23 de julio del 2022: sábado de la decimosexta semana del tiempo ordinario
Testigo de la fe
Santa Brígida de Suecia
Monja, fundadora de la Orden del Santísimo Salvador. Princesa
sueca, madre de ocho hijos, viuda a los cuarenta y dos, Brígida tuvo
profundas experiencias espirituales; fue consejera de reyes y
papas. Murió en 1373. Es copatrona de Europa con los santos Benito, Cirilo
y Metodio, santa Catalina de Siena y Edith Stein.
( Mateo 13,
24-30) En la vida cotidiana, ¿está mi atención puesta en el trigo
o en la cizaña? Si mi respuesta es la cizaña, probablemente sea porque tiendo fácilmente a criticar. Sin embargo, Jesús me advierte contra este
comportamiento, porque corre el riesgo de destruir a más o menos largo plazo lo
que es bueno en mí, pero también en el otro.
Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías (7,1-11):
Palabra del Señor que recibió Jeremías: «Ponte a la puerta del templo, y
grita allí esta palabra: "¡Escucha, Judá, la palabra del Señor, los que
entráis por esas puertas para adorar al Señor! Así dice el Señor de los
ejércitos, Dios de Israel: Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, y
habitaré con vosotros en este lugar. No os creáis seguros con palabras
engañosas, repitiendo: 'Es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo
del Señor.' Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones, si juzgáis
rectamente entre un hombre y su prójimo, si no explotáis al forastero, al
huérfano y a la viuda, si no derramáis sangre inocente en este lugar, si no
seguís a dioses extranjeros, para vuestro mal, entonces habitaré con vosotros
en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres, desde hace tanto tiempo y
para siempre. Mirad: Vosotros os fiáis de palabras engañosas que no sirven de
nada. ¿De modo que robáis, matáis, adulteráis, juráis en falso, quemáis
incienso a Baal, seguís a dioses extranjeros y desconocidos, y después entráis
a presentaros ante mí en este templo, que lleva mi nombre, y os decís: 'Estamos
salvos', para seguir cometiendo esas abominaciones? ¿Creéis que es una cueva de
bandidos este templo que lleva mi nombre? Atención, que yo lo he visto."»
Oráculo del Señor.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 83,3.4.5-6a.8a.11
R/. ¡Qué
deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor, mi corazón
y mi carne retozan por el Dios vivo.R/.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
y la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.R/.
Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza;
caminan de baluarte en baluarte.R/.
Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa, y prefiero
el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.R/.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,24-30):
En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los
cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero,
mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y
se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la
cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no
sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" Él les
dijo: "Un enemigo lo ha hecho." Los criados le preguntaron: "¿Quieres
que vayamos a arrancarla?" Pero él les respondió: "No, que, al
arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos
hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad
primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en
mi granero.»
Palabra del Señor
“Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega,
diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para
quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.»
El mal que nos rodea debería ser evidente para aquellos que miramos
con los ojos de la fe. Solo necesitamos comparar todo lo que nuestro Señor
nos ha revelado y la Iglesia a través de la Escritura con los diversos valores
y opiniones del mundo. Cuando lo hagamos, nos sorprenderá el marcado
contraste entre ellos.
Usando la imagen de esta parábola, sería como el agricultor que
sale a comprobar su cosecha de trigo. Mientras lo hace, ve la cizaña
mezclada con el trigo. Aunque ve que ambos crecen juntos, también es
consciente del hecho de que no puede eliminar la cizaña sin arrancar el trigo. Entonces,
en lugar de preocuparse por el crecimiento de la cizaña, él pone sus ojos en el
tiempo de la cosecha cuando el trigo será cosechado para siempre y la cizaña
será recogida y quemada.
Así debe ser con nuestras vidas. Seremos fácilmente tentados
a la desesperación si nos obsesionamos con el mal dentro de nuestro mundo. No
debemos ignorarlo, pero tampoco debemos preocuparnos demasiado por ello. Esto
solo es posible si nosotros, como el agricultor, mantenemos nuestros ojos en el
"tiempo de cosecha". La gran cosecha que anticipamos es el
momento de la justicia divina cuando Dios corrige todo mal y separa lo bueno de
lo malo. La justicia prevalecerá al final, aunque no sea evidente aquí y
ahora.
