sábado, 1 de agosto de 2020

Primero de Agosto de 2020: sábado de la decimoséptima semana del tiempo Ordinario - San Alfonso de Ligorio


(Jeremías 26, 11-16.24) El profeta denuncia la injusticia y revela todo el horror que ella implica. Y Él es también a la vez acusado, despreciado, rechazado. La gente quiere deshacerse de él. Y por lo tanto su objetivo es salvar a su prójimo. Su voz, que es la del amor, me llama hoy a la conversión.





Primera lectura

Lectura de la profecía de Jeremías (26,11-16.24):

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los príncipes y al pueblo: «Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis oído con vuestros oídos.»
Jeremías respondió a los príncipes y al pueblo: «El Señor me envió a profetizar contra este templo y esta ciudad las palabras que habéis oído. Pero, ahora, enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, escuchad la voz del Señor, vuestro Dios; y el Señor se arrepentirá de la amenaza que pronunció contra vosotros. Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca. Pero, sabedlo bien: si vosotros me matáis, echáis sangre inocente sobre vosotros, sobre esta ciudad y sus habitantes. Porque ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar a vuestros oídos estas palabras.»
Los príncipes del pueblo dijeron a los sacerdotes y profetas: «Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios.»
Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías, para que no lo entregaran al pueblo para matarlo.

Palabra de Dios


Salmo

Sal 68


R/. Escúchame, Señor, el día de tu favor


Arráncame del cieno, que no me hunda;
líbrame de los que me aborrecen,
y de las aguas sin fondo.
Que no me arrastre la corriente,
que no me trague el torbellino,
que no se cierre la poza sobre mí. R/.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R
/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,1-12):

En aquel tiempo oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús, y dijo a sus ayudantes: «Ese es Juan Bautista que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él.»
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado por motivo de Herodías, mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.»
El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron y fueron a contárselo a Jesús.

Palabra del Señor

1

Respecto a la primera lectura del profeta Jeremías, continuación del pasaje de ayer, ya lo decíamos:  El profeta denuncia la injusticia y revela todo el horror que ella implica. Y Él es también a la vez acusado, despreciado, rechazado. La gente quiere deshacerse de él. Y por lo tanto su objetivo es salvar a su prójimo. Su voz, que es la del amor, me llama hoy a la conversión.

En el Evangelio que escuchamos hoy alrededor de la vida del rey Herodes, vemos en esta historia un cúmulo de gestos torcidos: adulterio, doble vida, doblez en el lenguaje, seducción maliciosa, manipulaciones. Tanta desfachatez e inmoralidad lleva a Herodes a cometer asesinato. Juan Bautista ha osado poner un límite a todo eso y ello le ha costado la vida. Para Mateo, Juan Bautista anticipa lo que será el itinerario de Jesús.

Que hoy cuando recordamos a San Alfonso de Ligorio, imitemos su fervorosa entrega y dedicación a la oración, en la cual nos enseña a dirigirnos a Dios en todas las situaciones de la vida y que nos dice que no se puede dejar de orar, especialmente en los momentos de prueba y dificultad. Siempre debemos llamar con confianza a la puerta del Señor, sabiendo que él cuida de sus hijos, de nosotros, en todo. Él está muy lejos y a la vez muy cerca de nosotros … Por esto, por la intercesión de San Alfonso, que hoy no tengamos miedo de recurrir a nuestro Dios y presentémosle con confianza nuestras peticiones, con la certeza de que obtendremos lo que necesitamos.


2

El triste fruto del odio

«Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.»

Mateo 14:8

Ugh, ¡qué mal día! Podemos decir al menos.

San Juan Bautista fue decapitado a petición de Salomé, la hija de Herodías. Juan estaba en prisión por decir la verdad a Herodes con respecto a su matrimonio, y Herodías se llenó de odio hacia Juan. Así que Herodías hizo bailar a su hija en presencia de Herodes y sus invitados. Herodes quedó tan impresionado que le prometió a Salome hasta la mitad de su reino. En cambio, su petición fue por la cabeza de Juan el Bautista.

