lunes, 18 de diciembre de 2017

19 de diciembre del 2017 martes de la tercera semana de Adviento


En el Evangelio de hoy vemos cómo con edad muy avanzada, Zacarías e Isabel, sin duda, creen haber dado y recibido todo…Y he aquí que una nueva vida se abre delante de ellos: ellos se convertirán en "jóvenes" padres. El Señor siempre nos reserva sorpresas.



Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,5-25):

EN los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
Pero el ángel le dijo:
«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, “para convertir los corazones de los padres hacía los hijos”, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».
Zacarías replicó al ángel:
«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada».
Respondiendo el ángel, le dijo:
«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».
El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.
Al cumplirse los días de su servicio en el templo, volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo:
«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mi para quitar mi oprobio ante la gente».


Palabra del Señor

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Reflexión:

Escogidos y amados

Las personas escogidas por Dios para una misión especial en su Plan de Salvación constantemente se presentan en la Biblia como escogidas y amadas antes de su nacimiento, mientras se anuncia su alumbramiento de una manera especial; el Espíritu del Señor los mueve; su misión exige sacrificios. Veamos el llamado de Sansón en su saga folklórica, o el de Juan el Bautista. El silencio misterioso de Zacarías proviene probablemente de la alegría de un mensaje abrumador, demasiado sorprendente y maravilloso para poderse expresar en palabras.
Subyacente en estas historias vocacionales está el hecho  de que el pueblo es débil, que la salvación es otorgada por Dios gratuita y graciosamente, que la esterilidad (las mujeres estériles) abre paso a la fertilidad, que se exigen siempre sacrificios. Y por eso, el Espíritu de Dios será quien moverá a esas personas elegidas. Todo esto es también aplicable y se hace verdad en nosotros, ya que estamos llamados a preparar el camino del Señor.
Hermanos: Navidad está ya cerca. Que nuestras oraciones se vuelvan más insistentes, para que nos entreguemos con mayor entusiasmo a llevar el amor y la justicia de Cristo a nuestro frío y áspero mundo. 

(cfr. ciudadredonda.org) 

18 de diciembre del 2017 lunes de la tercera semana de Adviento


(Mateo 1, 18-24) El proyecto de Dios se revela en el nombre de Jesús, que significa "El Señor salva". Este nombre nos compromete hoy a ser de aquellos que salvan, en este mundo en que vivimos.





Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías (23,5-8):

MIRAD que llegan días —oráculo del Señor—
en que daré a David un vástago legítimo:
reinará como monarca prudente,
con justicia y derecho en la tierra.
En sus días se salvará Judá,
Israel habitará seguro.
Y le pondrán este nombre:
«El-Señor-nuestra-justicia».
Así que llegan días —oráculo del Señor— en que ya no se dirá: «Lo juro por el Señor, que sacó a los hijos de Israel de Egipto», sino: «Lo juro por el Señor, que sacó a la casa de Israel del país del norte y de los países por donde los dispersó, y los trajo para que habitaran en su propia tierra».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 71,1-2.12-13.18-19

R/.
 En sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

V/. Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén! R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,18-24):

LA generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrán por nombre Emmanuel,
que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.


Palabra del Señor



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Reflexión:

Jesús hace parte de nuestra historia humana

Después de que los Reyes del Pueblo de Dios no cumplieron su misión de guiar al pueblo de Dios, el profeta Jeremías anuncia que Dios los suprimirá y se erigirá a sí mismo como el pastor de su pueblo.
Pero Dios mismo realizará este nuevo comienzo por medio de un retoño, humano y lleno de virtud, de la casa de David. --- Por medio de él, Dios restablecerá la integridad de su pueblo, y será causa de nuestra fidelidad.

    Evangelio  

 -como nos dice Mateo-   Jesús es ese Hijo de David, descendiente a través de José y de María,  y al mismo tiempo es hijo de Dios. Él es ciertamente “Dios-nuestra-justicia”, y Emanuel, “Dios-con-nosotros”; él es Jesús, cuyo nombre significa  “Salvador”.


sábado, 16 de diciembre de 2017

16 de diciembre del 2017 sábado de la segunda semana de Adviento Primer día de la novena


En el Antiguo Testamento (Primera Lectura) el Profeta Elías es el “profeta de fuego”, una personalidad fogosa, apasionada, y llena de celo que hace caer fuego sobre los enemigos de Dios. Él quería preparar los corazones del pueblo para que aceptaran a Dios.
    En el Nuevo Testamento (Evangelio) el “profeta de fuego”, el nuevo Elías fue Juan el Bautista. Lleno también de celo, quería preparar los corazones de su pueblo para que aceptaran a Jesús como su Mesías salvador. --- ¿Quién nos está llamando hoy a nosotros a la conversión, y abriendo nuestros corazones para que Cristo viva realmente en nosotros? Es el Espíritu Santo de fuego, que quiere que realicemos con gran celo y amor el trabajo de Cristo, para llevar el amor, la paz y la justicia de Dios a nuestro mundo de hoy. ¿Le dejamos al Espíritu Santo encender este fuego en nosotros?









