viernes, 8 de septiembre de 2023

9 de septiembre del 2023: sábado de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario- Memoria de San Pedro Claver


Testigo de la fe:

San Pedro Claver


Bienaventurado fue Pedro Claver un sacerdote jesuita misionero español que llegó a Colombia.

 Nacido en 1580 en Verdu, cerca de Barcelona, en España, Pedro Claver entra a la Orden de los Jesuitas en 1602. Cercano de san Alonso Rodríguez, en Mallorca, decide ser misionero.

 Llega a Colombia en 1610, fue ordenado sacerdote en 1616, se queda en Cartagena donde, donde por voto consagra su vida a los esclavos negros. Murió el 8 de septiembre de 1654. 

En el puerto de Cartagena, oponiéndose a la esclavitud y a las leyes injustas de dominación, buscó proteger la vida de los africanos, resaltando su dignidad…Pedro Claver supo descubrir por su acción misionera que el amor supera la ley y más cuando estas son opresoras e injustas.


(Lucas 6, 1-5) Para Jesús, el reposo o descanso del sábado es ciertamente una ley santa, pero hay una realidad que sobrepasa toda ley: el ser humano. No olvidemos que las instituciones y las leyes son instauradas ante todo para el bien de las personas.




Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,21-23):

Antes estabais también vosotros alejados de Dios y erais enemigos suyos por la mentalidad que engendraban vuestras malas acciones; ahora, en cambio, gracias a la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, Dios os ha reconciliado para haceros santos, sin mancha y sin reproche en su presencia. La condición es que permanezcáis cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que escuchasteis. En el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo, y yo, Pablo, fui nombrado su ministro.

Palabra de Dios




Salmo

Sal 53,3-4.6.8

R/. Dios es mi auxilio

Oh Dios, sálvame por tu nombre,
sal por mí con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende a mis palabras. R/.

Pero Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida.
Te ofreceré un sacrificio voluntario,
dando gracias a tu nombre, que es bueno. R/.



Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,1-5):

Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano.
Unos fariseos les preguntaron: «¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?»
Jesús les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y les dio a sus compañeros.»
Y añadió: «El Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor

/////////


Vayan adelante!

Pablo llama a los creyentes de Colosas a ponerse en camino, permaneciendo unidos a Cristo. 
La vida cristiana es un llamado permanente a dejarse transformar por Dios, para llegar a ser personas erguidas…que avanzan!


Está permitido hacer esto en sábado?

El sábado (sabbat) es un día de reposo o descanso,  prescrito por Dios dentro de la Ley de Moisés. Cada familia se reúne, da gracias a Dios por la creación y hace memoria de la liberación de la esclavitud en Egipto. 
Toda actividad manual está prohibida, solo si es una cuestión de supervivencia, es permitido. Mismo el rey David había transgredido una regla ritual para salvar a sus compañeros ( 1 Samuel 21,2-7). Pero dónde está el límite? por querer ser perfectos, los fariseos discutían infinitamente. Mas para Jesús la prioridad es favorecer la vida. Ese día curó a un paralítico, yendo contra  las tradiciones, Jesús no se opone a la fe, sino que le da todo su valor.

 Un signo frecuente de inseguridad que observamos en la gente es que busca seguridad interior precisamente en las leyes y tradiciones. Cuanto más insisten en las leyes e intentan doblegar al pueblo a las mismas leyes, mayor es su inseguridad. Se supone que las leyes son para el servicio de la comunidad, no al revés. Las leyes nunca tienen que convertirse en una obstrucción o una cortina entre Dios y el pueblo. No son algo absoluto en sí mismas, sino servidoras de la gente.


Oración:

Señor Dios nuestro:
Jesús, tu Hijo, vino no para abolir la ley
sino para cumplirla con las dimensiones del amor.
No permitas que los mandamientos y las reglas de conducta
se interpongan entre ti y nosotros, tu pueblo,
sino que nos dirijan suavemente,
como buenas educadoras,
hacia ti y hacia nuestro prójimo;
y enséñanos a ir más allá de la ley
con generosidad y amor servicial.
Haznos libres con la libertad que nos trajo
tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.



 **********

La Ley Divina de Nuestro Señor





«El Hijo del hombre es señor del sábado.»

 

Lucas 6: 5

 

 

Esta breve pero poderosa declaración de Jesús fue pronunciada en respuesta a los fariseos que le preguntaron por qué sus discípulos aparentemente estaban haciendo lo que era ilegal en sábado. Caminaban por un campo de grano, recogían grano mientras caminaban y lo comían como alimento en su viaje de un pueblo a otro.

Este desafío de los fariseos destaca su enfoque escrupuloso de la ley moral. 

Recuerde el tercer mandamiento dado por medio de Moisés: “Acuérdate del día de reposo, santifícalo. Seis días trabajarás y harás todo tu trabajo, pero el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR tu Dios. No harás ninguna obra… ”( Éxodo 20: 8-10 ). 

A partir de este mandamiento, los fariseos habían desarrollado un comentario complejo que entraba en gran detalle sobre qué tipo de trabajo estaba prohibido en sábado de acuerdo a su opinión. Una de esas regulaciones consistía en recolectar y moler grano. Por lo tanto, juzgaron que esto era lo que estaban haciendo los discípulos y, por lo tanto, estaban violando el Tercer Mandamiento.

Las leyes de Dios, tal como Dios las ha dado, deben seguirse perfectamente. Su Ley divina nos refresca, nos anima y nos capacita para vivir en unión con Él. Los fariseos, sin embargo, lucharon profundamente con la necesidad de controlar la vida de la gente a través de su interpretación humana de la Ley divina. 