Incluso, superficialmente, ésta es una petición extraña. A Salomé se le promete hasta la mitad del reino y, en su lugar, pide la muerte de un hombre bueno y santo. De hecho, Jesús dijo de Juan que nadie nacido de mujer era más grande que él. Entonces, ¿por qué tanto odio de Herodías y su hija?

Este triste incidente ilustra el poder de la ira en su forma más extrema. Cuando la ira se produce y crece, causa una pasión profunda, tanto que nubla el pensamiento y la razón de una persona. El odio y la venganza pueden consumir a una persona y conducir a una completa insensatez.

Herodes también es un testigo de extrema irracionalidad aquí. Se le presiona para hacer lo que no quiere hacer porque tiene miedo de hacer lo correcto. Está abrumado por el odio en el corazón de Herodías y, como resultado, cede a la ejecución de Juan a quien realmente parecía apreciar y disfrutaba escuchando.

Normalmente buscamos inspirarnos en el buen ejemplo de los demás. Pero, en este caso, encontramos que podemos ser "inspirados" de una manera diferente. Debemos usar el testimonio de la ejecución de Juan como una oportunidad para ver cualquier lucha que tengamos con ira, resentimiento y sobre todo odio. El odio es una pasión fea que puede colarse y causar mucha destrucción en nuestras vidas y en las vidas de los demás. Incluso los comienzos de esta pasión desordenada deben ser confesados y superados.

Reflexiona, hoy, sobre si ves algún odio en tu corazón. ¿Te has aferrado a un rencor o amargura que no va a desaparecer? ¿Esa pasión está creciendo y causando daño a tu vida y a la de los demás? Si es así, resuelve dejarla y perdonar. Es lo correcto.

Señor, dame la gracia que necesito para mirar en mi corazón y ver cualquier tendencia de ira, resentimiento y odio. Por favor, purifícame de todo esto y dame la libertad.
Jesús, confío en Ti.


viernes, 31 de julio de 2020

31 de julio del 2020: san Ignacio de Loyola- viernes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario



(Salmo 68) ¿Quién, como el salmista, alguna vez no se ha encontrado en la situación, con la impresión de estar dentro del agua hasta el cuello? Un duelo, una pérdida de empleo, una relación de amor o amistad rota… Pero Dios nos tiende la mano en su Hijo que ha resucitado después de haber atravesado las aguas de la muerte. ¿Sabremos nosotros dejar que Él nos tome, nos abrace, para que así nos comunique su esperanza?






Primera lectura

Lectura de la profecía de Jeremías (26,1-9):

Al comienzo del reinado de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del Señor a Jeremías: «Así dice el Señor: Ponte en el atrio del templo y di a todos los ciudadanos de Judá que entran en el templo para adorar, las palabras que yo te mande decirles; no dejes ni una sola. A ver si escuchan y se convierte cada cual de su mala conducta, y me arrepiento del mal que medito hacerles a causa de sus malas acciones. Les dirás: Así dice el Señor: Si no me obedecéis, cumpliendo la ley que os di en vuestra presencia, y escuchando las palabras de mis siervos, los profetas, que os enviaba sin cesar (y vosotros no escuchabais), entonces trataré a este templo como al de Silo, a esta ciudad la haré fórmula de maldición para todos los pueblos de la tierra.»
Los profetas, los sacerdotes y el pueblo oyeron a Jeremías decir estas palabras, en el templo del Señor. Y, cuando terminó Jeremías de decir cuanto el Señor le había mandado decir al pueblo, lo agarraron los sacerdotes y los profetas y el pueblo, diciendo: «Eres reo de muerte. ¿Por qué profetizas en nombre del Señor que este templo será como el de Silo, y esta ciudad quedará en ruinas, deshabitada?»
Y el pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor.

Palabra de Dios



Salmo

Sal 68

R/.
 Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Más que los pelos de mi cabeza
son los que me odian sin razón;
más duros que mis huesos,
los que me atacan injustamente.
¿Es que voy a devolver lo que no he robado? R/.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.

