sábado, 3 de septiembre de 2022

4 de septiembre del 2022: 23º Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo C)


¡Ir hasta el final!

Caminar tras los pasos de Jesús es un llamado exigente y serio. Esto implica sabiduría, reflexión y libertad ante los lazos familiares y los bienes materiales.

Los caminos de los seres humanos llegan a ser derechos, dice la Sabiduría, cuando la voluntad del Señor se les revela desde el cielo.
La fe y el bautismo hacen de un esclavo un hermano a respetar y a amar.

Llegar a ser discípulos de Jesús exige reflexionar y considerar bajo una nueva mirada todo aquello a lo que estamos aferrados (apegados).


Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (9,13-18):

¿Qué hombre conocerá el designio de Dios?,
o ¿quién se imaginará lo que el Señor quiere?
Los pensamientos de los mortales son frágiles
e inseguros nuestros razonamientos,
porque el cuerpo mortal oprime el alma
y esta tienda terrena abruma la mente pensativa.
Si apenas vislumbramos lo que hay sobre la tierra
y con fatiga descubrimos lo que está a nuestro alcance,
¿quién rastreará lo que está en el cielo?,
¿quién conocerá tus designios, si tú no le das sabiduría
y le envías tu santo espíritu desde lo alto?
Así se enderezaron las sendas de los terrestres,
los hombres aprendieron lo que te agrada
y se salvaron por la sabiduría».


Palabra de Dios

 

 

Salmo

Sal 89

R/.
 Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

V/. Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;
una vela nocturna. R/.

V/. Si tú los retiras
son como un sueño,
como hierba que se renueva
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R/.

V/. Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervo. R/.

V/. Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

 

 

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón (9b-10.12-17):

Querido hermano:
Yo, Pablo, anciano, y ahora prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien engendré en la prisión Te lo envío como a hijo.
Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en nombre tuyo en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo: así me harás este favor, no a la fuerza, sino con toda libertad.
Quizá se apartó de ti por breve tiempo para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que silo es mucho para mí, cuánto más para ti, humanamente y en el Señor.
Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí.

Palabra de Dios


  
EEVANGELIO


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 14, 25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; Él se volvió y les dijo:

--Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar." ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrán salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.

Palabra del Señor



A A guisa de introducción


     SEGUIR A JESÚS

La primera lectura y el salmo de este domingo nos hablan  de adquirir la sabiduría de corazón…es esta misma sabiduría que nos permite el tomar en serio los consejos de Jesucristo y de vivir como verdaderos seguidores suyos.

La sabiduría del corazón no hace la vida más fácil, pero ella agrega otra dimensión, da otro sentido a nuestras actividades y nos ayuda a tomar en serio nuestro ser cristiano.

Estamos ante un evangelio más bien duro y difícil de entender. Las palabras de Jesús son tajantes: “ Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mío..."

Confesemos que todos comprendemos muy mal, falsamente este llamado. Hace falta de verdad renunciar a todos nuestros afectos por la familia y mismo a nuestra propia vida para ser discípulos de Jesús?  Es grande la tentación de acomodar estas palabras a nuestra situación, a nuestros límites, a nuestras debilidades. Se ha creído por mucho tiempo que este llamado se dirigía primeramente a sacerdotes, religiosos y religiosas. Su situación es efectivamente vivida como una ruptura con la vida familiar.

En realidad, no es eso lo que dice el evangelio de este día. Si miramos de cerca, descubriremos una precisión muy importante. El mensaje de este día nos dice que una gran multitud de personas le seguían. Es entonces a todos que Él se dirige: “si alguien viene tras de mi…” Estas palabras entonces son para todas esas personas que están con el sobre los caminos de Palestina. Ellas también están dirigidas a nosotros hoy. Mismo si son frases desconcertantes, debemos recibirlas como “palabras de vida eterna”. El Señor espera que cada uno  se decida libre y totalmente por El.

Comprendámoslo bien: no se trata solamente de ir y escuchar alguien que habla bien. El seguimiento y adhesión a Cristo debe ser una prioridad absoluta. Es una decisión que se toma en lo más profundo de nosotros mismos. No es cuestión de decir: “No voy a la misa porque tengo una comida familiar” o todavía: “mi hijo no irá al catecismo ya que él tiene actividades deportivas…” Si hemos decidido  seguir a Cristo, es nuestra responsabilidad VER DONDE ESTÁN LAS VERDADERAS PRIORIDADES.

Para comprender bien el llamado de este evangelio, hemos de sacar tiempo para releerlo con las manos y los ojos de Cristo.  A lo largo de toda la Biblia, descubrimos un Dios apasionado de amor por la humanidad. Es El quien ha visto la miseria de su pueblo y quiere salvarlo. El ve también el sufrimiento de todos los excluidos (y o marginados de nuestro tiempo), las victimas del odio, del racismo y de la violencia, aquellos que han perdido todo en las catástrofes.  El los ama a todos de una manera que supera todo lo que podemos imaginar. Es mirando hacia la cruz de Cristo que comprendemos esto:  “No hay amor más grande que  dar la vida por quien se ama” Es en el nombre de este loco  amor, que hombres y mujeres han dejado todo por irse a vivir a un monasterio. Otros han gastado su vida, la han dado por los pobres de Calcuta y de otros lados.

