domingo, 4 de junio de 2023

5 de junio del 2023: lunes de la novena semana del tiempo ordinario (I)- San Bonifacio, obispo mártir

 

Los sumos sacerdotes, escribas y ancianos de Jerusalén, es decir, las autoridades del Templo donde predica Jesús entendieron que a ellos se dirigía la parábola de los labradores homicidas. Cuando la mafia se dé la vuelta, en realidad podrán matarlo. Pero la parábola revela la identidad de Jesús antes de anticipar la Cruz. ¿Con qué autoridad enseña después de expulsar a los vendedores? Él es el Hijo amado del Dios de Israel. ■

Nicolás Tarralle, sacerdote asuncionista

 


Primera lectura

Lectura del libro de Tobías (1,3;2,1b-8):

Yo, Tobías, procedí toda mi vida con sinceridad y honradez, e hice muchas limosnas a mis parientes y compatriotas deportados conmigo a Nínive de Asiria. En nuestra fiesta de Pentecostés, la fiesta de las Semanas, me prepararon una buena comida.
Cuando me puse a la mesa, llena de platos variados, dije a mi hijo Tobías: «Hijo, anda a ver si encuentras a algún pobre de nuestros compatriotas deportados a Nínive, uno que se acuerde de Dios con toda el alma, y tráelo para que coma con nosotros. Te espero, hijo, hasta que vuelvas.»
Tobías marchó a buscar a algún israelita pobre y, cuando volvió, me dijo: «Padre.»
Respondí: «¿Qué hay, hijo?»
Repuso: «Padre, han asesinado a un israelita. Lo han estrangulado hace un momento, y lo han dejado tirado ahí, en la plaza.»
Yo pegué un salto, dejé la comida sin haberla probado, recogí el cadáver de la plaza y lo metí en una habitación para enterrarlo cuando se pusiera el sol. Cuando volví, me lavé y comí entristecido, recordando la frase del profeta Amós contra Betel: «Se cambiarán vuestras fiestas en luto, vuestros cantos en elegías.» Y lloré. Cuando se puso el sol, fui a cavar una fosa y lo enterré.
Los vecinos se me reían: «¡Ya no tiene miedo! Lo anduvieron buscando para matarlo por eso mismo, y entonces se escapó; pero ahora ahí lo tenéis, enterrando muertos.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 111,1-2.3-4.5-6

R/.
 Dichoso quien teme al Señor

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo. R/.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R/.

 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,1-12):

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar,
construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia." Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?»
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.

Palabra del Señor

 

El Ejercicio de la autoridad

 

Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías.

 

Marcos 12:1–3

 

Este fue el primero de “muchos” criados o siervos que el dueño de la viña envió a los labradores para obtener algo del producto de la viña. Algunos de los sirvientes fueron maltratados, algunos golpeados y otros asesinados. Al final, el dueño envió a su hijo. Los labradores lo mataron, pensando que heredarían la viña si el hijo moría.

El contexto de esta parábola es importante. Jesús acababa de entrar en Jerusalén para el comienzo de la primera Semana Santa, que finalmente terminaría con Su muerte y resurrección. El día anterior, Jesús había limpiado el Templo de los cambistas. Los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos se indignaron y comenzaron a planear su muerte. Jesús les dirigió especialmente esta parábola.

Para entender esta parábola, necesitas entender quién representa a quién. Los líderes religiosos de Israel eran los arrendatarios, la viña era la nación judía, Dios el Padre era el hombre que plantó la viña, los muchos siervos enviados para recoger el producto eran los profetas de la antigüedad, y Jesús era el Hijo Amado que fue asesinado. La parábola concluye diciendo que el dueño de la viña (Dios Padre) matará a los labradores y dará la viña a otros. En otras palabras, a los escribas, fariseos, sumos sacerdotes y ancianos pronto se les quitaría su autoridad religiosa, y se la darían a los Apóstoles y sus sucesores. Esta parábola, por lo tanto, nos presenta un resumen de la forma en que se formó la Iglesia. 

Es útil notar que los líderes religiosos de la época sabían que Jesús les dirigió esta parábola, pero no prestaron atención a la lección. Idealmente, si hubieran estado abiertos al don de la fe, se habrían dado cuenta de que estaban intentando robarle la “viña” a Dios. Estaban tratando de controlar y manipular el Reino de Israel, para hacerlo a su propia imagen y para ignorar la voluntad de Dios que lo estableció.

Esta parábola es especialmente importante para cualquiera que ejerza alguna forma de autoridad santa. Los padres ejercen la autoridad dentro del hogar. Los obispos y los sacerdotes ejercen la autoridad dentro de la Iglesia. Y todos ejercemos cierta autoridad espiritual cuando buscamos cumplir nuestra misión única en la vida. 

La lección de esta parábola es simple: no abuses de tu autoridad. No ejerzas la autoridad según tu propia voluntad; ejercítala con humildad sólo de acuerdo con la voluntad de Dios. Todo líder, siempre y en todas partes, debe liderar de acuerdo con la mente y la voluntad de Dios. Si fallan, sufrirán las consecuencias.