Pero mi oración se dirige a ti,
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude
R/.



Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,54-58):

En aquel tiempo fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: «¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?» Y aquello les resultaba escandaloso.
Jesús les dijo: «Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.» Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

Palabra del Señor



1

En la primera lectura del profeta Jeremías, hoy y mañana nos encontramos con estos versículos del capítulo 26 , donde vemos que los sacerdotes y los profetas afiliados a Jerusalén y al templo están en la línea de mira de Jeremías. Sus palabras duras contra ellos provocan una reacción violenta. Sintiéndose amenazados en su identidad religiosa y social, a su vez, ellos amenazan a Jeremías de muerte. La reacción de las autoridades civiles y del pueblo es diferente, Impulsados por el miedo a una venganza de Dios, ellos aceptan las advertencias del profeta. Estas advertencias, contienen un mensaje de apertura a un futuro posible.

El Evangelio, quiere evitarnos el peligro de etiquetar o catalogar las personas. Jesús fue etiquetado, por los hombres de su tiempo. Sus contemporáneos creían conocerle bien. Hay una tentación continua y es un reflejo que nos puede dar falsa seguridad, eso de determinar las personas, etiquetarlas…pero uno no puede encerrar a una persona en una definición. 

Cada ser humano es complejo, es un misterio y es mucho más de lo que pueden percibir nuestros ojos…Y todavía más cuando se trata del Hijo de Dios.

Que hoy como San Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas, a quien Dios suscitó en la Iglesia para extender la gloria de su nombre, nosotros también podamos combatir en la tierra bajo su protección, siendo fieles y siguiendo su ejemplo, y que merezcamos compartir con él la Gloria del cielo. ¡Amén!



2

La obra más poderosa de Dios


Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.


¿Qué eran los “milagros”? ¿En qué se limitó a Jesús en su ciudad natal por falta de fe? Lo primero que obviamente viene a la mente son las acciones de curación, y liberación de las personas, por parte de Jesús. Probablemente no hizo muchas curaciones, ni resucitó a nadie de entre los muertos, ni multiplicó alimentos para alimentar a la multitud. ¿Pero se describen estos milagros?

La respuesta correcta sería "Sí" y "No". Sí, Jesús estaba limitado para hacer milagros y parece que hizo muy pocos en su ciudad natal. Pero acaso, habían hechos que Jesús hacía regularmente y que eran mucho más "poderosos" que los milagros físicos. ¿Cuáles? Eran los hechos que transformaban almas.

¿Qué importa, al final, si Jesús hace muchos milagros, pero las almas no se convierten? ¿Qué es más "poderoso" en cuanto a una acción duradera y significativa? ¡Ciertamente, la transformación de las almas es de suma importancia!

Pero, lamentablemente, los hechos poderosos de la transformación de las almas tampoco pudieron tener lugar, debido a su falta de fe. La gente era claramente obstinada y no estaba dispuesta a dejar que las palabras y la presencia de Jesús penetraran en sus mentes y sus corazones. Por esa razón, Jesús no pudo hacer las obras más poderosas en su ciudad natal.

Reflexiona, hoy, sobre si Jesús está haciendo o no grandes obras en tu vida. ¿Estás dejando que Él te transforme diariamente en una nueva criatura? ¿Le estás dejando hacer grandes cosas en tu vida? Si dudas en responder esta pregunta, es una señal clara de que Dios quiere hacer mucho más en tu vida.

Señor, oro para que mi alma sea tierra fértil para tu obra más magnífica. Rezo para que mi alma sea transformada por ti, tus palabras y tu presencia en mi vida. Ven a mi corazón y transfórmame en Tu obra maestra de la gracia. Jesús, confío en ti.

martes, 28 de julio de 2020

28 de julio del 2020: martes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario



(Mateo 13, 36-43) De la parábola de la cizaña, yo entiendo al menos una cosa: la buena semilla se siembra en mí gracias a Cristo. El Espíritu Santo entonces trabaja para que esta semilla germine y produzca frutos de esperanza para nutrir mi vida.





