sábado, 11 de julio de 2020

16 de julio del 2023: 15o Domingo del Tiempo Ordinario (A)


La Palabra y el Verbo

La Palabra de Dios es familiar para nosotros. Ella es rica, iluminadora, plena de vida y puede realizar cosas maravillosas en todos nosotros. En cada Eucaristía la escuchamos, la meditamos, la celebramos.
La Palabra de Dios produce frutos, dependiendo de la calidad de la tierra en la cual se siembre, "puede dar 100, sesenta o 30 por uno". La tierra es símbolo del corazón humano.
Hoy estamos invitados a preguntarnos si hacemos el esfuerzo necesario, suficiente para que ella produzca en nosotros  todos los frutos que puede dar.




Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (55,10-11):

Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»

Palabra de Dios




Salmo
Sal 64,10.11.12-13.14

R/. La semilla cayó en tierra buena y dio fruto


Tú cuidas de la tierra,
la riegas y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales. R/.

Riegas los surcos,
igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes. R/.

Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría. R/.

Las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan. R/.




Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,18-23):

Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.

Palabra de Dios



Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,1-23):

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»

Palabra del Señor


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A guisa de introducción:

Trabajo humano y trabajo de Dios




1. Es muy poca gente la  que no cree en la fuerza del trabajo. Pues es por el trabajo que se obtienen resultados. Solamente la perseverancia del sembrador puede hacerle obtener buenas cosechas. Solamente una tierra abonada retiene la semilla para dar una buena producción. Para que la semilla sea abundante el terreno debe ser fértil. Lo que uno ha decidido, lo hace hasta el final y uno se propone poner todos los medios necesarios para realizarlo.

Si uno planea u organiza un viaje, si uno quiere construir una casa o edificación o montar un negocio, una producción industrial, agrícola…Uno primero piensa cómo hacerlo; uno se organiza para conseguir los fondos; uno hace los arreglos necesarios; uno piensa mucho en la clientela, uno quiere echar para adelante, lograrlo, más allá de las dificultades, de los obstáculos, de los fracasos…

Cuando uno ha decidido amarse y casarse para toda la vida. El objetivo es elevado. Uno pone todos los medios para salir adelante y superar las dificultades, los conflictos que no faltan. Uno vuelve a comenzar otra vez cada día. Uno actúa como si todo dependiera solamente de sí mismo, de su trabajo, de sus esfuerzos; y por otro lado, uno actúa como si todo dependiera de Dios y uno le confía todo.

Por una parte, Jesús denuncia la gente que se confía solamente en su oración sin hacer los esfuerzos necesarios ; y por otro lado, denuncia aquellos que trabajan como si no tuvieran necesidad de Dios. Uno no puede pasar por alto el trabajo, ignorarlo, despreciarlo. Uno no puede tampoco desentenderse de Dios: detenerse por Él y para Él es necesario. A esto estamos invitados todos los domingos.

2. Nada puede impedirle a Dios llevar a cabo sus proyectos. Su Reino comienza con el fracaso, pero la explosión de su victoria no será menos sorprendente. Dios está presente en su Palabra y ella expande la esperanza.

Así como el agricultor o el hacendado, el Señor ha sembrado abundantemente. A causa de los diferentes obstáculos (dificultades, mal tiempo, demasiado sol, o la demasiada lluvia) una buena parte de la semilla se pierde. Pero el rendimiento final justifica el trabajo y la inversión. De ahí viene el entusiasmo y la esperanza.

Es la perseverancia de la fe la que produce…La fe tiene razón de tener miedos, de sentir preocupación y angustiarse por el imperante materialismo o por las cosas…

Obstáculos del miedo:
Un creyente supera su miedo, por la fe y las motivaciones que le dan su fe. Uno no está solo. Dios está ahí. Igualmente la gente buena y simpática.

Obstáculos por la preocupación:
Las preocupaciones oscurecen o ensombrecen la conciencia desde muy temprano en la mañana, continúan a lo largo del día y a algunos les impide dormir; ellas apagan la serenidad y el dinamismo.

Obstáculos por las cosas:
Cuántas personas empeñan sus energías en los bienes que tienen o que les gustaría poseer; ellos se olvidan de apreciar lo que existe.
La fe permite al cristiano, vivir su vida más allá de los miedos, de las preocupaciones y de la tentación de caer en el materialismo y dejarse enceguecer o enredar por las cosas...





Una aproximación psicológica y política al texto del Evangelio:

Dos experiencias superpuestas:



La parábola del sembrador es un buen ejemplo de la parábola que ha perdido su contexto y su significado primitivo. Llegando a ser un enigma, se le ha transformado en una alegoría, imaginando un sentido simbólico para cada detalle de la historia.