 

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (48,1-4.9-11):

EN aquellos días, surgió el profeta Elías como un fuego,
sus palabras quemaban como antorcha.
Él hizo venir sobre ellos hambre,
y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Señor cerró los cielos
y también hizo caer fuego tres veces.
¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos!
¿Quién puede gloriarse de ser como tú?
Fuiste arrebatado en un torbellino ardiente,
en un carro de caballos de fuego;
tú fuiste designado para reprochar los tiempos futuros,
para aplacar la ira antes de que estallara,
para reconciliar a los padres con los hijos
y restablecer las tribus de Jacob.
Dichosos los que te vieron
y se durmieron en el amor.

Palabra de Dios



Salmo
Sal 79,2ac.3b.15-16.18-19

R/.
 Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

V/. Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

V/. Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó,
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R/.

V/. Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R/.



Texto del Evangelio Mateo 17,10-13:

 Bajando Jesús del monte con ellos, sus discípulos le preguntaron: «¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?». Respondió Él: «Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Os digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos». Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista.



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REFLEXIÓN

Cuando Dios nos visita, sepamos acogerle



Hoy, la liturgia nos presenta un monumento: el profeta Elías. Entre sus hazañas o milagros, retenemos que le ha dado órdenes a la lluvia, ha resucitado un niño, multiplica el pan y el aceite, predice la muerte del rey Acab y de su reina Jezabel y tiene un encuentro con Dios cual Moisés , sobre el Sinaí. Y por tanto, él no tenía ni casa, ni riqueza, ni ejército. Él fue abandonado por todos, amenazado de muerte, perseguido.

Dios viene a nosotros la mayor parte del tiempo y se manifiesta dentro de lo que es simple y “desnudo” o despojado. Nosotros corremos el riesgo de no percibirlo, puesto que tenemos la tendencia de ver a Dios o manifestarse dentro de lo que es poderoso y prestigioso. Elías mismo, esperaba a Dios manifestarse o verlo entre la tempestad y los rayos. Ahora, Dios ha venido se ha presentado “en el murmullo del silencio” (1 Reyes 19,12).

Dios nos visita de manera desconcertante: sepamos percibirlo y acogerle.




jueves, 14 de diciembre de 2017

14 de diciembre del 2017 jueves de la segunda semana de Adviento o San Juan de la Cruz



(Isaías 41, 13-20) Dios no ha venido para condenarnos. La perdición e infelicidad nos la labramos nosotros mismos. Él ha venido para estar en medio de nosotros para curarnos, manifestándonos su misericordia.



Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (41,13-20):

YO, el Señor, tu Dios,
te tomo por la diestra y te digo:
«No temas, yo mismo te auxilio».
No temas, gusanillo de Jacob,
oruga de Israel,
yo mismo te auxilio
-oráculo del Señor-,
tu libertador es el Santo de Israel.
Mira, te convierto en trillo nuevo,
aguzado, de doble filo:
trillarás los montes hasta molerlos;
reducirás a paja las colinas;
los aventarás y el viento se los llevará,
el vendaval los dispersará.
Pero tú te alegrarás en el Señor,
te gloriarás en el Santo de Israel.
Los pobres y los indigentes
buscan agua, y no la encuentran;
su lengua está reseca por la sed.
Yo, el Señor, les responderé;
yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
Haré brotar ríos en cumbres desoladas,
en medio de los valles, manantiales;
transformaré el desierto en marisma
y el yermo en fuentes de agua.
Pondré en el desierto cedros,
acacias, mirtos, y olivares;
plantaré en la estepa cipreses,
junto con olmos y alerces,
para que vean y sepan,
reflexionen y aprendan de una vez,
que la mano del Señor lo ha hecho,
que el Santo de Israel lo ha creado.


Palabra de Dios


Salmo
Sal 144,1.9.10-11.12-13ab

R/. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad.

V/. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
El Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

V/. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

V/. Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.



Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,11-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.
El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor


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Reflexión:

DIOS SALVA A LOS POBRES

Es alentador oír, en estos días de Adviento, un fuerte y repetido mensaje de ánimo y aliento. En esto es precisamente en lo que creemos, si confiamos en la cercanía de Dios en la persona de su Hijo Jesucristo. Cuando la gente es pobre y vive afligida, Dios está cerca como su Salvador, es decir, Dios es alguien que está vinculado a ellos con lazos íntimos de afecto, y que con toda seguridad vendrá a asistirles. Los pobres son los que confían en él. Él les promete un nuevo paraíso. Aun los más pequeños en su reino son más grandes que el mayor y último de los profetas, Juan el Bautista.


Por otra parte, hoy la Iglesia nos invita a contemplar la vida, obra y santidad de San Juan de la Cruz, sin duda alguna, alguien que nos puede inspirar para vivir como debe ser este tiempo de Adviento, tiempo de vigilia, de velar, de esperar. Este contemplativo carmelita supo distinguir lo esencial de lo accesorio en la práctica de la oración, fue vigilante; es para nosotros un modelo de permanente disponibilidad para Dios por su intensa vida de oración y diálogo con Él y es un modelo de esperanza, pues San Juan de la Cruz no supo ni quiso moldearse con las tendencias egoístas ni cortas del mundo sino que siempre vio al Mesías en el Horizonte, y tras Él caminó y por El vivió y con su testimonio y escritos quiso y quiere hacer centrar a todas las personas en el Salvador del Mundo.

lunes, 11 de diciembre de 2017

11 de diciembre del 2017: Lunes de la segunda semana de Adviento o San Dámaso I Papa


 ¿Cuál era el interés de esos escribas y esos fariseos? ¿Les preocupaba la salud y el bienestar de las personas? Parecen más preocupados por cuestionar a quien hace bien las cosas, que en compartir el gozo de una persona que recupera la salud. El Reino de Dios crece cada vez que alguien se sana, cada vez que alguien perdona y se perdona, cada vez que alguien es solidario con el dolor del prójimo y lo ayuda a recuperarse. ¿Cómo miramos esas buenas obras cuando se realizan fuera de nuestro grupo o nuestra iglesia? ¿Estamos dispuestos a reconocer allí los signos del Reino de Dios o nos quedaremos sentados criticando?


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(Isaías 35, 1-10) La esperanza permite depositar una mirada nueva sobre todo aquello que nos parece estéril en nuestras vidas, una mirada capaz de ver a Dios que viene a salvarnos. Ella nos da arrojo y valentía y pone la alabanza en nuestros labios.




Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (35,1-10):

EL desierto y el yermo se regocijarán,
se alegrará la estepa y florecerá,
germinará y florecerá como flor de narciso,
festejará con gozo y cantos de júbilo.
Le ha sido dada la gloria del Líbano,
el esplendor del Carmelo y del Sarón.
Contemplarán la gloria del Señor,
la majestad de nuestro Dios.
Fortaleced las manos débiles,
afianzad las rodillas vacilantes;
decid a los inquietos:
«Sed fuertes, no temáis.
¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite,
la retribución de Dios.
Viene en persona y os salvará.»
Entonces se despegarán los ojos de los ciegos,
los oídos de los sordos se abrirán;
entonces saltará el cojo como un ciervo,
y cantará la lengua del mudo,
porque han brotado aguas en el desierto
y corrientes en la estepa.
El páramo se convertirá en estanque,
el suelo sediento en manantial.
En el lugar donde se echan los chacales
habrá hierbas, cañas y juncos.
Habrá un camino recto.
Lo llamarán «Vía sacra».
Los impuros no pasarán por él.
Él mismo abre el camino
para que no se extravíen los inexpertos.
No hay por allí leones,
ni se acercarán las bestias feroces.
Los liberados caminan por ella
y por ella retornan los rescatados del Señor.
Llegarán a Sión con cantos de júbilo:
alegría sin límite en sus rostros.
Los dominan el gozo y la alegría.
Quedan atrás la pena y la aflicción.

Palabra de Dios



Salmo
Sal 84,9ab-10.11-12.13-14

R/.
 He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.

V/. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

V/. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

V/. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
Y sus pasos señalarán el camino. R/.



Evangelio  Según San Lucas 5,17-26):

Un día que Jesús estaba enseñando, había sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones. En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirle, para ponerle delante de Él. Pero no encontrando por dónde meterle, a causa de la multitud, subieron al terrado, le bajaron con la camilla a través de las tejas, y le pusieron en medio, delante de Jesús. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados».
Los escribas y fariseos empezaron a pensar: «¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?». Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados te quedan perdonados’, o decir: ‘Levántate y anda’? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dijo al paralítico- ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’». Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios. El asombro se apoderó de todos, y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto cosas increíbles».