Primera lectura

Lectura del profeta Jeremías (14,17-22):

Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan: por la terrible desgracia de la Doncella de mi pueblo, una herida de fuertes dolores. Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país. «¿Por qué has rechazado del todo a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación. Señor, reconocemos nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros. ¿Existe entre los ídolos de los gentiles quien dé la lluvia? ¿Soltarán los cielos aguas torrenciales? ¿No eres, Señor Dios nuestro, nuestra esperanza, porque tú lo hiciste todo?»

Palabra de Dios


Salmo

Sal 78

R/.
 Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

Socórrenos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu nombre. R/.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte.
Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
contaremos tus alabanzas de generación en generación.
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,36-43):

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»
Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema: así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»

Palabra del Señor



1

Una oración insistente


Tenemos hoy en la primera lectura, una oración de angustia, de petición de auxilio, pero también de confianza y fe en el Señor. Y al escucharla, uno podría preguntarse: ¿acaso el pueblo se ha ajuiciado?, ha vuelto a encontrar la sensatez? Por lo menos, él comienza a reconocer su falta. Le recuerda al Señor su compromiso que tiene con él (su pueblo). ¿Pero acaso es Dios quien ha roto este compromiso, esta alianza? La desgracia que se va a desatar en adelante sobre el pueblo parece ineludible. En muchas ocasiones el Señor se muestra insensible a toda oración. Pero Si el creyente (el pueblo, el profeta) se expresa una y otra vez de esta manera, quizás es porque el Señor está dispuesto a dejarse sensibilizar ante el sufrimiento de su pueblo.

En el Evangelio, vemos que Jesús a menudo, se designa Él mismo como “Hijo del Hombre”. Esta expresión puede querer decir “Ser humano”. Pero aquí, Él reenvía también al juicio final, tal como está descrito en el libro de Daniel (Dn 7,9-14). Sólo este “ser semejante a un hombre”, literalmente un “hijo de hombre”, podrá extirpar el mal.




2


Victoria final


“ Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema: así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»



¡Imagina ese día! Imagina si ese día fuera mañana. Si Jesús regresara mañana y ejecutara toda la justicia sobre el mundo, ¿te preocuparía alguna injusticia hoy? Probablemente no. En cambio, habría una capacidad de sentarse y estar en paz sabiendo que se acerca la justicia.  

Bueno, ese día llegará pronto. Eso es lo que dijo Jesús. De acuerdo, eso se dijo hace casi 2.000 años, pero para Él todavía es pronto. El tiempo, para Dios, adquiere una perspectiva eterna. Por lo tanto, el fin del mundo es tan real para Dios hoy como lo es cuando realmente suceda.

Es bueno tener esto en cuenta cuando vemos que el mal prospera y crece la injusticia. Es muy fácil enojarse y alterarse por las victorias diarias del maligno. Pero no temas y no te preocupes. Dios realmente tiene el control. Él sabe lo que está haciendo y tendrá la gloriosa victoria final sobre todas las cosas.  Así que piensa en eso.

Cuando Jesús regrese en toda su gloria y arregle todo, ¿importará el mal que ahora soportamos? De hecho, desde la perspectiva eterna, el mal que soportamos solo debería servir para darnos resistencia santa; ésta, tiene todo el potencial para ser usada por Dios para manifestar su gracia y su fortaleza en nuestras vidas.  

Reflexiona, hoy, sobre la perspectiva eterna. Si perseveras en todas las cosas ahora, y te esfuerzas por hacerlo con paciencia y gracia, puedes estar seguro que toda la lucha y todo lo que tengas que soportar, al final, valdrá la pena.

En el nuevo y glorioso Reino de Dios estarás en paz, y la alegría llenará tu vida para siempre. Todo mal se corregirá y Dios saldrá victorioso. Asegúrate de tener "oídos para escuchar" esta verdad y aferrarte a ella a través de todas las cosas.

Señor, ayúdame a mantener mis ojos en ti y en tu victoria final.

