrevistando generales, científicos, hombres de Estado…Él debería hablar a los muertos para comprender la guerra…

El problema no está en la predicción por la extrapolación o el modelaje “fine tuning”, no se trata de un problema de gestión pero de sistema. El problema del sistema es el sistema (estructura, mental, poder).



MINI- BIOGRAFIA

Alvin Toffler (Nueva York, 3 de octubre de 1928) es un escritor y futuristaestadounidense doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones y la singularidad tecnológica. Sus primeros trabajos están enfocados a la tecnología y su impacto (a través de efectos como la Sobrecarga informativa). Más tarde se centró en examinar la reacción de la sociedad y los cambios que ésta sufre. Sus últimos trabajos han abordado el estudio del poder creciente del armamento militar del siglo XXI, las armas y la proliferación de la tecnología y el capitalismo. Entre sus publicaciones más famosas se destacan La revolución de la riqueza, El cambio de poder, El shock del futuro y La tercera ola. Está casado con Heidi Toffler, también escritora y futurista, con quien reside en Bel Air, Los Ángeles.


EL SHOCK DEL FUTURO

« El shock del futuro » es un libro, publicado en 1970. La obra, es una versión extensa de un articulo epónimo publicado por Toffer en febrero de 1970 dan la publicación “Horizon”. El libro se ha traducido en varias lenguas y hasta hoy se han vendido más de 6 millones de ejemplares, constituyéndose junto a su sucesor “La tercera ola” en auténticos Best-sellers de la cultura popular.

El término “Shock del futuro” describe el estado psicológico de los individuos y de las sociedades confrontadas a la impresión que “demasiados cambios ocurren en muy poco tiempo”. El concepto está emparentado con la noción de singularidad tecnológica, aparecida a principios del Siglo XXI. Toffler propone que la sociedad está en una fase de transformación estructural enorme, dentro de una revolución de una sociedad industrial que pasa a ser una “sociedad superindustrial”. Esta transformación desconcierta la gente, y la aceleración de los progresos sociales y tecnológicos los conduce a desconectarse del mundo, haciéndose presa de un “stress y una orientación destructoras”- el shock futuro. En el maremágnum de su exposición sobre ese género de “shocks”, él introduce el término “sobredosis de información”.

En su libro escrito a principios de los años 70s, Alvin Toffler, habla de tiempos difíciles bajo la expresión “Shock del futuro”. Estos eventos comienzan a cumplirse ante nuestra mirada. Cada día que pasa nos confirma que una página ha pasado y que tenemos ante nosotros un “capítulo” inquietante para la historia de la humanidad.

Ante todas estas sacudidas, mucha gente, entre ellos los cristianos, viven en un estado de despreocupación, de distracción y de desespero a la vez.

En lugar de adorar al Señor, ellos se han puesto a reflexionar en otras soluciones, en otros medios, en otros dioses.

El Señor está perfectamente al corriente del ritmo en el que se mueve nuestro mundo y todo el resto. Lo que es importante ante sus ojos, es la actitud de sus HIJOS. Se preocupan ellos de elevarlo como el Sólo, único y verdadero Dios? Nuestra actitud ante las dificultades de la vida determina la confianza que tenemos frente a Dios.
Mismo si el mundo alrededor de nosotros se derrumba, nosotros tenemos una esperanza que sirve de fundamento para nuestro futuro. Cristo, el Señor aparecerá en su Gloria y volverá a poner en orden todo lo que está al revés en este mundo…He aquí por qué atenuar “el shock del futuro”. 


EL PROFETA HABACUC

Yo conozco la historia de un hombre que ha vivido en una época que tiene muchos puntos comunes con la nuestra. Él se confrontó con las preguntas que nos hacemos hoy: Señor por qué tantos sufrimientos? Por qué las cosas no cambian a pesar de todas nuestras oraciones? Porqué todo va mal? Señor por qué?...Este hombre es el profeta Habacuc.

Precisamente la primera lectura  de la Liturgia del próximo domingo 6 de octubre (27º Domingo del Tiempo Ordinario) está tomada del libro de Habacuc, que es el profeta (portador de la Palabra) que sostiene un diálogo con Dios sobre la injusticia, el sufrimiento y el mal.