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REFLEXIÓN

Cuando Dios nos visita, HACE VIVIR

« He aquí su Dios, Llega la venganza, la represalia de Dios », afirma el profeta Isaías. Ahora, la venganza de Dios nunca está dirigida contra su pueblo. Ella va contra la muerte, en todas sus formas, en la naturaleza como dentro del ser humano, física como espiritual.

Así, en el evangelio, Jesús otorga el perdón de los pecados al igual  que la salud corporal al paralitico (Lucas 5, 17-22). Ya que el pecado no es otra cosa que una fractura o una herida en nuestra relación con Dios y con los demás. Una herida que es un elemento de muerte. SI mi corazón se asemeja a un desierto estéril, la visita de Dios hará recular la muerte y hará florecer la vida en abundancia.

Después de mi paso (pasaje) por cualquier parte, que queda después de mi pasaje: la alegría o la tristeza? Mejores relaciones o relaciones deterioradas?


viernes, 8 de diciembre de 2017

8 de diciembre 2017: Fiesta de la Inmaculada Concepción


(Lucas 1, 26-38) Es difícil abandonarse totalmente en las manos de Dios! Con el paso de los años, he adquirido un cierto número de certezas en las cuales me apoyo para vivir. Cómo llegar a ser hoy ésta tierra virgen que Él inseminará de su Espíritu Santo?



Primera lectura
Lectura del libro del Génesis (3,9-15.20):

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?»
Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.»
El Señor le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»
Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.»
El Señor dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?»
Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí.»
El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.»
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Palabra de Dios



Salmo
Sal 97,1.2-3ab.3c-4

R/.
 Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas


Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.



Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,3-6.11-12):

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Palabra de Dios



Lectura del santo evangelio según san Lucas (1.26-38):

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor
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Reflexión:

La fiel y firme María

“…Hágase en mí según tu palabra”, decía María (Lucas 1,37) ¡Qué confianza! ¡Qué abandono! El sí de María a Dios es un ejemplo para nosotros, que la mayor parte del tiempo, queremos tener el pleno control de nuestra vida.  Es seguro, puede ocurrírsenos decirle a Dios que tome las riendas de nuestra vida. Pero es más verdad que casi todas las veces, en lo concreto, muy a menudo más bien le dictamos el camino a tomar.

María ha tenido la simplicidad de querer vivir, entregar (gastar) la vida de acuerdo a la voluntad de Dios. Ella había comprendido en su interior que la Voluntad divina no es nunca punible o difícil. La Voluntad de Dios no es una serie de eventos que nos suceden porque sí. Ella se inscribe preferiblemente en lo que hacemos por conservarnos fieles a su amor, a pesar de los sucesos que nos sacuden. Así, un accidente no es algo querido por Dios. Al contrario, lo que Él quiere, es que encontremos un camino, en ese drama, para continuar marchando tras sus pasos, con esperanza, alegría y amor.

A lo largo de toda su vida, María ha tomado ese camino de la fe que permanece constantemente anclada sobre el agua del agua viva. Sea en la reacción de José ante su maternidad, en la huida a Egipto, mismo  en el ministerio de Jesús o en el momento de su arresto, María ha permanecido firme, perseverante y fuerte.

Pidámosle en este día de fiesta mariana, que interceda por nosotros para que seamos también fieles y permanezcamos firmes en la fe. 


sábado, 2 de diciembre de 2017

2 de diciembre del 2017 Sábado de la 34a semana del TO


Todavía, el evangelio nos avisa.  No debemos elegir el camino fácil de la indiferencia o del mal. Habremos de rendir cuentas al Hijo del Hombre. Tenemos que vigilar, de tal forma que  podamos estar ante él con confianza. Pero nuestra esperanza es grande. Somos un pueblo de esperanza.



Primera lectura
Lectura de la profecía de Daniel (7,15-27):