Reflexiona hoy sobre cualquier forma en que Dios te haya confiado un deber espiritual para cumplir Su misión en este mundo. Cuando se le confía a una persona un deber de liderazgo, también se le confía al líder la autoridad espiritual para cumplir con ese deber de acuerdo con la mente y la voluntad de Dios. Esto requiere una humildad constante para que sólo se cumpla la voluntad de Dios. Procura ejercer toda autoridad de acuerdo con la mente y la voluntad de Dios, y la viña confiada a tu cuidado producirá abundancia de buenos frutos.

 

Padre amoroso, Tú has elegido enviarme, como habitante de Tu Reino, a dar buenos frutos para la vida eterna. Por favor, ayúdame a ejercer siempre con humildad la autoridad y el deber que se me ha confiado, para que busque cumplir Tu voluntad y solo Tu voluntad. Jesús, en Ti confío.

 

 

5 de junio:

San Bonifacio, obispo y mártir—Memoria

C. 675–754 patrón de la Gran Germania 



Gregorio, siervo de los siervos de Dios, a Bonifacio, santo sacerdote: Tu santo propósito, como nos ha sido explicado, y tu fe probada, nos llevan a hacer uso de tus servicios en la predicación del Evangelio, que por la gracia de Dios ha sido encomendada a nuestro cuidado. Sabiendo que desde tu niñez has sido estudioso de la Sagrada Escritura y que ahora deseas utilizar el talento que Dios te ha confiado para dedicarte a la obra misionera, nos regocijamos en tu fe y deseamos tenerte como nuestro colega en esta empresa... Por lo cual, habiéndonos presentado humildemente vuestros planes respecto a esta misión… en nombre de la Trinidad indivisible y con la autoridad de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles... ahora colocamos tu humilde y devoto trabajo sobre una base segura y decretamos que salgas a predicar la Palabra de Dios a aquellas personas que todavía están atadas por los grilletes del paganismo

~Carta del Papa Gregorio III a San Bonifacio

 

Una vez que se legalizó el cristianismo en el Imperio Romano en el siglo IV, muchas personas en la Gran Bretaña romana comenzaron a convertirse. Sin embargo, en el siglo V, después de la caída del Imperio Romano, Gran Bretaña cayó lentamente ante la invasión y conquista de los anglos, los sajones y los jutos de la actual Alemania, Dinamarca y los Países Bajos. Estas personas trajeron consigo la práctica religiosa del paganismo germánico, que sostenía una creencia politeísta en dioses mayores y menores que se invocaban para la guerra, el gobierno, la fertilidad, la prosperidad y muchos otros aspectos de la vida humana. Estos paganos germánicos también practicaban el culto a los antepasados ​​ya la naturaleza; participando en rituales, festivales y hechizos mágicos; y tenía una fuerte tradición oral. A finales del siglo VI,

Menos de un siglo después, el santo de hoy, San Bonifacio, descendiente de los paganos germánicos que habían conquistado la Britania romana apenas un par de siglos antes, nació en uno de esos reinos de Inglaterra recientemente cristianizados. Más adelante en su vida, San Bonifacio regresaría a las tierras de la actual Alemania y los Países Bajos, de donde procedían sus antepasados, para convertir a los paganos, ayudar a organizar la Iglesia y unirla más estrechamente con el Papa en Roma.

San Bonifacio (llamado Wyngrid al nacer) nació en una familia noble en el Reino de Wessex en el sur de Inglaterra. Cuando era joven, Wynfrid se crió en la fe católica y recibió una buena educación. Cuando los monjes misioneros visitaron su ciudad natal, Wynfrid se sintió inspirado a seguir su ejemplo. Su padre inicialmente lo desaprobó, pero finalmente dio su consentimiento. Wynfrid fue enviado primero a un monasterio benedictino cercano durante siete años y luego a la Abadía de Nursling, a unas 100 millas de distancia.

En Nursling, Wynfrid se destacó en sus estudios y vida de oración, hizo votos como monje benedictino y fue ordenado sacerdote a la edad de treinta años. Como joven sacerdote, el padre Wynfrid rápidamente se hizo conocido como un excelente predicador y maestro con un profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras, así como un excelente administrador, organizador y diplomático.

Durante los primeros años del ministerio sacerdotal del Padre Wynfrid, siguió sintiendo un llamado a evangelizar a la gente de su patria ancestral. Aunque no tenía conexión personal con la gente, compartía su idioma, o al menos un dialecto de ese mismo idioma. En 716, después de ser sacerdote durante unos diez años, el padre Wynfrid comenzó a darse cuenta de su llamado misionero al obtener el permiso de su abad para viajar al norte a Frisia, lo que hoy es Holanda, para ayudar a un sacerdote misionero en ese territorio. En ese momento, el rey pagano local estaba en guerra con el rey cristiano franco, lo que dificultaba la actividad misionera. Era poco probable que los paganos se convirtieran a la religión de aquellos contra los que luchaban. El padre Wynfrid también observó que la Iglesia franca necesitaba reforma, organización y estabilidad para prosperar.

Después de lo que podría verse como una misión fallida a Frisia, el padre Wynfrid regresó a su monasterio en Nursling. En el otoño de 718, viajó a Roma para consultar con el santo padre sobre su deseo de evangelizar a los paganos germánicos. El Papa Gregorio II lo recibió, evaluó sus motivos y el 15 de mayo de 719 lo envió al norte para evangelizar a los paganos. El Papa también cambió el nombre de Wynfrid a Bonifacio, que significa “hacedor del bien”. A pesar de los desafíos esperados, en tres años hubo muchos buenos frutos y el Papa llamó al Padre Bonifacio a Roma para una actualización y nuevas órdenes.