Varios indicios nos llevan a pensar esto:
Primero que todo, cuando Jesús traía a colación una parábola sobre determinada situación real, Él no tenía necesidad de explicarla, porque una buena historia no tiene necesidad de explicación. De otro modo, faltaría el efecto u objetivo a alcanzar.

Enseguida, una cuestión lingüística: en el parágrafo de la interpretación de la parábola  (v.v 18-23) hay varias palabras desconocidas en el resto de los 3 primeros evangelios, pero que llegaron a ser expresiones espirituales típicas dentro de la iglesia primitiva: sembrar por anunciar (el evangelio), raíz por enraizamiento (interiorización, interioridad), hombre de un momento: expresión griega que no tiene equivalente en la lengua hebrea de Jesús, palabra en el sentido de Evangelio, de enseñanza…

Tercero, en boca de Jesús, la imagen de la cosecha tiene siempre un sentido escatológico, es decir, relacionado con la venida de Dios (en los últimos tiempos, en el juicio final) que llegará para tomar posesión de su Reino.

El sentido original y o primero de la parábola utilizada por Jesús sería en verdad el siguiente: en su recorrido ningún accidente  podrá impedirle a Dios hacer desbordar o explotar (mostrar) la abundancia de su amor; el reino debuta en una situación anodina, aparentemente marcada por la resistencia y el fantasma de los fracasos, pero la explosión de la fiesta no será menos sorprendente. De este modo entonces también ésta parábola  se acerca a la significación precisa de las otras parábolas  sobre el crecimiento y la fermentación del Reino, que siguen inmediatamente a este relato (Mateo 13,24-35).

Pero cuando el evangelio comienza a ponerse por escrito, ya no se trata de convencer a la gente de que el Reino está llegando, como en el tiempo de Jesús; se trata más bien de convencer, de perseverar en la fe a pesar de las dificultades, la persecución y la seducción de las riquezas (vv.21-22). Es ahora que se orienta la parábola hacia una alegoría que presenta las diferentes cualidades de la fe e invita a los creyentes en dificultad  a tener coraje  y a profundizar en su fidelidad en el sentido de su primera opción. Así, la parábola no habla ya más del Reino que se acerca (que viene) sino de la fidelidad a conservar!

La parábola del sembrador tal como se nos presenta hoy, además de comunicarnos las convicciones íntimas de Jesús,  nos da acceso a la experiencia de los primeros creyentes (cristianos). Y para nosotros hoy, los dos mensajes se pueden fusionar: por la calidad (el ejemplo) de vuestra vida, vosotros acogéis desde ya este amor que explotará muy pronto   (o se manifestara con magnificencia) en una fiesta universal.





 Reflexión Central

Sembrador de la Buena Noticia




La Palabra de Dios de este domingo nos aporta como siempre un mensaje de esperanza.

En este mundo nuestro, tenemos necesidad de la esperanza, no cierto? La situación mundial que vivimos presentemente a causa de la crisis económica, la inseguridad, la guerra... lo justifica...o no?

Tenemos primero un pasaje del libro de Isaías que se dirige a creyentes que dudan, ya que no ven realizarse las promesas de los profetas. Para ellos todo va mal y comienzan a desesperarse. Ellos han sido deportados en exilio en tierra extranjera. Entonces el profeta les transmite un mensaje de consolación. Para ello, el profeta utiliza una comparación que todo el mundo puede comprender: cuando la lluvia y la nieve cubren la tierra, la semilla entonces germina, crece y produce pan al que come. De igual modo, la Palabra de Dios descendida del cielo, no vuelve a Él, no regresa al cielo sin producir resultado. Ella realiza siempre su misión. Ella hace lo que Dios quiere.

Nos corresponde a nosotros hoy sacar las conclusiones:  es importante para nosotros disponernos a escuchar verdaderamente esta Palabra. Si Dios nos habla es para que estemos bien. Él no nos pide sino que lo dejemos acercarse a nosotros, Él no quiere forzar nuestra puerta porque respeta nuestra libertad. Más tarde, Jesús vendrá a nosotros, presentándose como el "Verbo" de Dios, la Palabra de Dios. Su ministerio y misión será el de la reconciliación. El "verbo hecho carne", no retornó al Padre "sin obtener resultados"…Sin haber realizado su ministerio de reconciliación.