Ayúdame a esperar pacientemente tu victoria final y a soportar el mal de este mundo con la gracia y la fuerza que me das. Que nunca olvide la promesa final de que me has hablado. Jesús, confío en ti.

lunes, 27 de julio de 2020

27 de julio del 2020: lunes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario


(Mateo 13, 31-35) La verdadera generosidad es más bien esas atenciones delicadas que uno tiene con los demás. En esas manifestaciones de amabilidad, cuidado y bondad, en todos esos gestos que solo son pequeños en apariencia, pero que al final son los que nos impactan más.




Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (13,1-11):

Así me dijo el Señor: «Vete y cómprate un cinturón de lino, y rodéate con él la cintura; pero que no toque el agua.»
Me compré el cinturón, según me lo mandó el Señor, y me lo ceñí.
Me volvió a hablar el Señor: «Torna el cinturón que has comprado y llevas ceñido, levántate y ve al río Éufrates, y escóndelo allí, entre las hendiduras de las piedras.»
Fui y lo escondí en el Éufrates, según me había mandado el Señor.
Pasados muchos días, me dijo el Señor: «Levántate, vete al río Éufrates y recoge el cinturón que te mandé esconder allí.»
Fui al Éufrates, cavé, y recogí el cinturón del sitio donde lo había escondido: estaba estropeado, no servía para nada.
Entonces me vino la siguiente palabra del Señor: «Así dice el Señor: De este modo consumiré la soberbia de Judá, la gran soberbia de Jerusalén. Este pueblo malvado que se niega a escuchar mis palabras, que se comporta con corazón obstinado y sigue a dioses extranjeros, para rendirles culto y adoración, será como ese cinturón, que ya no sirve para nada. Como se adhiere el cinturón a la cintura del hombre, así me adherí la casa de Judá y la casa de Israel –oráculo del Señor–, para que ellas fueran mi pueblo, mi fama, mi alabanza, mi ornamento; pero no me escucharon.»

Palabra de Dios


Salmo

Dt 32,18-19.20.21


R/.
 Despreciaste a la Roca que te engendró

Despreciaste a la Roca que te engendró,
y olvidaste al Dios que te dio a luz.
Lo vio el Señor, e irritado
rechazó a sus hijos e hijas. R/.

Pensando: «Les esconderé mi rostro
y veré en qué acaban,
porque son una generación depravada,
unos hijos desleales.» R/.

«Ellos me han dado celos con un dios ilusorio,
me han irritado con ídolos vacíos;
pues yo les daré celos con un pueblo ilusorio,
los irritaré con una nación fatua.»
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,31-35):

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»
Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»


Palabra del Señor


1
Vida y muerte de un cinturón

El cinturón que tiene puesto Jeremías recuerda su pertenencia a la familia de los sacerdotes de Anatoth, su pueblo natal. Es una prenda a la que el profeta ha cuidado mucho. La orden del Señor de dejar podrir su cinturón en las aguas del Éufrates, parece entonces extraño. Pero esta puesta en escena, es algo así como una advertencia. De igual manera, así como el Señor se ha liado a un pueblo por el cual se preocupa y cuida, éste último se deja corromper.

En el Evangelio, Jesús dice que el Reino de Dios parece crecer a partir de casi nada. Cada acción conforme a la Voluntad de Dios tiene consecuencias de una gran fuerza que uno nunca habría podido imaginar.



2

¿Puedes hacer la diferencia?


«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»
  


Con demasiada frecuencia tendemos a sentir que nuestras vidas no son tan importantes como otras. A menudo podemos mirar a otros que son mucho más "poderosos" e "influyentes". Podemos tender a soñar con ser como ellos. ¿Y si tuviera su dinero? ¿O si tuviera su estatus social? ¿O si tuviera su trabajo? ¿O si fuera tan popular como ellos? Con demasiada frecuencia, caemos en la trampa de "qué pasaría si".  
¡Este pasaje anterior revela el hecho absoluto de que Dios quiere usar tu vida para grandes cosas! La semilla más pequeña se convierte en el arbusto más grande. Esto plantea la pregunta: "¿Te sientes como la semilla más pequeña a veces?" 
Es normal sentirse insignificante a veces y desear que fuéramos "más". Pero esto no es más que un sueño mundano y erróneo. La verdad es que cada uno de nosotros es capaz de hacer una GRAN diferencia en nuestro mundo. No, es posible que no aparezcamos en las noticias nocturnas ni recibamos premios nacionales de grandeza, pero a los ojos de Dios tenemos un potencial más allá de lo que podríamos soñar.