Al decir que «El Hijo del hombre es señor del sábado.», Jesús dejó en claro que esta escrupulosa interpretación del Tercer Mandamiento enseñada por los fariseos no se alineaba con las verdades de esa Ley divina.

Una lección que aprender de este encuentro es que cada uno de nosotros puede caer fácilmente en una trampa similar. 

Es fácil reemplazar la verdadera Ley de Dios con nuestra percepción de fe y moralidad. Somos seres humanos débiles y hay muchas cosas que afectan nuestro pensamiento y nuestras convicciones en la vida. 

Las emociones, los hábitos, las relaciones familiares, las amistades, los medios de comunicación y tantas otras cosas nos afectan de manera poderosa. A veces para bien y a veces para mal. 

Fácilmente podemos llegar a ciertos juicios de fe y moral que son levemente erróneos, basados ​​en errores sutiles. Como resultado, podemos fácilmente comenzar a desviarnos de nuestro pensamiento y convicciones y, con el tiempo, podemos encontrar que nos hemos desviado mucho de las verdades de Dios. Cuando esto sucede, puede ser difícil admitirlo con humildad y cambiar nuestras convicciones.

Reflexione hoy sobre la humilde verdad de que Jesús y solo Jesús es el Señor de la Ley divina. Esto significa que debemos permanecer abiertos permanentemente a cambiar nuestras opiniones cuando escuchamos a nuestro Señor hablarnos. 

Reflexione sobre cualquier forma en la que se haya  apegado demasiado a sus propias opiniones. Si producen paz, gozo, caridad y cosas por el estilo, es muy probable que estén en unión con Dios. Si son una carga, una causa de confusión, contención o frustración, entonces es posible que deba dar un paso atrás y volver a examinar con humildad las convicciones que tiene, de modo que Aquel que es el Señor de todo pueda decirle  Su Ley divina con mayor claridad.

 

Señor de toda la Verdad, Tú y solo Tú eres la guía de mi vida. Tú y solo Tú eres la Verdad. Ayúdame a ser humilde, querido Señor, para que pueda reconocer cualquier error en mis convicciones y recurrir a Ti y a Tu divina Ley como la única guía de mi vida. Jesús, en Ti confío.



9 de septiembre: San Pedro Claver, Sacerdote—

Memoria en Colombia

1581–1654 Santo Patrón de las misiones africanas, los afroamericanos, las misiones negras, los negros, las misiones extranjeras, la justicia interracial, los esclavos y Colombia 

Invocado contra la esclavitud 

Canonizado por el Papa León XIII el 15 de enero de 1888 



Ayer, 30 de mayo de 1627, fiesta de la Santísima Trinidad, desembarcaron de un gran barco numerosos negros, traídos de los ríos de África. Llevando dos cestas de naranjas, limones, galletas dulces y no sé qué más, corrimos hacia ellos. Cuando nos acercamos a sus cuarteles, pensamos que estábamos entrando en otra Guinea. Tuvimos que abrirnos paso entre la multitud hasta llegar a los enfermos. Un gran número de enfermos yacían en el suelo mojado o, mejor dicho, en charcos de barro. Para evitar una humedad excesiva, alguien había pensado en construir un montículo con una mezcla de tejas y trozos de ladrillo. Este era, pues, su lecho, muy incómodo no sólo por eso, sino sobre todo porque estaban desnudos, sin ropa alguna que los protegiera…

~Carta de San Pedro Claver

 

San Pedro Claver nació de padres devotos y de clase alta en Verdú, Cataluña, España, un pequeño pueblo agrícola. No se sabe mucho sobre sus primeros años. 

A los veinte años ingresó al noviciado jesuita y fue enviado a estudiar al colegio jesuita de Montesión en la isla de Mallorca, frente a la costa de España. Allí conoció al hermano Alonso Rodríguez, el portero del colegio, de setenta años. 

Conocido por su humildad, piedad y perspicacia espiritual, el hermano Rodríguez sirvió como portero de la universidad durante cuarenta y seis años. Llevaba a cabo tareas menores, entregaba mensajes, recibía invitados y ofrecía un oído compasivo a todos los que llegaban a la puerta con necesidades. Pedro buscó su consejo y su amistad floreció. Animado por el hermano Rodríguez, Pedro decidió convertirse en misionero en las colonias españolas de América del Sur, era el año1610.

La ciudad portuaria española de Cartagena, en la actual Colombia, fue fundada en 1533, más de setenta años antes de la llegada de Pedro Claver. Después del establecimiento de Cartagena y otras colonias, la Corona española comenzó a otorgar licencias para la importación de esclavos africanos para satisfacer las demandas laborales. 

Cartagena se convirtió rápidamente en un importante centro de la trata transatlántica de esclavos debido a su ubicación estratégica. Cuando el padre Claver fue ordenado sacerdote, se estima que unos 10.000 esclavos eran transportados anualmente en barcos españoles a Cartagena y posteriormente vendidos.

Las condiciones que soportaban los esclavos en los barcos eran horribles y provocaban la muerte por enfermedades y desnutrición de aproximadamente un tercio de ellos durante el viaje. 

Los españoles recurrieron a los esclavos africanos en parte porque muchos de los indígenas de sus colonias habían muerto a causa de enfermedades traídas por los europeos, contra las cuales las poblaciones indígenas no tenían inmunidad.

 Cuando el número de indígenas disminuyó, los colonizadores buscaron trabajadores en otra parte. Como ya se había establecido contacto entre europeos y africanos (incluida la esclavitud), los españoles creían que los africanos eran más resistentes a las enfermedades europeas y más capaces de sobrevivir a las duras condiciones del trabajo forzoso. A pesar de las protestas contra estos abusos por parte de la Iglesia, incluidos los papas, el comportamiento cruel continuó.

