10 de marzo del 2025: lunes de la primera semana de Cuaresma

 

Señor, ¿cuándo te vimos?

(Mateo 25, 31-46) ¿Dónde te hemos visto, Señor? ¿En los tímpanos de nuestras catedrales, en los belenes de nuestras casas, en los calvarios de nuestros caminos? Quizás, pero más aún, te reconocimos en el rostro del enfermo, del pobre, del migrante, del preso.

Estos mil rostros, a veces desfigurados, abandonados y heridos por la vida, estos rostros encontrados al borde del camino o en la habitación de un hospital, son todos reflejos del rostro de Cristo.

Bertrand Lesoing, sacerdote de la comunidad de San Martín


(Levítico 19, 1-2.11-18) Dios nos creó por amor y para el amor y nos pide que seamos santos, como él mismo es santo, que seamos amor como él mismo es amor. Él nos ve como una gran familia llamada a vivir en el respeto los unos por los otros. Él sabe que podemos hacerlo...




Primera lectura

Lectura del libro del Levítico (19,1-2.11-18):

EL Señor habló así a Moisés:
«Di a la comunidad de los hijos de Israel:
“Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo.
No robaréis ni defraudaréis ni os engañaréis unos a otros.
No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.
No explotarás a tu prójimo ni le robarás. No dormirá contigo hasta la mañana siguiente el jornal del obrero.
No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezo al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor.
No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu prójimo.
No andarás difamando a tu gente, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor.
No odiarás de corazón a tu hermano, pero reprenderás a tu prójimo, para que no cargues tú con su pecado.
No te vengarás de los hijos de tu pueblo ni les guardarás rencor, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor”».

Palabra de Dios

 

 

Salmo

Sal 18,8.9.10.15

R/.
 Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

V/. La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye a los ignorantes. R/.

V/. Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.

V/. El temor del Señor es puro
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.

V/. Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, Roca mía, Redentor mío. R/.

 

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,31-46):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a yerme”.
Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.
Entonces también estos contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.
Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.
Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».


Palabra del Señor

 

 

1

Comentario a las Lecturas del Día

Lv 19,1-2.11-18 / Sal 19(18),8.9.10.15 / Mt 25,31-46

Las lecturas de hoy nos presentan un camino claro para vivir en santidad, basado en la justicia y la misericordia. A continuación, analizamos cada lectura en su contexto y su mensaje para nuestra vida cristiana.


Primera lectura: Levítico 19,1-2.11-18

El libro del Levítico es parte de la Ley de Moisés, donde Dios da instrucciones precisas a su pueblo sobre cómo deben vivir para reflejar su santidad. En este pasaje, Dios dice: “Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo” (Lv 19,2).

Este llamado a la santidad no es opcional ni exclusivo para sacerdotes o líderes religiosos; es una vocación universal. La santidad no es solo un estado espiritual, sino que se manifiesta en acciones concretas. En los versículos siguientes, Dios da ejemplos de lo que significa ser santo en la vida cotidiana:

  • Evitar la mentira y el engaño (v. 11)
  • No explotar ni oprimir al prójimo (v. 13)
  • No ser injustos en los juicios (v. 15)
  • No guardar rencor ni buscar venganza (v. 18)

El pasaje culmina con una enseñanza fundamental: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (v. 18), un mandamiento que Jesús retomará más adelante como el fundamento de toda la Ley.

👉 Reflexión: Este texto nos recuerda que la santidad no es solo rezar o participar en los sacramentos, sino vivir de manera justa y amorosa. Dios quiere que su pueblo sea diferente, reflejando su amor en las relaciones humanas.


Salmo 19(18),8.9.10.15

El salmista exalta la perfección de la ley del Señor y cómo esta transforma el corazón humano:

  • La ley de Dios es perfecta y da vida al alma.
  • Sus preceptos son rectos y alegran el corazón.
  • Los mandamientos del Señor son claros y dan sabiduría.

El salmo destaca la importancia de la Palabra de Dios como guía para una vida plena y justa. Al final, el salmista pide a Dios que sus palabras y pensamientos sean agradables a Él, mostrando la disposición de vivir según su voluntad.

👉 Reflexión: Hoy en día, muchas veces buscamos felicidad en cosas materiales o en nuestros propios planes, pero el verdadero gozo y la verdadera sabiduría provienen de vivir conforme a la voluntad de Dios.


