lunes, 6 de julio de 2020

7 de julio del 2020: martes de la decimocuarta semana del tiempo ordinario



(Salmo 113B) Este Salmo me inspira mucho amor por Dios, porque Él es ante todo el Dios de relación y no pide más que estar con nosotros. Entre más yo amo a Dios, más llego a ser un hombre, una mujer de relación, capaz de asegurar una presencia benévola y reconfortante a los demás.




Primera lectura
Lectura de la profecía de Oseas (8,4-7.11.13):

Así dice el Señor: «Se nombraron reyes en Israel sin contar conmigo, se nombraron príncipes sin mi aprobación. Con su plata y su oro se hicieron ídolos para su perdición. Hiede tu novillo, Samaria, ardo de ira contra él. ¿Cuándo lograréis la inocencia? Un escultor lo hizo, no es dios, se hace añicos el novillo de Samaria. Siembran viento y cosechan tempestades; las mieses no echan espiga ni dan grano, y, si lo dieran, extraños lo devorarían. Porque Efraín multiplicó sus altares para pecar, para pecar le sirvieron sus altares. Aunque les dé multitud de leyes, las consideran como de un extraño. Aunque inmolen víctimas en mi honor y coman la carne, al Señor no le agradan. Tiene presente sus culpas y castigará sus pecados: tendrán que volver a Egipto.»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 113B,3-4.5-6.7ab-8.9-10

R/.
 Israel confía en el Señor

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.

Tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen. R/.

Tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan.
Que sean igual los que los hacen,
cuantos confían en ellos. R/.

Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,32-38):

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.»
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Palabra del Señor



1

Dios y los ídolos

La primera lectura del profeta Oseas, nos hace ver que, en todo tiempo, la tentación es grande de crearse uno mismo los dioses de los que uno cree tener necesidad. Hay una oposición radical entre los dioses fabricados por los hombres y el Señor, quien es la fuente de toda vida y que se compromete con su pueblo a través de la alianza. Israel se enceguece al confiar sólo en sí mismo y en los ídolos que ha fabricado; entonces no es de extrañar que todo se vuelva contra él.

En el Evangelio, vemos cómo en la época de Jesús, se pensaba que las enfermedades mentales y otras aflicciones, como la epilepsia, se debían a la posesión de la persona por parte de un demonio. En otras épocas se habló de alienación mental. Estos dos términos "alienación" y "posesión", expresan la idea que la persona afectada ha perdido el control de su vida. A través de sus milagros, Jesús restaura la integridad física y mental de las personas y les devuelve su plena dignidad. Se trata siempre de una liberación y de una recuperación. Jesús libera y salva.



2


Irracionalidad versus Normalidad

“En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.»
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»




Qué marcado contraste vemos en la reacción de las multitudes en comparación con la reacción de los fariseos. En realidad, es un contraste bastante triste.

La reacción de las multitudes, es decir, la gente común y corriente, fue de asombro. Su reacción revela una fe simple y pura que acepta lo que ve. Qué bendición es tener esta forma de fe.

La reacción de los fariseos fue de juicio, irracionalidad, celos y dureza. Más especialmente, es irracional. ¿Qué llevaría a los fariseos a concluir que Jesús "expulsa a los demonios por el príncipe de los demonios?" Ciertamente, no fue nada de lo que Jesús hizo lo que los llevaría a esta conclusión. Por lo tanto, la única conclusión lógica es que los fariseos estaban llenos de cierta envidia y celos. Y estos pecados los llevaron a esta conclusión ridícula e irracional. 

La lección que debemos aprender de esto es que debemos acercarnos a otras personas con humildad y honestidad en lugar de celos. Al ver a los que nos rodean con humildad y amor, llegaremos naturalmente a conclusiones genuinas y honestas sobre ellos. La humildad y el amor honesto nos permitirán ver la bondad de los demás y regocijarnos en esa bondad. Claro, también seremos conscientes del pecado, pero la humildad nos ayudará a evitar hacer juicios apresurados e irracionales sobre los demás como resultado de los celos y la envidia.

Reflexiona hoy sobre la forma en que normalmente piensas y hablas sobre los demás. ¿Tiendes a parecerte más a las multitudes que vieron, creyeron y se asombraron de las cosas buenas que hizo Jesús? ¿O eres más como los fariseos que tienden a fabricar y exagerar en sus conclusiones? Comprométete a la normalidad de las multitudes para que tú también puedas encontrar alegría y asombro en Cristo.