En Roma, en 722, el Papa Gregorio II estaba tan complacido con el Padre Bonifacio que lo ordenó obispo. El Papa nombró a Bonifacio obispo regional de toda Alemania y lo envió de regreso con cartas al rey franco y al clero de las diversas diócesis, indicándoles que el obispo Bonifacio estaba ahora a cargo. Con esta nueva autoridad, el obispo Bonifacio se puso a trabajar para organizar mejor la Iglesia franca, construir nuevos monasterios e iglesias y mejorar las relaciones entre católicos y paganos.

Cuenta la leyenda que el obispo Bonifacio se ganó la estima de muchos de los paganos un día cuando taló un enorme roble considerado sagrado por los lugareños. Se dice que después de golpear el árbol con un hacha, vino un viento poderoso y lo derribó. La gente estaba tan sorprendida de que Thor, el dios del trueno, no derribara a Bonifacio que comenzaron a preguntar más sobre la fe católica. El obispo Bonifacio luego usó la madera de ese árbol para construir una capilla y un monasterio bajo el patrocinio de San Pedro.

Durante los siguientes treinta años, el obispo Bonifacio fue un motor de evangelización, organización y reforma. Construyó monasterios e iglesias, llamó sínodos en los que se establecieron claras leyes eclesiásticas de gobierno para la iglesia franca, trabajó con los reyes francos y las autoridades locales, sirvió bajo cuatro papas y continuó creando el marco fundamental para la importante misión de evangelización de los paganos

A la edad de setenta y nueve años, después de estar satisfecho con su organización de las diversas diócesis en toda Alemania, el obispo Bonifacio decidió regresar a Frisia, donde todo había comenzado, para predicar y convertir a los paganos restantes. Después de mucho éxito, mientras se preparaba para celebrar el Sacramento de la Confirmación para los nuevos conversos, el obispo Bonifacio y decenas de sus compañeros fueron asesinados, muy probablemente por ladrones comunes. Cuando los asesinos saquearon sus pertenencias, no encontraron nada de valor para ellos, sobre todo libros y cartas que tiraron al bosque porque no sabían leer. Esos libros y cartas se encontraron más tarde y se conservan, incluida una Biblia que se cree que el obispo Bonifacio usó como escudo cuando lo mataron con una espada. El obispo y sus compañeros murieron con valentía, sin contraatacar. Las últimas palabras del obispo se registran como: “Cesad, hijos míos, de pelear, dejad la guerra, porque el testimonio de la Escritura recomienda que no demos ojo por ojo, sino bien por mal. Aquí está el día tan esperado, el tiempo de nuestro fin ha llegado; ánimo en el Señor!”

San Bonifacio es conocido como el “Apóstol de Alemania”. Temprano en su vida, escuchó a Dios llamándolo a ser misionero, y respondió generosamente. Como resultado, Dios hizo cosas poderosas a través de él para el bien de su hogar ancestral y más allá. Su impacto fue tan grande que las semillas que plantó en Alemania contribuyeron en gran medida a dar forma a la Europa moderna. Mientras reflexionas sobre el gran fruto nacido del coraje y el celo de San Bonifacio, en oración ofrece tu propia vida a Dios, prometiendo servirle a Él ya Su Iglesia en cualquier forma que Él llame.

 

San Bonifacio, escuchaste a Dios llamarte cuando eras joven y respondiste con celo. Continuaste respondiendo a Su voluntad por el resto de tu vida. A través de esa santa obediencia y servicio, el don de la salvación eterna fue otorgado a muchos. Ruega por mí, para que tenga el coraje y el celo que tú tuviste, para que nunca dude en decir “Sí” a la voluntad de Dios. San Bonifacio y compañeros, orad por mí. Jesús, en Ti confío.

sábado, 3 de junio de 2023

11 de junio del 2017 Domingo de la Santísima Trinidad (A)


Pero, quién es Dios?

Por su enseñanza y por su vida, Jesús ha revelado un rostro sorprendente de Aquel a quien Él llama afectuosamente "Padre", como si desde siempre estuviera en intimidad con Él. Dios Padre es "tierno y misericordioso, lento a la cólera y lleno de amor y verdad".
La liturgia de hoy es una invitación a volver a descubrir a Dios como un ser de relación que nos llama a entrar en comunión o comunicación con Él.




PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DEL ÉXODO 34, 4b-6. 8-9

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él, proclamando:
--Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.
Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo:
--Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.

Palabra de Dios



 SALMO RESPONSORIAL (Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56)

R.- A TI GLORIA Y ALABANZA POR LOS SIGLOS.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.-
Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.-
Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R.-
Bendito eres en la bóveda del cielo. R.-



SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 13, 11-13

Hermanos:
Alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso santo. Os saludan todos los fieles. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con vosotros.

Palabra de Dios



ALELUYA Ap 1, 8

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, al Dios que es, que era y que viene.

EVANGELIO  
Juan 3, 16-18

"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios."