Pon esto en perspectiva. ¿Qué es la grandeza? ¿Qué significa ser transformado por Dios en la "planta más grande" como lo es la semilla de mostaza? Significa que tenemos el privilegio increíble de cumplir el plan exacto, perfecto y glorioso que Dios tiene para nuestras vidas. Es este plan el que producirá el mejor y más abundante fruto eterno. Claro, es posible que no obtengamos el reconocimiento del nombre aquí en la Tierra. ¡¿Y qué?! ¿Eso realmente importa? Cuando estés en el cielo, ¿estarás deprimido porque el mundo no te reconoció a ti ni a tu papel? Ciertamente no. En el cielo, todo lo que importará es cuán santo te volviste y cuán completamente cumpliste el plan divino para tu vida.

Santa Madre Teresa a menudo decía: "Estamos llamados a ser fieles, no exitosos". Es esta fidelidad a la voluntad de Dios lo que importa.

Reflexiona hoy sobre dos cosas.

 Primero, reflexiona sobre tu "pequeñez" ante el misterio de Dios. Por ti mismo no eres nada. Pero en esa humildad,
reflexiona también sobre el hecho de que cuando vives en Cristo y en Su voluntad divina eres grande sin medida. ¡Lucha por esa grandeza y serás eternamente bendecido!

Señor, sé que sin ti no soy nada. Sin ti mi vida no tiene sentido. Ayúdame a aceptar tu plan perfecto y glorioso para mi vida y, en ese plan, lograr la grandeza a la que me llamas. Jesús, confío en ti.

viernes, 24 de julio de 2020

24 de julio del 2020: viernes de la decimosexta semana del tiempo ordinario



(Mateo13, 18-23)  

No basta con oír la Palabra, también es necesario abrirse a ella, comprenderla y ponerla en práctica. En conclusión, le corresponde a cada uno dar los frutos según sus capacidades y de acuerdo al papel y a la vocación que tiene en la Iglesia y la sociedad.




Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (3,14-17):

Volved, hijos apóstatas –oráculo del Señor–, que yo soy vuestro dueño; cogeré a uno de cada ciudad, a dos de cada tribu, y os traeré a Sión; os daré pastores a mi gusto que os apacienten con saber y acierto; entonces, cuando crezcáis y os multipliquéis en el país –oráculo del Señor–, ya no se nombrará el arca de la alianza del Señor, no se recordará ni mencionará, no se echará de menos ni se hará otra. En aquel tiempo, llamarán a Jerusalén «Trono del Señor», acudirán a ella todos los paganos, porque Jerusalén llevará el nombre del Señor, y ya no seguirán la maldad de su corazón obstinado.

Palabra de Dios



Salmo

Jr 31

R/.
 El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño.» R/.

«Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte.»
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R/.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas
R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,18-23):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.»

Palabra del Señor


1

La primera lectura nos hace ver que «El Arca de la Alianza”, es aquella donde la cual Moisés había depositado las Tablas de la Ley donadas por Dios en el Sinaí. Ella significaba la presencia de Dios caminando con su pueblo durante su travesía por el desierto. Después de la llegada a país prometido, el templo de Jerusalén construido por el rey Salomón se convierte en la morada del Señor entre los suyos. Pero el verdadero “trono del Señor” será la ciudad donde todos vivirán según la Ley del Señor.

En el Evangelio, vemos cómo al escuchar la Palabra de Dios, si dejamos que verdaderamente nos toque, entonces, ella transforma nuestra vida. La Palabra, puede llegar a ser un apoyo en la existencia, ¡y la fe hace mucho bien!




2



"¿Eres un cristiano pop?"


Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.”.  