Después de llegar a Cartagena, Pedro pasó unos seis años estudiando en Tunja y Bogotá. Luego fue ordenado sacerdote en Cartagena, donde se comprometió a servir a los esclavos africanos por el resto de su vida. Aunque había otros sacerdotes en Cartagena, la mayoría de ellos ministraban a los colonizadores. 

El padre Pedro decidió hacer de los esclavos su congregación y su salvación su misión. Cuando hizo su profesión perpetua, el Padre Claver la firmó con estas palabras: “Pedro Claver, esclavo de los esclavos, para siempre”. 

Durante sus treinta y ocho años como sacerdote ordenado en Cartagena, se estima de manera conservadora que el padre Claver catequizó y bautizó a más de 300.000 esclavos. 

Su práctica era esperar en el puerto a que llegara un nuevo barco de esclavos. Cada barco a menudo contenía hasta 500 esclavos que habían soportado condiciones inadecuadas para los humanos durante el viaje de dos a tres meses. Una vez al día los alimentaban mal, los encadenaban desnudos unos a otros, los maltrataban, los amenazaban y los obligaban a sentarse sobre sus propios excrementos y vómitos. A menudo, la carne de sus muñecas sangraba y se infectaba debido a los grilletes de metal que los sujetaban mientras el barco se agitaba en las olas.

Una vez que llegó el barco, el padre Claver fue de puerta en puerta pidiendo comida para su nuevo rebaño. Luego trajo a su pequeño grupo de intérpretes africanos y trabajadores caritativos, entró en el maloliente casco del barco donde encontró muchos muertos y otros sin vida, llenos de miedo y necesitados de tratamiento médico y compasión. Como muestra de su amor por ellos, besaba a menudo sus llagas, succionaba el pus infeccioso y lavaba las heridas con sus propios pañuelos. Bautizaba a cualquier bebé, proporcionaba comida a los hambrientos y demostraba una profunda compasión que muchos nunca habían visto. Luego ayudó a transportar a los esclavos a un nuevo lugar, llevando a los que no podían caminar, donde pudieran ser bien alimentados y recuperar fuerzas antes de ser vendidos.

El enfoque del padre Claver ante este terrible problema fue único. Su principal preocupación era la salvación de las almas. No despertó la autocompasión por su terrible situación, ni incitó a los esclavos contra sus opresores, aunque a menudo castigó directamente a los opresores, llamándolos al arrepentimiento por su crueldad. En cambio, predicó el Evangelio a los esclavos en formas que ellos pudieran entender, de maneras que los beneficiarían por la eternidad. Les ayudó a ver su dignidad innata y les restauró esa dignidad, no denunciando los abusos que sufrieron, sino denunciando el pecado y ayudando a los esclavos a encontrar la libertad en Cristo.

 Les dijo que eran pecadores que necesitaban arrepentimiento y que había un Dios amoroso que murió por sus pecados y quería perdonarlos y llenarlos de gozo. Levantó el crucifijo, revelando al Dios que sufrió por ellos, mostrándoles el camino al cielo y cómo evitar el infierno. 

Mientras escuchaban, aprendían, creían y se convertían, fueron bautizados. El momento del bautismo era a menudo un momento de profundas lágrimas y de alegría para estos esclavos. Aunque físicamente atados y abusados, descubrieron que eran más libres que nunca debido a la gracia que inundó sus almas al arrepentirse, profesar fe en Cristo y ser bautizados.

Cuando Pedro se enteró de que el próximo barco no llegaría hasta dentro de meses, partió para viajar por el campo para encontrarse con aquellos a quienes había bautizado. Al llegar a una plantación, evitaba pasar tiempo con los dueños y pasaba todo su tiempo con los esclavos, incluso durmiendo y comiendo en las habitaciones de los esclavos. Les dio más instrucción en la fe católica, les enseñó a orar y les ofreció esperanza en cualquier forma que pudo. A veces, cuando los esclavos convertidos volvían a hábitos pecaminosos, el padre Claver parecía llegar de la nada, castigándolos con amor y llamándolos al arrepentimiento, devolviéndoles así su dignidad cristiana.

Después de más de cuarenta años de dedicado y sincero ministerio a los esclavos, el propio padre Claver enfermó. Pasó sus últimos días soportando malos tratos por parte de uno de sus cuidadores, que también era esclavo. Lejos de quejarse, el padre Claver aceptó este trato, uniéndolo al sufrimiento de Cristo en la Cruz. Lo vio como una forma de penitencia por cualquier pecado que le quedara y una forma de profundizar su comunión con aquellos a quienes había dedicado su vida a servir.

“Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” ( Juan 15:13 ). 

De hecho, San Pedro Claver dedicó su vida a los esclavos. Hizo campaña para que se les tratara mejor y amonestó a sus abusadores, pero descubrió que su acto de amor más significativo fue ayudar a estos hijos de Dios a convertirse en hijos e hijas de Dios por gracia. Al infundirles fe, les ofreció esperanza. Con esperanza cultivaron la caridad, y creciendo en caridad encontraron alegría y plenitud en medio de sus terribles condiciones humanas.

Mientras rendimos homenaje a este “esclavo de los esclavos”, considere las prioridades de su propia vida. 

Luchar contra la injusticia no sólo es noble sino también una obra de misericordia esencial. Sin embargo, trabajar por la salvación de las almas es el mayor acto de misericordia que podemos realizar. 

Reflexione sobre las formas en que usted podría soportar la injusticia e inspírese, no solo en San Pedro Claver, sino también en los esclavos que, a pesar de sufrir tratos crueles, dedicaron sus vidas a Cristo y encontraron alegría solo en Él. 