Señor, deseo tener una fe simple, humilde y pura. Ayúdame a verte también en los demás de una manera humilde. Ayúdame a verte y a sorprenderme de tu presencia en la vida de aquellos con quienes me encuentro todos los días. Jesús, confío en ti.

6 de julio del 2020: lunes de la decimocuarta semana del tiempo ordinario o Santa María Goretti



(Oseas 2, 16.17b-18.21-22) San Agustín decía que Dios está más cerca de nosotros de lo que nos podemos imaginar. Para conocerlo aún más, es necesario dejarle hablar a nuestro corazón. Y esto requiere silencio, apertura, escucha: esto es lo que llamamos ORACIÓN.




Primera lectura
Lectura de la profecía de Oseas (2,16.17b-18.21-22):

Así dice el Señor: «Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Aquel día –oráculo del Señor–, me llamará Esposo mío, no me llamará ídolo mío. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor.»

Palabra de Dios



Salmo
Sal 144

R/.
 El Señor es clemente y misericordioso

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.



Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,18-26):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor



1
Reconocer el poder del Señor,
vover a dejarse reconquistar por Él

Hoy hace 18 años fui ordenado sacerdote. Por eso quiero proclamar con el Salmo del día:  “Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza.”

La Palabra de Dios dirigida a ustedes y a mí nos reconforta.

La primera lectura del profeta Oseas nos cuenta cómo Dios quiere reconquistar a su pueblo, volverlo a enamorar y que vuelva a encontrar la frescura o fragancia de su primer amor. El desierto evoca los 40 años del éxodo. El tiempo del desierto es tiempo de comienzos, después de la salida de Egipto. Un tiempo de fragilidad donde Israel ha aprendido a reconocer a su Dios.

En el Evangelio, como pasa en otros pasajes, San Mateo insiste en la fe de los interlocutores de Jesús. La fe no es solamente creer en Dios, es confiar también totalmente en Jesús, y en lo que Él puede hacer.

Gracias Señor por tu sacerdocio del cual me has hecho partícipe. Bendícenos a todos los que administramos tu gracia y tu perdón.

Que, siguiendo el ejemplo de Santa María Goretti, apóstol de la pureza, sobre todo los jóvenes, descubran el valor de la verdad que libera al hombre de la esclavitud de las realidades materiales", y puedan "descubrir el gusto por la auténtica belleza y por el bien que vence al mal" (Juan Pablo ll).

¡Santa María Goretti, consigue para nosotros de Dios, mediante la intercesión de la santísima Virgen y de san José, esa fuerza sobrenatural que te hizo preferir la muerte al pecado, a fin de que podamos seguir tus luminosas huellas con alegría, con energía y con afán!



2


Confiando en el Todopoderoso

Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.



Jesús realizó muchos milagros. Alteraba  las leyes de la naturaleza una y otra vez. En este pasaje evangélico, Él vence la muerte al devolverle la vida a una pequeña niña. Y lo hace de tal manera que parece ser bastante normal y fácil para Él.  

Es perspicaz reflexionar sobre el enfoque que Jesús daba a los milagros que realizó. Muchos estaban asombrados y conmocionados por su poder milagroso. Pero Jesús parece hacerlo como si fuera una parte normal de su cotidianidad. No hace gran cosa al respecto y, de hecho, a menudo le dice a la gente que mantenga en silencio Sus milagros.

Una cosa obvia que esto nos revela es que Jesús tiene un poder completo sobre el mundo físico y todas las leyes de la naturaleza. Se nos recuerda en esta historia que Él es el Creador del Universo y la fuente de todo lo que existe. Si puede crear todas las cosas simplemente deseándolo, puede fácilmente recrear y transformar las leyes de la naturaleza por su voluntad.

Comprender la verdad completa de su completa autoridad sobre la naturaleza también debería darnos confianza en su completa autoridad sobre el mundo espiritual y todo lo que constituye nuestras vidas. Él puede hacer todas las cosas, cualquier cosa y puede hacerlo fácilmente.  