El mundo que le rodeaba era amenazador, él se expresa con estas palabras: “Pues aunque no florezca la higuera ni den las viñas uva en adelante; aunque falte el producto del olivo y se niegue la tierra a darnos pan; aunque no tenga ovejas el corral y se queden sin bueyes los establos; yo seguiré alegrándome en Yavé, lleno de gozo en Dios, mi Salvador (Habacuc 3,17-18), esta es la esperanza del profeta.
Cualesquiera sean los obstáculos que se interpongan en nuestro camino, a pesar de que no se quiten, nosotros debemos adorar nuestro Dios. Él es el Señor del universo, el amo que controla todas las cosas. Igualmente en medio de las mayores dificultades, del stress y de las presiones de todo tipo, adorémosle. El hombre ha sido creado para adorar a Dios (Deuteronomio 6,5; Romanos 11,36), no para vivir presa de la inquietud (Filipenses 4,6).
La adoración es la protección que resiste a todo SHOCK, ella es un escudo que resiste todas las incertitudes del mañana. Ella es el poderoso remedio contra todo SHOCK, mismo el del FUTURO.
El Señor Jesús vuelve, es una certeza. Pero cuando Él vuelva , encontrará aún hombres y mujeres que saben quién es Él y al que hay que adorar porque es el Rey que vuelve, el Dios Todopoderoso?

VALORACIÓN DOCTRINAL DE “LA TERCERA OLA”
La tesis sobre la que se basa el libro es la hipótesis de las tres olas: "La gran metáfora de esta obra (...) es la de las olas de cambio que chocan entre sí" (p. 13). "La especie humana ha experimentado hasta ahora dos grandes olas de cambio, cada una de las cuales ha sepultado culturas o civilizaciones anteriores y las ha sustituido por formas de vida inconcebibles hasta entonces. La primera ola de cambio —la revolución agrícola— tardó miles de años en desplegarse. La segunda ola —el nacimiento de la civilización industrial— necesitó sólo trescientos años. La Historia avanza ahora con mayor aceleración aún, y es posible que la tercera ola inunde la Historia y se complete en unas pocas décadas" (p. 18).
Para llegar a esta metáfora, que reconoce que no es original suya (cfr. p. 13), tiene que recurrir a unas simplificaciones muy cuestionables desde el punto de vista histórico. Así parece admitirlo Toffler en la p. 12: "Al intentar una síntesis tan amplia, se ha hecho preciso simplificar, generalizar y comprimir". Y esto hace que se caiga en la superficialidad.
Filosóficamente, hay objeciones que hacer a la obra. No parece, por ejemplo, que el autor discierna bien lo que es la causalidad, reduciéndola a la mera causalidad física (cfr. p. 120); sus ideas sobre causalidad y azar —quizá heredadas de Jacques Monod— son bastante nebulosas (cfr. pp. 301-306). Rechaza que exista una naturaleza humana: "aunque se creyera en una inmutable naturaleza humana, generalizada opinión que yo no comparto" (p. 372). Sin embargo, rechaza el darwinismo clásico y el neo-darwinismo (cfr. pp. 290-291), negando que la evolución sea un hecho científico demostrado (aporta unos conceptos de científicos modernos que niegan la evolución darwinista, que resultan interesantes y útiles). Ataca también la utopía del progreso indefinido postulado, para él, por la segunda ola, y que corresponde —como dirá una vez al final de la obra— a la mentalidad calvinista.
Ahora bien, estos ataques son ataques desenfocados, desde una óptica pragmática y materialista. Toffler ataca por igual a los capitalistas de los tres últimos siglos y a los marxistas, por ver en ellos sistemas que favorecen igualmente la "adquisividad agresiva, la corrupción comercial y la reducción de las relaciones humanas a términos fríamente económicos" (p. 49). Para él, lo malo de las sociedades de la segunda ola (capitalistas y marxistas) está en el divorcio operado entre producción y consumo. El autor no se da cuenta de que el mal del sistema capitalista y el del sistema marxista, reside en lo que las Encíclicas papales vienen enseñando desde hace tiempo: en que son sistemas materialistas, que alienan al hombre, impidiéndole trascender. Su análisis, que es materialista (cfr. pp. 178-180), no está muy lejos del análisis marxista de la historia —Toffler confiesa que fue marxista en un tiempo—; en efecto, para él, la base de las tres olas es la economía, y es el motor que impulsa la historia. Esta base implica una determinada tecnología (agrícola, la de primera ola; industrial, la de la segunda; del computador, la de la tercera), que, así mismo, se basa en un fundamento energético. De modo que la familia, la sociedad, los conceptos religiosos, la moral, etc. dependen en su evolución de esta base (cfr. pp. 138, 217, 257, 269, 332). Las ideas no tienen peso en esta evolución, sino que más bien son el resultado de ella.
Por todo ello, no duda en afirmar que se debe renunciar a ciertos conceptos morales como algo de un pasado nostálgico (identifica moral con costumbres sociales, cfr. p. 169 y passim), y que se debe estar abiertos a ideas nuevas sobre la estructura de la familia (cfr. p. 204 y p. 224, parr. 4), reconociendo que al lado de la tradicional familia nuclear de la segunda ola (familia de padres e hijos unidos a ellos), podrá haber muchos tipos de familias distintas perfectamente aceptables en la tercera ola (familias múltiples, familias de cónyuges del mismo sexo, familias de "polipadres", poligamia simultánea, etc.). Presenta así mismo posibilidades amorales de desarrollos en la tercera ola (cfr. p. 152), y pide que se elimine el "injustificado sentimiento de culpabilidad que acompaña a la ruptura y reestructuración de las familias" (p. 224; cfr. pp. 210-212, 216-217, 223).
Como objeciones menores, casi de pasada, habría que apuntar que el autor, las pocas veces que menciona a la Iglesia —realmente no se sabe a qué Iglesia se refiere—, la equipara a las empresas, clubes, organizaciones sociales, etc. También hay que anotar que las ideas que presenta sobre la física —tiempo, espacio, etc.— de la tercera ola, suenan superficiales.
El libro, en la intención del autor, es una llamada al optimismo frente a la aparición de la tercera ola. Se trata de recibirla sin miedos ni encogimientos, adaptándose a lo que venga, aunque implique hacer grandes sacrificios y tirar por la borda creencias, convicciones y modos de vida que serán incompatibles con ella. No ve caos, sino multiplicidad en el mundo que se avecina, con tal de que los hombres no queramos quedarnos anclados en el mundo de la segunda ola.