Ésta Buena Noticia también la podemos leer en la carta de San Pablo a los Romanos. La Palabra de Dios viene para cambiar el corazón del hombre. Ella tiende a reconstituir la creación que se había desintegrado por el efecto del pecado. Esta Carta nos dice que el Evangelio es poder de Dios para la Salvación de todo creyente (Romanos 1,16). Es muy importante que nosotros estemos convencidos de esta fuerza vital presente en la Palabra de Dios. Jesús se compara con una semilla. Ella misma no tiene nada de impresionante. Y por tanto, ella encierra una capacidad de vida remarcable. Ella es capaz de dar nacimiento a una gran planta a pesar de los obstáculos que encuentra. Así mismo, la Palabra de Dios es una fuerza vital capaz de cambiar el mundo.

En el Evangelio, Jesús nos cuenta la parábola del sembrador. Este relato lo conocemos muy bien, ya que lo hemos escuchado varias veces. Pero es necesario sobre todo no leerlo como una simple lección de agricultura. Este evangelio nos habla ante todo ,  de Dios y de nosotros. Se trata de un Dios que "sale" porque ha decidido "sembrar semilla en la tierra". Esta semilla es la Palabra de Dios que nos habla del amor de Dios por el mundo. Dios la esparce, la distribuye con una generosidad extraordinaria. Dios busca reunir a todos los hombres en todos los terrenos, incluyendo aquellos que se encuentran en las situaciones más desesperadas.

Su mensaje de salvación debe ser proclamado en el mundo entero. No olvidemos nunca que las palabras de Jesús son palabras de vida eterna.

El Evangelio nos habla de 4 terrenos diferentes: 
el bordo del camino, 
el suelo pedregoso, 
el suelo invadido por las malas hierbas y 
por último la buena tierra. 

Estos terrenos buenos o malos, somos cada uno de nosotros. Primero, tenemos al hombre de corazón duro que rechaza la Palabra de Dios porque no le interesa. 
El segundo terreno es aquel que le falta profundidad, que ha cogido la Palabra con alegría, pero en quien un día todo se detiene, se le acaba el entusiasmo. 
El tercer terreno es aquel invadido por las malas hierbas y es cuando nos dejamos invadir por las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas. Allí encontramos trampas que nos desvían del camino de Dios. 
Por último, tenemos la Buena Tierra. Del grano salen raíces y puede desarrollarse. Este es el hombre que permanece abierto a la Palabra de Dios y se alimenta de ella cada día, poniéndola en práctica en toda  su vida. En un terreno favorable, ella no puede producir sino fruto. Estos frutos son la conversión, la transformación de toda una vida. Son muchos aquellos que pueden decir: "Él ha cambiado mi vida". Cuando el Espíritu Santo está allí, el resultado es extraordinario. Tras los pasos de Cristo, somos enviados para ser sembradores de la Buena Noticia y para proponer el Evangelio a los hombres de hoy. Nosotros tendemos a lamentarnos por las iglesias vacías, y vemos que los centros comerciales están llenos.

Ser misionero es ir a todos los terrenos, ir hacia los creyentes y los no creyentes o que creen mal. Cristo quiere salvarlos a todos. Siguiéndole y con Él, somos enviados para sembrar con profusión, abundantemente. No se trata de hacer creer u obligar a creer sino de decir y de testimoniar  la fe que está en nosotros. Mismo, si nosotros no vemos ni veremos los resultados, nada ni nadie puede impedirle a la Palabra de Dios, producir fruto.

Al reunirnos en esta iglesia, acogemos el alimento que nos nutre, que nos da fuerza y valentía para esta misión.

Que Santa María Madre de Dios,  nos ayude a guiar, a conducir nuestra Vida, que ella nos inspire en esta escucha de la Palabra, semilla generadora y transformadora de vida para  todo el mundo.

Te suplicamos Señor, que nos ayudes a no olvidar nunca que la semilla más importante es la semilla de la esperanza. Amén.



2

El sembrador salió a sembrar

La parábola como género literario estaba muy presente en la literatura hebrea. Se conocen alrededor de 3.000 parábolas y Jesús las utilizaba con regularidad. 

El rabino Klausner de la universidad hebraica de Jerusalén, decía que las parábolas de Jesús se constituyen en lo mejor de la literatura judía.

La palabra « parábola », en hebreo «mâchâl», significa “relato simbólico destinado a hacer descubrir un significado escondido”.  La parábola no se impone, ella propone y despierta. Ella manifiesta un gran respeto por los oyentes y se dirige a la capacidad de imaginación de aquellos que la escuchan.