Dios nos ama a todos y a cada uno. Su amor,  sin cesar da el primer paso hacia nosotros. Esto lo sabemos de memoria. Pero en lo concreto de nuestras vidas, frecuentemente lo olvidamos.  Dios ama a cada uno de nosotros con  nuestras  limitaciones y o defectos, nuestras debilidades, nuestros pecados. Imaginemos  al ser más repugnante, al más criminal y al más odiado a nuestros ojos. Dios lo ama aun  y siempre con un amor infinito.  A nosotros se nos dificulta creer en este amor de Dios por todos. El problema es (debido a que)  por  que nos representamos a Dios de una manera personal, nos hacemos una falsa idea de Él. Lo creemos y hemos creado a “nuestra imagen”.

No nos cansamos de proyectar en  El nuestra manera de amar. En efecto, este amor infinito de Dios va más allá de todo aquello que podamos decir o imaginar.

Hoy, Jesús nos  dice: “vengan, vuelvan a este amor “inaudito”, increíble para ustedes e inimaginable”. Él quiere que seamos volcados, sacudidos por este océano de amor que es Dios Padre, Hijo y Espíritu santo. Nuestros afectos humanos  encontrarán su verdadera consistencia en la medida que nosotros tomemos conciencia de este amor infinito.  Desde luego que nuestros afectos no  participarán  con nuestro amor por Dios que debería tender a ser siempre el primero, el prioritario. El evangelio de este domingo  nos incita a acoger el increíble amor de Dios quien sólo puede enseñarnos a amar a los otros de verdad.

Vivimos en un mundo, entre una sociedad que es dura para con  los pequeños, los pobres, los excluidos. Pidamos al señor que nos llene de su amor para que aprendamos a verles y amarles como Dios los ve y los ama.



Aproximación psicológica al texto del Evangelio



APRENDAN A CONOCERSE.

Antes de emprender la aventura de la fe, Jesús nos aconseja comenzar por sentarnos y preguntarnos quiénes somos. Se trata de evaluar nuestros recursos personales, de examinar nuestro funcionamiento afectivo, de hacer inventario de nuestros valores, de identificar nuestros límites actuales, de preguntarnos por nuestras aspiraciones profundas.

Porque, como nos dice Jesús, así como sucede en un enfrentamiento o batalla de guerra entre dos ejércitos (o armadas) la aventura espiritual movilizará todas nuestras energías. En otras palabras, Jesús nos dice: “ustedes serán conducidos a la batalla para dejarlo todo, para desgastar  toda la persona entera. Porque la fe no se reduce a una adhesión simplemente mental (creer en cosas), ella no se reduce tampoco  a un asunto de brazos y manos (hacer cosas por y para Dios). La fe no es fe cuando ella solo es EMOCIÓN, así sea fuerte (“no lloren sobre mí! mejor  tomen conciencia de lo que ustedes son mientras viven” (cfr. Lucas 23,28).

Estaremos progresivamente conducidos a dejar e invertir todo  en la aventura de la fe. Ahora, por ello es importante identificar donde ocurre el bloqueo, donde nos atrancamos.

Así, si alguien “cree fuertemente” pero no hace nada por el otro; o quizás algún otro está muy comprometido  socialmente pero no encuentra a Dios en la oración; habrá otro que trabaja y ora, pero tiene problemas que le impiden de amar verdaderamente a los otros y dejarse verdaderamente  atrapar o abrazar por el amor de Dios; quizás algún otro piensa que vive todo ello, pero se siente cansado, abatido por sus esfuerzos y no encuentra ningún placer  (o alegría) de vivir…

Jesús nos demanda entonces que aprendamos a descubrir  y a tomar en las manos todos los sectores de nuestro ser. Haciendo esto, nuestra experiencia espiritual llega a ser una aventura de integración del ser, de unificación progresiva de nuestra persona, llegamos gradualmente (de manera paulatina) a una pacificación  de todo nuestro ser. Entonces la fe llega a ser una experiencia de crecimiento personal, donde todo nuestro potencial  se  verá  liberado e invertido en nuestro compromiso de vida.

De otro modo, nos dice Jesús, si ustedes se comprometen a ciegas, si ustedes llegan a ser creyentes sin hacerse preguntas (o formularse inquietudes) , arriesgan encontrarse con una torre (o casa)  inacabada, así , también ustedes correrán el riesgo  de vivir toda la existencia  con la triste (penosa)   impresión que hay cualquier cosa dejada inconclusa en su personalidad, que hay cualquier cosa inacabada  e incompleta en su existencia.

O, lo que es peor todavía, ustedes arriesgan  el fijarse objetivos  que son demasiado altos (elevados) para sus recursos (como el ejército de diez mil hombres que se lanza contra otro de veinte mil). Ustedes arriesgan aceptar tareas o estándares morales  que a la larga les derrotarán.

La aventura de la fe, es seria, dice Jesús, ya que nuestra felicidad depende también de ella.



Reflexión Central

Hacer sus cuentas (calcular)

“Qué hombre conoce los designios de Dios? ¿Quién puede hacerse una idea de lo que quiere el Señor?

