En este nuevo Pentecostés, cuando la Iglesia vuelve a invocar al Espíritu Santo, quiero dar gracias a Dios por un camino que comenzó hace ya más de veinte años: mi presencia evangelizadora en internet.
Todo inició en mayo de 2006, estando yo en Yaoundé,
capital de Camerún, en mi primera misión sacerdotal. Llevaba ya cuatro años
sirviendo en aquella tierra africana, aprendiendo de su gente, de su fe, de sus
desafíos y de su alegría. Allí, lejos de mi patria y en medio de una
experiencia misionera que marcó profundamente mi vida, nació la intuición de
abrir una ventana digital para compartir reflexiones, textos de fe, cultura,
memoria y Evangelio.
Así nació mi primer gran blog: Gusqui Teófilo,
activo entre 2006 y 2013. Fue una primera casa en la red, una especie de
cuaderno misionero abierto, donde empecé a descubrir que internet también podía
ser tierra de anuncio, diálogo y esperanza. Aquel espacio me permitió unir la
experiencia pastoral, la vida cotidiana, la literatura, la espiritualidad y la
inquietud evangelizadora.
Después vendrían otros proyectos que aún siguen
vigentes y que continúan siendo parte fundamental de esta misión: Notas del
Padre Gustavo y Las Efemérides de Gus.
Notas del Padre Gustavo ha sido mi espacio más pastoral:
allí he compartido homilías, reflexiones bíblicas, comentarios litúrgicos,
oraciones y textos nacidos del contacto con la Palabra de Dios y con la vida
concreta de las comunidades.
Las Efemérides de Gus, por su parte, ha querido ser un
puente entre fe, cultura y memoria. En él he recordado personajes, obras,
acontecimientos, escritores, artistas, canciones, películas y momentos de la
historia que también pueden ayudarnos a pensar, agradecer, aprender y buscar a
Dios en los caminos humanos.
Con el paso del tiempo, esta presencia se fue
ampliando. Desde 2010, Facebook se convirtió en una nueva plaza
de encuentro. Desde 2012, WhatsApp y X, antes Twitter, me
permitieron compartir mensajes breves, oraciones, invitaciones y reflexiones. Y
desde 2020, Instagram y mi emisora virtual abrieron nuevos
caminos para evangelizar con imágenes, música, programas, cultura y
acompañamiento espiritual.
Mirando hacia atrás, descubro que todo ha sido
gracia. No siempre ha sido fácil perseverar. La evangelización digital exige
tiempo, creatividad, paciencia, constancia y, sobre todo, fe. Pero también he
aprendido que una palabra compartida puede consolar a alguien; una homilía
publicada puede llegar a quien no pudo ir al templo; una oración puede
acompañar una noche difícil; una efeméride puede despertar gratitud, memoria o
reflexión; una emisora virtual puede hacer compañía y sembrar esperanza.
En esta memoria agradecida quiero evocar de manera
especial al padre Gustavo Vélez Vásquez, “Calixto”, hermano sacerdote de
los Misioneros de Yarumal, a quien considero mi maestro en el campo de
la comunicación. Él, con su experiencia, sensibilidad pastoral y amor por la
palabra escrita, me alentó alguna vez con una frase que he llevado muy dentro
del corazón: “No deje de escribir, tocayo; uno no sabe dónde, cuándo y quién
nos puede leer”. Hoy comprendo mejor la hondura de esas palabras. En la
red, muchas veces no sabemos hasta dónde llega una reflexión, una homilía, una
oración o una sencilla nota; pero Dios sí sabe a qué corazón puede llegar y qué
semilla puede hacer germinar.
Por eso, esta efeméride no es solo mía. Es también
de todos ustedes: lectores, seguidores, amigos, feligreses, benefactores y
compañeros de camino. Gracias a quienes han leído, compartido, comentado,
corregido, animado y apoyado esta misión durante tantos años. Gracias a quienes
han caminado conmigo desde Gusqui Teófilo, y a quienes hoy siguen
acompañándome en Notas del Padre Gustavo, Las Efemérides de Gus,
Facebook, WhatsApp, X, Instagram y la emisora virtual.
Quiero expresar también mi gratitud a los pastores
que, en distintos momentos de mi vida sacerdotal y misionera, han acompañado o
iluminado este camino: a mi hermano obispo, hoy emérito, Monseñor Óscar
Aníbal Salazar; a Monseñor Philippe Stevens, de Maroua-Mokoló, en
Camerún; y a Monseñor Luc Cyr y Monseñor Noël Simard, de
Valleyfield, Quebec, Canadá. Cada uno, desde su ministerio episcopal y desde
contextos tan diversos, forma parte de esta historia de Iglesia, misión y
comunicación.
Agradezco igualmente a aquellos contados
hermanos sacerdotes que me han seguido, apoyado y animado en este camino.
Su cercanía fraterna ha sido valiosa, porque también en la misión digital
necesitamos sentirnos acompañados por la comunión sacerdotal.
Este Pentecostés me recuerda que el Espíritu Santo
sigue abriendo puertas y enseñándonos lenguajes nuevos. Si en Jerusalén los
discípulos anunciaron el Evangelio en lenguas diversas, hoy también estamos
llamados a anunciarlo en el lenguaje de los blogs, las redes sociales, los
audios, las imágenes, las canciones, las transmisiones y los nuevos medios
digitales.
Que estos más de veinte años no sean un punto de
llegada, sino un nuevo envío. Que el Espíritu Santo renueve esta pequeña misión
evangelizadora. Que María, mujer dócil al Espíritu y primera discípula
misionera, siga acompañando este camino.
A todos ustedes, de corazón: gracias por
acompañarme.
Pbro.
Gustavo Quiceno Jaramillo
Gusqui Teófilo: 2006-2013- https://gusqui.blogspot.com/
Notas del Padre Gustavo:https://padregusqui.blogspot.com/
Las Efemérides de Gus: https://efemeridesgus.blogspot.com/
Facebook desde 2010
WhatsApp y X desde 2012 : @gadabay
Instagram y emisora virtual desde 2020
Más de veinte años sembrando fe, cultura, memoria y
esperanza en la red.

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