Palabra del Señor




 A guisa de introducción:

Son sobre todo las personas, las que nos acercan a Dios




1. Cuando hace "buen tiempo" es que nosotros aprovechamos  para realizar actividades de mantenimiento de la casa o apartamento, del carro y quizás nosotros somos muy consciente de la importancia de ocuparnos de las pequeñas cosas.

Cuando aprovechamos igualmente el verano, para hacer actividades de relajación, como el deporte, el juego, la caminata, quizás nos damos cuenta de cuán importante es nuestro cuerpo, nuestra salud, el contacto con la naturaleza.

Nosotros nos interesamos por el mundo de las cosas, de los seres vivos y con justa razón. Ahora preguntémonos, si durante ese "buen tiempo" nos interesamos igualmente por la situación de las personas, por la comunicación, por la amistad?

El mundo de las cosas, de los seres vivos, es apasionante, porque ellos permiten, ellos nos ayudan a volver a encontrar un rostro divino. La escucha atenta y activa de otra persona, la expresión de sus sentimientos disponen al creyente para escuchar la revelación de Dios.


2. A mí, como a muchos de ustedes, el misterio de la trinidad, siempre me ha intrigado: yo quería entenderlo. Entonces primero me dirigí hacia las matemáticas y me sentí defraudado porque 1 no es igual a 3, ni tres es igual a 1. Entonces gracias a mis estudios en el seminario, de filosofía, primero, resolví muchos otros problemas, pero seguí con mis cuestiones trinitarias. Yo pensaba que me había equivocado de sitio para indagar… Después inicié mis estudios de teología, les digo, aprendí muchas cosas. Aprendí a mesurar mis palabras para que ellas sean bíblicas o fieles a la Tradición de la Iglesia, aprendí a poner atención a las exegesis de uno y otro autor, aprendí a involucrarme en querellas teológicas poco profundas, pero por el contrario, nada me ayudó a avanzar más en el misterio de la Trinidad…

Entonces dejé todo eso y me fui a la misión, me fui a trabajar, digamos. Encontré la posibilidad de ayudar a hombres, mujeres y niños a mejorar sus condiciones de vida (gracias a las actividades por el desarrollo en la agricultura, en el aprendizaje, en lo social). En mi compartir de vida y de fe, a través de la acogida, de la escucha, de sacar tiempo, compartir la amistad, sobre todo esto,  es así como he aprendido en la alegría del día a día entender la Trinidad, y he podido descubrir cualquier pequeña cosa sobre Dios. Uno nunca está solo: he aquí porque Dios es Trinidad.



Aproximación psicológica al texto del Evangelio

Una acción a largo plazo



Este pasaje del evangelio está centrado en la Salvación del mundo: Dios quiere salvar al mundo del fracaso y de la ruina o caos, de la auto-destrucción. A causa de su amor, Dios no puede tolerar un mundo donde el hombre explota a su hermano y donde ellos se matan entre sí, sin cesar, de un país al otro, en los 5 continentes.

Por razones que quedan aún por precisar o aclarar, Dios decide no actuar de un solo golpe con su vara mágica, sino más bien de intervenir a partir de una estrategia a largo plazo. Él “da su Hijo, su Unigénito, su único Hijo”. Este Hijo, siente la misma pasión por la vida que el Padre, Él quiere evitar el mismo fracaso, Él también quiere que el amor salve al mundo.

Por razones que permanecen también misteriosas como en el caso del Padre, el Hijo decide también utilizar una estrategia a largo plazo. Él “envía el Espíritu del lado del Padre” (Juan 15,26) con la misma misión: liberar del caos y de la confusión, aportar el amor y la paz.

Todos sabemos que al igual que el Padre y el Hijo, el Espíritu no actúa o interviene con una vara mágica. Él comienza también su trabajo de largo esfuerzo, de largo aliento! Pero el objetivo es siempre el mismo: nada menos que salvar al mundo,  arrancar a la humanidad de todas las formas de esclavitud, y de opresión, abrir los hombres al amor.
Por razones que permanecen siempre también misteriosas, es ahora el hombre quien se rencuentra con el mandato de liberar y de unificar al mundo. Para este affaire o tarea, él dispone de 3 grandes recursos o fuentes:
La fe en el amor del Padre,
El ejemplo de la Vida de Jesús, y
La presencia activa, transformadora del Espíritu.

Es así como “el tiempo del Espíritu” coincide con “el tiempo del hombre”. Ni Dios, ni Jesús han perdido de vista su proyecto de liberar al mundo. Pero este proyecto pasa por hombres y mujeres concretos, quienes son reunidos directamente por el Espíritu. “La verdad les hará libres”  (Juan 8,32), mas es “el Espíritu (quien) les permitirá acceder a la verdad toda plena” (Juan 16,13), de tal modo que “allí donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” (2 Corintios 3,17), y una libertad que debe desembocar en un servicio concreto:
“es a la libertad que ustedes han sido llamados (…); por el amor, pónganse ustedes al servicio los unos de los otros (…), caminen bajo el impulso del Espíritu” (Gálatas 5, 13,16).

Todas estas dimensiones de la acción del Espíritu deben integrarse en una espiritualidad unificada, donde el creyente hace su síntesis personal de lo que él es, de aquello que lo habita, y a lo que él está llamado.