Reflexiona, hoy, sobre cualquier forma en que te veas afectado por
los males de nuestro mundo. Tal vez el flujo constante de malas noticias
en los medios te deprima. O tal vez te encuentres con varios males en tu
vida diaria de parte de otros. Cualquiera que sea el caso, no te
escandalices ni escandalices por los ataques del maligno. Mantén tus ojos
fijos en nuestro Señor y ten plena confianza en Su divina justicia por venir.
Señor de toda justicia, confío en tu promesa
de fidelidad en todas las cosas. Mientras veo y experimento varios males
en este mundo, ayúdame a nunca caer en su trampa o señuelo. Libérame de la
duda y la desesperación y dame una esperanza perfecta en Tu promesa de justicia
y misericordia. Jesús, en Ti confío.
2
Hoy
celebramos la memoria de santa Brígida de Suecia. En la mayoría de los países
es memoria libre, pero en Europa es fiesta porque es una de las patronas de
Europa y tiene lecturas propias.
Hoy,
fuera de Europa, toca el evangelio de la parábola del trigo y la cizaña. Es una
parábola que nos habla de la paciencia de Dios para con nosotros. Algunos de
los empleados del dueño del campo querían arrancar la cizaña en cuanto vieron
que empezaba a crecer. Pero fue el dueño el que les dijo que prefería esperar a
ver como maduraba toda la cosecha. Entonces se vería claridad la diferencia
entre la cizaña y el trigo. No fuera a ser que llevados de sus prisas y de sus
urgencias purificadoras arrancase parte del trigo al querer arrancar la
cizaña.
Santa Brígida ilumina también un momento de la historia de Europa
en que la iglesia necesitó mucho de la paciencia de Dios. El siglo XIV fue su
siglo. Eran tiempos duros y convulsos aquellos de la Edad Media. Hasta los
papas habían dejado Roma y se habían instalado en Aviñón (Francia). No todos,
ni reyes ni papas, se dejaban guiar precisamente por lo mejor del Evangelio en
sus vidas. Brígida fue una mujer en un mundo dominado por los hombres y, en un
cierto sentido, por la fuerza bruta. Sin embargo, vivió entregada a la oración,
viajó por toda Europa y trató por todos los medios de ayudar a todos a vivir
una vida más conforme con el Evangelio.
Quizá la han hecho patrona de Europa porque la recorrió en todas
direcciones. Hizo las tres peregrinaciones más tradicionales en aquel tiempo:
fue a visitar la tumba de Santiago Apóstol en Santiago de Compostela, la tumba
de san Pedro en Roma y llegó también a Jerusalén a visitar los santos lugares.
Tuvo relación por carta y personal con los líderes religiosos y políticos de la
época, instando siempre al papa a volver a Roma y dejar Aviñón y no dudando en
reprender a los que no se comportaban adecuadamente, ya fuesen obispos, abades,
o nobles. A muchos los ayudó a convertirse y vivir una vida mejor.
A
santa Brígida le tocó vivir en un tiempo en el que la cizaña convivía con el
trigo. Como el dueño del campo tuvo paciencia para amonestar a todos y predicar
la palabra de Dios. Ella no se sentía encargada de cosechar. Lo suyo fue
sembrar y tratar de hacer lo posible para que nada se torciera. Lo suyo era
tener la misma paciencia que Dios tiene con nosotros, dándonos siempre otra
oportunidad para enderezar nuestra vida.
Ojalá sepamos escuchar la voz de las personas que Dios nos va
poniendo en el camino de nuestra vida para ayudarnos a crecer bien. Es posible
que, al final del camino, quede quizá algo de cizaña en el campo de nuestra
vida. Ahí será Dios mismo el que se encargue de recogerla y quemarla para que
podamos entrar con toda la dignidad de hijos e hijas de Dios en su reino.
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