sábado, 25 de noviembre de 2017

25 de noviembre del 2017 sábado de la 33a semana del TO


“Dios es el Dios de los vivos”, dice Jesús. Llama de nuevo a la vida a los que murieron; la muerte es vencida, ya que Cristo resucitó de entre los muertos. Los testigos de la Primera Lectura son asesinados por los poderosos de este mundo porque se oponen al abuso de poder, pero Dios los resucita a una nueva vida. La resurrección es el centro y corazón de nuestra fe, no solamente como prenda y promesa para seguir viviendo después de la muerte en la alegría de Dios, sino ya ahora como un poder que nos impulsa a ayudarnos mutuamente unos otros a realizarnos en la dignidad humana, en la justicia, en la paz y en el amor servicial. No podemos morir para siempre, porque Dios no puede dejar de amarnos.



Primera lectura
Lectura del primer libro de los Macabeos (6,1-13):

En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte, cuando se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, lorigas y armas dejadas allí por Alejandro, el de Filipo, rey de Macedonia, que había sido el primer rey de Grecia. Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarle. Antíoco tuvo que huir, y emprendió el viaje de vuelta a Babilonia, apesadumbrado. Entonces llegó a Persia un mensajero, con la noticia de que la expedición militar contra Judá había fracasado: Lisias, que había ido como caudillo de un ejército poderoso, había huido ante el enemigo; los judíos, sintiéndose fuertes con las armas y pertrechos, y el enorme botín de los campamentos saqueados, habían derribado el arca sacrílega construida sobre el altar de Jerusalén, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes, y lo mismo en Betsur, ciudad que pertenecía al rey. Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama con una gran depresión, porque no le habían salido las cosas como quería. Allí pasó muchos días, cada vez más deprimido.
Pensó que se moría, llamó a todos sus grandes y les dijo: «El sueño ha huído de mis ojos; me siento abrumado de pena y me digo: "¡A qué tribulación he llegado, en qué violento oleaje estoy metido, yo, feliz y querido cuando era poderoso!" Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén, robando el ajuar de plata y oro que había allí, y enviando gente que exterminase a los habitantes de Judá, sin motivo. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera.»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 9,2-3.4.6.16.19

R/.
 Gozaré, Señor, de tu salvación

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.

Porque mis enemigos retrocedieron,
cayeron y perecieron ante tu rostro.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido. R/.

Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron.
Él no olvida jamás al pobre,
ni la esperanza del humilde perecerá. 
R/.



(Lucas 20, 27-40)  "Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob" no de filósofos y sabios. Certeza. Sentimiento. Alegría. Paz. Dios de Jesucristo".
Estas palabras escritas por Pascal sobre un trozo de papel la noche de su conversión en 1653 son un signo del Dios de  vivos.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (20,27-40):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»
Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro.»
Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor



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El remordimiento y la muerte

Acumulando los fracasos y las derrotas, el Rey Antioco, cae en una profunda depresión. La reputación de Judas, líder de los Macabeos no deja de aumentar, mientras que el malvado rey va de desastre en desastre. Entonces, ahora, el perverso líder toma conciencia del mal que ha hecho a Jerusalén y al pueblo de Dios. Sus remordimientos y su conciencia de fracaso lo llevarán a la muerte. Para el autor del libro de los Macabeos, la lección de la historia es clara: uno no ataca a los fieles del Señor sin sufrir las consecuencias.

Siete para una?

En el Evangelio, vemos cómo los saduceos para ponerle trampa a Jesús, inventan un caso de escuela. Ellos quieren ridiculizar la fe en la resurrección de los muertos en la cual no creen. Pero uno no puede imaginar lo que ocurre después de la muerte. Jesús vuelve a lo esencial…Esta realidad de la resurrección está fuera de las categorías humanas que a todo quiere darle espacio y tiempo…La fe en la resurrección repose en la fe en un Dios que quiere la vida.