Si podemos llegar a una fe profunda en Su poder todopoderoso, y también llegar a una comprensión clara de Su amor perfecto y conocimiento perfecto de nosotros, estaremos en condiciones de confiar en Él en un nivel que nunca supimos que fuera posible. ¿Por qué no confiaríamos completamente en Aquel que puede hacer todas las cosas y nos ama perfectamente? ¿Por qué no confiaríamos en Aquel que sabe todo sobre nosotros y desea solo nuestro bien? ¡Debemos confiar en Él! Él es digno de esa confianza, y nuestra confianza desatará Su poder todopoderoso en nuestras vidas.

Reflexiona hoy sobre dos cosas. Primero, ¿entiendes la profundidad de su poder? Segundo, ¿sabes que su amor lo obliga a usar ese poder para tu bien? Conocer y creer estas verdades cambiará tu vida y te permitirá realizar milagros de gracia.

Señor, creo en tu autoridad absoluta sobre todas las cosas y en tu completa autoridad sobre mi vida. Ayúdame a confiar en ti y a confiar en tu amor por mí. Jesús, confío en ti.

jueves, 2 de julio de 2020

3 de julio del 2020: Fiesta de Santo Tomás apóstol


La figura de Tomás siempre ha sido popular en el corazón del pueblo cristiano, porque nos reconocemos en sus dudas y en su gesto de fe. Según la tradición, habría evangelizado a Persia, luego a la India, donde la Iglesia de Malabar lo reclama.




( Juan  20, 24-29) ¡  Bienaventurados los que no tienen una fe fácil, preparada y superficial! Felices son los que llegan al final de su fe, incluso si eso significa cruzar la noche de la incredulidad. ¡Felices también los que creen sin haber visto!




Esta es la Iglesia a construir ahora y siempre: una comunidad acogedora donde nadie se sienta excluido o un extranjero de paso; en otra palabras, una comunidad donde no hay sino "nosotros" y no "nosotros" y "ellos".



Primera lectura
Lectura de la carta a los Efesios (2,19-22):

Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 116

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.



Lectura del santo evangelio según san Juan (20,24-29):

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.
Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Palabra del Señor


//////

Una casa para todos

Lastimosamente el pasaje de la primera lectura de la Carta a los Efesios se nos propone recortado no pudiendo clarificar bien el contexto en que Pablo escribe las palabras que escuchamos o leemos hoy. Lo ideal sería leer desde el versículo 11 y no desde el v.19.  El apóstol de los gentiles tiene un gran conocimiento del ser humano,  y esto es gracias a la  experiencia de encuentro con Jesús, a su apostolado y sus sufrimientos y diversos encuentros con tantas personas y comunidades. En efecto  Pablo tiene claro que el ser humano tiende a separar y a excluir, mas para Dios no hay sino una sola humanidad, de la cual Él desea restablecer la unidad. En su proyecto de alianza, el Señor había escogido un pueblo, Israel, como testigo de su amor por la humanidad. En adelante, esta alianza se abre a todos los pueblos. Con Cristo, Dios destruye los antiguos muros o barreras culturales y religiosas: cada pueblo puede acceder a esta alianza de vida. Con Cristo, ya no hay más extranjeros:  todos estamos invitados a entrar en la casa de los hijos de Dios.

Bueno sería que en el actual momento que vivimos en nuestra patria colombiana, todos nos convenciéramos de nuestra fraternidad, de nuestro padre común, haciendo caer los muros de la desconfianza, del odio y mostrar todos compromisos concretos por la unidad y la paz, pues todos somos Hijos de Dios y Él nos quiere a todos por igual, sin importar el pasado de pecado, nuestra manera de pensar…Dios quiere que nos perdonemos unos a otros y luchemos juntos por la justicia, la paz y la Verdad, que tienen su fuente en Él y su Palabra.

En el Evangelio, para resaltar la fiesta del apóstol santo Tomás, de quien sabemos muy poco, se nos propone el texto de la aparición del Resucitado tanto el día de la Pascua (cuando Tomás no hacía parte del grupo)  como la otra, ocho días después de la Pascua (cuando ahora sí está Tomás presente). Con Tomás, nosotros, creyentes de hoy, podemos identificarnos, pues al igual que Tomás sentimos necesidad de tocar, de probar, necesidad de asegurarnos…Y Jesús responde a la demanda de Tomás. Y hoy? como creyentes no vemos a Jesús y por lo tanto eso no impide nuestra fe. Al invitarlo a creer, Tomás reconoce a Jesús como su Señor y su Dios…Es lo que hacemos nosotros siempre en nuestra oración y especialmente en la Eucaristía.