Estas preguntas, las hemos escuchado en la primera lectura que está tomada del Libro de la Sabiduría. Es verdad, Dios nos supera infinitamente. Pero Él interviene en nuestra vida para enviarnos su Sabiduría. Esta “Sabiduría”, es su Espíritu Santo. Él nos es dado, como dice Jesús, para conducirnos a la Verdad entera (completa)”

Es el Espíritu Santo quien hará descubrir a Filemón que Onésimo ya no es más solamente un esclavo sino un hijo de Dios. Y es siempre el mismo Espíritu quien nos posibilita aferrarnos a Jesús, unirnos a Él, como Él mismo se aferró al Padre.

Es verdad, todos nosotros estamos llamados a unirnos a Cristo y a seguirle. En el Evangelio de este día, Jesús insiste en las condiciones requeridas para ser discípulos. Él nos recomienda preferirlo a Él, ante todo, sobre muchas cosas, preferir el amor por Él.

Él nos invita a todos a cargar la cruz y seguirle.

Estas recomendaciones, Jesús las dirige a personas que estaban admiradas por los signos que Él realizaba. Pero hoy, Él busca ponerlos de cara a la realidad: el camino que él sigue, es el de la cruz; es este camino el que lo conducirá a dar su vida por el perdón de los pecados.
Seguir a Jesús, no es solamente participar en un cortejo triunfal; es comprometerse a compartir su amor misericordioso, es entrar en su gran obra y proyecto de misericordia, de perdón y de amor por todos los seres humanos y la creación entera. Este amor universal, esta misericordia, pasa por la cruz.
Pero Jesús no quiere llevar a su término (a su realización) esta obra todo solito. Él quiere hacernos participar en la misión que el Padre le ha confiado. Después de su resurrección el dirá a sus discípulos: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo…A quienes ustedes les perdonen los pecados les serán perdonados” (Juan 20,21-22).

Si queremos ser fieles a las exigencias del Evangelio, es necesario darle el primer lugar a Cristo en nuestra vida; hay que ponerlo por encima de nuestros bienes materiales o de nuestros intereses personales inmediatos.
Si queremos venir a Él, toda nuestra vida debe estar organizada en función de Él. Debemos preferirlo a todo el resto. “El cristiano se desprende de todo y encuentra todo, en la lógica del Evangelio, la lógica del amor y del servicio” (Papa Francisco).

Para hacerse comprender mejor, Jesús utiliza dos parábolas, en primer lugar, la de la torre a construir y la del rey que parte para la guerra. Pero antes de lanzarse, o de jugarse su suerte, cada uno debe hacer sus cuentas. Aquel que construye una torre calcula el precio de lo que podrá ganar o sacar como beneficio; aquel que parte para la guerra evalúa sus fuerzas en hombres y municiones; aquel o aquella que quiere seguir a Cristo debe también hacer sus cuentas, pero no son las mismas cuentas: él o ella renuncia a sus riquezas para comprometerse mejor en el servicio del Reino de Dios.

Es una guerra profunda, una guerra contra el mal, contra el odio, la mentira y las injusticias de todo tipo. Pero en este combate, no estamos solos; Cristo resucitado está ahí; Él quiere asociarnos a su victoria sobre la muerte y el pecado. Con Él, ya no es una torre que construimos, es nuestra vida. Él es el fundamento sólido sobre el cual nosotros podemos apoyarnos. Encontraremos pruebas, dificultades, seguro, pero tenemos confianza; nada puede separarnos de su amor.

Estas tres lecturas de hoy nos revelan la sabiduría de Dios que no tiene nada que ver con la sabiduría del mundo. Es en Él y con Él que podremos sacar adelante nuestra vida, hacerla de verdad exitosa, plena de sentido y encontrar así la verdadera felicidad.

En este domingo, Él nos invita a sentarnos para calcular la inversión, el gasto. Pero la Buena Noticia es que Jesús no nos pasa la factura: Él nos ofrece a cada uno un cheque-regalo, que es la vida misma de Dios.

Este jueves 8 de septiembre, recordaremos la natividad o el nacimiento de la Virgen María. Le agradecemos al Señor porque nos la ha dado como Madre. Ella camina con nosotros, ella está con nosotros en nuestro combate contra las fuerzas del mal.

Dijo San Luis María Grignon de Monfort: “Es por María que la salvación del mundo ha comenzado,y  es por María que debe ser consumada”

(Por María ha comenzado la salvación del mundo y por María debe ser consumada. María casi no ha aparecido en el primer advenimiento de Jesucristo… Pero, en el segundo María debe ser conocida y revelada mediante el Espíritu Santo, a fin de hacer por Ella conocer, amar y servir a Jesucristo.”)

Como en las bodas de Caná, ella no cesa de remitirnos a Cristo:
“Hagan todo lo que El les diga”. Las palabras de Cristo son a veces desconcertantes pero ellas son palabras de Vida Eterna”.

Amén!




2

 SEÑOR DANOS LA SABIDURÍA…

Después de algunos años, estamos mal acostumbrados a una especie de religión que demanda pocas cosas, que no exige nada…esto crea una imagen falsa de lo que somos como seguidores de Cristo y por tanto crea una falsa imagen de Dios. En el evangelio, Jesús insiste constantemente sobre las exigencias para seguirle:  Él nos invita a entrar por la puerta estrecha (evangelio del domingo antepasado), a tomar nuestra cruz sobre hombros como Él lo ha hecho, a utilizar nuestros talentos, a vigilar, a mantener nuestras lámparas encendidas, a dar fruto…

Hoy, Jesús nos da dos ejemplos extraídos de la vida corriente: construir una casa o una torre y tomar la decisión de entrar (participar) en una guerra. Con la crisis del mercado inmobiliario y el desastre de la guerra entre Rusia y Ucrania, estamos en capacidad de comprender bien estos dos ejemplos propuestos por nuestro Maestro. Y podemos unirnos a mucha gente que dice ahora: “Lo debí haber pensado antes!”