Nos enseñan que ninguna circunstancia en este mundo puede robarnos nuestra dignidad y alegría si entregamos nuestras vidas a Cristo y dejamos que su amorosa misericordia nos rodee.

San Pedro Claver, emprendiste un viaje hacia las condiciones infernales de abuso y sufrimiento, provocados por la codicia y la total falta de respeto a la dignidad humana. En esas condiciones, trajiste la luz de Cristo y administraste la gracia de los Sacramentos, dando esperanza a quienes más la necesitaban. Por favor, orad por mí, para que sea un faro de esperanza para aquellos que más lo necesitan, predicando siempre a Cristo Crucificado y haciendo de la salvación de las almas, comenzando por la mía, mi prioridad número uno. San Pedro Claver, ruega por mí. Jesús, en Ti confío.

4 de septiembre del 2021: sábado de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario


(Lucas 6, 1-5) A veces debemos hacer tambalear nuestras convicciones y nuestras ideas para así poder encontrar el espíritu de la ley de Dios que se nos ha dado para nuestra felicidad y no para que juzguemos y condenemos a los demás, pues ella está al servicio de la vida y no al revés.

 



Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,21-23):

Antes estabais también vosotros alejados de Dios y erais enemigos suyos por la mentalidad que engendraban vuestras malas acciones; ahora, en cambio, gracias a la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, Dios os ha reconciliado para haceros santos, sin mancha y sin reproche en su presencia. La condición es que permanezcáis cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que escuchasteis. En el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo, y yo, Pablo, fui nombrado su ministro.

Palabra de Dios

 

 

Salmo

Sal 53,3-4.6.8

R/.
 Dios es mi auxilio

Oh Dios, sálvame por tu nombre,
sal por mi con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende a mis palabras. R/.

Pero Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida.
Te ofreceré un sacrificio voluntario,
dando gracias a tu nombre, que es bueno. R/.

 

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,1-5):

Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano.
Unos fariseos les preguntaron: «¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?»
Jesús les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y les dio a sus compañeros.»
Y añadió: «El Hijo del hombre es señor del sábado.»


Palabra del Señor

 

 **********


«El Hijo del hombre es señor del sábado.»

 

Lucas 6: 5

 

 

Esta breve pero poderosa declaración de Jesús fue pronunciada en respuesta a los fariseos que le preguntaron por qué sus discípulos aparentemente estaban haciendo lo que era ilegal en sábado. Caminaban por un campo de grano, recogían grano mientras caminaban y lo comían como alimento en su viaje de un pueblo a otro.

Este desafío de los fariseos destaca su enfoque escrupuloso de la ley moral. 

Recuerde el tercer mandamiento dado por medio de Moisés: “Acuérdate del día de reposo, santifícalo. Seis días trabajarás y harás todo tu trabajo, pero el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR tu Dios. No harás ninguna obra… ”( Éxodo 20: 8-10 ). 

A partir de este mandamiento, los fariseos habían desarrollado un comentario complejo que entraba en gran detalle sobre qué tipo de trabajo estaba prohibido en sábado de acuerdo a su opinión. Una de esas regulaciones consistía en recolectar y moler grano. Por lo tanto, juzgaron que esto era lo que estaban haciendo los discípulos y, por lo tanto, estaban violando el Tercer Mandamiento.

Las leyes de Dios, tal como Dios las ha dado, deben seguirse perfectamente. Su Ley divina nos refresca, nos anima y nos capacita para vivir en unión con Él. Los fariseos, sin embargo, lucharon profundamente con la necesidad de controlar la vida de la gente a través de su interpretación humana de la Ley divina. 

Al decir que «El Hijo del hombre es señor del sábado.», Jesús dejó en claro que esta escrupulosa interpretación del Tercer Mandamiento enseñada por los fariseos no se alineaba con las verdades de esa Ley divina.

Una lección que aprender de este encuentro es que cada uno de nosotros puede caer fácilmente en una trampa similar. 

Es fácil reemplazar la verdadera Ley de Dios con nuestra percepción de fe y moralidad. Somos seres humanos débiles y hay muchas cosas que afectan nuestro pensamiento y nuestras convicciones en la vida. 

Las emociones, los hábitos, las relaciones familiares, las amistades, los medios de comunicación y tantas otras cosas nos afectan de manera poderosa. A veces para bien y a veces para mal. 

Fácilmente podemos llegar a ciertos juicios de fe y moral que son levemente erróneos, basados ​​en errores sutiles. Como resultado, podemos fácilmente comenzar a desviarnos de nuestro pensamiento y convicciones y, con el tiempo, podemos encontrar que nos hemos desviado mucho de las verdades de Dios. Cuando esto sucede, puede ser difícil admitirlo con humildad y cambiar nuestras convicciones.

Reflexione hoy sobre la humilde verdad de que Jesús y solo Jesús es el Señor de la Ley divina. Esto significa que debemos permanecer abiertos permanentemente a cambiar nuestras opiniones cuando escuchamos a nuestro Señor hablarnos. 

Reflexione sobre cualquier forma en la que se haya  apegado demasiado a sus propias opiniones. Si producen paz, gozo, caridad y cosas por el estilo, es muy probable que estén en unión con Dios. Si son una carga, una causa de confusión, contención o frustración, entonces es posible que deba dar un paso atrás y volver a examinar con humildad las convicciones que tiene, de modo que Aquel que es el Señor de todo pueda decirle  Su Ley divina con mayor claridad.