2



Mi Señor y mi Dios

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
". 



Es fácil criticar a Santo Tomás por su falta de creencia reflejada en su declaración anterior. Pero antes de permitirte pensar mal de él, piensa en cómo hubieras respondido. Este es un ejercicio difícil de hacer ya que sabemos claramente el final de la historia. Sabemos que Jesús resucitó de entre los muertos y que Tomás finalmente llegó a creer, gritando "¡Mi Señor y mi Dios!" Pero trata de ponerte en su situación.

Primero, Tomás probablemente dudaba, en parte, de extrema tristeza y desesperación. Había esperado que Jesús fuera el Mesías, había dedicado los últimos tres años de su vida a seguirlo, y ahora Jesús estaba muerto ... eso pensó. Este es un punto importante porque muy a menudo en la vida cuando encontramos dificultades, decepciones o situaciones dolorosas, nuestra fe se pone a prueba. Estamos tentados a permitir que la desesperación nos haga dudar y, cuando esto sucede, tomamos decisiones basadas más en nuestro dolor que en nuestra fe.

En segundo lugar, Tomás también fue llamado a negar la realidad física que presenció con sus propios ojos y a creer algo que era completamente "imposible" desde una perspectiva terrenal. ¡La gente simplemente no se levanta de la muerte! Esto simplemente no sucede, al menos solo desde una perspectiva terrenal. Y a pesar de que Tomás había visto a Jesús realizar tales milagros antes, se necesitó mucha fe para creer sin ver con sus propios ojos. Así que la desesperación y una aparente imposibilidad llegaron al corazón de la fe de Tomás y la extinguieron.

Reflexiona, hoy, sobre dos lecciones que podemos extraer de este pasaje:
1) Nunca permitas que la desesperación, la decepción o el dolor sean la guía de tus decisiones o creencias en la vida. Nunca son una buena guía. 
2) No dudes del poder de Dios para poder hacer cualquier cosa y todo lo que Él elija. En este caso, Dios eligió resucitar de la muerte y así lo hizo. En nuestras propias vidas, Dios puede hacer lo que quiera. Debemos creer eso y saber que lo que Él nos revela con fe llegará a ser si confiamos en su cuidado providente.

Señor, yo creo. Ayuda a mi incredulidad. Cuando tenga la tentación de rendirme a la desesperación o dudar de tu poder todopoderoso sobre todas las cosas de la vida, ayúdame a recurrir a ti y confiar en ti con todo mi corazón. ¿Puedo gritar, con Santo Tomás, "Mi Señor y mi Dios", y puedo hacerlo incluso cuando veo solo con la fe que Tú depositas en mi alma. Jesús, confío en ti.

miércoles, 1 de julio de 2020

2 de julio del 2020: jueves de la decimotercera semana del Tiempo Ordinario



( Mateo 9: 1-8)  Jesús me recuerda hoy que la primera curación es la del alma y el corazón, lo que nos devuelve nuestro impulso interno y nos saca de nuestra parálisis. Y curaciones como esa, la experimentamos todos los días.




Primera lectura
Lectura de la profecía de Amós (7,10-17):

En aquellos días, Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, envió un mensaje a Jeroboam, rey de Israel: «Amós conjura contra ti en medio de Israel; la tierra ya no puede soportar sus palabras. Porque así predica Amós: "Morirá a espada Jeroboam. Israel saldrá de su país al destierro."»
Dijo Amasías a Amós: «Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país.»
Respondió Amós: «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profetiza a mi pueblo de Israel." Y, ahora, escucha la palabra del Señor: Tú dices: "No profetices contra la casa de Israel, no prediques contra la casa de Isaac." Pues bien, así dice el Señor: "Tu mujer será deshonrada en la ciudad, tus hijos e hijas caerán a espada; tu tierra será repartida a cordel, tú morirás en tierra pagana, Israel saldrá de su país al destierro."»

Palabra de Dios




Salmo
Sal 18

R/.
 Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R/.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.

Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulces que la miel
de un panal que destila. R/.



Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,1-8):

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados.»
Algunos de los escribas se dijeron: «Éste blasfema.»
Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados están perdonados", o decir: "Levántate y anda"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados.»
Dijo, dirigiéndose al paralítico: «Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa."» Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

Palabra del Señor



1

El profeta Amós a través de sus palabras cuestiona el establecimiento y su orden. Es un grave error el de Amasías, sacerdote del santuario de Betel al considerar a Amós como un concurrente más, un simple espectador presente allí. Amasías denuncia a Amós ante el rey Jeroboam, pero Amós no depende del poder real, su autoridad le viene de Dios y asegura su sustento y su vida material, gracia a su trabajo como pastor de rebaño. Amasías se opone a Dios cuando pretende obstaculizar la labor profética de Amos y las consecuencias serán graves para este sacerdote pagano y todos aquellos que lo escucharán…

En el Evangelio, los maestros de la Ley se sienten incómodos, ver inconformes por las palabras de perdón de Jesús. Sólo Dios tiene el poder de perdonar! Ellos piensan que la limitación, la parálisis del hombre es un castigo de Dios. Jesús contradice sus pensamientos y creencias y libera al paralítico dos veces, primero con el perdón y luego por la sanación física. La multitud comprende entonces que Dios le ha dado a Jesús el poder de perdonar.



2


Coraje para buscar el perdón

Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados.»


Esta historia concluye con Jesús sanando al paralítico y diciéndole que "se levante, recoja su camilla y se vaya a casa". El hombre hace exactamente eso y la multitud está asombrada.  

Hay dos milagros que suceden aquí. Uno es físico y el otro es espiritual. La espiritual es que los pecados de este hombre son perdonados. El físico es la curación de su parálisis.  
¿Cuál de estos milagros  es el más importantes ¿Cuál crees que el hombre más deseaba?
Es difícil responder la segunda pregunta ya que no conocemos los pensamientos del hombre, pero la primera pregunta es fácil. La curación espiritual, el perdón de sus pecados, es de lejos el más importante de estos dos milagros. Es lo más significativo porque tiene consecuencias eternas para su alma.

Para la mayoría de nosotros, es fácil orarle a Dios por cosas como una curación física o similar. Puede que nos resulte bastante fácil pedirle favores y bendiciones a Dios. Pero, ¿qué tan fácil es para nosotros pedir perdón? Esto puede ser para muchos más difícil de hacer porque requiere un acto inicial de humildad de nuestra parte. Requiere que primero reconozcamos que somos pecadores que necesitamos perdón.

Reconocer nuestra necesidad de perdón requiere valor, pero este valor es una gran virtud y revela una gran fortaleza de carácter de nuestra parte. Venir a Jesús a buscar su misericordia y perdón en nuestras vidas es la oración más importante que podemos hacer y el fundamento de todo el resto de nuestras oraciones.

Reflexiona hoy sobre cuán valiente eres al pedirle perdón a Dios y cuán humildemente estás dispuesto a reconocer tu pecado. Hacer un acto de humildad como este es una de las cosas más importantes que puedes hacer.

Señor, dame valor. Dame valor, especialmente, para humillarme ante Ti y reconocer todos mis pecados. En este humilde reconocimiento, ayúdame a buscar también tu perdón diario en mi vida. Jesús, confío en ti.



1o de julio del 2020: miércoles de la decimotercera semana del Tiempo Ordinario


( Mateo 8, 28-34)  Yo no entiendo muy bien la historia de este grupo de cerdos  que se arroja al mar, pero al menos entiendo que la fe cristiana libera del miedo a los poderes demoníacos. Pierden su control sobre todo aquel o aquella se apega a Cristo.




Primera lectura
Lectura de la profecía de Amós (5,14-15.21-24):

Buscad el bien y no el mal, y viviréis, y así estará con vosotros el Señor Dios de los ejércitos, como deseáis. Odiad el mal, amad el bien, defended la justicia en el tribunal. Quizá se apiade el Señor, Dios de los ejércitos, del resto de José. «Detesto y rehúso vuestras fiestas –oráculo del Señor–, no quiero oler vuestras ofrendas. Aunque me ofrezcáis holocaustos y dones, no me agradarán; no aceptaré los terneros cebados que sacrificáis en acción de gracias. Retirad de mi presencia el estruendo del canto, no quiero escuchar el son de la cítara; fluya como el agua el juicio, la justicia como arroyo perenne.»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 49

R/.
 Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«Escucha, pueblo mío, que voy a hablarte;
Israel, voy a dar testimonio contra ti;
"yo, Dios, tu Dios".» R/.