Durante tres domingos consecutivos, vamos a escuchar las 7 parábolas que Mateo ha agrupado en el tercer gran discurso de su evangelio. Jesús se encuentra en un momento difícil de su ministerio: se enfrenta a la hostilidad abierta de los jefes religiosos que han decidido  eliminarlo y confronta la indiferencia de las multitudes que están decepcionadas por este Mesías que no quiere avanzar hacia la acción política.

En la parábola del sembrador, el interés de Jesús está dirigido hacia la semilla del Reino de Dios.  En respuesta a esta semilla, los primeros cristianos tenían la preocupación y o el deseo de llegar poco a poco a ser buena tierra para recibirla (acogerla) bien.

La parábola del sembrador es ante todo una invitación a la esperanza.

A pesar de todos los obstáculos, la cosecha será buena, dice Jesús : del 30, del 60, del 100 por uno.  Los resultados anunciados superan en mucho todas las esperanzas de los agricultores de su tiempo. Ellos podían esperar en una buena cosecha, entre el 5 y el 8 por uno. La parábola del sembrador es entonces, primero que todo una invitación a la esperanza.

Muchos de entre nosotros, tenemos experiencias de sembrar, en nuestros terrenos, jardines, huertas. Las legumbres y las flores crecen en abundancia y en los campos vemos aparecer el café, la caña, el maíz, el cacao o la harina, la avena, etc.  La semilla ha caído en la buena tierra y ella produce en abundancia. Sin embargo, sabemos igualmente que no siempre es fácil de hacer fructificar nuestras semillas. Hay demasiada lluvia o muy poca, muy poco sol, muchos insectos, muchos pequeñas plagas, etc.

Jesús conocía los obstáculos con los  que la Palabra de Dios se encontraba. Pero él también sabía que esta Palabra tenía el poder de transformar un terreno rocoso en una tierra fértil. El profeta  Isaías nos dice en la primera lectura: “Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo” (Isaías  55, 10-11). La Palabra de Dios da fruto en abundancia y ella puede transformar “nuestros corazones de piedra en corazones de carne”.

En la Biblia, los hombres y las mujeres no están divididos en 2 categorías: aquellos y aquellas de la buena tierra y aquellos y aquellas de los terrenos improductivos. Cada uno de nosotros, representa en ciertos momentos de nuestra vida, los diferentes terrenos mencionados en la parábola.

Primero, está la semilla que cae en el bordo del camino. Esta representa los periodos donde muchas cosas ocupan todo el lugar (el espacio) y arriesgan de ahogar nuestra fe. “ustedes comprenden,  a mí me gustaría ir a misa y escuchar la palabra de Dios el domingo! Pero yo tengo mis fiestas en familia, el deporte, los paseos organizados, el cine, el teatro y el tenis, el ski de invierno y el golf del verano…y pues, hay que contar con el cansancio de la semana, entonces, yo aprovecho el fin de semana para descansar…” Y el encuentro con el Señor (Dios) viene después todo el resto.

 Están los terrenos rocosos que vuelven nuestra fe superficial y efímera.

La semilla germina y hace raíces pero estas no tienen profundidad y rápidamente es quemada por el sol, antes de haber crecido. La superficialidad puede detener todo crecimiento en la vida cristiana, mismo después del entusiasmo de los primeros tiempos (inicios).

También están los terrenos con espinas. La fe entonces es ahogada por “las preocupaciones del mundo y el engaño de la riqueza”. Jesús no ha dejado de advertir contra el ambiente materialista de nuestra civilización. Es verdad, que tenemos necesidad del dinero, del confort, del descanso, de los bienes materiales, pero uno no puede limitarse o disminuir todo a los bienes de consumo. La fe, entonces, corre el riesgo  de desaparecer: “No solamente de pan vive el hombre”.

EL Señor contó esta parábola del sembrador con el fin de subrayar la generosidad de Dios quien siembra en todas las direcciones, a los 4 vientos…El confía en nosotros e invita a todo el mundo a ser buena tierra. A pesar de todos los fracasos, Cristo nos dice que la cosecha será buena.

Es una bella parábola para  un tiempo difícil. Por ejemplo en los países de Europa y Norteamérica (Canadá) las parroquias están en “decrecimiento” y muchas iglesias deben cerrar sus puertas. Es desalentador ver que muy a menudo los jóvenes no participan masivamente  en los oficios religiosos y no transmiten más  la fe a la generación que les sigue.

« No se desanimen », nos dice el Señor: « Anuncien la Buena Nueva del Evangelio en su vida, siembren generosamente y un día ella dará fruto ».