Tener una espiritualidad, es a la vez tomar en mano lo que se es, lo que se piensa y lo que se hace, y dejarse moldear o trabajar por el Espíritu en esos 3 campos: Es a la vez llegar a ser consciente (“acceder” a la verdad- Juan 16,13), llegar a ser libre (Juan 8,32) y llegar a comprometerse (Gálatas 5,13).

La verdadera espiritualidad, es la experiencia constante del Espíritu hecha por las mujeres y los hombres lo suficientemente conscientes y suficientemente  libres para comprometerse en su momento en la concientización y la liberación de sus ambientes de vida.

He aquí como Dios nos revela lo que Él entiende por “Salvar el mundo”. 



Reflexión Central:

Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo


Celebramos hoy la Fiesta de la Santísima Trinidad.

Y de ella, tanto en el Catecismo como en el Concilio  Vaticano II, se han dado por lo general explicaciones abstractas, difíciles de entender.

Es verdad que siendo un dogma (verdad indiscutible o sea que no se puede refutar o rechazar) la Santísima Trinidad supera nuestra inteligencia y nuestros razonamientos humanos. La liturgia de este domingo nos invita a entrar en ella, escuchando la Palabra de Dios.

La primera lectura está tomada del libro del Éxodo. Mientras que Moisés estaba en la montaña, el pueblo hebreo ha pecado contra su Dios. Ellos se han fabricado un becerro de oro y se han arrodillado ante él.

En el texto que se nos propone hoy, encontramos a Moisés que sube la montaña por segunda vez. Él implora el perdón del Señor y su petición termina por ser escuchada. Mucho antes de la venida de Jesucristo, descubrimos que el Señor "grande y terrible" es al mismo tiempo "tierno y misericordioso, lleno de amor y fidelidad". Es un Dios que ama y su amor va hasta el perdón. Él se define ante todo por su paciencia, su misericordia y su amor infinito.

En la segunda lectura, el apóstol Pablo nos invita a dar un paso más. Al igual que todos los primeros cristianos, él comparte la fe en el Dios único. Pero el saludo con el cual termina su segunda carta a los Corintios, introduce una gran novedad: "Que La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con vosotros…"

Es necesario que recibamos estas palabras como una invitación a acoger el amor de Dios y a vivirlo…Recuerden que este es uno de los tantos saludos del sacerdote al introducir la asamblea en la misa.

Estamos hoy en la fiesta de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, Dios que es amor. En el día de nuestro bautismo, fuimos sumergidos en este océano de amor que está en Él. Y con toda seguridad, esto cambia todo en nuestra vida.

En el Evangelio de San Juan, encontramos esta revelación del amor infinito de Dios: "Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna."

Estas palabras hacen parte del encuentro de Jesús con Nicodemo. Este mundo del cual habla Jesús, es aquel que es malvado, es el de los hombres que viven en el pecado. Jesús habría podido venir para juzgar este mundo y destruirlo completamente.

Pero el verdadero Dios no es aquel que nos imaginamos. Él no quiere la muerte del pecador; sino que se convierta y viva…Él quiere salvarlo. Es por ello que Dios Padre nos ha enviado su Hijo Único. En Jesús, Dios Padre viene a nuestro encuentro. Por toda su manera de vivir, por sus palabras y sus actos, Jesús nos muestra lo que es el amor de Dios. Este amor se manifiesta cuando sana a los enfermos, cuando perdona a los pecadores, cuando acoge a todos los que vienen a Él.

Este amor ha ido hasta el don de la vida sobre la cruz. Él mismo había dicho que  "no hay amor más grande que el de aquel que da la vida por sus amigos, o sea por quienes ama". Y hoy, Él nos invita a vivir las consecuencia de este amor: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado". Es un llamado a eliminar de nuestra vida el veneno de la violencia y de las acusaciones malvadas que no hacen más que provocar y o despertar odios. Estos comportamientos indignos son una ofensa grave a aquel que ha entregado su cuerpo y derramado su sangre por nosotros y por el mundo entero.

Hoy, todos nosotros somos enviados para testimoniar  este amor que está en Dios. Vivimos en un mundo que tiene gran necesidad de él. Nuestra misión de unos y otros, es continuar eso que Jesús ha hecho. Y es por ellos que Él nos envía su Espíritu Santo, para que ÉL nos guíe y nos lleve a la Verdad total. A través de nuestra manera de vivir, nuestras palabras y nuestros actos, nosotros debemos decir cualquier cosa del amor que está en Dios.

Recordemos lo que Jesús nos dijo: "Es por el amor que nos tengamos los unos a los otros, como seremos reconocidos como discípulos de Cristo".

Nuestras palabras son bien pobres y limitadas para hablar de este dogma de la Santísima Trinidad. Pero lo más importante es la revelación de un Dios apasionado de amor por la humanidad. Jesús nos habla del Padre; Él nos enseña a orarle y a lanzarnos a sus brazos como el hijo pródigo. Después Él nos envía el Espíritu Santo para hacer de nosotros mensajeros de la Buena Noticia.

Al celebrar la Eucaristía, nos volvemos juntos hacia Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Este Dios que es amor quiere unirnos a Él y unirnos los unos a los otros. Bienaventurados, felices somos nosotros de entrar en esta comunión de amor.

Oremos juntos para que esta comunión se extienda al mundo entero, que ella traspase los límites de la Iglesia para hacer de nosotros un pueblo fraternal, feliz, alegre por dar gracias. Amén!



