12 de marzo del 2025: miércoles de la primera semana de Cuaresma

 

Sobre el significado de los signos…

 

(Lucas 11, 29-32) ¿Debemos pedir señales para ser consolados en nuestra fe? Tal vez. Pero más aún, tenemos que pedir la gracia de la conversión, es decir, la gracia de cambiar nuestra vida para amar cada vez más y dejarnos amar.

Esto es lo que hicieron los habitantes de Nínive en el pasado: el profeta Jonás fue una señal para ellos, pero no se detuvieron en la señal: "Se convirtieron en respuesta a la proclamación hecha por Jonás.»

¡Una invitación a no equivocarse sobre el significado de los signos!

Bertrand Lesoing, sacerdote de la comunidad de San Martín


(Jonás 3, 1-10) ¡Increíble, gracias a la predicación de Jonás, toda la ciudad de Nínive da un giro de 180 grados! Se vuelve a Dios, hacia la vida en lugar de la destrucción. También hoy es todavía posible para nosotros hacer lo mismo, en nuestra sociedad de explotación de los pobres, de contaminación, de consumo excesivo. ¡Convirtámonos!

 

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jonás (3,1-10):


EL Señor dirigió la palabra a Jonás:
«Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré».
Jonás se puso en marcha hacia Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; hacían falta tres días para recorrerla. Jonás empezó a recorrer la ciudad el primer día, proclamando:
«Dentro de cuarenta días, Nínive será arrasada».
Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor.
La noticia llegó a oídos del rey de Nínive, que se levantó de su trono, se despojó del manto real, se cubrió con rudo sayal y se sentó sobre el polvo. Después ordenó proclamar en Nínive este anuncio de parte del rey y de sus ministros:
«Que hombres y animales, ganado mayor y menor no coman nada; que no pasten ni beban agua. Que hombres y animales se cubran con rudo sayal e invoquen a Dios con ardor. Que cada cual se convierta de su mal camino y abandone la violencia. ¡Quién sabe si Dios cambiará y se compadecerá, se arrepentirá de su violenta ira y no nos destruirá!».
Vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles. Así que no la ejecutó.

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 50,3-4.12-13.18-19


R/.
 Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias


V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,29-32):

EN aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús,
y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».


Palabra del Señor

 

***************

 

1

 

Homilía

 

Lecturas:

Jonás 3,1-10: Conversión de Nínive.

Salmo 51(50): "Oh Dios, crea en mí un corazón puro".

Lucas 11,29-32: Jesús habla de la señal de Jonás.

 

Introducción

Estamos en el camino cuaresmal, un tiempo de gracia donde Dios nos llama a la conversión. Hoy, las lecturas nos presentan un mensaje claro: Dios es misericordioso, pero espera nuestra respuesta sincera.

En la primera lectura, Jonás anuncia la destrucción de Nínive, y toda la ciudad, desde el rey hasta los animales, se humilla y ayuna en señal de arrepentimiento. Dios ve su sinceridad y cambia su destino.

El evangelio nos muestra a Jesús criticando a una generación que pide señales sin abrir su corazón. Él menciona a Jonás como signo y recuerda la respuesta de los ninivitas, comparándolos con quienes, a pesar de ver y oír a Jesús, permanecen incrédulos.

Comentario a las lecturas

1. El caso de Nínive: Un modelo de conversión

Nínive era una ciudad pagana y corrupta, pero cuando escuchan la advertencia de Jonás, reaccionan con humildad. No piden pruebas ni excusas, sino que inmediatamente cambian su conducta. El texto nos dice que "Dios vio lo que hicieron, cómo se convirtieron de su mala vida, y se arrepintió del mal que había determinado hacerles" (Jon 3,10).

Este pasaje nos enseña que la conversión genuina no es solo de palabras, sino de acciones. No basta con decir "Señor, perdóname"; hay que dar pasos concretos de cambio.

2. La dureza del corazón: El problema de la generación de Jesús

Jesús dice que los ninivitas serán testigos en el juicio contra los incrédulos de su tiempo. ¿Por qué? Porque ellos sí escucharon y se convirtieron con una simple predicación, mientras que los contemporáneos de Jesús, a pesar de ver milagros, no cambian.

Aquí Jesús nos pone un espejo: ¿Qué tan abiertos estamos a la voz de Dios? ¿Somos como Nínive, que escucha y actúa, o como los fariseos, que dudan y exigen más pruebas?

3. La verdadera señal: Jesús mismo

Jesús declara que no habrá otra señal que la de Jonás. Esto nos remite a dos cosas:

La predicación que llama a la conversión (como la de Jonás).

La muerte y resurrección de Cristo, que es el mayor signo del amor de Dios.

Jesús es más que Jonás y más que Salomón, pero si no tenemos un corazón abierto, ni los milagros ni las pruebas nos harán cambiar.

Reflexión: ¿Cómo aplicar esto en nuestra vida?

La Cuaresma es un llamado a la conversión sincera. No basta con gestos externos o promesas vacías. Debemos revisar nuestra vida y preguntarnos: ¿Qué necesito cambiar de verdad?