Para la revisión de vida:

1. La vida y la fe son un combate permanente, a cada uno nos corresponde mirar las raíces que nos faltan, los miedos que nos ahogan o de qué manera el maligno viene a nosotros y nos ataca. La fe crece, librando el buen combate. Qué bella victoria nos espera!

2. Para que la gracia de Dios repose en nosotros, necesitamos limpiar el terreno, despejarlo,  desyerbarlo. Entre más se despeja, más lugar o espacio hay para acoger. Qué debo yo arrancar, sacar del terreno de mi vida esta semana?




Oración- Contemplación

Por las palabras de la Ley dada a Moisés
que nos señalan un camino de felicidad, de alegría,
bendigamos al Señor.

R/Bendito seas Señor

Dios de ternura y de amor.
Por las palabras de los profetas
y aquellas de los sabios que nos cuestionan,
nos fortalecen y nos guían,
bendigamos al Señor. R/

Por las palabras de Jesús,
que son fuente de luz, de paz,
de perdón y de Vida Eterna,
bendigamos al Señor. R/

Por Cristo Jesús,
Verbo venido para habitar entre nosotros,
bendigamos al Señor. R/

Por Cristo Jesús, Verbo de Dios,
por quien todo ha recibido la existencia
y todo se mantiene vivo,
bendigamos al Señor. R/

Por Cristo Jesús,
Hijo Único y Verbo de Dios
que se ha hecho hombre en el mundo,
y que el mundo no ha reconocido,
bendigamos al Señor. R/

Por Cristo Jesús quien,
por su amor y su muerte,
nos ha permitido llegar a ser hijos de Dios,
bendigamos al Señor. R/



Referencias bibliográficas :

http://vieliturgique.ca

http://prionseneglise.ca

http://ciudadredonda.org (para los textos de las lecturas)

http://paroissesaintefamilledevalcourt.org

HÉTU, Jean- Luc. Les Options de Jésus. Fides, Montreal.

http://dimancheprochain.org

http://cursillos.ca  (Reflexión cristiana del Padre Yvon-Michel-Allard, s.v.d)

http://versdimanche.com

http://lapin-bleu.croixglorieuse.org/dessins-de-la-semaine/annee-a/a-temps-ordinaire/annee-a-temps-ordinaire-15eme-dimanche-2/


11 de julio del 2020: San Benito Abad, memoria obligatoria



Al celebrar hoy la fiesta de san Benito, abad, fundador de la orden benedictina y patrono de Europa; quien supo dejarlo todo para seguir a Cristo, en quien encontró su herencia, comencemos la celebración de la Eucaristía abandonando lo antiguo, convirtiéndonos al Señor, pidiéndole perdón por nuestros pecados, y dejando que haga nacer la vida nueva en nosotros.








Primera lectura

Lectura del libro de los Proverbios 2,1-9:

Hijo mío, si aceptas mis palabras y conservas mis consejos, prestando oído a la sensatez y prestando atención a la prudencia; si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia; si la procuras como el dinero y la buscas como un tesoro, entonces comprenderás el temor del Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios. Porque es el Señor quien da sensatez, de su boca proceden saber e inteligencia. Él atesora acierto para los hombres rectos, es escudo para el de conducta intachable, custodia la senda del deber, la rectitud y los buenos senderos. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la rectitud y toda obra buena.


Salmo

Sal 33,2-3.4.6.9.12.14-15

R/. Bendigo al Señor en todo momento


Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará. R/.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.
Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor. R/.

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella. R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo 19,27-29:

En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.»


Entre inquietud y promesa

El libro de los proverbios cuyos primeros versículos del capítulo 2 leemos hoy, contiene recomendaciones concretas para la vida. La mayor parte del libro está constituida por frases cortas de tipo proverbial. A partir de experiencias diversas, los autores sacan una enseñanza para una conducta humana equilibrada y sana.

(2,1-9), una voz de aliento personal es dirigida aquí, como la de un padre a su hijo, o de un maestro a su discípulo, de Dios a sus hijos. Es el consejo de alguien que ama a alguien que es amado. Es necesario movilizar toda su energía para buscar la sabiduría, que es comparable a un tesoro. En efecto, la sabiduría permite conocer a Dios y respetar su autoridad. Pero al mismo tiempo, Dios está en el origen de la Sabiduría y es Él quien la da.
La sabiduría permite también vencer la seducción del mal bajo todas sus formas. Gracias a ella, la vida vale la pena de ser vivida.

En el Evangelio, se nos dice que nadie puede salvarse a sí mismo, solo Dios salva, y aquí encontramos la promesa de Jesús que le da seguridad a sus discípulos: en el Reino de Dios, sus discípulos tendrán un lugar de honor, sus discípulos recibirán mucho más que a lo que han renunciado. 