2
ANTE nosotros, CON nosotros, EN nosotros


La fiesta de la Trinidad presenta de manera inevitable y casi siempre un problema de comunicación.

No es tan simple hablar de Dios, porque Dios supera nuestro entendimiento y la capacidad de nuestras palabras para expresar su misterio.

De igual manera, los judíos no se atrevían a pronunciar el nombre de Dios, ya que este nombre revelado a Moisés no podía ser repetido banalmente y por costumbre. Eso hubiera sido una profanación.

En la espiritualidad católica, decimos que Dios es Trinidad: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU. Nosotros hablamos de un solo Dios en tres personas. En efecto, es un lenguaje técnico, cuyo objetivo no es ensayar de definir o encerrar en un concepto a Dios, sino el evitar errores (herejías) al definirlo.

En los comienzos del cristianismo ciertamente hubo numerosas querellas teológicas sobre la manera de representar a Jesús y decir quién era Él. No era más que un hombre adoptado por Dios? O a la inversa un Dios que aparentaba ser hombre? Y si Él es Dios cómo puede llamar  Dios su padre y obedecerle? Para salvar aquello que estimaba lo esencial de su FE, la Iglesia entonces ha afirmado  que Jesús es verdadero Dios y Verdadero Hombre y que Dios es Trino, a la vez Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Es por ello que nosotros bautizamos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es por ello que hacemos la señal de la Cruz en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es por esto que todavía la oración litúrgica está dirigida al padre, por el Hijo, en el Espíritu. Dios es comunión de personas en una unidad indisociable.

En nuestra existencia hay siempre una tensión jamás resuelta en el seno del amor, entre la fusión amorosa y la autonomía de personas. Dos personas locamente enamoradas querrán a menudo no ser que una sola persona. Pero esto, llega a ser rápidamente algo ahogador, o bien uno de los miembros de la pareja aparece como absorbido por el otro, en todo caso algo infernal. De ahí el proceso jamás terminado y constante  para buscar y descubrir al otro, sin por otro lado, abolir la distancia que los separa.

La doctrina cristiana de la Trinidad nos anuncia que en Dios no hay conflicto entre la autonomía y el amor, que el Padre, el Hijo y el Espíritu se aman sin confusión y que el ser de Dios se mantiene todo entero en el amor.

Si la relación amorosa es difícil entre dos individuos, nosotros sabemos también que en la pareja habitual formada por un hombre y una mujer, el amor es retransmitido o dignificado gracias al nacimiento de un hijo. La relación se convierte de cualquier modo en algo diferente y triangular. El hijo es a la vez imagen de su padre y de su madre, pero él es mucho más que su doble. Él es otro, un tercero que se afirma y que se opone. Es llegando a ser 3 que una pareja evoluciona en su crecimiento. Esta explosión se acentuará todavía cuando lleguen los nietos.

Si es difícil formar una pareja, nosotros sabemos hasta qué punto es también difícil conformar un grupo social, una comunidad parroquial, una población, un barrio, una asociación, un pueblo. Los seres humanos no son simplemente animales gregarios como las langostas, las hormigas o las abejas, a los cuales los comportamientos les son dictados de manera rigurosa por la biología.

Nosotros somos seres sociales, pero cada uno de nosotros entra en sociedad a su manera, libremente,  comprometiéndose más o menos dentro de esta existencia, poniendo su razón, pero también su corazón. Puesto que nosotros intuimos el amor, el amor compartido en una sociedad orgullosa de su identidad, este amor aquí, descubrimos, vale más o es mejor que el odio, la soledad o la indiferencia.

Hoy, nos hacen saber y o nos quieren hacer creer que para que la sociedad avance es suficiente con que las leyes del mercado libre funcionen, como si el dinero y la economía fueran nuestras únicas razones de vivir. Yo prefiero (amo mejor) una concepción trinitaria de la vida que a  imagen de Dios Padre, Hijo y Espíritu, busca construir el amor, la alegría, la comunión.

En el fondo, la Trinidad debe ser mucho más que un dogma para protegerse de las herejías, pues la Trinidad dice cualquier cosa sobre Dios, y de manera indirecta algo sobre nosotros.

En mi humilde existencia como creyente, yo me digo a menudo que creer en Dios Padre, Hijo y Espíritu, es descubrir Dios ante MI, Con MIGO y en MÍ.

Al introducirnos en la FE, ante todo, descubrimos la paternidad de Dios, comprendemos que este mundo es creado y que es resultado de una iniciativa del amor de Dios. Es sorprendente que haya cualquier cosa y no NADA.

Ahora, la ciencia nos hace descubrir la fabulosa historia del cosmos. Pero este inmenso proceso en marcha  después de millones de años, no explica el por qué de las cosas, sino que ilustra el cómo y el desarrollo. Pero cuál es el misterio de aquel que hace surgir el mundo y lo tiene entre sus manos?

Creer en Dios el Padre, es creer en una generosidad primera nunca acabada. Vivir en la fe, es recibir cada día la vida como un don inefable y tierno. “Dios tierno y misericordioso, lento a la cólera, pleno de amor y de fidelidad” (Éxodo 34,6).