Oración


Oh Dios, origen y fin de toda vida:
Te has entregado a nosotros
con un amor que nunca acaba.
Danos la esperanza inquebrantable
de que has preparado para nosotros
una vida y una felicidad
más allá de los poderes de la muerte.
Que ésta firme esperanza nos sostenga
para encontrar alegría en la vida
y para afrontar resueltamente y sin temor
sus dificultados y desafíos,
por Jesucristo nuestro Señor.

jueves, 23 de noviembre de 2017

23 de noviembre del 2017 Jueves de la 33a semana del TO o San Clemente I, Papa


(Lucas 19, 41-44Jesús jamás intentó imponer la fe a nadie. Si nosotros mostramos  pruebas de compasión y tolerancia con aquellos que no piensan igual que nosotros, podremos entonces descubrir el camino de la paz.



Primera lectura
Lectura del primer libro de los Macabeos (2,15-29):

En aquellos días, los funcionarios reales encargados de hacer apostatar por la fuerza llegaron a Modín, para que la gente ofreciese sacrificios, y muchos israelitas acudieron a ellos. Matatías se reunió con sus hijos, y los funcionarios del rey le dijeron: «Eres un personaje ilustre, un hombre importante en este pueblo, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero, haz lo que manda el rey, como lo han hecho todas las naciones, y los mismos judíos, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de grandes del reino, os premiarán con oro y plata y muchos regalos.»
Pero Matatias respondió en voz alta: «Aunque todos los súbditos en los dominios del rey le obedezcan, apostatando de la religión de sus padres, y aunque prefieran cumplir sus órdenes, yo, mis hijos y mis parientes viviremos según la alianza de nuestros padres. El cielo nos libre de abandonar la ley y nuestras costumbres. No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de nuestra religión a derecha ni a izquierda.»
Nada más decirlo, se adelantó un judío, a la vista de todos, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modin, como lo mandaba el rey. Al verlo, Matatias se indignó, tembló de cólera y en un arrebato de ira santa corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y entonces mismo mató al funcionario real, que obligaba a sacrificar, y derribó el ara. Lleno de celo por la ley, hizo lo que Fineés a Zinirí, hijo de Salu.
Luego empezó a gritar a voz en cuello por la ciudad: «El que sienta celo por la ley y quiera mantener la alianza, ¡que me siga!»
Después se echó al monte con sus hijos, dejando en el pueblo cuanto tenía. Por entonces, muchos bajaron al desierto para instalarse allí, porque deseaban vivir según derecho y justicia.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 49,1-2.5-6.14-15

R/.
 Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios


El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sión, la hermosa, Dios resplandece. R/.

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.»
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria.» R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,41-44):

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida.»

Palabra del Señor

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Resistencia radical

Hoy vemos cómo un hombre líder israelita llamado Matatías se rebela contra el opresor, él se sostiene hasta el final fiel a la Ley de Moisés. Él mismo se rehúsa a practicar los sacrificios paganos exigidos. Él no duda en matar a aquellos que los practican…Él no hace ninguna concesión. Con una radicalidad que puede parecer chocante hoy, él asesina aquellos que se oponen a los mandamientos de Dios, tantos a israelitas como a oficiales del rey.

En el Evangelio, vemos a Jesús contemplando la ciudad santa Jerusalén. Pero Jesús en un momento dado llora, en su tristeza, Jesús le reprocha a Jerusalén  no haber reconocido "El momento en que Dios le visitaba". Al inicio y al final de la escena, el mismo reproche se repite: "No has reconocido el momento de la venida de tu Dios". No has reconocido su rostro , que no era aquel que querías. Tu deseabas imponerle una figura y una intervención fulgurantes, que tu egoísmo proyectaba en Él. En lugar de la venganza y la fuerza militar, Él venía a servir por amor. Al no reconocerlo, Jerusalén lo ha rechazado como rechaza a un falso profeta y lo clavado en una cruz.
En esta Cruz, Jesús, el servidor de Dios, moría desnudo, en una pobreza total, desprovisto de toda fuerza. Es dentro de este despojo que su amor desplegaba todo su poder. Al rechazar a Dios que se presentaba en la pobreza y la  humildad, Jerusalén, y toda persona que no lo reconoce, por seguir solo sus sueños, se condenan ellos mismos.