ALGO POSITIVO:

Alvin Toffler profetizó desde la incertidumbre de los ochentas, “El siglo XXI será de quienes sepan aprender, reaprender y desaprender”. Comunicación, sí, es aprender el mundo; pero, para que ello suceda es necesario desaprenderlo. Así que, toda comunicación acaba siendo en realidad un reaprendizaje. O sea, re-aprehender, capturar de nuevo aquello que escapó de nuestras manos. Ya lo dice la teología cristiana: “Volver al Paraíso”. ¿Cómo? Regurgitando el fruto prohibido, que en términos prácticos significa volver a la inocencia.


Hoy más que nunca evitamos el esfuerzo de pensar, vivimos en el medio de la sociedad del conocimiento y estamos atrapados en la economía del conocimiento pero padecemos la miserabilidad del conocimiento. Nunca antes habíamos tenido tanto conocimiento fuera de las mentes humanas, pero poco en la inteligencia del Ser. Plantea Alvin Toffler, que el conocimiento es el petróleo de la sociedad de la riqueza, pero así como le pasa al petróleo actual, el conocimiento y su producto el conocimiento científico está en pocas manos y circula con restricciones.

VISITA A COLOMBIA
En 1973 visita la ACPO (Acción Cultural Popular) cuya máxima representación era la emisora RADIO SUTATENZA y firma un pergamino recordatorio.


REFERENCIAS:

29 de julio del 2026: santos Marta, María y Lázaro, amigos de Jesús

Testigos de la fe: Santos Marta, María y Lázaro Los nombres de Marta, María y Lázaro evocan la casa amiga de Betania, donde Jesús encontraba...