Evangelio: Mateo 25,31-46

Este pasaje es uno de los más impactantes del Evangelio. Jesús nos presenta la escena del juicio final con una enseñanza clara: nuestra salvación depende del amor que hemos demostrado a los demás.

En la imagen del juicio, Jesús separa a las personas en dos grupos:

  1. Las ovejas (los justos): Aquellos que han servido a los necesitados, reconociendo en ellos la presencia de Cristo.
  2. Los cabritos (los injustos): Quienes no han ayudado a su prójimo, mostrando indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

Jesús identifica su presencia en los pobres, los enfermos, los presos y los marginados: “Cada vez que lo hicieron con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” (v. 40).

Esta enseñanza nos deja varias lecciones:

  • El amor a Dios se prueba en el amor al prójimo. No basta con decir que creemos, debemos demostrarlo con nuestras acciones.
  • No se nos juzgará por grandes hazañas, sino por pequeños gestos de amor. Dar comida, visitar a un enfermo, consolar a alguien... Son cosas sencillas, pero esenciales.
  • No podemos ser indiferentes al sufrimiento de los demás. Jesús nos llama a actuar con misericordia.

👉 Reflexión: En nuestra vida cotidiana, encontramos muchas oportunidades para servir a los demás. ¿Cómo respondemos? ¿Nos preocupamos por quienes sufren o preferimos mirar hacia otro lado? Este evangelio nos desafía a vivir un cristianismo auténtico, basado en el amor concreto.


Conclusión y Aplicación a la Vida

Las lecturas de hoy nos llaman a una vida de justicia y misericordia:

  • Dios nos llama a la santidad (Levítico).
  • Nos ofrece su Palabra como guía para vivir en paz (Salmo).
  • Nos muestra que el verdadero criterio del juicio es el amor (Evangelio).

Hoy, podemos preguntarnos: ¿Cómo reflejo la santidad de Dios en mi vida? ¿Soy justo en mis relaciones con los demás? ¿Hago obras de misericordia o vivo solo para mí?

Que el Señor nos ayude a vivir su amor en cada acción, reconociéndolo en los más necesitados. Amén. 🙏


2

Sirviendo a Cristo en los demás


“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.

Mateo 25:40


 

¿Quién es ese “hermano pequeño”? Es interesante que Jesús señale específicamente a la persona menos considerada, a diferencia de una declaración más general que incluye a todas las personas. ¿Por qué no decir simplemente: “Lo que no hicisteis con los demás…?” Esto incluiría a todos a quienes servimos. Pero en cambio, Jesús señaló al hermano más pequeño. Tal vez esto deba ser visto, especialmente, como la persona más pecadora, la más débil, la más gravemente enferma, la incapacitada, la hambrienta y la desamparada, y todos aquellos que tienen necesidades pronunciadas en esta vida.

 

Lo más hermoso y conmovedor de esta afirmación es que Jesús se identifica con el necesitado, el “más pequeño” de todos. Al servir a los que tienen necesidades especiales, estamos sirviendo a Jesús. Pero para que Él pueda decir eso, tiene que estar íntimamente unido a esta gente. Y al mostrarles una conexión tan íntima, Jesús revela su infinita dignidad como personas.

 

¡Este es un punto tan importante de entender! De hecho, este ha sido un tema central en las constantes enseñanzas de San Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco. Una invitación a enfocarse constantemente en la dignidad y el valor de la persona debe ser el mensaje central que extraigamos de este pasaje.  

 

Reflexione, hoy, sobre la dignidad de todas y cada una de las personas. Trate de recordar a cualquiera que no pueda mirar con perfecto respeto. ¿A quién desprecia usted y pretende no ver? ¿A quién juzga o desprecia? Es dentro de esta persona, más que en cualquier otra, que Jesús le espera a usted. Él espera encontrarle y hacerle amar en el débil y en el pecador. Reflexione sobre su dignidad. Identifique a la persona que más se ajusta a esta descripción en su vida y comprométase a amarla y servirla. Porque en ellas amará y servirá a nuestro Señor.

 


Querido Señor, entiendo y creo que Tú estás presente, en forma oculta, en los más débiles de los débiles, en los más pobres de los pobres y en el pecador en medio de nosotros. Ayúdame a buscarte diligentemente en todas y cada una de las personas que encuentro, especialmente en las más necesitadas. Al encontrarte, que te ame y te sirva con todo mi corazón. Jesús, en Ti confío.

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