 

Señor de toda la Verdad, Tú y solo Tú eres la guía de mi vida. Tú y solo Tú eres la Verdad. Ayúdame a ser humilde, querido Señor, para que pueda reconocer cualquier error en mis convicciones y recurrir a Ti y a Tu divina Ley como la única guía de mi vida. Jesús, en Ti confío.

9 de septiembre del 2017 sábado de la 22a semana del TO o San Pedro Claver


(Lucas 6, 1-5) Para Jesús, el reposo o descanso del sábado es ciertamente una ley santa, pero hay una realidad que sobrepasa toda ley: el ser humano. No olvidemos que las instituciones y las leyes son instauradas ante todo para el bien de las personas.

Bienaventurado fue Pedro Claver un sacerdote jesuita misionero español que llegó a Colombia. En el puerto de Cartagena, oponiéndose a la esclavitud y a las leyes injustas de dominación, buscó proteger la vida de los africanos, resaltando su dignidad…Pedro Claver supo descubrir por su acción misionera que el amor supera la ley y más cuando estas son opresoras e injustas.



Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,21-23):

Antes estabais también vosotros alejados de Dios y erais enemigos suyos por la mentalidad que engendraban vuestras malas acciones; ahora, en cambio, gracias a la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, Dios os ha reconciliado para haceros santos, sin mancha y sin reproche en su presencia. La condición es que permanezcáis cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que escuchasteis. En el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo, y yo, Pablo, fui nombrado su ministro.

Palabra de Dios




Salmo

Sal 53,3-4.6.8

R/. Dios es mi auxilio

Oh Dios, sálvame por tu nombre,
sal por mí con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende a mis palabras. R/.

Pero Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida.
Te ofreceré un sacrificio voluntario,
dando gracias a tu nombre, que es bueno. R/.



Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,1-5):

Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano.
Unos fariseos les preguntaron: «¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?»
Jesús les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y les dio a sus compañeros.»
Y añadió: «El Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor

/////////


Vayan adelante!

Pablo llama a los creyentes de Colosas a ponerse en camino, permaneciendo unidos a Cristo. 
La vida cristiana es un llamado permanente a dejarse transformar por Dios, para llegar a ser personas erguidas…que avanzan!


Está permitido hacer esto en sábado?

El sábado (sabbat) es un día de reposo o descanso,  prescrito por Dios dentro de la Ley de Moisés. Cada familia se reúne, da gracias a Dios por la creación y hace memoria de la liberación de la esclavitud en Egipto. 
Toda actividad manual está prohibida, solo si es una cuestión de supervivencia, es permitido. Mismo el rey David había transgredido una regla ritual para salvar a sus compañeros ( 1 Samuel 21,2-7). Pero dónde está el límite? por querer ser perfectos, los fariseos discutían infinitamente. Mas para Jesús la prioridad es favorecer la vida. Ese día curó a un paralítico, yendo contra  las tradiciones, Jesús no se opone a la fe, sino que le da todo su valor.

 Un signo frecuente de inseguridad que observamos en la gente es que busca seguridad interior precisamente en las leyes y tradiciones. Cuanto más insisten en las leyes e intentan doblegar al pueblo a las mismas leyes, mayor es su inseguridad. Se supone que las leyes son para el servicio de la comunidad, no al revés. Las leyes nunca tienen que convertirse en una obstrucción o una cortina entre Dios y el pueblo. No son algo absoluto en sí mismas, sino servidoras de la gente.


Oración:

Señor Dios nuestro:
Jesús, tu Hijo, vino no para abolir la ley
sino para cumplirla con las dimensiones del amor.
No permitas que los mandamientos y las reglas de conducta
se interpongan entre ti y nosotros, tu pueblo,
sino que nos dirijan suavemente,
como buenas educadoras,
hacia ti y hacia nuestro prójimo;
y enséñanos a ir más allá de la ley
con generosidad y amor servicial.
Haznos libres con la libertad que nos trajo
tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.


jueves, 7 de septiembre de 2023

8 de septiembre del 2023: Natividad de la Santísima Virgen María

 Testigo de la fe

 Natividad de la Virgen María. 

 

Al celebrar el cumpleaños de María, permitimos que se exprese el respeto y el cariño que tenemos por nuestra propia madre: María es para nosotros la madre de Jesús, que vive y actúa siempre en nosotros, y como tal es nuestra madre.


(Mateo 1, 18-23) Dios tiene un proyecto para cada uno de nosotros. Y para ser partícipes de él, se trata como María y José, de dejar nuestros miedos a un lado. Levantémonos, avancemos y perseveremos, mismo en los momentos difíciles, porque el Señor está con nosotros.





Primera lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (5,1-4a):

Así dice el Señor: «Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y éste será nuestra paz.»

Palabra de Dios




Salmo

Sal 12,6ab.6cd

R/. Desbordo de gozo con el Señor

Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio. R/.

Y cantaré al Señor
por el bien que me ha hecho. R/.



Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,1-16.18-23):

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»

Palabra del Señor






1

El destino de una ciudad

Belén de Efrata es la ciudad natal del rey David. La ciudad está situada a nueve kms al sur de  Jerusalén y su nombre significa "casa del pan". Es aquí donde Dios promete que un jefe, un líder vendrá al mundo para aportar la libertad. Él respetará la justicia y el derecho, y el pueblo podrá vivir en la paz gracias a Él. Los evangelistas Mateo y Juan, verán en Jesús ese liberador nacido en Belén, quien aportará la paz a los hombres.


Jesucristo, el elegido de Dios

Cristo en griego, o Mesías en hebreo, quiere decir "ungido"; ungir a alguien es derramarle aceite sobre la cabeza para mostrarle que él es elegido por Dios, como los reyes y ciertos profetas. En la época de Jesús, los judíos esperaban un Mesías descendiente de David y enviado por Dios para preparar la venida del Reino de Dios sobre la tierra. Algunos han reconocido en Jesús este Mesías esperado.