¿Eres un "cristiano pop"? Esa puede ser una nueva palabra. Pero llega al corazón de este cristiano en particular, el pasaje que nos ofrece hoy el Evangelio. Estos versículos, describen  este  tipo de cristiano identificado en la parábola del sembrador.

 Hay algunos que son como semillas sembradas en un camino, algunos como semillas sembradas en terreno rocoso, algunos son como semillas sembradas en espinas y otras como semillas sembradas en suelos fértiles. Cada una de estas descripciones proporciona mucho en qué pensar. 
  
Miremos al cristiano que es como una semilla sembrada en un terreno rocoso, el que no tiene raíces. Hablando en términos prácticos, esta es la persona que podría describirse como un "-cristiano  pop". Es la persona que profesa la fe en Cristo cuando es popular y bien aceptada por otros. Cuando es fácil y conveniente, esta persona está dentro. Pero tan pronto como se presenta un desafío al Evangelio, a la Palabra de Dios, y de repente seguir a Cristo no es popular dentro de la cultura, esta persona elige rápidamente la cultura sobre la verdad.

Este es un fenómeno muy real en nuestros días. La cultura y el mundo en su conjunto se están volviendo cada vez más hostiles hacia la verdad de nuestra fe cristiana. El mundo se está volviendo más fuerte, más influyente, más hostigador y parece estar ganando la batalla. Esto es un problema. Y el verdadero problema proviene de muchos cristianos que carecen de raíces profundas en su vida de fe.

Lo ideal es tener la Palabra de Dios sembrada en lo profundo de nuestros corazones donde hay tierra fértil. Cuando esto sucede, la Palabra crece y se vuelve fuerte y estable. Y en medio de una "tormenta" cultural o social, el cristiano con raíces profundas y fe profunda no vacilará.

Reflexiona, hoy, sobre si estás o no absolutamente dispuesto a apoyar a Cristo y la Verdad, no importa cuán difícil o impopular pueda ser. ¿Estás dispuesto a soportar el ridículo y la tergiversación que el mundo le da a la Verdad? ¿Estás dispuesto a mantenerte fuerte en tu fe en medio de una sociedad cada vez más secular? Si te cuesta ser un "cristiano pop", reza para que Dios hunda sus raíces en lo profundo de tu corazón para que te mantengas firme sin importar el costo.

Señor, deseo que Tu Palabra se hunda profundamente en mi corazón. Deseo mantenerme fuerte en mi fe sin importar el costo. Ayúdame a ser radical en mi fe y en mi amor en todas las cosas. Jesús, confío en ti.

viernes, 17 de julio de 2020

18 de julio del 2020: sábado de la decimoquinta semana del tiempo ordinario



(Mateo12, 14-21) Jesús viene a levantar, a sanar y liberar de sus faltas a todo aquel que se vuelva hacia Él. Él es el Mesías humilde y perseguido, como lo fueron los profetas que le precedieron. Su Palabra me guía y me sostiene.





Primera lectura
Lectura de la profecía de Miqueas (2,1-5):

¡Ay de los que meditan maldades, traman iniquidades en sus camas; al amanecer las cumplen, porque tienen el poder! Codician los campos y los roban, las casas, y se apoderan de ellas; oprimen al hombre y a su casa, al varón y a sus posesiones.
Por eso, dice el Señor: «Mirad, yo medito una desgracia contra esa familia. No lograréis apartar el cuello de ella, no podréis caminar erguidos, porque será un tiempo calamitoso. Aquel día entonarán contra vosotros una sátira, cantarán una elegía: "Han acabado con nosotros, venden la heredad de mi pueblo; nadie lo impedía, reparten a extraños nuestra tierra." Nadie os sortea los lotes en la asamblea del Señor.»


Palabra de Dios


Salmo

Sal 9,22-23.24-25.28-29.35

R/.
 No te olvides de los humildes, Señor

¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te escondes en el momento del aprieto?
La soberbia del impío oprime al infeliz
y lo enreda en las intrigas que ha tramado. R/.