Nosotros, cristianos, hemos perdido el sentido de la creación, el sentimiento de estar precedidos por el amor del Padre. Nosotros hemos desencantado el mundo y no tenemos más esta admiración (arrobamiento, sorprenderse) de niño ante la belleza del mundo y la grandeza de la creación. La menor puesta de sol, el más mínimo canto de un pájaro, el más pequeño brote de hierba que insiste crecer entre las zanjas del asfalto, todo esto es gracia y belleza. Descubrir al Padre, es descubrir la fuente y el origen, es palpar el amor presente detrás de la opacidad del mundo. Es ver Dios ante MÍ.

Pero es por Jesucristo que nuestra experiencia de Dios se profundiza. Jesús es el Emanuel, Dios con (en medio de) nosotros. En cierto sentido, Dios escapa a nuestras experiencias empíricas. Nosotros no vemos a Dios.  Es en el hombre JESÚS que nosotros hacemos la experiencia de Dios, que su rostro se descubre o revela y se concretiza. “Yo tenía hambre y ustedes me dieron de comer” (Mateo 25,35)

Nosotros, como insistía tanto el Padre Varillon, S.J, imaginamos a Dios bajo la forma de la fuerza y el poder. En Jesús nosotros lo descubrimos bajo la forma de la solidaridad y de la compañía. Más todavía, nosotros lo descubrimos bajo el signo de la debilidad, de la renuncia a la fuerza. Dios nos ama hasta tal punto de renunciar a su poder y hacerse vulnerable entre nuestras manos para que nosotros comprendamos qué clase de amor nos es ofrecido. Como lo decimos en Navidad, Jesús nos revela la humanidad de Dios, su filantropía, su solidaridad hasta en el sufrimiento. Por su Hijo Único Jesucristo, Dios es Dios con nosotros.

Dios ante MI (nosotros), Dios con MIGO (con nosotros). Nos queda Dios en MI mismo (o en nosotros mismos). Es la obra del Espíritu, quien es a la vez nuestro Maestro interior, nuestra Memoria, nuestro Respiro (o Aliento). Aquel que en nosotros respira con nosotros y abre nuestro corazón a las realidades divinas. El Espíritu Santo es aquel que nos hace descubrir nuestra complicidad interior con Dios y que por esto mismo  nos conduce a la paz y a la alegría.  Hay tanto bien por hacer, tanto mal por reparar, tantos sufrimientos por combatir, que arriesgamos con desesperarnos y matarnos en la tarea bajo el sólo motivo de la generosidad. Tanta gente sufre depresión o se quema (corre con locura) por motivos de dinero y de carrera. Es acaso necesario por demás que los creyentes caigan en la misma dinámica y se quemen en un activismo delirante?

Acaso no es necesario rencontrar el RESPIRO? Detenerse, respirar, dejarse amar, reposarse interiormente en el sábado de Dios. Lucas cuenta que el viejo Simeón, empujado por el Espíritu, ve al niño Jesús y exclama simplemente:
“Soberano Señor, ahora ya puedes dejar ir  a tu siervo en paz.” (Lucas 2,29) 

Qué bella oración de la noche o del atardecer. Uno busca a Dios en toda la creación y en el servicio de los hermanos. Y se tiene buena razón de actuar así. Pero Él está también en el fondo de mi mismo (nosotros mismos) como el huésped interior y secreto que la soledad y el silencio me (nos) revelan.

Dios ante MI, Dios con MIGO, Dios en MI, es mi manera de decir el Padre, el Hijo, El Espíritu. O preferiblemente, al nombrar  Dios así, este es  el camino por el cual yo descubro la diversidad de su presencia.

La Trinidad no es un dogma o una doctrina. Es la riqueza íntima de Dios que nos permite comprender mejor los seres personales que  somos, fascinados y atraídos por el amor. Es también el camino por el cual nosotros podemos descubrir la presencia multiforme de Dios, ANTE nosotros, CON nosotros, EN nosotros. Nosotros vivimos en un medio o ambiente divino. Por qué es tan difícil comprenderlo y abandonarse en él?





ORACIÓN-CONTEMPLACIÓN


Padre, te bendecimos,
Tú nos has revelado por medio de Moisés
que eres un Dios de corazón tierno,
con rostro luminoso de amor y de perdón,
un guía, lento a la cólera
y fiel a tu palabra.

Te bendecimos oh Cristo,
Tú que has ido hasta el final de este amor por nosotros,
dando tu vida por la salvación del mundo.
Tú nos recuerdas
que Dios no es un juez,
sino que es un Padre que nos ama mucho.

Te bendecimos Espíritu Santo,
por ti renacemos cada día
en el espacio del amor del Padre y del Hijo;
Tú que realizas en nosotros la promesa del Padre,
Tú por quien nosotros llegamos a ser el Cuerpo de Cristo.



Referencias Bibliográficas:



http://vieliturgique.ca

http://prionseneglise.ca

http://ciudadredonda.org (para los textos de las lecturas)

http://paroissesaintefamilledevalcourt.org

HÉTU, Jean-Luc. Les Options de Jésus.

http://dimancheprochain.org

BEAUCHAMP, André. Comprendre la Parole (cycle A).
Novalis, 2007




jueves, 1 de junio de 2023

2 de junio del 2023: viernes de la Octava Semana del Tiempo Ordinario (I)

 

(Marcos 11, 11-25) ¿Qué fruto produce mi fe a mi alrededor? ¿Soy como esa higuera marchita que no alimenta a nadie o como esos escribas apegados a sus prácticas religiosas hasta el punto de querer sacrificar la vida de un hombre solo porque él los cuestiona?