La genealogía de Jesús,  que escuchamos hoy en el evangelio de Mateo, se confunde con la historia de Israel. Judíos, cristianos y musulmanes reclaman a Abraham como padre de los creyentes. David es el más célebre de los reyes de Israel. Cinco mujeres son mencionadas; algo inhabitual en la época. Rahab y Rut son extranjeras. Tamar y Betzabé madre de Salomón, sufrieron la dominación masculina. Estas historias familiares complicadas hacen parte de la historia de Jesús. María su madre está encinta antes de casarse. José es consiente al contraer nupcias con ella y reconoce a Jesús como su propio hijo, portador de una historia.

Para evitar que María sea acusada injustamente de adulterio, José decide romper su compromiso con ella, pues esta parece ser la única salida. Dios interviene para que José acepte esta paternidad inesperada.

La Biblia, incluyendo las lecturas de hoy, mira a María en función de su Hijo; no se dice nada más en el Evangelio que lo que ilustra y sirve a la misión de Cristo.  Su discreción nos dice mucho sobre su carácter y papel , y al mismo tiempo sobre nuestra misión: testificar silenciosamente la preeminencia de Cristo, servirle, abrirse a su salvación, vivir para los otros.



Oración:

Señor, Dios nuestro
te damos gracias por darnos a María
como madre de nuestro Señor.
En ella nos muestran lo fuerte que es tu gracia
y lo sorprendentemente cerca que estás de tu pueblo.
Danos una fe firme
en las grandes cosas que tú haces por nosotros
y ayúdanos a responder a tus regalos
con alegría y un corazón acogedor.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.



2

El Nacimiento de la Madre de Dios



«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

 

Mateo 1:20–21

 

¡Hoy celebramos uno de los cumpleaños más importantes de la historia del mundo! Ciertamente, el único cumpleaños más importante es el de nuestro divino Señor mismo. Pero hoy honramos a Su madre, y también a la nuestra.

La Santísima Virgen María nació en nuestro mundo sin la mancha del pecado original. Ella fue preservada de experimentar la naturaleza humana caída mediante el don de su Inmaculada Concepción. Así, ella fue la primera en nacer en la perfección de la naturaleza humana después de la caída, y continuó experimentando esta gracia durante toda su vida, respondiendo a Dios con su libre albedrío en cada paso del camino.

Todos disfrutamos celebrando nuestros cumpleaños. A los niños les encanta especialmente, pero casi todos esperan con ansias ese día especial cada año en el que familiares y amigos los honran y celebran de una manera especial. 

Por esa razón, podemos estar seguros de que incluso a nuestra Santísima Madre le encantó su cumpleaños mientras estuvo aquí en la tierra y continúa disfrutando de esta celebración especial en el Cielo. Por supuesto, ella no disfrutó de su cumpleaños porque quería que la mimaran o le dieran una atención especial. Ella, quizás más que nadie aparte de su divino Hijo, se alegró en su cumpleaños por el profundo agradecimiento espiritual que tenía hacia Dios por todo lo que Él hizo en su vida.

Intenta reflexionar sobre el corazón y el alma de nuestra Santísima Madre desde su perspectiva. Habría estado íntimamente unida a cada persona de la Santísima Trinidad a lo largo de su vida. Habría conocido a Dios, habría vivido en su alma y habría estado asombrada por lo que Dios le había hecho. Ella habría reflexionado sobre estas gracias con profunda humildad y gratitud excepcional. Habría visto su alma y su misión desde la perspectiva de Dios, profundamente consciente de todo lo que Él había hecho por ella.

Al honrar el cumpleaños de nuestra Santísima Madre, también es una oportunidad importante para que cada uno de nosotros reflexione sobre las increíbles bendiciones que Dios ha otorgado a cada uno de nosotros. 

No, no somos Inmaculados como lo fue la Madre María. Cada uno de nosotros nacimos en pecado original y hemos pecado a lo largo de nuestra vida. Pero las bendiciones de la gracia, dadas a cada uno de nosotros, son excepcionalmente reales. Sólo necesitamos trabajar para tener ojos para ver estas gracias. 

El bautismo, por ejemplo, confiere al alma una transformación eterna. Aunque nuestro pecado pueda nublar esa transformación a veces, la transformación es eterna. Nuestras almas han cambiado. Somos hechos nuevos. 

La gracia se derrama en nuestros corazones y nos convertimos en hijos de Dios. Y para el alma que es capaz de percibir las innumerables otras formas en que Dios otorga bendiciones, la gratitud es la única respuesta apropiada.

Reflexiona hoy sobre la gloriosa celebración del cumpleaños de la Santísima Virgen María, Madre de Dios. Empieza por intentar disfrutar de tu vida a través de sus ojos. Trata de imaginar lo que ella vio mientras miraba dentro de su propia alma agraciada. A partir de ahí, trata de alegrarte, también, en tu alma. 

Agradece todo lo que Dios ha hecho por ti. Trabaja para tener ojos que vean estas innumerables gracias y permítete regocijarte en las bendiciones de Dios con nuestra Madre Santísima. 

 

Mi querida Madre, ¡feliz cumpleaños! Hoy me regocijo por el increíble regalo que Dios te dio en tu Inmaculada Concepción y nacimiento en nuestro mundo. Ruego poder honrarte de manera adecuada en este día y en especial comprender más claramente la belleza de tu alma agraciada. Ora por mí para que yo también pueda regocijarme por las innumerables gracias que me ha concedido nuestro Dios misericordioso. Te amo, querida Madre. 