Cristo subraya, a través de estos dos ejemplos, que, para vivir nuestra vida cristiana de manera convincente, es necesario sentarse, reflexionar y planear. Es el objetivo de la revisión de vida: ORAR, VER, JUZGAR, ACTUAR…a la luz del Evangelio.

Toda nuestra vida, tenemos que tomar miles de decisiones. Vivir, es optar. Vivir es tomar decisiones.

Un diabético debe escoger entre seguir el régimen propuesto por el médico o sufrir las consecuencias de su enfermedad más tarde. Un fumador debe elegir entre el placer de la nicotina y el peligro del cáncer de pulmones. Un alcohólico puede abusar de la bebida ahora, pero arriesga de arruinar su familia y de sufrir la cirrosis de hígado. Un atleta puede entrenarse todos los días y estar listo para la competencia o tomar un buen tiempo y no participar en el equipo…

En nuestra vida cristiana pasa igual. Se trata también de situaciones concretas: progresar en la carrera, es correcto, pero renunciando a sus valores cristianos, o faltando a la caridad y a la honestidad, apartando a otros que buscan el mismo puesto…Ganar más dinero, está bien, pero no utilizando métodos deshonestos…Un fin de semana de vacaciones con los amigos, está bien, pero si se hace es una vez más siendo negligente con la familia y los papas ancianos…

La misa dominical es un buen ejemplo de este tipo de opción (elección). Es cierto, que en lugar de unirse a la comunidad cristiana se puede uno ir a practicar un deporte, o descansar en la casa, o hacer compras…Venir a la Iglesia cada semana es una manera de demostrar la importancia que tiene el encuentro eucarístico para nosotros. Aquel o aquella que viene a la Iglesia a pesar de sus muchas ocupaciones o actividades, a pesar de la indiferencia de su ambiente (de la familia, vecinos, amigos), testimonia de una manera seria su cristianismo.

Ser cristiano, es algo bello que da sentido a la vida, pero es cosa seria, es exigente…como también es exigente y serio todo aquello que vale la pena en la vida.

En el apocalipsis, leemos que Cristo reprocha a la iglesia de Laodicea su tibieza: « Yo conozco tu comportamiento, tú no eres ni fría ni caliente, tu eres tibia…Vamos, un poco de ardor, levántate. He aquí que yo estoy a la puerta y yo toco; si alguien escucha mi voz y abre la puerta, yo entrare en su casa para comer con él” (Apoc  3, 15-20)



3

ENTREGA TOTAL


Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar."

 

 Lucas 14:28


 

¿Estás preparado para todo lo que el Señor quiere de ti? Esta breve pregunta retórica anterior es la forma en que Jesús dice que debes estar preparado. Si tuvieras que construir una torre, con suerte serías lo suficientemente prudente como para planificar con anticipación, asegurándote de tener suficientes recursos para completarla. Así es con la vida espiritual. Es esencial que nos aseguremos de tener todos los recursos que necesitamos para tomar la decisión de seguir a Cristo.

 

Esto plantea la pregunta: "¿Qué recursos necesito para seguir a Cristo?" La respuesta es simple. Jesús dice al final de este Evangelio: “De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”Lucas 14:33 ). En otras palabras, si queremos tener todo lo que necesitamos para cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas, hemos de renunciar a todo por Él.

 

Ser discípulo de Cristo no es algo que podamos hacer a medias, aunque hay muchos que lo intentan. Cuando elegimos seguirlo, debe ser de todo corazón. Debemos invertir todo, por así decirlo. De lo contrario, nunca podremos lograr todo lo que nuestro Señor nos pide. Es un Dios exigente en el sentido de que quiere todo de nosotros. Pero esta demanda de parte de nuestro Señor es completamente para nuestro propio bien. Necesitamos darle todo si queremos felicidad y plenitud en la vida.

 

Reflexiona hoy sobre cuán listo y dispuesto estás para dar hasta la última parte de tu vida a Cristo. ¿Estás dispuesto a decirle “Sí” a Él sin importar qué? ¿Estás dispuesto a no retener nada y “renunciar a todas tus posesiones” si Él te lo pidiera? Puedes poseer muchas cosas, y aunque nuestro Señor no te llame a renunciar a todas las posesiones de manera literal y física, aún debes entregarle todo lo que tienes y todo lo que eres. Sólo entonces podrá Él darte lo que necesitas para cumplir Su más gloriosa voluntad.

 

Señor, mi vida es tuya. Por favor, dame la gracia de entregarte todo lo que constituye mi vida sin reservas. Te entrego mi vida, mis finanzas, mis posesiones, mi familia, mis trabajos y todo mi futuro. Todo es tuyo, amado Señor. Haz conmigo lo que quieras. Jesús, en Ti confío.




ORACIÓN

Pidamos al Señor que nos de su Espíritu santo y la sabiduría del corazón que la acompaña. Esta sabiduría nos permitirá comprender y vivir en la alegría las exigencias del evangelio.