Toda persona que sigue a Jesús y acepta los cambios que esto implica llegará a su plenitud en el Reino, donde los valores del mundo actual no tendrán cabida…

jueves, 9 de julio de 2020

9 de julio del 2020: Bienaventurada Virgen María del Rosario de Chiquinquirá, patrona de Colombia






El 9 de julio se celebra la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, que fue proclamada por el Papa Pío VII, en 1829, como Patrona de Colombia otorgándole su propia fiesta litúrgica. En 1919 fue coronada canónicamente luego que el Papa Pío X firmara el decreto.
El Santuario de la Patrona de Colombia, declarado Basílica en 1927 por el Papa Pío XI, es visitado como cada año por miles de fieles en especial durante esta fecha.
En este recinto se encuentra el lienzo con la imagen de Nuestra Señora custodiado por los dominicos. La imagen muestra a la Virgen María en su advocación del Rosario y la acompaña San Antonio de Padua y San Andrés el Apóstol.  
El lienzo pertenece al arte colonial colombiano más antiguo y es una manta de algodón de más de un metro, en un marco con placas del escudo nacional, las diócesis del país y de los padres dominicos.
La palabra Chiquinquirá significa lugar de nieblas y pantanos. Esta ciudad se ubica en el departamento de Boyacá en la región andina del país a más de dos mil metros de altura.
San Juan XXIII y San Juan Pablo II tuvieron una especial cercanía a esta advocación. San Juan XXIII, por ejemplo, con la intención de pedir por la buena realización del Concilio Vaticano II, en 1960 ofrendó, por medio del Nuncio en el país, un llamado “cirio de purificación” para ser encendido frente a la imagen mariana.
En 1986, San Juan Pablo II visitó la Basílica y consagró Colombia a la Virgen María, pidiendo que conceda “el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos”.


Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
1, 3-6. 11-12

Hermanos: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en él con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables a sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso, que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.
Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo.
Palabra de Dios.



Salmo responsorial

¡Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre!

Salmo 112

Alaben, servidores del Señor,
alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
desde ahora y para siempre.

Desde la salida del sol hasta su ocaso,
sea alabado el nombre del Señor.
El Señor está sobre todas las naciones,
su gloria se eleva sobre el cielo.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que tiene su morada en las alturas,
y se inclina para contemplar el cielo y la tierra?
El levanta del polvo al desvalido,
alza al pobre de su miseria,
para sentarlo entre los príncipes,
entre los nobles de su pueblo.




Lectura del Santo Evangelio Según San Lucas 11:27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las gentes, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: "Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron." Pero él repuso: "Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen."
Palabra del Señor



Reflexión

El evangelio de hoy es bien breve, pero encierra un significado importante en el conjunto del evangelio de Lucas. Nos da la clave para entender lo que Lucas enseña respecto de María, la Madre de Jesús. La respuesta de Jesús, ante la exclamación de la mujer, no la dio menospreciando a su Madre. Jesús no rechaza el elogio, pero no duda en ubicarlo en su lugar: porque María es feliz, pero en primer lugar porque ha escuchado la Palabra de Dios, porque ha creído en ella. Es porque con su vida ha hecho realidad sus palabras al ángel: «yo soy la servidora del Señor, hágase en mí según tu palabra». María encarna el ideal de todo creyente, y es siguiendo su ejemplo que podemos encontrar, nosotros también, el camino de la felicidad. Hoy todos debemos hacer algo semejante a lo que hizo María: concebir y dar la luz. “Concebir” la Palabra a través de la escucha y “Dar a luz la palabra” es decir, cumplirla.

A la luz del evangelio pidamos la gracia, de poder escuchar y hacer vida la Palabra e Dios como María lo hizo.


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Jesús debió  encantarle oír esta alabanza a su Madre. Pero Él usa esta ocasión para revelarnos otra dimensión de la bienaventuranza de los oyentes de la Palabra de Dios

Esa respuesta tan hermosa y natural de parte de una mujer de la multitud hacia Jesús! Ella expresa esa emoción predominante, mucho más desde la perspectiva femenina y maternal. Es Jesús tan real y tangible para mí, que yo algunas veces puedo responderle de una manera realmente espontánea y personal?