Oración:


Señor Dios nuestro:
Buscamos el camino de la paz de Jesucristo, tu Hijo.
Que ojalá seamos tu pueblo escogido,
reconociendo día a día el tiempo de tu visitación.
Deseamos que hoy mismo sea el momento
en que estemos abiertos a tu venida,
acogiendo las palabras que nos hablas,
acogiendo a la gente que encontramos
y a los que claman por compasión
y por un poco de calor humano.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

martes, 21 de noviembre de 2017

22 de noviembre del 2017, miércoles de la 33a semana del TO o Santa Cecilia


La fe, el evangelio, la vida de Cristo  son ricos dones que hemos recibido para trabajar, producir y negociar con ellos, como dice el evangelio. No podemos simplemente dar nuestra fe por sentada. Somos administradores de los bienes del Reino. Un buen administrador no solamente guarda lo que el amo le da, sino que lo invierte para que produzca más. Al que tiene, más se le dará. Ésta es la presentación de Lucas de la parábola de los talentos. ¿En qué medida es productiva nuestra fe?



Primera lectura
Lectura del segundo libro de los Macabeos (7,1.20-31):

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. Pero ninguno más admirable y digno de recuerdo que la madre. Viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor.
Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno, y les decía en su lengua: «Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os di el aliento ni la vida, ni ordené los elementos de vuestro organismo. Fue el creador del universo, el que modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, con su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley.»
Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando. Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo, no sólo con palabras, sino que le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por amigo y le daría algún cargo. Pero como el muchacho no hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.
Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma: «Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié tres años y te he alimentado hasta que te has hecho un joven. Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y verás que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el hombre. No temas a ese verdugo, no desmerezcas de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos.»
Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo: «¿Qué esperáis? No me someto al decreto real. Yo obedezco los decretos de la ley dada a nuestros antepasados por medio de Moisés. Pero tú, que has tramado toda clase de crímenes contra los hebreos, no escaparás de las manos de Dios.»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 16,1.5-6.8.15

R
/. Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R
/.



(Lucas 19, 11-28)  Jesús lo concede: los banqueros están bien ubicados para hacer fructificar el dinero. Pero cómo hacer fructificar el amor? Probablemente es necesario aprender a invertir en obras que porten frutos que permanezcan.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,11-28):

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro.
Dijo, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negociad mientras vuelvo." Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey." Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez." Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades." El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco." A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades." El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras." Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses." Entonces dijo a los presentes: "Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez." Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas." "Os digo: 'Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.' Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia."»
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor


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El libro de los mártires de Israel

El Segundo Libro de los Macabeos, al que saltamos hoy, no es un segundo volumen que contaría la sucesión de los eventos del primero, sino que mira de una manera más detallada los sucesos que se desarrollan en el inicio del primer libro. Narra lo que pasó entre los años 180 y 160 A.C, cuando una parte del pueblo judío se rebela contra la política de ocupación de los reyes seleúcidas de Siria sobre su territorio. Describe los ataques contra los judíos y contra su fe. Cuenta los combates de Judas Macabeo por la defensa del templo de Jerusalén y por la protección de sus hermanos judíos.
En el pasaje que leemos o escuchamos hoy, vemos cómo el ejemplo de integridad dejado por Eleazar a los jóvenes (6,28) no ha sido perdido. Las mujeres y los hijos están dispuestos a morir con tal de permanecer fieles al Señor que les ha dado la Ley. El coraje con el cual la madre y sus siete hijos resisten a sus verdugos, hace de ellos mártires, es decir, testigos de la fe.
En el Evangelio, Dios nos dice a cada uno "ahora te toca a ti", "Es tu turno" (como cuando uno participa en esos juegos de mesa o en determinado deporte). Jerusalén está a la vista. Pero Dios no establecerá su Reino inmediatamente y sin la participación de aquellos que creen en Él. Cada uno ha recibido dones. Su responsabilidad es hacerlos fructificar, de acuerdo a sus posibilidades (cfr. el evangelio del domingo pasado).
Algunos saben poner al servicio de los demás sus dones, pero otros los guardan para ellos mismos, los esconden, como si no los tuvieran. La mala imagen que a veces tenemos de Dios o de nosotros mismos, nos priva de toda iniciativa. Cuando el miedo y la duda nos paralizan, Jesús nos hace volver a descubrir que Dios confía en nosotros y esto debe ser una motivación para actuar, para trabajar, para arriesgarse.