OBJETIVO  DE VIDA PARA LA SEMANA :

En la vida, frecuentemente nos vemos en una encrucijada (cruce de caminos); nadie escapa. Démonos tiempo para reflexionar, para recentrarnos en lo esencial y expresar claramente nuestras prioridades. ¿Y por qué no hacerlo en comunidad o en un pequeño grupo?

1.    Me pregunto cuál es el lugar que le doy a Dios en mi vida: ¿lugar relativamente importante? ¿Muy importante? ¿Lugar marginal? ¿Primer lugar? Ultimo lugar?

2.    Realizo un gesto que testimonie (o demuestre) mi voluntad de dar a Dios el primer lugar en mi vida.



ORACIÓN (2)

Señor, lo menos que se puede decir,
es que hoy, tu lección es ruda y nos sacude!

Yo quiero con seguridad, seguirte y lo sabes,
pero hay tantas cosas en la vida
que me atan y me distraen de lo esencial!
¿Como podré renunciar a todo eso?
Si no llego sino a ser un mediocre,
¿Si me veo tentado a volver atrás?
Si lo logro llegar hasta el final?
Tu comprendes…Yo tengo razones para dudar…

Dame la seguridad Señor, e invítame a sentarme también,
para tomar el tiempo de contemplar y discernir tus exigencias.
Dame la audacia de seguirte día tras día
y tomar riesgos contigo.
Ayúdame a elegirte como mi Maestro
y a dejarme transformar por Tí.
Enséñame a enfrentar las pruebas con valentía,
a construir mi vida no sobre los bienes que pasan,
sino sobre aquellos que no pasarán,
y llegar así a ser cada vez más libre.
Hazme comprender que es Ti y en Ti solamente
que yo podré encontrar la vida y la FELICIDAD.

Amén!



REFERENCIAS:




HÉTU, Jean-Luc. Les Options de Jésus.

Pequeño Misal « Prions en Eglise », Quebec, Canada, Novalis.



viernes, 2 de septiembre de 2022

3 de septiembre del 2022: sábado de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario



(1 Corintios 4, 6b-15) Pablo nos enseña hoy que guiar a los otros en la fe en Jesucristo se hace con amor, ternura y el deseo de bienestar. Una actitud acusadora ( o echando culpas) o condescendiente no tiene lugar en tales circunstancias. Un verdadero guía o tutor está primero y ante todo al servicio de la vida.


(Lucas 6, 1-5) Para Jesús, el reposo o descanso del sábado es ciertamente una ley santa, pero hay una realidad que sobrepasa toda ley: el ser humano. No olvidemos que las instituciones y las leyes son instauradas ante todo para el bien de las personas.






Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (4,6b-15):

Aprended de Apolo y de mí a jugar limpio y no os engriáis el uno contra el otro. A ver, ¿quién te hace tan importante? ¿Tienes algo que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué tanto orgullo, como si nadie te lo hubiera dado? Ya tenéis todo lo que ansiabais, ya sois ricos, habéis conseguido un reino sin nosotros. ¿Qué más quisiera yo? Así reinaríamos juntos. Por lo que veo, a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos; parecemos condenados a muerte, dados en espectáculo público para ángeles y hombres. Nosotros, unos locos por Cristo, vosotros, ¡qué cristianos tan sensatos! Nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros célebres, nosotros despreciados; hasta ahora hemos pasado hambre y sed y falta de ropa; recibimos bofetadas, no tenemos domicilio, nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; nos insultan, y les deseamos bendiciones; nos persiguen, y aguantamos; nos calumnian, y respondemos con buenos modos; nos tratan como a la basura del mundo, el deshecho de la humanidad, y así hasta el día de hoy. No os escribo esto para avergonzaros, sino para haceros recapacitar, porque os quiero como a hijos; ahora que sois cristianos tendréis mil tutores, pero padres no tenéis muchos; por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,17-18.19-20.21

R/. Cerca está el Señor de los que lo invocan


El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados. R/.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás. R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,1-5):

Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano. Unos fariseos les preguntaron: «¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?»
Jesús les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y les dio a sus compañeros.»
Y añadió: «El Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor


1

En el pasaje que leemos hoy de la primera Carta a los Corintios, Pablo ironiza: los corintios tienen todo, ¡ellos son ricos! Pero ellos no se arriesgan por Cristo. Los apóstoles, ellos, sufren mil miserias y son despreciados a causa del Evangelio.

¿Y al fin, los corintios son “hermanos “para Pablo o son “hijos”? Estas expresiones, hablan de los sentimientos que Pablo tiene por la comunidad, de la cual es responsable. El afecto que manifiesta por los corintios, le permite decirles la verdad con severidad. Pablo se prepara para confrontarlos por sus comportamientos inaceptables.

En el Evangelio, se nos presenta lo que Jesús pensaba del “Sabbat” (el día sábado). El sábado es un día de descanso, prescrito por Dios en la Ley de Moisés. Cada familia se reúne, da gracias a Dios por la creación y hace memoria de la liberación de la esclavitud en Egipto. Toda actividad manual es prohibida, a no ser que sea una cuestión de supervivencia. El mismo rey David, había transgredido una regla ritual para salvar a sus compañeros (1 Samuel 21,2-7). ¿Pero dónde está el límite? Por querer ser perfectos, los fariseos discutían sobre esto hasta el infinito. Pero para Jesús, favorecer la vida es una prioridad, y lo demostrará con creces, sanando el paralítico ese mismo día …lo veremos en la próxima lectura el lunes…



2
Escrupolosidad

Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano. Unos fariseos les preguntaron: «¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?»