Precioso Jesús, por el corazón de la Santísima Virgen María, ¡en Ti confío!

3 de septiembre del 2021: viernes de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario (I)

 

(Lucas 5: 33-39) Jesús nos invita a ver nuestra relación con él de otra manera que no sea a través del prisma de las leyes y las prescripciones. Quiere liberarnos de nuestros grilletes para que podamos caminar a su lado con Él y en el mundo. 

Nos pide que seamos los odres nuevos que le recibirán a Él, el vino nuevo.



Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,15-20):

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios

 

 

Salmo

Sal 99,2.3.4.5

R/.
 Entrad en la presencia del Señor con vítores

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias
y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.

 

 

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,33-39):

En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber.»
Jesús les contestó: «¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.»
Y añadió esta parábola: «Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: "Está bueno el añejo."»

Palabra del Señor

 

**************

 

Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: "Está bueno el añejo."»

Lucas 5: 37–39

 

Esta breve parábola se encuentra al comienzo del ministerio público de Jesús. Simplemente llamó a Leví, el recaudador de impuestos, para que se convirtiera en uno de sus discípulos, y luego Leví invitó a Jesús a cenar en su casa con otros recaudadores de impuestos y pecadores. Cuando los escribas y fariseos vieron esto, objetaron y desafiaron a nuestro Señor. En respuesta, Jesús cuenta esta parábola como una forma de explicar que Él vino a llamar a todos a cambiar y experimentar una nueva transformación de su vida.

 

El "vino nuevo" del que se habla en esta parábola es la gracia derramada de la Cruz. Recuerde que sangre y agua brotaron de Su costado mientras colgaba de la Cruz. Esto se ha entendido simbólicamente como la gracia y la misericordia que nos ha sido dada desde la Cruz, que se transmite hoy a través de los sacramentos del Bautismo y la Sagrada Comunión. El bautismo nos transforma en una nueva creación y, como nueva creación en Cristo, debemos desear el vino nuevo de la Santísima Eucaristía para ser transformados cada día por nuestro Señor.

 

Muchos Padres de la Iglesia señalan que el “vino añejo” que muchos prefieren es una referencia a quienes querían seguir viviendo según la antigua ley. Esto es especialmente cierto en el caso de los escribas y fariseos a quienes Jesús les estaba hablando esta parábola. Jesús les estaba trayendo una nueva enseñanza y los estaba preparando para una nueva gracia. Pero lo rechazaron, prefiriendo la vieja vida que estaban viviendo.

 

Una cosa que esto nos dice es que, si vamos a recibir este vino nuevo de la gracia de Dios, debemos estar listos y dispuestos a abandonar nuestro viejo yo y darle cabida al nuevo yo. El cambio puede ser difícil. Incluso como cristianos evangelizados que ya estamos viviendo en la gracia de Cristo, seremos llamados continuamente a un cambio cada vez más profundo en nuestras vidas. Con demasiada frecuencia podemos volvernos complacientes y contentos con la vida que estamos viviendo. Cuando eso suceda, impedirá que nuestro Señor derrame el vino nuevo de Su gracia en nuestras almas en constante superabundancia.

 

¿Cómo afrontas el cambio en la vida? Si quieres crecer en santidad, puedes estar seguro de que el cambio es la única constante en la vida. Debemos convertirnos en nuevas creaciones todos los días, creciendo, transformándonos más completamente, cambiando nuestros caminos, abandonando lo viejo y abrazando lo que es siempre nuevo. Esto requiere una cierta cantidad de coraje al enfrentarnos cara a cara con la necesidad diaria de ser cambiados por la gracia. Significa la muerte diaria de nuestro viejo yo y convertirnos cada día en una nueva creación en Dios.

 

Reflexiona hoy sobre el valor que se necesita para cambiar. ¿Qué hay en tu vida que puedes tener miedo de cambiar? ¿Qué "vino añejo" prefieres al "vino nuevo" de la gracia de Dios? ¿Qué viejos hábitos o apegos tienes que nuestro Señor quiere que dejes ir? Enfrenta los cambios que Dios quiere para ti con valentía y confianza, y ciertamente llegarás a ser más plenamente la nueva creación en Cristo que debes ser.

 

Mi misericordioso Señor, sé que me llamas a un cambio continuo en mi vida. Por favor, dame el coraje que necesito para enfrentar todo lo que necesito para desapegarme en la vida de todo lo que me impide convertirme en la nueva y gloriosa creación que me has llamado a ser. Derrama Tu abundante gracia en mi vida, querido Señor, convirtiéndome en Tu nueva y gloriosa creación en gracia. Jesús, en Ti confío.

 

miércoles, 6 de septiembre de 2023

7 de septiembre del 2023: jueves de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario

 

El evangelio de hoy es una invitación a la confianza. Jesús tiene una palabra de vida que quiere compartir y que se vuelve propuesta de acción al entrar mar adentro.


Fray Edgardo César Quintana O.P.


(Lucas  5, 1-11) Qué pesca para Simón! Es por lo mismo demasiado, ya que sus redes se  rompen. Jesús aprovecha para invitar a otro tipo de pesca: congregar a los humanos para la vida por el anuncio del Evangelio. Es el presente de la Iglesia que comenzó aquel día.





Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,9-14):

Desde que nos enteramos de vuestra conducta, no dejamos de rezar a Dios por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría, dando gracias al Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 97,2-3ab.3cd-4.5-6

R/. El Señor da a conocer su victoria

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,1-11):

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.»
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.»
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.