Oración


Oh Dios, Padre amoroso:
Te damos gracias por la palabra viva
y por el cuerpo de Jesús tu Hijo.
No somos más que tímidos e indecisos,
con miedo a comprometernos
cuando tú nos buscas para el trabajo.
Danos valor para vivir el evangelio
de forma consistente y radical
para que, aunque nos sintamos pobres,
seamos ricos en Jesucristo nuestro Señor.

sábado, 18 de noviembre de 2017

18 de noviembre del 2017: 32a semana del TO o Dedicación de las Basílicas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo


(Lucas 18, 1-8)  La constancia es una regla de oro dentro de muchos campos:  como en el ejercicio físico, en la educación de los hijos, en la amistad…Y ella también es importante en la oración. Ésta no necesita diplomas particulares ni una grande elocuencia: basta con abrirse a la presencia de Dios, día tras día.



Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (18,14-16;19,6-9):

Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera, tu palabra todopoderosa se abalanzó, como paladín inexorable, desde el trono real de los cielos al país condenado; llevaba la espada afilada de tu orden terminante; se detuvo y lo llenó todo de muerte; pisaba la tierra y tocaba el cielo. Porque la creación entera, cumpliendo tus órdenes, cambió radicalmente de naturaleza, para guardar incólumes a tus hijos. Se vio la nube dando sombra al campamento, la tierra firme emergiendo donde había antes agua, el mar Rojo convertido en camino practicable y el violento oleaje hecho una vega verde; por allí pasaron, en formación compacta, los que iban protegidos por tu mano, presenciando prodigios asombrosos. Retozaban como potros y triscaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su libertador.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 104,2-3.36-37.42-43

R/.
 Recordad las maravillas que hizo el Señor

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Hirió de muerte a los primogénitos del país,
primicias de su virilidad.
Sacó a su pueblo cargado de oro y plata,
y entre sus tribus nadie tropezaba. R/.

Porque se acordaba de la palabra sagrada
que había dado a su siervo Abrahán,
sacó a su pueblo con alegría,
a sus escogidos con gritos de triunfo.
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,1-8):

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario." Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara."»
Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?»

Palabra del Señor
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Pasaje de vida, pasaje de muerte

Podemos descubrir en este fragmento del libro de la Sabiduría  que leemos hoy la alusión a la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. Y se oponen aquí la muerte de los recién nacidos egipcios y la liberación de Israel, la Pascua. Los egipcios finalmente debieron reconocer que Dios intervenía en favor de su pueblo. Habitualmente Dios respeta la libertad del hombre y las leyes de la naturaleza que ha creado. Cómo comprender esta intervención extraordinaria de Dios? Es necesario acaso el sufrimiento y la muerte para reconocer a Dios como salvador? esa es la gran interrogación.
Para el Pueblo Hebreo, su salvación a través del Mar Rojo y su marcha a través del desierto fueron como una nueva creación. Dios los protegió y los condujo a la libertad. ---Esto nos recuerda cómo nuestro “paso” a través de las aguas salvadoras del bautismo nos ha recreado como el nuevo Pueblo de Dios.

Justo una oración justa!