Jesús ¡habla de no ser mezquino! 

Aquí los discípulos tenían hambre, probablemente habían estado caminando por algún tiempo con Jesús y encontraron un poco de trigo y lo recogieron para comer mientras caminaban. Y fueron condenados por los fariseos por hacer esta acción tan normal. ¿Realmente violaron la ley y ofendieron a Dios al recoger y comer este grano?

La respuesta de Jesús deja en claro que los fariseos están bastante confundidos y que los discípulos no hicieron nada malo. Pero este pasaje nos da la oportunidad de reflexionar sobre un peligro espiritual en el que algunos caen en ocasiones. Es el peligro de la escrupulosidad.  

Ahora bien, si usted es alguien que tiende a ser escrupuloso, probablemente ya esté comenzando a ser escrupuloso si se timbra en este momento con este pasaje acerca de ser escrupuloso. Y cuanto más lea, puede sentirse tentado a sentirse escrupuloso... Y el ciclo puede seguir y seguir con esta lucha.

No sabemos si este es el caso, pero si uno o más de los discípulos lucharon con escrupulosidad y luego escucharon a los fariseos condenarlos por comer el grano, es posible que sintieran remordimiento y culpa inmediata por sus acciones. Habrían comenzado a temer ser culpables de quebrantar el mandamiento de Dios de santificar el sábado. Pero su escrupulosidad debe verse por lo que es y deben reconocer el detonante que los tentó a la escrupulosidad.

El "detonante" que los tentó a la escrupulosidad es una visión extrema y errónea de la ley de Dios tal como la presentaron los fariseos. Sí, la ley de Dios es perfecta y siempre debe seguirse hasta la última letra de la ley. Pero para aquellos que luchan con la escrupulosidad, la ley de Dios puede fácilmente distorsionarse y exagerarse. Las leyes humanas y las tergiversaciones humanas de la ley de Dios pueden causar confusión. Y, en la Escritura anterior, el detonante fue la arrogancia y la dureza de los fariseos. Dios no se sintió ofendido de ninguna manera por los discípulos que recogían y comían grano en el día de reposo. Los fariseos, por lo tanto, intentaban imponer a los discípulos una carga que no venía de Dios.

Nosotros también podemos sentirnos tentados a mirar la ley y la voluntad de Dios de una manera escrupulosa. Aunque muchas personas hacen lo contrario (son demasiado laxas), algunas luchan con la preocupación  de  llegar a ofender a Dios cuando Él no se ofende en absoluto.

Reflexiona hoy sobre tu propia lucha con la escrupulosidad. Si la sientes, debes saber que Dios quiere liberarte de estas cargas.


Señor, ayúdame a ver tu ley y tu voluntad a la luz de la verdad. Ayúdame a deshacerme de todos los conceptos erróneos y tergiversaciones de Tu ley a cambio de las verdades de Tu perfecto amor y misericordia. Que pueda aferrarme a esa misericordia y amor en todas las cosas y sobre todas las cosas. Jesús, en Ti confío.

2 de septiembre del 2022: viernes de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario



(Lucas 5, 33-39) En tiempos de crisis, tendemos a aferrarnos a las maneras de hacer del pasado. Y, por tanto hoy, Cristo aporta todavía novedad . Hoy pido al Espíritu que me ayude a acoger lo inesperado que abre caminos de vida.





Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (4,1-5):

Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel. Para mí, lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor. Así, pues, no juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.

Palabra de Dios


Salmo

Sal 36,3-4.5-6.27-28.39-40

R/.
 El Señor es quien salva a los justos

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R/.

Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará tu justicia como el amanecer,
tu derecho como el mediodía. R/.

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles. R/.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados
y los salva porque se acogen a él. 
R/.



Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,33-39):

En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber.»
Jesús les contestó: «¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.»
Y añadió esta parábola: «Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: "Está bueno el añejo."»

Palabra del Señor



1

En la primera lectura, Pablo recomienda a la Iglesia de Corinto que acepten la vocación y la especificad de cada uno de los mensajeros que Dios les envía, sin catalogarlos o juzgarlos. Pablo reclama, tanto para él, como para los otros el derecho de ejercer su ministerio tranquilamente. Es Dios quien juzgará. Mientras se espera, escuchemos con respeto a los testigos que nos hablan de Dios.

En el Evangelio de San Lucas, común con San Mateo y San Marcos, vemos que los discípulos de Jesús no respetan el rito del ayuno, pues estando en presencia de Jesús, es momento de hacer la fiesta para alegrarse por la venida del Mesías. En este tiempo nuevo, las antiguas prácticas ya no tienen más razón de ser. Después de la muerte de Jesús, habrá nuevos ritos  a crear en vínculo o relación con su vida y sus palabras.



2

Vino nuevo en odres nuevos

Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos.


¿Qué es este vino nuevo? ¿Y qué son los odres viejos? El vino nuevo es la nueva vida de gracia con la que hemos sido bendecidos en abundancia y los odres viejos son nuestra vieja naturaleza caída y la vieja ley. Lo que Jesús nos está diciendo es que si deseamos recibir Su gracia y misericordia en nuestras vidas, debemos permitirle que transforme nuestro viejo yo en nuevas creaciones y abracemos  la nueva ley de gracia.  