Yo, Daniel, me sentía agitado por dentro, y me turbaban las visiones de mi fantasía. Me acerqué a uno de los que estaban allí en pie y le pedí que me explicase todo aquello.
Él me contestó, explicándome el sentido de la visión: «Esas cuatro fieras gigantescas representan cuatro reinos que surgirán en el mundo. Pero los santos del Altísimo recibirán el Reino y lo poseerán por los siglos de los siglos.»
Yo quise saber lo que significaba la cuarta fiera, diversa de las demás; la fiera terrible, con dientes de hierro y garras de bronce, que devoraba y trituraba y pateaba las sobras con las pezuñas; lo que significaban los diez cuernos de su cabeza, y el otro cuerno que le salía y eliminaba a otros tres, que tenía ojos y una boca que profería insolencias, y era más grande que los otros. Mientras yo seguía mirando, aquel cuerno luchó contra los santos y los derrotó. Hasta que llegó el anciano para hacer justicia a los santos del Altísimo, y empezó el imperio de los santos.
Después me dijo: «La cuarta bestia es un cuarto reino que habrá en la tierra, diverso de todos los demás; devorará toda la tierra, la trillará y triturará. Sus diez cuernos son diez reyes que habrá en aquel reino; después vendrá otro, diverso de los precedentes, que destronará a tres reyes; blasfemará contra el Altísimo e intentará aniquilar a los santos y cambiar el calendario y la ley. Dejarán en su poder a los santos durante un año y otro año y otro año y medio. Pero, cuando se siente el tribunal para juzgar, le quitará el poder, y será destruido y aniquilado totalmente. El poder real y el dominio sobre todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los santos del Altísimo. Será un reino eterno, al que temerán y se someterán todos los soberanos.

Palabra de Dios


Salmo
Dn 3,82.83.84.85.86.87

R/.
 Ensalzadlo con himnos por los siglos

Hijos de los hombres,
bendecid al Señor. R/.

Bendiga Israel al Señor. R/.

Sacerdotes del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Siervos del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Almas y espíritus justos,
bendecid al Señor. R/.

Santos y humildes de corazón,
bendecid al Señor. R/.



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(Lucas 21, 34-36) "Estad siempre despiertos". He aquí quien nos prepara para entrar en el tiempo del Adviento que comienza mañana. El Adviento recuerda a los fieles que ellos deben estar velando y esperando la Venida del Señor.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,34-36):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»


Palabra del Señor


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Los monstruos en el tapiz


El libro de Daniel nos presenta hoy una visión llena de símbolos que a primera vista parecen sacados de una pesadilla. Sin embargo, esta imagen de bestias y monstruos es en realidad un tapiz espiritual tejido con sabiduría para ayudarnos a leer la historia desde la fe. Las tres primeras bestias —el león alado, el oso y el leopardo— representan imperios que dominaron con violencia: Babilonia, los Medos y los Persas. La cuarta bestia, de fuerza indómita, alude al imperio de Alejandro Magno. Sus cuernos, signos de poder político, evocan a los reyes de Siria, y el “cuerno arrogante”, victorioso y blasfemo, simboliza a Antíoco IV Epífanes, aquel que no dudó en humillar la fe del pueblo y pretender imponerse como objeto de culto.

La enseñanza es clara: todos los imperios humanos, por grandes que parezcan, pasan. Todo poder que no nace de Dios termina devorándose a sí mismo. La historia está en manos del Altísimo, no de los monstruos que pretendieron adueñarse del mundo. Cada vez que la fe fue amenazada, Dios preservó un resto fiel. Ese es el mensaje de esperanza de Daniel: aunque el mal ruja, Dios sigue siendo Señor de la historia.


El día después

Al recorrer los evangelios proclamados en estos días finales del año litúrgico, descubrimos a un Jesús profundamente preocupado por el corazón de sus discípulos. No desea infundir miedo, sino despertar conciencia. Como un padre que vela por sus hijos, Jesús repite sus llamados a la vigilancia, a no vivir dormidos, a no dejar que el tiempo desgaste el fervor ni que la rutina nos anestesie.

El Señor teme por nosotros cuando ve que la repetición de gestos vacíos nos roba la capacidad de esperar. Cuando el presente lo acapara todo —placeres inmediatos, búsquedas desenfrenadas de dinero, adicciones, fantasías de otra vida— corremos el riesgo de perder de vista el horizonte. Estas “falsas alegrías” prometen mucho y entregan muy poco: terminan en cansancio, decepción, vacío interior… y a veces, en profunda desesperanza.

Jesús quiere que aprendamos a vivir con los ojos abiertos, con el corazón atento, con la fe en tensión hacia el futuro. No para temer el final, sino para acogerlo como la llegada del Esposo que nos ama.


Oración

Oh Dios, Salvador nuestro:
Hace tanto enviaste a tu Hijo Jesús para habitar entre nosotros,
y, sin embargo, tantas veces no hemos sabido reconocerlo
o lo hemos ocultado con nuestras sombras.

Despiértanos, Señor; abre nuestros ojos y nuestro corazón.
Haz que Cristo sea la luz que ilumina nuestras decisiones,
la alegría que renueva nuestras comunidades,
la esperanza que ofrecemos a nuestros hermanos.

Construye con nosotros un mundo más fraterno,
un reino de justicia, de paz y de amor,
en el que aprendamos a servirnos mutuamente
mientras caminamos, confiados y jubilosos,
hacia la casa donde Tú nos esperas.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

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