El malvado se gloría de su ambición,
el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
El malvado dice con insolencia:
«No hay Dios que me pida cuentas.» R/.

Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de fraudes;
su lengua encubre maldad y opresión;
en el zaguán se sienta al acecho
para matar a escondidas al inocente. R/.

Pero tú ves las penas y los trabajos,
tú miras y los tomas en tus manos.
A ti se encomienda el pobre,
tú socorres al huérfano. 
R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,14-21):

En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»

Palabra del Señor


1

En la primera lectura del profeta Miqueas, vemos cómo el país pasa por una fuerte crisis social: los ricos se enriquecen y abusan de su poder, mientras que las viudas y los huérfanos viven en la miseria. Pero Dios no permanece indiferente ante nuestro comportamiento con los demás y el modo cómo los tratamos. Él no se calla. Él responderá al clamor de los oprimidos, arruinando a los poderosos quienes, llegado su momento serán, despojados de todo poder político y económico.

 En el evangelio, a pesar de las amenazas de muerte que pesan sobre Él. Jesús continúa sanando las multitudes, pero se opone a las adulaciones que lo califican de gran sanador. Tal cual es el servidor de Dios, descrito por Isaías. Él viene humildemente (Is, 42,1-4). Jesús no reclama ni se guarda nada para sí mismo. El actúa con el fin de mostrar el camino hacia su Padre.



2

Tramar el mal

…los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.”


Si te sientas y piensas en esto, es impactante, triste e incluso escandaloso. Aquí, los líderes religiosos de la época estaban conspirando de manera activa, intencional y calculada para matar al Salvador del mundo. El mismo para quien se suponía que se estaban preparando y esperando se convirtió en su objeto de malicia, odio y persecución final.

Es impactante y, por lo tanto, deberíamos sentir un profundo dolor por sus acciones. Pero la tristeza por sus acciones no significa que debamos caer en una ira irracional, desesperación o mentalidad de venganza. El dolor por las acciones maliciosas de los fariseos es en realidad una forma de amor hacia ellos, ya que un dolor profundo por sus acciones es una forma de llamarlos al arrepentimiento.  

Claro, esto sucedió hace muchos años y los fariseos reales que actuaron de esta manera calculada y maliciosa ya no están con nosotros. Sin embargo, Jesús continúa siendo perseguido de numerosas maneras, y a veces esta persecución se encuentra incluso entre aquellos que reclaman el nombre cristiano e incluso aquellos que actúan en el liderazgo dentro de nuestra Iglesia y el mundo.

Hablando en términos prácticos, todos podemos identificarnos de alguna manera con el plan y la planificación de la persecución de Jesús. Sería altamente improbable que experimentemos esta malicia en la medida en que lo hizo Jesús, pero es muy probable que todos la hayamos experimentado de una forma u otra.

Lamentablemente, cuando nos comprometemos radicalmente con Cristo y su misión, a menudo nos convertimos en el blanco del maligno. Y muy a menudo, experimentamos las flechas del maligno de aquellos que deberían ser nuestros mayores partidarios. Por lo tanto, si esta es tu experiencia de alguna manera, no te escandalices ni te estremezcas demasiado. Es apropiado entristecerse por eso, pero no cedas ante la irracionalidad como resultado. La persecución es parte del seguimiento de Cristo. Le sucedió a Jesús y, por lo tanto, debemos esperar que nos suceda.

Reflexiona hoy sobre cómo lidias con el dolor y la malicia de los demás. Tú no eres quien tiene derecho a juzgarlos o condenarlos. Pero estás llamado a experimentar la misma tristeza que experimentó Jesús. Este dolor es un dolor santo del que se habla en las Bienaventuranzas. Es una pena que te permitirá rechazar los errores que encuentres y crecer en paciencia y resistencia.  

Señor, cuando me sienta ridiculizado o perseguido por otros, ayúdame a mantenerme firme en mi fe y, especialmente, en mi caridad. Ayúdame a permitir que una tristeza sagrada me fortalezca para tener esperanza y avanzar en la misión que me has dado. Jesús, confío en ti.


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