Dios siempre está dispuesto a perdonar, pero espera nuestra respuesta. Nínive recibió la misericordia de Dios porque se convirtió. ¿Estamos aprovechando la oportunidad que Dios nos da hoy?

No esperemos "señales" extraordinarias para acercarnos a Dios. Jesús es la mayor señal que necesitamos. Su amor, su enseñanza y su entrega son suficientes para transformar nuestra vida.

Conclusión

Hoy, el Señor nos invita a reflexionar sobre nuestra actitud ante su llamado. ¿Seremos como los ninivitas, que escucharon y cambiaron, o como los fariseos, que vieron a Jesús y no creyeron? La Cuaresma es el tiempo propicio para decidirnos a cambiar de verdad.

 

Conclusión y Oración a María

Hermanos, que esta Cuaresma sea un tiempo de gracia en el que respondamos con sinceridad al llamado de Dios. No endurezcamos nuestro corazón ni busquemos excusas para postergar nuestra conversión. Como los ninivitas, respondamos con humildad y confianza, sabiendo que Dios es rico en misericordia.

Pero no estamos solos en este camino. Hoy queremos confiar nuestra fe y nuestra vida a la Virgen María, Madre de la Misericordia, para que nos acompañe y nos ayude a volver siempre a su Hijo con un corazón renovado.

Oración a María

Madre Santísima,
Tú que acogiste con fe el llamado de Dios,
enséñanos a escuchar su voz con un corazón dócil.

Tú que guardaste cada palabra en tu interior,
ayúdanos a meditar la Palabra de tu Hijo
y a responder con amor y conversión sincera.

Tú que estuviste firme al pie de la cruz,
danos fortaleza en las pruebas
y confianza en la infinita misericordia de Dios.

María, Madre de la Iglesia,
intercede por nosotros en este tiempo de Cuaresma,
para que nuestra fe crezca,
nuestro amor se purifique
y nuestra vida sea un testimonio vivo del Evangelio.

Amén.

Señor, crea en nosotros un corazón puro y renueva nuestro espíritu. Amén.


2


La única señal verdadera de la Cruz


…la gente se apiñaba alrededor de Jesús,
y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. 
".

 

Lucas 11:29


La multitud parecía ser un grupo heterogéneo. Primero, estaban aquellos que creían de todo corazón en Jesús. Los Doce, por ejemplo, dejaron todo atrás para seguirlo. Su madre y varias otras mujeres santas creyeron en Él y fueron sus fieles seguidores. Pero entre la creciente multitud, parecía que había muchos que cuestionaban a Jesús y querían algún tipo de prueba de Quién era. Por lo tanto, querían una señal del cielo.

Una señal del cielo habría sido una prueba externa manifiesta de Quién era Jesús. Por supuesto, Jesús ya había realizado numerosos milagros. Pero parece que esto no fue suficiente. Querían más, y ese deseo es una clara indicación de terquedad de corazón y falta de fe. Así que Jesús no pudo ni quiso darles la señal que querían.

En cambio, Jesús dice que la única señal que recibirán es la señal de Jonás. Recuerde que la señal de Jonás no era muy atractiva. Fue arrojado por la borda de un bote y tragado por una ballena, donde permaneció durante tres días antes de ser escupido en las costas de Nínive.

La señal de Jesús sería similar. Sufriría a manos de los líderes religiosos y las autoridades civiles, sería asesinado y enterrado en una tumba. Y luego, tres días después, resucitaría. Pero Su resurrección no fue aquella en la que Él salió con rayos de luz para que todos lo vieran; más bien, Sus apariciones posteriores a la Resurrección fueron para aquellos que ya habían manifestado su fe y  creyeron.

La lección para nosotros es que Dios no nos convencerá en los asuntos de la fe a través de manifestaciones públicas poderosas o al estilo de Hollywood para demostrar su grandeza. En cambio, la “señal” que se nos ofrece es una invitación a morir con Cristo para que podamos comenzar personalmente a experimentar la nueva vida de la Resurrección. Este don de fe es interior, no públicamente exterior. Nuestra muerte al pecado es algo que hacemos personal e interiormente, y la nueva vida que recibimos solo puede ser vista por otros, gracias al testimonio de nuestras vidas que han cambiado.

Reflexiona hoy sobre la verdadera señal que Dios te ha dado. Si eres de los que parece estar esperando alguna señal manifiesta de nuestro Señor, no esperes más. Mira el crucifijo, ve el sufrimiento y la muerte de Jesús, y elige seguirlo en una muerte a todo pecado y egoísmo. Muere con Él, entra con Él al sepulcro y deja que Él te saque interiormente renovado esta Cuaresma, para que puedas ser transformado por este único signo del Cielo.


Mi Señor crucificado, contemplo el crucifijo y veo en Tu muerte el mayor acto de amor jamás conocido. Dame la gracia que necesito para seguirte a la tumba para que tu muerte triunfe sobre mis pecados. Líbrame, querido Señor, durante el camino de Cuaresma para que pueda participar plenamente de Tu nueva vida de Resurrección. Jesús, en Ti confío.

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