¿Te has convertido en una nueva creación? ¿Has permitido que tu antiguo yo muera para que la nueva persona pueda resucitar? ¿Qué significa convertirse en una nueva creación en Cristo para que el vino nuevo de la gracia pueda ser derramado en tu vida?

Convertirse en una nueva creación en Cristo significa que vivamos en un nivel completamente nuevo y ya no nos aferremos a nuestros caminos, hábitos o costumbres anteriores. Significa que Dios hace cosas poderosas en nuestras vidas mucho más allá de lo que podríamos hacer por nosotros mismos. Significa que nos hemos convertido en un “odre” nuevo y apto para que Dios sea derramado. Y significa que este nuevo "vino" es el Espíritu Santo tomando posesión de nuestras vidas.

Hablando en términos prácticos, si hemos sido hechos una nueva creación en Cristo, entonces estamos adecuadamente preparados para recibir la gracia de los sacramentos y todo lo que se nos presente a través de la oración y la adoración diarias. Pero el primer objetivo debe ser convertirse en esos odres nuevos. ¿Entonces cómo hacemos esto?

Lo hacemos por el bautismo y luego eligiendo intencionalmente apartarnos del pecado y abrazar el Evangelio. Pero este mandato general de Dios, de volverse del pecado y abrazar el Evangelio, debe ser muy intencional y vivido a diario. 

A medida que tomamos decisiones prácticas, propósitos e intenciones diarias para volvernos a Cristo en todas las cosas, descubriremos que el Espíritu Santo, de repente, poderosa e inmediatamente derrama el vino nuevo de la gracia en nuestras vidas. Descubriremos una nueva paz y alegría que nos colmará y tendremos fuerzas más allá de nuestra propia capacidad.  

Reflexiona hoy sobre si eres o no verdaderamente una nueva creación en Cristo. ¿Te has apartado de tu camino anterior y te has despojado de las cadenas que te ataban? ¿Ha abrazado el nuevo Evangelio completo y permites que Dios derrame diariamente el Espíritu Santo en tu vida?  


Señor, por favor hazme una nueva creación. Transfórmame y renuévame por completo. Que mi nueva vida en Ti sea una que continuamente reciba el pleno derramamiento de Tu gracia y misericordia. Jesús, en Ti confío.

jueves, 1 de septiembre de 2022

1 de septiembre del 2022: jueves de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario



(1 Corintios 3, 18-23) Pertenecer a Cristo, es elegir su Evangelio como motor de nuestra vida. Es aceptar que nuestra existencia tome una dirección particular. Es dejarse seducir por el “bello riesgo” de la libertad evangélica.


(1 Corintios 3, 18-23) Si la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, ¿cómo puedo beber, aunque sea un poco de la sabiduría divina? Comenzando humildemente por avanzar hacia el amor de Dios, hacia su luz, paso a paso. 
Es así y sólo así que podré lograrlo.





Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,18-23):

Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él caza a los sabios en su astucia.» Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos.» Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

Palabra de Dios


Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/.
 Del Señor es la tierra y cuanto la llena

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,1-11):

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a lo socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.»
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.»
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor


1

Pablo conoce a sus interlocutores de Corinto, sabe cómo tocarlos y motivarlos. 
Saber reconocer sus propias capacidades, saber que se es muy importante para Dios, he aquí que esto da ganas de actuar!

En el Evangelio vemos, que, para un pescador de Galilea como Pedro, su barca es toda su vida.
Jesús se acerca a cada discípulo para vivir con él una experiencia prometedora.
Para llegar a ser discípulo, hay que comenzar quizás por dejar a Jesús montar a bordo.
Con Jesús, Pedro acepta embarcar más lejos de lo previsto, ¡allí donde uno se puede hundir! Jesús restaura la confianza más allá de todo límite. El abre perspectivas nuevas. Pedro es testigo de ello.
¡La palabra de Jesús resuena como un llamado!



2

Remar mar adentro!


Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red.



“Rema mar adentro…”  Hay un gran significado en esta pequeña línea.

Primero que nada, es importante notar que los Apóstoles habían pescado toda la noche sin éxito. Lo más probable es que estuvieran decepcionados por la falta de pescado y no estaban tan dispuestos a pescar un poco más. Pero Jesús le indica a Simón que lo haga y él lo hace. El resultado es que capturaron más peces de los que pensaban que podían manejar.

Pero el único significado simbólico que no debemos perder es que Jesús le dice a Simón que se adentre en las aguas "profundas". Qué significa eso?

Este pasaje no trata solo del milagro físico de pescar; más bien, se trata mucho más de la misión de evangelizar las almas y cumplir la misión de Dios. Y el simbolismo de ir a las profundidades del agua nos dice que debemos estar completamente comprometidos si queremos evangelizar y difundir la Palabra de Dios como estamos llamados a hacer.

Cuando escuchamos a Dios y actuamos de acuerdo con su palabra, comprometiéndonos con su voluntad de manera radical y profunda, Él producirá una abundante captura de almas. Esta “redada” vendrá de manera inesperada en un momento inesperado y claramente será obra de Dios.  