En el Evangelio vemos hoy dos personajes que parecen estar en oposición. A fuerza de insistencia, una viuda sin recursos y sin defensa obtendrá beneficio de causa ante un juez sin escrúpulos.
Lucas ha debido pensar en los que oran, y luego piensan que Dios no actúa cuando ellos le suplican. Hay también un tono escatológico en las palabras de Jesús para que la demora en la venida del reino no nos desaliente. De todos modos, nuestra oración debería ser siempre insistente y llena de confianza.


viernes, 17 de noviembre de 2017

17 de noviembre del 2017: viernes de la 32a semana del TO o Santa Isabel de Hungría


(Lucas 17, 26-37) Tomar el tiempo para detenerse, para meditar, para orar, permite recentrarse. Así, uno no pasa de largo sobre lo esencial de la vida: las relaciones con Dios y el prójimo.



Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (13,1-9):

Eran naturalmente vanos todos los hombres que ignoraban a Dios y fueron incapaces de conocer al que es, partiendo de las cosas buenas que están a la vista, y no reconocieron al Artífice, fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a las órbitas astrales, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del mundo. Si, fascinados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Dueño, pues los creó el autor de la belleza; y si los asombró su poder y actividad, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo; pues, por la magnitud y belleza de las criaturas, se descubre por analogía el que les dio el ser. Con todo, a éstos poco se les puede echar en cara, pues tal vez andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar; en efecto, dan vueltas a sus obras, las exploran, y su apariencia los subyuga, porque es bello lo que ven. Pero ni siquiera éstos son perdonables, porque, si lograron saber tanto que fueron capaces de averiguar el principio del cosmos, ¿cómo no encontraron antes a su Dueño?

Palabra de Dios



Salmo
Sal 18,2-3.4-5

R/.
 El cielo proclama la gloria de Dios

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los limites del orbe su lenguaje.
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,26-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»
Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?»
Él contestó: «Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.»


Palabra del Señor

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Dios creador o dioses creadores?

El  autor del Libro de la Sabiduría acusa a los no- judíos de ser ciegos. Ven las bellezas de la creación, pero dejan de reconocer al creador oculto detrás de ellas, hasta tal punto que comienzan a adorar cosas creadas.
Admirar las maravillas de la naturaleza sin reconocer a su autor, Dios, es ser miope! Aquellos que toman por dioses a los astros, al fuego, al aire, o al viento, están errados. El autor del libro de la Sabiduría designa o señala a aquellos que en su época, creían en las mitologías griegas o egipcias-recordemos que el libro fue escrito en el año 150 A.C, en Alejandría, puerto de Egipto, centro de la cultura griega- 
Hoy todavía, algunos ponen su confianza en las predicciones de los astrólogos y por ejemplo, le ponen demasiado interés a los horóscopos, en lugar de apoyarse en el Señor.


Estar preparados!

En el Evangelio, Jesús reprende  a los que dejan de ver los signos de su venida como en un juicio. Su venida no es un acontecimientos excepcional, ya que Jesús culpa a la gente por su falta negligente de vigilancia en la vida diaria. Él sigue viniendo, y por eso la gente tiene que estar siempre dispuesta y preparada.
Y como Jesús  nos sugería desde ayer, la llegada  o venida del Reino, iluminará o hará la luz sobre lo que cada uno ha optado o ha decido que es esencial en su vida. Como Noé y Lot, estemos listos, preparados, no para que el cielo nos caiga sobre la cabeza, sino para que cada jornada sea un camino hacia el Reino.


jueves, 16 de noviembre de 2017

16 de noviembre del 2017: jueves de la 32a semana del TO


(Sabiduría 7, 22 — 8, 1 Vivir de acuerdo a las enseñanzas de la Sabiduría, es darle a nuestro mundo la imagen de la bondad de Dios.



Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (7,22–8,1):

La sabiduría es un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, móvil, penetrante, inmaculado, lúcido, invulnerable, bondadoso, agudo, incoercible, benéfico, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, todopoderoso, todo vigilante, que penetra todos los espíritus inteligentes, puros, sutilísimos. La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento, y, en virtud de su pureza, lo atraviesa y lo penetra todo; porque es efluvio del poder divino, emanación purísima de la gloria del Omnipotente; por eso, nada inmundo se le pega. Es reflejo de la luz eterna, espejo nítido de la actividad de Dios e imagen de su bondad. Siendo una sola, todo lo puede; sin cambiar en nada, renueva el universo, y, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas; pues Dios ama sólo a quien convive con la sabiduría. Es más bella que el sol y que todas las constelaciones; comparada a la luz del día, sale ganando, pues a éste le releva la noche, mientras que a la sabiduría no le puede el mal. Alcanza con vigor de extremo a extremo y gobierna el universo con acierto.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 118

R/.
 Tu palabra, Señor, es eterna

Tu Palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo. R/.