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«Pues las fieras de la selva son mías,
y hay miles de bestias en mis montes;
conozco todos los pájaros del cielo,
tengo a mano cuanto se agita en los campos.» R/.

«Si tuviera hambre, no te lo diría:
pues el orbe y cuanto lo llena es mío.
¿Comeré yo carne de toros,
beberé sangre de cabritos?» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?»
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,28-34):

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara.»
Jesús les dijo: «Id.»
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Palabra de Dios



1

En el Evangelio vemos dos hombres invadidos por el mal, excluidos, marginados de toda vida social. Ellos no son más dueños de sí mismos, no dominan sus pensamientos ni sentimientos. Jesús les libera en campo abierto y arroja, echa los demonios que había en ellos. Vemos pues que a todos los que Jesús encuentra se les concede ser liberados…Con Jesús siempre el bien vence sobre el mal.



2

Líbranos del mal…

“ En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»


Este pasaje de las Escrituras revela dos cosas: 1) los demonios son feroces; 2) Jesús tiene poder completo sobre ellos.

En primer lugar, debemos notar que los dos endemoniados "eran tan salvajes que nadie podía viajar por ese camino". Esa es una declaración muy significativa. Está claro que los demonios que poseían a estos dos hombres eran viciosos y llenaban de miedo a los habitantes de la ciudad. Tanto es así que nadie se acercaría a ellos. Este no es un pensamiento muy agradable, pero es una realidad y vale la pena entenderlo. Es cierto que es posible que no encontremos el mal de una manera tan directa muy a menudo, pero a veces lo enfrentamos. El maligno está vivo y bien y se esfuerza constantemente por construir su reino demoníaco aquí en la Tierra.

Piense en los momentos en que el mal parecía ser manifiesto, opresivo, malicioso, calculado, etc. Hay momentos en la historia en los que el malvado parecía triunfar de manera poderosa. Y hay formas en que su actividad todavía se manifiesta en nuestro mundo de hoy.  

Eso nos lleva a la segunda lección de esta historia. Jesús tiene autoridad completa sobre los demonios. Curiosamente, los arroja a la manada de cerdos y luego los cerdos corren colina abajo y mueren. Extraño. La gente del pueblo está tan abrumada que luego le piden a Jesús que se vaya del pueblo. ¿Por qué harían eso? En parte, la razón parece ser el hecho de que el exorcismo de Jesús sobre estos dos hombres causa una gran conmoción. Esto se debe a que el mal manifiesto no se va en silencio.  

Esta es una lección importante para recordar en nuestros días. Es importante porque el maligno parece estar dando a conocer su presencia en menor y  mayor grado hoy. Y ciertamente tiene planes de hacer que su presencia sea aún más conocida en los próximos años. Vemos esto en la caída moral de nuestras sociedades, la aceptación pública de la inmoralidad, la secularización de las diversas culturas del mundo, el aumento del terrorismo, etc. Hay innumerables formas en que el maligno parece estar ganando la batalla.

Jesús es todopoderoso y ganará al final. Pero la parte difícil es que su victoria probablemente causará una gran escena y hará que muchos se sientan incómodos. Así como le dijeron que se fuera de su ciudad después de que liberó a los demoníacos, también hay muchos cristianos hoy que están demasiado dispuestos a ignorar el surgimiento del reino del maligno para evitar cualquier disputa.  

Reflexiona, hoy, si estás dispuesto a enfrentar las "consecuencias", por así decirlo, de confrontar el reino del maligno con el Reino de Dios. ¿Estás dispuesto a hacer lo que sea necesario para mantenerte fuerte en una cultura que se deteriora continuamente? ¿Estás dispuesto a permanecer firme ante el ruido del maligno? Decir "Sí" a esto no será fácil, pero será una imitación gloriosa de nuestro Señor mismo.

Señor, ayúdame a permanecer fuerte frente al maligno y su reino de oscuridad. Ayúdame a confrontar ese reino con confianza, amor y verdad para que aparezca Tu Reino en su lugar. Jesús, confío en ti.



30 de julio del 2026: jueves de la decimoséptima semana del tiempo ordinario-San Pedro Crisólogo, Obispo y Doctor de la Iglesia, memoria opcional

  Testigo de la fe: San Pedro Crisólogo Hacia 380–hacia 451 . «Hombre, ¿por qué buscas saber cómo fuiste hecho y no buscas para qué f...