Palabra del Señor


1

Saber decir gracias

En el centro de su relación con los Colosenses, Pablo pone el agradecimiento a Dios por su fe y por su amor. Él los conduce e invita ahora a que también digan gracias…

Préstame la barca!

Para un pescador de Galilea como Pedro, la barca es toda su vida. Jesús se une a cada discípulo para vivir con él una experiencia prometedora. Para llegar a ser discípulo hay que comenzar por dejar montar a Jesús a la barca de nuestra vida. Pedro acepta embarcarse con Jesús e ir más lejos de lo esperado! Allí donde se ha fracasado , Jesús restaura la confianza más allá de todo límite. Jesús abre perspectivas nuevas, Pedro es testigo de esto. La palabra de Jesús resuena como un llamado!


Oración


Oh Dios Santo, fuente de nuestra felicidad:
Tú confías tu Buena Nueva de vida
a gente débil y falible.
Cólmanos con la fuerza de tu Santo Espíritu,
para que estemos dispuestos
a proclamar tu mensaje de salvación
en el lenguaje vivo de nuestro tiempo.
Que Jesús tu Hijo obre y actúe  con y en nosotros
para que cada uno de nosotros tengamos el valor de decir:
Aquí me tienes, Señor, envíame como tu mensajero
a compartir con todos los que quieran escuchar
tu alegre noticia de felicidad.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.


2

Un encuentro personal




Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.»


Lucas 5: 8

 

 

Considere cuidadosamente esta acción conmovedora de Simón Pedro. Jesús acababa de comenzar Su ministerio público, sanando a la suegra de Simón como uno de Sus primeros milagros. 

Después de eso, Simón fue testigo de cómo Jesús sanaba a muchos otros enfermos y echaba fuera muchos demonios. Y luego, poco después de estos milagros iniciales, Jesús se subió a la barca de Simón y le indicó: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»

Tan pronto como Simón obedeció, pescó tantos peces que necesitaron un segundo bote para venir a ayudarlos. La respuesta de Simón a este milagro adicional se nos dice enseguida.

 

En este pasaje suceden tres cosas. 


Primero, “Simón Pedro vio esto…” Y aunque él vio esto, literalmente con sus ojos, deberíamos ver su “ver” como algo aún más profundo. Simón Pedro vio no solo el mejor día de pesca que había tenido. Vio la gracia de Dios obrando a través de Jesús y se sintió profundamente conmovido interiormente por lo que vio. Jesús usó lo que fue una de las partes más centrales de la vida de Simón Pedro (la pesca) para manifestar Su poder divino. En cierto sentido, Jesús le llevó esta lección a Simón, usando la pesca como fuente de su lección.

 

En segundo lugar, la respuesta de Simón fue perfecta. Al constatar este milagro divino, Simón inmediatamente se dio cuenta de su pecado. Aunque no sabemos cuál fue el pecado de Simón, está claro que este encuentro con nuestro Señor lo llevó a recordar inmediatamente de qué era culpable. Quizás había luchado con algún pecado habitual en curso durante años, o quizás había hecho algo de naturaleza grave que todavía lo perseguía. Pero todo lo que sabemos es que el encuentro de Simón con este milagro tan poderoso y personal lo llevó a tomar conciencia de su pecado.

 

En tercer lugar, Simón cae de rodillas ante Jesús y le dice al Señor que se aparte de él. Y aunque la misericordia de Jesús es tan grande que Jesús nunca se apartaría de él, Simón no solo es consciente del hecho de que no es digno de estar en la presencia de Jesús, sino que también manifiesta esta convicción a través de su humilde acción de arrepentimiento. 

 

¿Qué hace Jesús? Él dijo: "No temas ..." Y cuando estos nuevos discípulos llegaron a la orilla, "lo dejaron todo y lo siguieron".

 

Cada uno de nosotros debe encontrar a nuestro Señor de la misma manera. Debemos ver a Jesús. Debemos estar profundamente atentos a Él. Debemos reconocer Su presencia, escuchar Su voz y ver Su acción en nuestra vida. Si esto se hace bien y mediante la fe, entonces nuestro encuentro personal con nuestro Señor iluminará el pecado del que debemos arrepentirnos. Esto no es para que permanezcamos en la culpa y la vergüenza; más bien, es para que también podamos humillarnos ante Jesús y reconocer que no somos dignos de Él. Cuando esta humilde admisión se haga bien, podemos estar seguros de que Jesús también nos dirá: "No temas". Sus palabras de consuelo para nosotros deben ser respondidas con la misma elección que hicieron Simón y los demás. Debemos estar listos y dispuestos a dejar todo atrás para seguirlo.

 

Reflexione hoy sobre esta imagen de Simón Pedro de rodillas ante Jesús. Vea su humildad y honestidad. Vea su sinceridad y conciencia interior. Y vea su comprensión del poder divino de Jesús ante él. Ore para que usted también vea a nuestro Señor, experimente su pecado, se humille ante Él y lo escuche llamarlo para que lo siga de manera radical y completa dondequiera que Él lo lleve.

 


Mi consolador Señor, manifestaste Tu omnipotente poder a Simón Pedro a través de su actividad diaria ordinaria. Le permitiste ver Tu poder divino en acción. Ayúdame a verte obrando también en mi vida, querido Señor. Y al verte, ayúdame a humillarme ante ti, reconociendo mi indignidad. Mientras lo hago, oro para que también te escuche decirme “No tengas miedo”, para que pueda levantarme y seguirte a dondequiera que me lleves. Jesús, en Ti confío.

14 de septiembre del 2026: lunes de la vigésima cuarta semana del tiempo ordinario II- Señor de los Milagros de Buga, memoria o fiesta opcional

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