Jesús, te doy gracias por incorporarme a mí en tus bendiciones. El ángel le dijo a María que ella estaba bendita, como yo también lo estoy. ¿Quién soy yo entonces? Soy la bendecida o el bendecido de Dios. Abre mis oídos y permanece en mí siempre, de modo que mi vida sea una demostración de la palabra de Dios.





referencias:

espaciosagrado.org

https://boosco.org/


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Liturgia del jueves de la decimocuarta semana del tiempo ordinario


( Mateo 10: 7-15)  Proclamar las buenas nuevas de Jesucristo a través de nuestras vidas es seguir los pasos de los Apóstoles. Como ellos, estamos llamados a proclamar el reino de Dios a todos aquellos que buscan la palabra de vida, incluso cuando el camino parece difícil, incluso doloroso.



Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Palabra de Dios


Salmo

Sal 79

R/.
 Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R/
.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

Palabra del Señor

1
En la primera lectura del profeta Oseas, con todas esas palabras de violencia y recriminación escuchadas anteriormente, se habría podido olvidar lo esencial, pues finalmente, la motivación profunda de Dios es el amor que Él tiene por su pueblo. Y qué audacia presentar a Dios con tales acentos de ternura como un padre hacia su hijo pequeño. Los profetas describen con frecuencia a Dios bajo los trazos de la majestad y del poder. Ellos expresan raras veces la ternura de Dios casi maternal. Dios ama a cada ser humano quien quiera que sea, como sea, porque Él es Dios.

En el Evangelio, ¡vemos a los embajadores de choque! Jesús les da a sus discípulos la misma autoridad que Él ha recibido de Dios: la de predicar y de sanar. Mateo es explícito, es únicamente a los hijos de Israel que Jesús envía a sus apóstoles en misión. Sigue una serie de recomendaciones que harán de ellos buenos embajadores, disponibles, eficaces, al servicio de Dios.

La expresión "sacudan el polvo de los pies", significa romper todo contacto. Jesús no impone nunca la Palabra de Dios, simplemente la propone.



2


El costo del Evangelio


“Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. “




¿Cuál es el costo del evangelio? ¿Podemos ponerle un precio? Curiosamente, deberíamos ponerle dos precios. El primer precio es cuánto debería costarnos recibirlo. El segundo precio es cuánto cobramos, por así decir, por dar el Evangelio.

Entonces, ¿cuánto debería costarnos el Evangelio? La respuesta es que tiene un valor infinito. Nunca podríamos pagarlo monetariamente hablando. El evangelio no tiene precio.

En cuanto a cuánto deberíamos "cobrar" por dar el Evangelio a otros, la respuesta es que es gratis. No tenemos derecho a cobrar ni esperar nada para regalar algo que no nos pertenece. El mensaje salvador del Evangelio pertenece a Cristo y Él lo ofrece libremente.

Comencemos con la segunda mitad del versículo anterior: “dadlo gratis”. Esto nos dice que debemos ofrecer el Evangelio a otros sin cargo. Pero esta acción de dar libremente el Evangelio trae consigo una especie de requisito oculto. La entrega del Evangelio requiere que demos de nosotros mismos. Y eso significa que debemos darnos libremente. ¿Cuál es la justificación para dar todo de nosotros libremente? La justificación es que hemos recibido todo "sin costo".  

El hecho simple es que el Evangelio se trata de un regalo totalmente gratis para nosotros que requiere en consecuencia un regalo totalmente gratuito de nosotros mismos a los demás. 

El Evangelio es una persona, Jesucristo. Y cuando Él venga y viva en nosotros libremente, debemos convertirnos en un regalo total y gratuito para los demás.

Reflexiona, hoy, tanto sobre tu completa receptividad del Evangelio como sobre tu completa disposición a dar. Que tu comprensión y recepción de este glorioso regalo de Dios te transforme en un regalo para los demás.

Señor, que mi corazón esté abierto para ti de una manera total para que pueda recibirte como el Evangelio viviente. A medida que te recibo, ¿puedo a cambio darte a otros en mi misma persona? Jesús, confío en ti.


miércoles, 8 de julio de 2020

8 de julio del 2020: miércoles de la decimocuarta semana del tiempo ordinario



( Mateo 10: 1-7)  La luz de Cristo nos ilumina y nos conduce a la plenitud de la vida divina. Sanados, formados, liberados, podemos participar en la misión del Señor Jesús, que consiste en instaurar y hacer real el reino de Dios. Esta es la emocionante tarea a la que todos estamos llamados.




Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (10,1-3.7-8.12):

Israel era una viña frondosa, y daba fruto: cuanto más eran sus frutos, más aumentó sus altares; cuanto mejor era la tierra, mejores monumentos erigía. Tiene el corazón dividido, ahora lo expiará: él mismo destruirá sus altares, abatirá sus estelas. Ahora dicen: «No tenemos rey, no respetamos al Señor, ¿qué podrá hacernos el rey?» Desaparece Samaria, y su rey, como espuma sobre la superficie del agua. Son destruidos los altozanos de los ídolos, el pecado de Israel. Cardos y abrojos crecen sobre sus altares; gritan a los montes: «Cubridnos», a los collados: «Caed sobre nosotros.» Sembrad justicia y cosecharéis misericordia. Roturad un campo, que es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y llueva sobre vosotros la justicia.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 104

R/.
 Buscad continuamente el rostro del Señor

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra.
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,1-7):

En aquel tiempo, Jesús llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»

Palabra de Dios



1

Todo es pérdida sin Dios


Respecto a la primera lectura:  Con frecuencia, Israel es comparado con una viña próspera amada por Dios, y su prosperidad es un regalo del Todopoderoso quien actúa en favor de su pueblo. ¡Pero incapaz de manifestar su agradecimiento, Israel desprecia su Dios, por irse detrás de ídolos sin consistencia!

Por eso, Oseas anuncia consecuencias radicales, todo será perdido: la religión, el reinado, el país mismo. Al final, contemplamos unas imágenes agrícolas que preceden unas imágenes de guerra. Estas imágenes agrícolas, expresan la relación de paz y de alegría que Dios quiere vivir con su pueblo…

En el Evangelio, ¿Jesús presenta su Dream team (equipo soñado) o A-Team (los magníficos)?  Jesús escoge doce compañeros con personalidades muy diversas y en misma cantidad o número que las tribus de Israel.  Ellos serán partícipes de su misión, encargados de llevar su Palabra y ser sus testigos en el mundo entero. Se anuncia desde ya, la traición de Judas, como signo de las conspiraciones y de los enemigos que en ese momento ya querían apresar, acusar y condenar a muerte a Jesús.


2

Milagros y fe

“Jesús llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. “



Jesús les da a sus apóstoles una autoridad sagrada. Pudieron expulsar demonios y sanar a los enfermos. También ganaron muchos conversos por su predicación.  

Es interesante observar este carisma extraordinario que los apóstoles tuvieron que desplegar milagrosamente. Es interesante porque hoy no vemos que esto suceda tan a menudo. Sin embargo, al comienzo de la Iglesia parece que los milagros eran bastante comunes. Una razón para esto es que Jesús hizo una gran declaración al principio para poner las cosas en movimiento. Los milagros que hizo y los de sus apóstoles fueron signos poderosos del poder y la presencia de Dios. Estos milagros ayudaron a la predicación de los Apóstoles a ser más creíbles y traer muchos conversos. Parece que, a medida que la Iglesia creció, los milagros en tan grandes números no fueron tan necesarios para la autenticación de la Palabra de Dios. La vida personal y el testimonio de los creyentes finalmente fueron suficientes para difundir el Evangelio sin la ayuda de numerosos milagros. El martirio y los actos de gran fe se convirtieron en los verdaderos signos de la presencia de Dios.

Es útil entender esto porque vemos algo similar en nuestras propias vidas de fe y conversión. Muchas veces, al comienzo de nuestro viaje de fe, tenemos muchas experiencias poderosas de la presencia de Dios. Puede haber sentimientos espirituales consoladores profundos y una clara sensación de que Dios está con nosotros. Pero con el tiempo, estos sentimientos pueden comenzar a desaparecer y podemos preguntarnos a dónde fueron o preguntarnos si hemos hecho algo mal. Hay una importante lección espiritual aquí.

A medida que nuestra fe se profundiza, los consuelos espirituales que podemos recibir al principio a menudo pueden desvanecerse porque Dios quiere que lo amemos y lo sirvamos con una fe y amor más purificados. Debemos creerle y seguirlo, no porque nos haga sentir bien, sino porque es bueno y correcto amarlo y servirlo. Esta puede ser una lección difícil de aprender, pero esencial.

Reflexiona hoy sobre cuán profunda y sólida es tu fe. ¿Conoces y amas a Dios incluso cuando las cosas se ponen difíciles y cuando Él parece estar muy lejos? Esos momentos, más que ninguno, son los momentos en que tu fe personal y tu conversión pueden fortalecerse más.  

Señor, ayuda a que mi fe en ti y mi amor por ti sean profundos, estables y fuertes. Ayúdame a confiar en esa fe más que en cualquier "milagro" o sentimiento externo. Ayúdame a amarte ante todo con un amor puro y desinteresado…Jesús, confío en ti.

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