Pero piensa en lo que habría pasado si Simón se hubiera reído y le hubiera dicho a Jesús: “Lo siento, Señor, terminé de pescar por hoy. Quizás mañana." Si Simón hubiera actuado de esta manera, nunca habría sido bendecido con esta abundante captura. Lo mismo ocurre con nosotros. Si no escuchamos la voz de Dios en nuestras vidas y no prestamos atención a sus mandamientos radicales, no seremos utilizados de la manera que Él desea utilizarnos.

Reflexiona hoy sobre tu disposición a actuar de acuerdo con la voz del Salvador. ¿Estás dispuesto a decirle "Sí" en todas las cosas? ¿Está dispuesto a seguir radicalmente la dirección que te da? Si es así, también te sorprenderás de lo que Él hace en tu vida.

Señor, deseo ir hacia   lo profundo y evangelizar radicalmente en el camino al que me llamas. 

Ayúdame a decirte "Sí" en todas las cosas. Jesús, en Ti confío.


martes, 30 de agosto de 2022

31 de agosto del 2022: miércoles de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario


(1 Corintios 3,1-9) “Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros campo de Dios. Sois también edificio de Dios”. Los cristianos somos esas personas que, en la edificación de nuestra personalidad, Dios ha intervenido de manera primordial. Al recordar hoy esta verdad, una vez más, que brote de nuestro corazón un intenso sentimiento de acción de gracias a Dios por todo lo que ha hecho con nosotros.  



(Lucas 4, 38-44) Para anunciar la llegada del Reino de Dios, Jesús expulsa los demonios y sana numerosas enfermedades. No se trata nada más que de eventos pasados, porque el Reino está siempre a la obra hoy en nuestros corazones y en el mundo.




Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,1-9):

Hermanos, no pude hablaros como a hombres de espíritu, sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Por eso os alimenté con leche, no con comida, porque no estabais para más. Por supuesto, tampoco ahora, que seguís los instintos carnales. Mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, es que os guían los instintos carnales y que procedéis según lo humano. Cuando uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no estáis procediendo según lo humano? En fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Ministros que os llevaron a la fe, cada uno como le encargó el Señor. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; por tanto, el que planta no significa nada ni el que riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea, Dios. El que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios.

Palabra de Dios



Salmo

Sal 32,12-13.14-15.20-21

R/.
 Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R
/.



Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,38-44):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.» Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.
Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»
Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor



1

La división de los Corintios muestra que a ellos todavía les falta madurez en su fe. Ellos están más influenciados por el mundo que los rodea que por el Espíritu de Dios. Pablo los quería capaces de crecer y desarrollar una fe responsable.

(3,5-9), una parábola explica las responsabilidades de cada uno en el proyecto de Dios. Los apóstoles de Cristo preparan el terreno, siembran o irrigan. Pero ellos no son capaces de hacer crecer los cristianos en la fe. Es solamente Dios quien lo hace.

En el Evangelio, volvemos a ver cómo la fuerza de la Palabra de Jesús libera de las fuerzas del mal, restablece la persona y la reintegra en la vida social. Y más todavía, ella la abre a una vida nueva: y es posible verla de nuevo de pie, al servicio de los demás.



2

“Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.”


Qué hermoso acto de afecto y amor por Jesús. Aquí, Jesús estaba con la multitud al atardecer y pasó toda la noche con la gente curándolos y predicándoles. Quizás todos durmieron un poco en algún momento, pero pudo haber sucedido que Jesús estuvo despierto con ellos toda la noche.  

En este pasaje anterior, Jesús se fue para estar solo al amanecer, justo cuando salía el sol. Fue a orar y simplemente a estar presente ante Su Padre Celestial. ¿Y qué pasó? Aunque Jesús había dedicado toda la última tarde y noche a la gente, ellos querían estar con Él un poco más. Se fue por un corto tiempo a orar y de inmediato fueron a buscarlo. Y cuando encontraron a Jesús, le rogaron que se quedara más tiempo.

Aunque Jesús tuvo que seguir adelante y predicar en otros pueblos, está claro que causó una gran impresión en estas personas. Sus corazones fueron conmovidos profundamente y querían que Jesús se quedara.

La buena noticia es que Jesús ahora puede quedarse con nosotros 24/7 hoy. En ese momento, aún no había ascendido al cielo y, por lo tanto, estaba limitado a estar en un lugar a la vez. Pero ahora que está en el cielo, Jesús puede vivir en todo lugar y en todo momento.  

Entonces, lo que vemos en este pasaje del evangelio, es el deseo que todos deberíamos tener. Debemos desear que Jesús permanezca con nosotros las 24 horas del día, los 7 días de la semana, tal como lo deseaban estas buenas personas. Debemos ir a dormir con Él en nuestras mentes, despertarnos orando y permitirle que nos acompañe durante todo el día. Debemos fomentar el mismo amor y afecto por Jesús que la gente demuestra en este pasaje. 

Fomentar ese deseo es el primer paso para permitir que Su presencia nos acompañe todo el día todos los días.

Reflexiona hoy sobre tu deseo o falta de deseo de estar siempre con Jesús. ¿Hay ocasiones en las que prefieres que Él no esté allí? ¿O te has permitido tener este mismo afecto por Jesús buscando su presencia en tu vida siempre?


Señor, deseo que estés presente en mi vida todo el día todos los días. Que siempre te busque y esté siempre atento a tu presencia en mi vida. Jesús, en Ti confío.

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