Tu fidelidad de generación en generación,
igual que fundaste la tierra y permanece. R/.

Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio. R/.

La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus leyes. R/.

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien.
 R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,20-25):

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.»
Dijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.»

Palabra del Señor

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Personalización de la sabiduría

El autor de este Libro da grandes alabanzas a la sabiduría. La personifica, la describe como un espíritu que se mueve; como el aliento de Dios que pone en buen orden todas las cosas.
Si, en la primera lectura que hemos escuchado se nos dice que la sabiduría es comparable a los hombres, ella es viviente, pero sobre todo ella responde a la imagen de Dios; ella posee un espíritu y sobrepasa toda cosa. Pero las cuestiones se multiplican: Quién es ella, y en verdad es tan cercana a Dios, y semejante a Él? Y al mismo tiempo tan cercana de algunos hombres?  Dios no es el único que goza de ella? Y cuál es el lugar del ser humano en todo eso?

En el Evangelio: A los fariseos, y quizás también a los discípulos, que ansiosamente buscaban señales, Jesús les dice: El reino de Dios está entre ustedes, justo en medio de ustedes. Está ya presente en nuestras vidas. En otras palabras: Sean sabios y cuerdos, y comprométanse con el presente, para construir el reino de Dios ahora. Busquen lo trascendente,  la vida eterna en el presente,  y el buen día de Dios llegará a su debido tiempo.

Lo que es mi esencia… El ha pasado por aquí, y volverá a pasar por allá…Pero cuándo y dónde vendrá Él? Ese Reino que Jesús no cesa de anunciar? Él está germinando y al mismo tiempo, aparecerá de repente y de manera imprevisible. Es en medio de la cotidianidad que uno vive la espera activa del Reino. 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

15 de noviembre del 2017: miércoles de la 32a semana del TO



Los reyes judíos eran representantes de Dios ante el pueblo en virtud de su unción. Ahora viene el autor del Libro de la Sabiduría y nos dice que también los gobernantes paganos han recibido su autoridad de Dios. Y deben ejercerla sabiamente para hacerlo bien según la ley del mismo Dios, porque tienen que rendir cuentas a él.

El Evangelio, nos hace caer en cuenta,  que es cierto que a uno le gusta que le digan gracias, pero a menudo a uno se le olvida agradecer. Jesús no propone hacer a la inversa, no esperar que nos digan gracias por lo que hemos dado, sino más bien agradecer siempre por aquello que nos han dado. Tomarse el tiempo para agradecer a Dios, abre a una alegría más grande todavía.  Experimentar, vivir la fe puede comenzar por un simple Gracias!


En el relato de la curación de los diez leprosos Lucas acentúa el contraste entre los nueve judíos, que después de su curación van a cumplir con las regulaciones de la ley pero se olvidan de la gratitud, y el samaritano, que vuelve a darle gracias a Jesús. – Nosotros también, con frecuencia olvidamos ser agradecidos  por los dones recibidos. Quizás nos resulta un poco humillante el que nos recuerden nuestra dependencia de otros… No olvidemos que el amor de Dios llega a nosotros normalmente por medio de la gente que se preocupa de nosotros y nos ayuda. Por todo el bien inmenso que hemos recibido, sobre todo a través de Jesucristo, damos gracias especiales en esta eucaristía, que es por naturaleza “Acción de Gracias”.  (ciudadredonda.org).

31 de julio del 2026: viernes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario II-Memoria de San Ignacio de Loyola

Santo del día San Ignacio de Loyola 1491-1556. «Señor […] dame tu amor y tu gracia, me basta». Así oró, en sus Ejercicios Espirituales, el ...