Jesús le da a la oración un lugar muy importante. Es la persona orante por excelencia, y nunca deja de invitar a la gente a hacer lo mismo. Porque el Templo es el lugar de oración, Jesús no tolera que se le dé otra función. E invita a sus discípulos a expresar su fe a través de la oración, y a hacer coherente su vida con ella. Señor, aumenta mi fe para que mi oración exprese mi confianza, y mi vida esté en armonía con ella. ■

Gérard Naslin, sacerdote de la diócesis de Nantes

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (44,1.9-13):

Hagamos el elogio de los hombres de bien, de la serie de nuestros antepasados. Hay quienes no dejaron recuerdo, y acabaron al acabar su vida: fueron como si no hubieran sido, y lo mismo sus hijos tras ellos. No así los hombres de bien, su esperanza no se acabó; sus bienes perduran en su descendencia, su heredad pasa de hijos a nietos. Sus hijos siguen fieles a la alianza, y también sus nietos, gracias a ellos. Su recuerdo dura por siempre, su caridad no se olvidará.

Palabra de Dios

 

 

Salmo

Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b

R/.
 El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R/.



Lectura del santo evangelio según san Marcos (11,11-26):

Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie de ti.» Los discípulos lo oyeron.
Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo.
Y los instruía, diciendo: «¿No está escrito: "Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos" Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos.»
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz.
Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.»
Jesús contestó: «Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: "Quítate de ahí y tirate al mar", no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas.»

Palabra del Señor

 

*********

 

Una reprensión de Jesús


Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie de ti.» Los discípulos lo oyeron.

 

Marcos 11: 12-14

 

 

Esta es una historia muy singular e interesante. Lo primero que nos dice es que Jesús era completamente humano. Como hombre, tenía hambre. Pero esta historia nos dice mucho más que el simple hecho de que Jesús tenía hambre. Habría sabido que no era la temporada para que crecieran los higos, pero decidió buscar un higo de todos modos. Y cuando no encontró ninguno, maldijo la higuera y, como leemos más adelante en este capítulo, el árbol se secó y murió. Esta fue una acción simbólica por el bien de Sus discípulos, ya que Sus discípulos lo escucharon maldecir el árbol y luego vieron que el árbol se había secado.

 

San Beda, uno de los primeros padres de la Iglesia, nos dice que esta acción de Jesús tenía un propósito alegórico. El árbol es un símbolo de las muchas personas que Jesús encontró, y continúa encontrando hoy, que no dieron buenos frutos en sus vidas. Eran los fariseos y otros que practicaban su fe solo de manera externa. Las hojas, nos dice San Beda, eran un símbolo de lo externo de la fe, y la falta de fruto era un símbolo del fruto interior faltante de la santidad y las buenas obras. Esta lección nos dice que Jesús es muy exigente. Está decidido a descubrir buenos frutos en nuestras vidas. Quiere que seamos auténticamente santos. Y cuando solo encuentre lo externo, nos reprenderá con amor, quitando incluso lo externo.

 

¿Qué buen fruto quiere nuestro Señor encontrar en tu vida? ¿Cómo quiere Él que crezcas manifiestamente en santidad? ¿Sigue los movimientos, asistes a Misa, dices algunas oraciones, pero no produces una abundancia de virtud, compasión, misericordia y bondad? ¿Dices que crees en nuestro Señor, pero luego no predicas el santo Evangelio tanto con tus palabras como con tus acciones? Si nuestro Señor viniera a ti, como vino a esta higuera, ¿qué encontraría?

 

Ser cristiano no es algo que esté exclusivamente entre tú y Dios. Ser cristiano requiere que estés tan entregado al servicio de Dios y de los demás que Dios pueda hacer cosas increíbles a través de ti. La fe cristiana debe producir buenos frutos en tu vida y, a través de ti, en la vida de los demás. Y debe hacerlo de forma abundante.

 

Reflexiona, hoy, en la santa imagen de Jesús caminando hacia esta higuera inspeccionándola en busca de una higuera. Ve este árbol como una imagen de tí mismo y ve el hambre en el corazón de nuestro Señor. Mientras te mira a ti y a tu vida, ¿se saciará? ¿Encontrará santidad y manifestación de buenas obras? ¿O encontrará poco o nada más que afirmaciones externas de que eres cristiano? Comprométete a una abundancia de santidad auténtica y manifiesta y el hambre de nuestro Señor será saciada.


 

Mi exigente Señor, llamas a todos Tus seguidores a una santidad vivida, transformadora, manifiesta y fecunda para Tu Reino. Ayúdame a ser cristiano no solo de nombre sino especialmente en acción. Que mi vida dé verdaderamente el buen fruto de la santidad y que la santidad se convierta en un medio por el cual alimentas el hambre espiritual de tu pueblo. Jesús, en Ti confío.

14 de septiembre del 2026: lunes de la vigésima cuarta semana del tiempo ordinario II- Señor de los Milagros de Buga, memoria o fiesta opcional

  Señor de los Milagros: ¡una Palabra tuya basta! Celebramos con fe y gratitud la fiesta del Señor de los Milagros de Buga . Al contemplar...